martes, 18 de marzo de 2008

La Estrella de Belén

"Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea, en el tiempo del rey Herodes, he aquí que unos magos venidos de Oriente llegaron a Jerusalén y preguntaron: "Donde esta el rey de los Judíos que acaba de nacer? Hemos visto elevarse su estrella y hemos venido a rendirle homenaje" (Mateo, 2.1-2)
La noche en que nació Jesús, una gran estrella indicaba el lugar donde se produjo este importante hecho, sirvió de guía a todos aquellos que querían ser testigos de su nacimiento.
Pero sabemos realmente que fue esta estrella de Belén.
Ante todo debo aclarar que este es un tema muy polémico, donde se mezcla la investigación con la fe religiosa, por lo que le pido algo: Sea cual fuere la idea que tenga del Creador; sea cual sea el nombre que Ud. le da; no cierre su mente tras la palabra “milagro”, por el contrario, analice otras posibilidades. y después, con todos los elementos en sus manos, decida y por sobre todo, saque su propia conclusión.
Este tema tiene tres aspectos desde los cuales lo podemos encarar:
El aspecto astronómico.
El aspecto religioso, como una creencia basada en la fe.
El aspecto investigativo como fenómeno cotidiano de otra realidad.

Recordemos de que forma se refieren los Libros Sagrados a este hecho: “Llegaron del oriente a Jerusalén (se refiere a los reyes magos) diciendo: Donde está el rey de los judíos que acaba de nacer ... “ “Hemos visto su estrella en oriente y venimos a adorarle”. “Después de haber oído al rey (Herodes) se fueron y la estrella que habían visto en oriente les precedía, hasta que vino a pararse encima del lugar donde estaba el niño”. (Evangelio de San Mateo.)

EXPLICACIONES ASTRONÓMICAS
Astronómicamente la estrella de Belén puede ser: Una conjunción planetaria, un meteoro, un cometa, una nova, un meteorito o una estrella “verdadera”.
Analicemos cada una de estas Posibilidades:
Conjunción Planetaria: Es el hecho en el cual dos o más planetas se ubican en el mismo grado de longitud, pareciendo una sola estrella de gran luminosidad
El astrónomo Johannes Kepler (1571-1630), quien pensaba que la estrella de los Magos era una estrella nueva, es decir una nova, similar a aquélla que él había observado en 1604. hace notar la coincidencia de su aparición con la conjunción Júpiter-Saturno del año 7 A.C. en modo similar a la del año 1604 D.C., relacionando la primera con el nacimiento del cristianismo y la concepción de Cristo, y la segunda con la Reforma. En forma más general Kepler indica que el gran ciclo de los 3 planetas más lentos (el equivalente del ciclo Plutón-Neptuno-Urano de los astrólogos modernos) parecía marcar las grandes fases de la historia, especialmente la bíblica.
Si tenemos en cuenta el desfasaje sufrido al adoptar el calendario gregoriano que hoy tenemos y en el cual se ha advertido una diferencia de seis años; estaría solucionado el problema y podríamos afirmar que la estrella de Belén fue en realidad ésta conjunción. Pero si bien, la conjunción se caracteriza por una gran luminosidad, no sufre desplazamientos y de ningún modo podría guiar a alguien a través del desierto.
Meteoros: Son minúsculas partículas metálicas o pétreas que aparecen solo visibles cuando entran a la atmósfera. El calor que se produce en el roce con la atmósfera los hace incandescentes, trazando en la noche una estela luminosa sobre el horizonte. Su presencia en el firmamento es efímera y no podría, de ninguna manera, conducir un grupo hacia un punto determinado. Los meteoros son conocidos vulgarmente como “estrellas fugaces”.
Cometas: Es un cuerpo que se desplaza a través del espacio siguiendo una trayectoria por la cual hoy se puede calcular el momento de su acercamiento a nuestro planeta. Cuando se encuentra alejado del Sol (en proximidades de Plutón) es solo un cuerpo rocoso, llamado “núcleo”. Al acercarse, el calor del Sol hace desprender partículas de polvo y gases que forman la “cabellera” y ya más cerca , se desprende de ésta la “cola”, que es una estela ubicada siempre opuesta al Sol Quienes tuvieron oportunidad de observar cometas como el Halley, saben que es solo una luz más en el cielo.
Un cometa es la simbólica estrella que corona el árbol navideño.
Nova: Decimos que una estrella está en la etapa de Nova, cuando llega al final de sus días, produciendo una explosión que aumenta de 10.000 a 100.000 veces su brillo inicial. Se produce muy lejos de nuestro sistema solar y tampoco reúne las condiciones de la estrella de Belén.
Meteoritos: A diferencia de los meteoros, tienen dimensiones importantes y son suficientemente grandes como para no consumirse en su ingreso a la atmósfera. Cuando ingresa a la Tierra tiene la misma velocidad de un cuerpo que gira alrededor del Sol, es decir que caen a una velocidad de 150.000 Km.. por hora. La visión de la caída apenas se prolonga unos pocos segundos. A la velocidad, hay que sumarle el peso. Es mundialmente famoso el cráter de Arizona, que alcanza un diámetro de 1.250 mts. y una profundidad de 170 mts, (el peso calculado del meteorito que allí cayó es de 12.000 toneladas), o el cráter de Chicxulub (cerca de Yucatán en la costa mexicana del Caribe) de 180 Km.. de diámetro y entre 20 y 40 Km.. de profundidad. Con un diámetro calculado para el meteorito de unos 10 Km.. y una velocidad de caída de 88.000 Km.. por hora. Tal es la magnitud de este meteorito que se cree firmemente que fue el causante de la extinción de los dinosaurios por los profundos cambios que operó en el planeta. Por lo que es imposible pensar que se detuviera sobre un pequeño pueblo, marcando el lugar a los viajeros.
Estrella: Al igual que nuestro Sol son condensaciones de materias que irradian luz debido a su alta temperatura. El tamaño de las estrellas oscila entre unos pocos kilómetros y unos 700.000.000 de Km..
Nuestro Sol es una estrella “simple” de “tipo medio”.
Si una de las 100.000 millones de estrellas que conforman nuestra galaxia ( la Vía Láctea) se hubiera desprendido de su lugar para llegar a nuestro sistema solar, hubiera desatado una catástrofe cósmica, un “efecto dominó” que hubiera arrasado la galaxia entera.
Suponer que una estrella verdadera pudiese ingresar en nuestro planeta, trasladarse en el cielo guiando a los peregrinos por el desierto para luego quedar fija sobre el pesebre, donde había nacido el niño; sería (aunque el ejemplo parezca burdo), como querer introducir una gran pelota de básquet en una pequeña pelotita de golf.
Por todo lo analizado debemos descartar definitivamente que la llamada “estrella de Belén” fuera un objeto celeste o un acontecimiento relacionado con estrellas, planetas y cuerpos astronómicos en general.
En primer lugar, el texto implica que sólo los magos vieron la estrella. No obstante, cometas, alineaciones, y explosión de estrellas pueden ser visibles para cualquier persona en la Tierra. En segundo lugar, la estrella fue delante de los magos dirigiéndolos directamente de Jerusalén a Belén. Ésta es una distancia de aproximadamente 6 millas, en una dirección de norte a sur. Es importante notar, que cualquier objeto natural en el cielo se mueve de este a oeste debido a la rotación de la Tierra. Es también difícil imaginar cómo una luz natural hubiera dirigido el camino a una casa particular.

OTRAS CONSIDERACIONES
También debemos tener en cuenta que es muy improbable, casi diría imposible, que tres reyes (que lógicamente deberían ser de tres reinos distintos) se lancen al medio del desierto sin custodia, solo para seguir una estrella.
Por el contrario, el término “rey mago”, se daba en la antigüedad a los sabios (Esenios, Rosacruces, etc..), con un importante desarrollo astronómico y fundamentalmente esotérico, como lo demuestran los regalos que le ofrecieron al niño (incienso, oro y mirra).
Estos sabios sabrían reconocer una estrella, un cuerpo celeste común o un objeto, que sin ser ninguno de ellos, les permitiría cumplir su misión, que era reconocer a quien luego sería el Mesías y a quien ellos serían los encargados de preparar desde su adolescencia hasta los 30 años para su gran misión: cambiar el destino de la humanidad.

LA IMPOSIBILIDAD DEL MILAGRO
El Universo, esa gran obra del Creador se caracteriza por una cosa fundamental que es EL ORDEN.
Un milagro que llevara a un cuerpo astronómico a comportarse fuera del orden general se nos puede ocurrir a nosotros, pero no a la omnipotencia del Creador que siempre ha demostrado ser más “práctico” que nosotros que preferimos armar una explicación mágica en vez de considerar la posibilidad de que esa “estrella” no fuese un cuerpo celeste, sino algo más común, más tangible.

LA POSIBILIDAD DEL V.E.D.
Descartadas las anteriores hipótesis, podemos pensar que lo que los antiguos llamaron estrella no era otra cosa que lo que hoy conocemos como un VED (Vehículo Extrahumano Dirigido), en el cual los ángeles del Creador acompañaron, guiaron y protegieron a los sabios, además de detenerse sobre el establo, mostrándoles el lugar exacto donde el Mesías acababa de nacer y además comunicar la buena nueva a los pastores de los campos vecinos.
No es descabellado que los evangelistas de hace 2.000 años llamaran “estrella” a un objeto luminoso, desconocido en el cielo, dado que por lógica debían compararlo con algo que les resultara familiar (aún hoy los testigos nos manifiestan: ”parecia ...” o “era igual a ...” siempre buscando un elemento conocido como referencial). .
Tenemos como ejemplo el contacto del profeta Ezequiel, que llamó “Gloria de Yahvé” aquel objeto desconocido, en base al cual el científico de la NASA, Josef Blummrich construyó un prototipo volador.

CONCLUSIÓN
Aún no hay nada claro acerca de la naturaleza de la estrella de Belén. Distintos investigadores poseen distintas hipótesis acerca de ella pero no hay aún unanimidad sobre el fenómeno que guió a los Reyes Magos a Belén. Ahora bien, sea cual sea la verdad: La del milagro religioso o la del hecho racional y explicable; detrás de cualquiera de las dos (y creo que en eso coincidiremos todos) encontramos la omnipotencia del Creador.
Racionalmente o religiosamente: El VED de Belén o la estrella de Belén son manifestaciones al servicio de la obra del Gran Hacedor.

lunes, 17 de marzo de 2008

LOS ESTIGMATIZADOS

Uno de los fenómenos físicos del misticismo más interesantes es el de la estigmatización; es decir, la reproducción sobre los cuerpos de diversos místicos de las heridas sufridas por Jesús durante la Pasión.
En nuestros días, la mayor parte de los expertos que han examinado estas "llagas" concluyen que se trata de efectos psicosomáticos que produce la mente del místico sobre su propio cuerpo. Por supuesto, esta explicación no satisface a los creyentes; claro que la fe nunca ha necesitado explicaciones racionales.
La descarga espontánea de sangre de heridas corporales que aparecen generalmente en los mismos lugares en que fue herido Cristo en la cruz.
La sangre derramada por los estigmatizados puede ir, según se ha medido, desde tan poco como 250 c.c. hasta tanto como 750 c.c. en un día.
El primer estigmatizado de que se tenga memoria fue Francisco de Asís (quien posteriormente se convertiría en San Francisco de Asís), y el hecho ocurrió en septiembre de 1224. Según dijo él mismo, había comenzado a sangrar de las palmas de las manos y de las plantas de los pies poco después de un largo ayuno y contemplación de la crucifixión de Cristo.
Aunque se desconoce el número exacto de estigmatizados, el doctor A. Imbert Goubeyre, profesor de medicina francés, ha recogido más de 320 casos en su libro en dos tomos La Stigmatisation, l'ecstase divine, les miracles de Lourdes, réponse aux libres penseurs, publicado en 1894. En los años subsiguientes se han conocido otros casos, como los de Pedro Pío (un reconocido monje italiano muerto en 1968) y Jane Hunt (una inglesa ama de casa que comenzó a sangrar de las palmas de las manos en 1985).
No todos los estigmatizados presentan sus heridas en los mismos lugares.
Éstas aparecen en cada caso en el lugar de las heridas del crucifijo favorito o de cualquier otro objeto religioso que muestre a Cristo en la cruz.
En la etapa inicial, el cuerpo parece sangrar a través de la piel. Cuando se limpia la sangre no aparece ninguna herida o lesión evidente.
En una etapa posterior, aparecen llagas que al poco tiempo se convierten en heridas.
Algunas de ellas se parecen mucho a heridas causadas por clavos que atravesaran la piel. En unos ponis casos, la piel forma como una cabeza de clavo que sobresale de la herida.
En algunos estigmatizados las heridas parecen cerrarse y desaparecer completamente por un tiempo, para volver a abrirse más tarde, generalmente en ocasión de alguna conmemoración religiosa. La mayoría de los estigmatizados habían sido personas profundamente religiosas y frecuentemente miembros de órdenes religiosas donde habían vivido una vida contemplativa.
De igual manera, la aparición de los estigmas es precedida generalmente de prolongadas meditaciones sobre la crucifixión de Cristo, frecuentemente a continuación de una profunda crisis personal o de una grave enfermedad. En casi todos los casos. la persona estigmatizada había estado profundamente interesada en algún objeto religioso favorito, como un crucifijo o una estatuilla de Cristo en la cruz, antes del inicio del sangramiento espontáneo.
Ian Wilson, investigador británico que llevó a cabo uno de los más amplios estudios sobre los estigmatizados, publicó en 1988 el libro The Bleeding Mind, en el cual argumenta que las hemorragias son provocadas por el mismo estigmatizado, el cual generalmente se halla sufriendo alguna forma de tensión personal. Buscando dónde refugiarse de sus sufrimientos personales, los estigmatizados se vuelven hacia la oración y la contemplación. Wilson también estableció un paralelo entre los estigmatizados y las personas con múltiples personalidades:
"Lo que resulta evidente es que los estigmas y la personalidad múltiple parecen estar tan estrechamente vinculados que pudieran ser dos aspectos de un mismo fenómeno. Ambos parecen ser desencadenados por las tensiones, aparentemente como respuesta a un metabolismo esforzado hasta el agotamiento. En ambos vemos al individuo inmerso en una huida de la realidad, facilitando una suerte de liberación o de escape de las limitaciones del yo cotidiano, y en un mundo fantasioso de figuras religiosas y de una dramatización personal de los hechos que rodearon la muerte de Jesús."
Wilson sugirió asimismo que además de provocar la aparición de los estigmas, la mente puede crear las protuberancias en forma de cabeza de clavo en la carne de la persona estigmatizada. En experimentos con la hipnosis se ha demostrado que la mente puede hacer desaparecer verrugas y otras malformaciones de la piel.
En otros experimentos se han conseguido efectos opuestos al sangrado espontáneo. Así, se ha visto a hemofilicos en estado de hipnosis autoinducida detener una hemorragia incontrolable.

Teresa Neumann
Es probablemente, la más famosa estigmatizada de nuestro tiempo. Nacida en el seno de una familia católica muy pobre, a lo largo de su existencia revivió la Pasión de Cristo cada viernes de la semana y durante 36 años su único alimento fue la comunión. Además poseía el don de la bilocación e incluso desarrolló una gran capacidad para la clarividencia y la telepatía.
Teresa nació en una pequeña localidad de Baviera, el 8 de abril de 1898, siendo la mayor de once hermanos. Desde muy pequeña ayudaría a su madre en las labores del campo hasta que, a los trece años, comienza a trabajar en una factoría. Un día se desata un incendio en una fabrica cercana y ella colabora en las labores de extinción. Mientras acarrea baldes de agua, sufre un pequeño accidente que le produce una luxación en la espina dorsal, lo cual la obliga a estar en reposo un par de días.
Fue solo el principio, pues aquel incidente comienza una penosa enfermedad saturada de extrañas reacciones: mucho dolor, nublamiento de vista y parálisis progresiva que desembocarán en una ceguera e inmovilidad totales. Tiene 21 años, tras 4 años de sufrimiento comienza a desarrollarse los primeros sucesos "milagrosos" de su vida cuando el 24 de abril de 1923, día de la beatificación de Santa Teresa de Lisieux, esta se le aparece y la enfermedad comienza a retroceder. El 29 de abril recobra repentinamente la visión y dos años después el uso de ambas piernas, tal y como le había prometido la Santa.
Los primeros estigmas aparecen en vísperas de la pascua de 1926. La joven de solo 28 años, tiene la visión de Jesús en el huerto de los Olivos y pronto nota un inmenso dolor en el costado. Cuando vuelve en sí su pecho sangra copiosamente. Las visiones se repiten y amplían, sumándose a la primera las de la flagelación, la imposición de la Corona de Espinas, el Vía Crucis, etc., mientras los estigmas surgen también en manos, pies y cuero cabelludo.
Desde ese momento Teresa revive cada viernes en tiempo real, la Pasión de Cristo. Curiosamente las heridas reaccionan mal a todo tipo de cura, con el paso del tiempo una especie de piel transparente se va formando sobre ellas de manera que Teresa puede lavarse y usar normalmente sus manos y pies, sin embargo el dolor es continuo.
Su único alimento es la comunión y, aunque los expertos tratan de explicar como es posible que sobreviva de esa forma, no pueden hacerlo. Como tampoco su capacidad para expresarse en lenguas desconocidas para ella (latín, portugués, arameo). La fama de Teresa Neumann se incrementa y son numerosas las personas que cada viernes acuden a su casa a presenciar esta particular "Pasión", tiene también la capacidad de asumir enfermedades y penas ajenas en su propia carne y espíritu. Incluso cuando usa el don de la bislocación lo hace para ayudar a los demás.
El 18 de septiembre de 1962 Teresa Neumann muere a consecuencia de un ataque cardíaco, durante cinco días su cuerpo es expuesto, no sufriendo ningún signo de descomposición. Es sepultada en presencia de numerosas personas en el pequeño cementerio de su pueblo natal y su tumba constituye hoy un importante lugar de peregrinación. Aunque aun no se ha pronunciado oficialmente, la iglesia ha recibido más de 16.000 solicitudes para que se abra el proceso de beatificación de la más famosa estigmatizada de nuestro tiempo.

viernes, 14 de marzo de 2008

LA CRUCIFIXIÓN

Jesús de Nazaret no fue el primer crucificado. Antes que él otros muchos infortunados murieron en cruces. La arqueología, la exégesis y la historia han aportado en los últimos años importantes evidencias sobre como se desarrolló la condena a muerte por crucifixión.
La historia de la cruz, y su relación con la atípica crucifixión de Jesús de Nazaret pueden aportar importantes indicios sobre enigmas contemporáneos, y presentar gran relevancia teológica. A pesar de encontrarnos a las puertas del siglo XXI, todavía existen quien considera la crucifixión como una atroz forma de martirio inventado por los romanos para la muerte de Jesús de Nazaret, sin embargo nada más lejos de la realidad. El martirio de la cruz es ya citado por fuentes asirias, egipcias, griegas, persas, cartaginesas, etc, mucho tiempo antes de la era cristiana, aún a pesar de que no se haya datado con exactitud su origen.
Cuenta Flavio Josefo que el rey asirio Antioco IV Epifanes, en su persecución de los judíos, entre el 174 y 164 a.JC, sometió a intensos tormentos a quienes no acataban sus leyes, "...hiriéndoles a latigazos, mutilando sus cuerpos y, estando todavía vivos, colgándoles de cruces".
Esta tortura, junto con la horca, fueron denominadas "arbor infelix" o ×"infelix lignum", que significa "árbol siniestro" y "leño o tronco siniestro", a pesar de que tiempo después la horca pasó a denominarse genéricamente "furca". Esta utilización de la definición "infelix lignum" arbitrariamente para la muerte en cruz y la muerte en horca, ha llevado a algunas comunidades "religiosas", como las Iglesia de los Testigos Cristianos de Jehová, a la convicción de que Jesús murió clavado a un solo tronco vertical, sin el leño horizontal que forma la clásica cruz latina.Pese a esta singular concepción la la crucifixión, lo cierto es que en ambas denominaciones latinas antes citadas, al igual que en la "infamis stipes patibulum", los vocablos "arbor" (árbol), "lignum" (leño, tronco), y "stipes" (palo, tronco de árbol), se hace alusión al elemento básico de la cruz; el tronco de árbol de poco grosor.¿Pero quién pudo ser el inventor de tan atroz forma de muerte?Ya Cicerón, elocuente orador, pensador y político romano, indicaba a un tal Tarquino como su creador, sin embargo investigadores contemporáneos, como el padre Medina u otros prestigiosos teólogos, exegetas y arqueólogos bíblicos, documentan que el suplicio de la cruz se usaba en Roma antes de Tarquino, siendo además conocido y practicado fuera de la Ciudad Eterna.La opinión más extendida en la actualidad es que esta cruel forma de ejecución es de origen asiático, concretamente persa, a pesar de que algunos estudiosos como Cecil Powney mantengan que su origen es fenicio.Pero lo importantes es que la cruz ya era utilizada por griegos, egipcios, cartagineses, y en otras áreas próximo-orientales antes de su introducción en Roma.Actualmente algunos escépticos, como casi siempre desinformados, cuestionaban la existencia de este tipo de ejecución creyendo que tan solo se citaba en los evangelios del Nuevo Testamente. Sin embargo la arqueología ha venido a confirmar el texto evangélico como en otras ocasiones.
En 1968 un grupo de arqueólogos halló en Giv`at Ha-Mitvar (al noroeste de Jerusalén), la tumba de un hombre que había muerto crucificado. Las marcas de violencia eran solo patentes en sus talones, atravesados por un clavo de 18 centímetros; en sus muñecas taladradas; y en sus tibias y peronés intencionadamente rotos a la altura del tercio inferior y radio derecho, que presenta una fisura por clavo. El osario en que se hallaron estos restos, con a leyenda "Johannan ben Haggol" (Juan, hijo de Haggol) poseen un valor arqueológico y exegético extraordinario.
El hecho de que no descubriesen otras evidencias de tortura en "Juan el Crucificado", que según los expertos murió a la edad de entre 24 y 28 años, también resultan de gran valor teológico. Reconstruida por los técnicos la posición de Juan en la cruz sería la siguiente: piernas colocadas una sobre otra ligeramente flexionadas. Los pies, juntos por los talones, son atravesados por un solo clavo (lo que confirmaría la tradición de los tres clavos en la cruz, y no cuatro como han supuesto algunos autores). La caja torácica levemente contorneada y los brazos fijados al palo horizontal (stipe) mediante dos clavos que atraviesan los antebrazos.Además de "Juan hijo de Haggol", los arqueólogos han encontrado otras evidencias de la muerte en cruz. Por ejemplo, en unas excavaciones realizadas en 1940, en Herculano y Pompeya, fueron descubiertas varias cruces litúrgicas. Dado que estas antiguas villas veraniegas romanas fueron sepultadas por el Vesubio -según carta de Plinio El Joven a Tacito- el 24 de agosto del año 79, estas cruces se suponen bastante más antiguas que ese año, y tal vez fueron contemporáneas a la utilizada contra Jesús de Nazaret. Pero esto no quiere decir que sean exactamente iguales a la cruz de Jesús, ya que se han catalogado 385 tipos de cruces diferentes.Algunos teólogos afirman que la cruz es anterior a Jesús basándose simplemente en el texto evangélico. en Mt. 16-24 leemos: "El que quiera venir en pos de mi, niéguese a si mismo, tome su cruz y sígame".

CUAL FUE LA CRUZ DE JESÚS
Respecto a la cruz empleada en la muerte del fundador del Cristianismo, los autores plantean dos hipótesis fundamentales; la cruz Tau (en forma de T) y la cruz latina, clásica representación de la imaginería popular.Los partidarios de la cruz Tau alegan que este tipo de cruz era la más utilizada en la antigua Roma, pero los detractores de esta hipótesis argumentan que esto no es posible, ya que el texto evangélico afirma que fue colocado un letrero con las iniciales INRI (Jesús Nazareno Rey de los Judíos) en la parte superior de la cruz, sobre la cabeza de Jesús (Mt. 27-37, Lc. 23-38, y Jn 19-19), y esto es imposible en una cruz Tau que no tiene extremo superior.La hipótesis más popular es que Jesús hubiese sufrido calvario en la clásica cruz latina, pero no la típica y estilizada cruz artesana que la iconografía religiosa plantea.
Con seguridad la cruz en que murió Jesús de Nazaret no estaba construida con dos pulidos tablones perfectamente ensamblados, ya que los árboles de Jerusalén (pinos primordialmente) eran demasiado enclenques para parir unos tablones lo suficientemente grandes para confeccionar una cruz mortuoria. Por otro lado, pulir, lijar y luchar contra los nudos de la madera era algo demasiado complicado para confeccionar una herramienta de muerte considerada maldita, y que la mayoría de las veces sería pasto de las llamas debido a las supersticiones populares que rodeaban aquellas despiadadas formas de tortura.Los romanos denominaban genéricamente "crux" a todo instrumento de suplicio en que, el condenado a la pena capital, era fijado , alzado y sometido a una muerte lenta y cruel. Justo Lipsio, el filósofo flamenco del siglo XVI, amigo de Quevedo y gran conocedor de los clásicos, sostenía con otros historiadores esta opinión. En este sentido la palabra latina "crux" significa simplemente tormento, martirio, y "cruciare" atormentar.Según autores como M. Hernán, los romanos despreciaban a los reos de crucifixión. Tras dejarles un par de días para despedirse de sus familias y zanjar sus deudas, eran conducidos, sin ningún tipo de tormento o tortura adicional, al lugar en que eran crucificados. No se desperdiciaba tiempo ni energía en el condenado a la muerte en cruz. Recordemos que "Juan el Crucificado" no presentaba más síntoma de tortura que los clavos que lo fijaban a la madera y la rotura de las piernas. Explicaré después porqué.Era tal el desprecio sentido para con los crucificados, que esta humillante tortura era reservada a los criminales de más baja ralea. Un condenado que pudiese mostrar el "Civis romanus sum" -salvoconducto que demostrase su ciudadanía romana- disfrutaría del "privilegio" de ser decapitado. Ejecución más digna, rápida y "humanitaria", que la agonía lenta e insoportable de la crucifixión.Desde el punto de vista teológico el hecho de que Jesús (entendiendo a Jesús como Dios hecho carne, según el Magisterio Extraordinario de la Iglesia Católica) escogiese morir en la cruz alcanza dimensiones de trascendencia cósmicas.De no poder demostrar su ciudadanía romana, y ser condenado a la cruz, el reo habría de cargar con el leño (casi siempre de pino vulgar) de unos 190 o 200 cm., llamado "stipes" hasta el lugar de ejecución. Una vez allí, tal y como llegaba atado al "stipes" era izado en el "pativulum" (parte horizontal de la cruz que podía ser un tronco clavado allí, o un árbol al que se habían podado las ramas), utilizando cuerdas que pasaban por encima de dicho tronco. Una vez izado se fijaban ambos troncos, "stipes y patibulum" (que ya adoptan la forma de cruz latina clásica) y se dejaba al crucificado morir lentamente de hambre, sed, insolación, dolor, asfixia, etc.No solía descenderse el cuerpo del crucificado hasta que había sido totalmente descompuesto, para que sirviese de ejemplo y advertencia al pueblo.En conjunto la cruz era bastante baja, y el reo podía tardar entre 3 y 5 días en morir. En ese tiempo los crucificados solían ser atacados, y sus extremidades inferiores parcialmente devoradas por las alimañas, por lo que con el tiempo, en una muestra de paradójica "misericordia", los ejecutores decidieron hacer las cruces un poco más altas, alargando la agonía del crucificado. Posteriormente los verdugos adoptarían la "piadosa" medida de romper las piernas del crucificado, con lo cual el cuerpo quedaba suspendido exclusivamente de los clavos de las muñecas.Según han experimentado médicos forenses, un cuerpo humano en esta situación sufre una asfixia gradual, y para obtener cada bocanada de aire el crucificado ha de izarse a pulso sobre los clavos, que desgarran la carne y los nervios del antebrazo. Y tras cada titánico esfuerzo para respirar una vez más, el cuerpo vuelve a caer suspendido de los brazos, al no poder sostenerse sobre las piernas rotas. Así, en pocos minutos, el crucificado muere por asfixia. Actualmente algunos fanáticos y fervorosos cristianos son crucificados voluntariamente, como ocurre en Semana Santa en Filipinas, siendo clavados por las palmas de las manos en lugar de por las muñecas. Evidentemente sus palmas resisten el peso del cuerpo ya que este reposa sobre un pedestal en que apoyan sus pies. De ser rotas sus piernas, como ocurría en la crucifixión romana, sus manos se rasgarían ante el peso del cuerpo.Y esto nos conduce a otro aspecto sintomático de la crucifixión. Los místicos de todos los tiempos han presentado los estigmas de la pasión de Cristo con heridas en las palmas de sus manos. Esas heridas tienen relación con arquetipos de la imaginería popular clásica y contemporánea, igual que los penitentes filipinos actuales, pero no tiene nada que ver con la crucifixión histórica. Parapsicólogos de tanto prestigio como el conocido Dr. Milan Ryzl, han dedicado volúmenes monográficos, como "La revelación bíblica y la parapsicología" al respecto.

La imagen de la cruz aparece ya en la más remota antigüedad en áreas como las centro-americanas, tan lejanas y desconectadas de los orígenes del cristianismo. No es este momento ni lugar de rebatir opiniones contrarías a este planteamiento, como la de los Mormones, que pretenden que Jesús predicó en América inmediatamente después de su crucifixión y resurrección posterior.Incluso en algunos petroglifos prehistóricos se han encontrado grabados cruciformes, lo que no deja de ser razonable, ya que es uno de los símbolos más sencillos que pueden confeccionarse: dos líneas que se cruzan en un punto. En Europa y Asia no aparece el "signo de la cruz" como distintivo cristiano, al menos hasta el siglo IV. Hasta entonces los cristianos utilizaban otros símbolos, como el cordero divino (imagen originada en el cordero expiatorio del Pentateuco, utilizado por los judíos en su Éxodo a la Tierra Prometida).
La primera "cruz simbólica", en forma escueta, lineal y estilizada, fue la "cruz griega", que constaba de cuatro brazos perpendiculares entre sí y del mismo tamaño. Cruz esta utilizada con fines mágicos, talismánica y ritual, en ocasiones pintada de color rojo sobre la frente, o incluso tatuada en partes menos ostensibles del cuerpo.A principios del siglo V aparece ya la "cruz latina" con carácter simbólico y ornamental. Por ejemplo, la que se ven en el mosaico del ábside de Santa Prudencia en Roma, sobre el Cristo entronado rodeado de sus apóstoles. Los cristianos habían comenzado a olvidar todo el cruel tormento que Jesús había sufrido para "redimir el pecado", y la imagen de la cruz debería recordárselo.Poco después, en tiempos del Papa Celestino I (año 432), precisamente por lo que hemos expuesto, aparece sobre la puerta de la iglesia de Santa Sabina, en Roma, la que según algunos autores es la imagen más antigua de Jesús crucificado.Esta imagen del crucificado (del latín "crucifixus", fijado en la cruz), que ahora identificamos instintivamente como específicamente cristiana, no apareció mostrando toda la crueldad de esa muerte, expuesta públicamente hasta bien entrado el siglo VI. E incluso entonces despertó verdadera indignación y escándalo entre los propios fieles. Este hecho fue reseñado por algunos cronistas cristianos, como el padre Maxime Gorce, quién escribía:"Cuando en el año 560, aproximadamente, en Narbona fue exhibido por vez primera el cuerpo del ajusticiado (Cristo), según el testimonio de Gregorio de Tours, esto constituyó un espantoso y muy comprensible escándalo..."Excepcionalmente existen algunos crucifijos del siglo II, como el que aparece en una gema de los herejes gnósticos, conservada en el museo de Berlín, y que no representa a Jesús de Nazaret, sino que es una imagen esotérica de Orfeus Bakkikos, correspondiente a a los cultos mistéricos de Dionísios-Zagreus. Quien esotéricamente representa en Alquimia la misteriosa "agua mercurial" de los filósofos herméticos. Esencia de la legendaria Piedra Filosofal que convierte al animal humano (plomo) en criatura divina (oro). Además de Jesús de Nazaret, otros místicos relevantes, como el extraordinario contemplativo sufí All Hallaj, sufrieron terribles tormentos y murieron crucificados. En el caso de Hallaj, en una cruz Tau.

Tal y como describe Miguel Hernán, y otros expertos en cristología, la muerte por crucifixión en el Imperio Romano, la de Jesús resulta atípica. Y más atípica resulta aún si, como hemos señalado anteriormente, los vestigios arqueológicos apuntan a que el crucificado no era torturado previamente.El único muerto en cruz del que tengamos constancia histórica, que fue flagelado, golpeado y humillado antes de su crucifixión es Jesús de Nazaret.El capítulo 27 del Evangelio según San Mateo, el 15 de Marcos, el 23 de Lucas y el 19 de Juan, relatan la Pasión y crucifixión de Jesús de Nazaret.Evidentemente, y si nos atenemos a los documentos históricos (no solo los Evangelios) que hablan de Jesús de Nazaret este no era ciudadano romano, sino judío, y por tanto no podía aspirar a la decapitación.
Sin embargo, en lugar de ser conducido a la muerte en cruz directamente, es flagelado, coronado de espinas, y humillado públicamente antes de su crucifixión. Por otro lado, según el relato del Nuevo Testamente, no se le rompen las piernas como era costumbre (y como se profetizaba en el Antiguo Testamento), ya que fallece antes víctima de los sucesivos tormentos. Sería demasiado largo detallar porqué se produce este martirio previo, que no se empleaba con los crucificados comunes, pero tiene en si mismo un extraordinario interés de cara a dos enigmas del cristianismo no menos fascinantes; la Sabana Santa de Turín y el Santo Sudario de Oviedo.Ambos lienzos -como apunta el padre Jorge Loring-, sobretodo la Síndone de Turín, representan a un hombre crucificado. En este sentido la historia de la muerte por crucifixión supone un aval razonable a la hora de identificar al hombre de la Síndone con Jesús de Nazaret, ya que la arqueología y la historia no nos han ofrecido, al menos hasta el momento, evidencias de ningún otro reo de cruz que presenta las extraordinarias características que detalla el Evangelio en relación a la crucifixión de Jesús.En este sentido solo resta añadir que los primitivos crucifijos representaban a un Jesús vivo y triunfante, lujosamente engalanado y victorioso sobre la cruz, como afirma el dogma de la resurrección. A partir del siglo XII aparece ya muerto y cubierto solo con un paño atado a la cintura. Y a partir de 1300 se inicia populariza ya la representación de un Jesús coronado de espinas, humillado y sufriente, como realmente corresponde a un crucificado. Victima de una de las torturas más atroces y despiadadas que ha creado la enfermiza.

jueves, 13 de marzo de 2008

El Arca de Noe

El Ararat forma parte de una agrupación montañosa situada en el Kurdistán, formando límite entre la frontera turco-soviética, tiene una altura de 5.095 mts. sobre el nivel del mar y sus condiciones lo hacen prácticamente inaccesible. Al ser la única cumbre nevada de toda la zona, el vapor de agua se condensa a su alrededor, formando nubes que impiden ver la cima y suelen desencadenar fuertes tormentas eléctricas, además de tremendas lluvias. La formación del Ararat es volcánica, por lo que abundan las rocas y guijarros sueltos que se desprenden con facilidad, provocando aludes de nieve o piedras, a veces, con el simple sonido de la voz humana.
Carece de árboles y a partir de cierta altura, también carece de vegetación. A las dificultades para escalarlo hay que agregar la cantidad de serpientes venenosas que se encuentran en las laderas y por la gran cantidad de hendiduras de más de 30 mts. de profundidad.
Además de todos los inconvenientes enumerados, hay que agregar que los habitantes de la zona consideran al Ararat un lugar sagrado e inviolable (por lo que es posible que los escaladores sean atacados y muertos por los lugareños).
La primera escalada oficialmente documentada, en busca del Arca, fue en 1829; aunque ya antes de esa fecha se veneraba un madero fosilizado que se decía que un monje había traído de la cima. Este madero desapareció en el terremoto del 2 de julio de 1840.
En 1829, un médico alemán (consejero de la corte del Zar), el doctor Friedrich Parrot, llegó hasta el Ararat, pero su expedición no tuvo éxito.
Luego siguieron otras expediciones: En 1835 Karl Behrens vio la cruz que Parrot plantara en la cima, pero no encontró el Arca.
En 1845 subió el geólogo ruso Hermann Von Abrich; en 1950 la brigada topográfica del Cnel. Koelzko y en 1956 el Mayor inglés Robert Stuart.
Todos ellos sin éxito en cuanto a encontrar la valiosa reliquia que es el Arca.
La primera evidencia surgió en 1876. El inglés Sir James Bryce encontró por encima de los 3.900 mts. un leño de 120 centímetros de largo por 12 de ancho. Era una madera parcialmente petrificada que mostraba huellas de haber sido trabajada a mano.
El primer avistaje desde el aire fue en 1916. El piloto ruso Vladimir Toscovitzky divisó “algo parecido a un submarino en la cima, más grande que un buque de guerra” (según sus descripciones).
A raíz de este avistaje, el Zar mando una expedición de más de 100 hombres.
Este grupo no solo llegó hasta el Arca, sino que además la midieron, la fotografiaron y entraron por primera vez en ella. Así fue que pudieron determinar que el Arca estaba dividida en compartimentos, algunos de ellos con barrotes y otros con techos tan altos que estaban en condiciones de albergar a animales mucho más grandes que los elefantes, estaba pintada con algo similar a la laca y prácticamente petrificada.
El informe de la expedición llegó a manos del Zar solo dos días antes de la revolución; en el medio de la cual se perdió esta valiosa información; supuestamente en manos de algún ateo revolucionario.
Otros aviadores han visto el Arca (en determinadas épocas del año); sobre todo, durante la Segunda Guerra Mundial. También un personaje famoso, como fue Ripley, (el del “crease o no”) subió al Ararat sin poder llegar a ver el Arca.
Existe una leyenda de desgracias para quienes suban al Ararat o logren ver el Arca (tal vez fomentada por los lugareños a fin de preservar el lugar). .
Así fue que el Ingeniero petrolífero George Jefferson Green sobrevoló la zona en helicóptero (por cuestiones de su trabajo) y divisó el Arca. Tomó por lo menos seis fotos, según sus compañeros que dicen haberlas vistos.
El Ingeniero murió asesinado por desconocidos, desapareciendo sus pertenencias, y entre ellas, las fotos del Arca.

El Francés Perseverante
Tal vez el personaje más significativo en la búsqueda del Arca, por su perseverancia en el intento, sea el francés Fernand Navarra; quien en cuatro ocasiones escaló el Ararat.
La primera vez lo hizo en 1952, llegando a verla, pero por falta de herramientas adecuadas, se vio imposibilitado de llegar a ella.
La segunda escalada la realizó al año siguiente (1953). Cuando se encontraba a escasos 90 mts. del Arca, el mal tiempo le impidió llegar.
Su tercer intento lo realizó en 1955, esta vez acompañado por su hijo Rafael; de tan solo 14 años. En esa ocasión llegaron al lugar y lograron (con mucho esfuerzo) extraer un madero de alrededor de un metro y medio, de color negro y que denotaba haber sido trabajado a mano.
Realizaron una filmación y bajaron con un pedazo de madero más pequeño, ya que tuvo que cortarlo para poder bajarlo (teniendo en cuenta su peso y lo difícil que resulta el descenso).
La cuarta vez fue en 1969, donde también tuvo éxito y consiguió algunas muestras de maderas.

ANÁLISIS DE LAS MUESTRAS DE MADERAS:
Por supuesto las maderas obtenidas han sido cuidadosamente estudiadas.
Así, el método del Carbono 14 le dio una antigüedad de 1250 a 1750 años; pero teniendo en cuenta la petrificación de la madera, que afecta la composición de radiocarbono, se considera que el método no es el adecuado.
Se encargó su estudio por otros métodos a cuatro prestigiosos establecimientos.
Así fue que, analizándo el tipo de madera y su composición, el Museo de París determinó que era un tipo de roble pero con un grupo celular distinto al actual.
El Instituto Forestal de Madrid, determinó una densidad de 1,100 a diferencia del de 0,800 a 0,850 normal. Ambos datos la sitúan en 5.000 años.
En tanto, el Departamento de Antropología de Burdeos le da aproximadamente 4.500 años y el cuarto instituto investigativo, el Museo de El Cairo la sitúa en una antigüedad de entre 4.000 y 6.000 años.
Con los últimos adelantos satelitales, aumentó la posibilidad de extraer conclusiones y conocimientos de este inaccesible lugar.
Por ejemplo, el satélite norteamericano Erts-1 recibió en su ordenador un rectángulo a escala del Arca y dada su forma perfectamente rectangular (no producible por la naturaleza); aportó un dato importantísimo en esta investigación: determinó la presencia de un objeto similar al Arca, situado a unos 4.200 mts. de altura.
Hoy, gracias a los avances tecnológicos, sería más fácil despejar las dudas sobre el gran objeto que se encuentra en la cima del Ararat, sin embargo están prohibidas las ascensiones , ya que los rusos habían instalado una base de misiles muy cerca y presionaban al gobierno turco para evitar que la CIA pudiese curiosear, disfrazando a sus hombres de escaladores.
Si bien la situación política de las potencias ha cambiado, la prohibición sigue vigente, con riesgo de vida para quienes intenten violar las leyes turcas.
Se supone que actualmente el Arca se encuentra rota, ya que a unos 300 mts. por debajo de los 4.200 mts. se han encontrado maderas; pero allá arriba es prácticamente seguro que descansa el colosal testimonio del diluvio que cambió este planeta, y por sobre todo, la confirmación de un grupo de osados peregrinos que se encuentran no solo en La Biblia, bajo el nombré de Noé, sino en distintas religiones y creencias de los más diversos lugares; pero esta es otra historia ... la historia del Diluvio Universal.

miércoles, 12 de marzo de 2008

El Diluvio

Si no fuera por un diluvio. ¿Cómo se explica que en la cumbre del Everest se encuentren restos de peces fosilizados o que en el monte Ararat haya depósitos de sales marinas ? En algún momento del pasado, este planeta estuvo cubierto por el agua. Algunos piensan que fue hace 5.000 años y otros creen que fue mucho antes.
Son tantas y tan variadas las versiones del diluvio en las distintas culturas que incluso en la Biblia se da el caso de dos relatos de la catástrofe.
Se supone, dada la coincidencia del protagonista (Noé) que se trata de un mismo hecho, que la tradición oral fue puliendo con el transcurso de los años y que los primeros copistas decidieron entremezclar en su relato. La versión más antigua (denominada Yavista) data del siglo VIII antes de Cristo.

EL RELATO BÍBLICO
Se lee en el Génesis (6,5): Viendo Yavé la maldad de los hombres, se arrepintió de haber creado al hombre sobre la tierra. Dice Yavé “Exterminaré de sobre la faz de la tierra al hombre que he formado; hombres y animales, reptiles y aves del cielo, todo lo exterminaré; pues me pesa el haberlos creado”
También en el Génesis (7,1) dijo Yavé a Noé: “Entra en el Arca con toda tu familia, porque solo tú has sido hallado justo en medio de esta generación. De todos los animales puros tomarás siete parejas de cada especie, machos y hembras; también de las aves del cielo siete pares de cada especie, a fin de conservar la especie sobre la tierra”.
De esta forma encontramos en la Biblia la odisea de Noé.

EL RELATO BABILÓNICO
Pero a continuación vamos a ver como el relato bíblico de Noé y su odisea no es único, y tal vez, ni siquiera sea el original, ya que hay evidencias que llevan a pensar que fue tomado de otras culturas y adaptado.
A mediados del siglo XIX, se iniciaron las excavaciones en Nínive; de allí más de 25.000 tablillas de arcilla fueron llevadas al Museo de Londres; pero en el camino se rompieron y mezclaron, por lo que descifrarlas parecía una tarea imposible, teniendo en cuenta que el lenguaje asirio-babilónico en el que estaban escritas fue descifrado tiempo después.
La solución la encontró George Smith -un diseñador de billetes- quien tras ardua labor, asombró al mundo con su obra “El relato caldeo del diluvio”, publicado en 1872.
Se había logrado extraer de Nínive la enorme biblioteca del rey de Babilonia Assurbanipal, que vivió en el siglo VII a.C. y que hizo que sus escribas dejasen para la posteridad las mejores obras de la cultura mesopotámica.
Entre lo hallado estaba la Tablilla XI de 326 líneas, de las cuales más de 200 hablan del diluvio.
Encontramos así la epopeya de Gilgamés. Este personaje ubica a un antepasado que ha alcanzado la inmortalidad y este le refiere su aventura.
Uta-Napishtim (es el nombre de este ser inmortal) cuenta a Gilgamés que los dioses Anu (padre de todos), Enlil (el valiente), su consejero Ninurta, el portaestandarte Ennugi y el inspector de canales Ea; deciden exterminar al género humano, pero ven virtuoso solo a Uta-Napishtim, a quien ordenan construir una nave, renunciar a sus riquezas y salvar su vida.
“Construye -le dicen- una nave de dimensiones proporcionadas, con la misma anchura y altura y mete dentro semilla de toda vida existente”
Esta nave, se especula, que tendría una superficie de 3.500 mts.2 con 120 codos de alto y otro tanto de ancho, divididos en 7 pisos con 9 partes cada uno.
El inmortal Uta-Napishtim le cuenta a Gilgamés: “El dios Shamash me había fijado el momento, por la mañana lloverá salvado y por la tarde trigo; en ese momento entra a la nave y cierra su puerta.
El momento había llegado; al amanecer surgió de los cielos “una nube negra sobre la que cabalgaban los dioses” (sic); de pronto se desató una enorme tempestad que barrió el país.
Durante seis días y seis noches sopló el viento, el diluvio y la tempestad.
Al séptimo día todo se calmó.
Reinaba un enorme silencio, la humanidad se había convertido en barro -sigue contando- abrí una ventana y el resplandor del sol cayó sobre mi mejilla, entonces me puse a llorar. Miré hacia el horizonte y a unas doce leguas vi una montaña que se alzaba sobre las aguas. La nave se detuvo en el monte Nisir, donde estuvo encallada por espacio de siete días. Cuando llegó el séptimo día, hice salir una paloma y la solté. La paloma se fue y no hallando lugar en que posarse, volvió. Hice salir un cuervo y lo solté. El cuervo se fue y vio el desecamiento de las aguas. Comió, revoloteó, graznó y no volvió. Entonces solté a todos los animales, dejándolos en libertad”.
Siguieron apareciendo tablillas, no solo en Nínive, sino también en Assur, Uruk, Nippur, Sippar y Ur.
Todas coinciden en el contenido del relato de Uta-napishtim, aunque los personajes se llaman Atrahasis o Ziusudra.
De todos los relatos, hay un texto (desgraciadamente muy mutilado) encontrado en Hilprecht, correspondiente a la versión babilónica y se remonta al segundo milenio anterior a nuestra era.
Es el más antiguo de los que se tiene conocimiento, aunque todavía queda por encontrar el original sumerio que dio origen a esta copia guardada en la biblioteca del rey Assurbanipal.
Se deduce que en la cuenca existente entre los ríos Tigris y Eúfrates, se produjo (unos 3.000 años antes de Cristo), un gran cataclismo en forma de diluvio que quedó ampliamente documentado y que con el tiempo fue transferido a otras culturas, por los colonizadores que se afincaron en otras partes de la tierra.
Así habría llegado a Moisés (en el 1.500 a.C.), quien lo recogió de tradiciones orales de antiguos judíos.
De esta misma forma habría llegado a Beroso (sacerdote babilonio de Marduk) que lo escribió en el 275 a.C. , posteriormente el relato fue difundido por el historiador griego Alejandro Polistor en el siglo I a.C. y más tarde por los relatores romanos.

LA VERSIÓN DE BEROSO
Una vez muerto Ardates, su hijo Xisutros reinó durante dieciocho sares.
En ese tiempo tuvo lugar el gran cataclismo, cuya historia queda aquí descripta: Durante el sueño se le apareció Cronos, quien le comunicó que el día 15 del mes de Daisios los hombres serían destruidos por un cataclismo.
Le ordenó que escondiera en lugar seguro los escritos, enterrándolos en Sippar, la ciudad del Sol, y luego construir una nave en la que debían entrar su familia y amigos más íntimos, con alimentos y bebidas, junto con animales, aves y cuadrúpedos, y después de haberlo preparado todo, navegar. Si alguien preguntaba hacia donde iba, debía responder que hacia los dioses, para rogar que sucedan cosas buenas a los hombres.
Obedece las órdenes y construye un barco, de cinco estadios de largo y dos de ancho, y una vez arregladas las cosas, según las instrucciones recibidas, embarcó junto con su mujer, sus hijos y los amigos más íntimos.
Continúa el relato: Habiéndose producido el cataclismo y varada la nave, Xisutros soltó algunas aves, que retornaron al barco al no encontrar alimento ni lugar en que posarse. Al cabo de algunos días volvió a soltarlas y volvieron con las patas cubiertas de barro y a la tercera vez, las aves no regresaron. Desembarcó con su mujer, su hija y el piloto de la nave. Erigió un altar en el lugar y realizó un sacrificio a los dioses. Luego desaparecieron.
Los que habían quedado en la nave, al ver que no volvían, desembarcaron preocupados, pero solo escucharon su voz que les pedía que fueran piadosos, ya que gracias a esa piedad se habían salvado. El y su familia se habían reunido con los dioses (por eso lo escuchaban pero no lo veían). Les ordenó regresar a Babilonia, desenterrar las escrituras para darlas a conocer a los hombres, fundar nuevas ciudades y erigir templos en honor a los dioses.
También les dijo que se encontraban en el país de Armenia.
Beroso termina su relato diciendo: Aún hay restos de la nave en los montes Cordienos de Armenia y los fragmentos sirven de amuletos contra los males.

EL DILUVIO EN ASIA
También en este continente quedan vestigios del diluvio universal.
En el Vishnu Purana hindú se dice que el Samvartaka volverá a destruir el universo, como ya ocurrió en épocas pasadas; haciendo caer lluvias torrenciales por un período de doce años, hasta que se sumerja toda la tierra y muera así toda la humanidad. Luego vendrá un resurgimiento del cielo y con ello, la vida en el planeta nuevamente.
El Shatapatha Brahmana cuenta como a Manú (el primer hombre), un pez agradecido por las caricias que le había dispensado, le avisa que se avecina un gran diluvio que terminará con la vida en el planeta.
Manú, siguiendo las indicaciones del pez, construyó una embarcación, dentro de la cual esperó que finalizará la lluvia.
Una vez, terminado el diluvio, la nave se encontraba en la cima de una montaña.
Cuando bajaron las aguas, Manú realizó un sacrificio en honor a los dioses, vertiendo manteca y crema agria sobre las aguas y al cabo de un año emergió una mujer, conocida como la Hija de Manú; con la que se unió para dar origen a la nueva generación humana.

NU-WAH EN CHINA
En la cultura china el agua siempre ha estado en relación con el nacimiento de la humanidad.
Fue el gran héroe Yü (el domador de las aguas) quien consiguió que la masa líquida se retirara hacia el mar, logrando tierras aptas para el cultivo.
De los distintos relatos del diluvio, se encuentra el de Fah-le que fue ocasionado por la crecidas de los ríos en el 2.300 a.C.
Pero la más antigua de las tradiciones, cuenta que Nu-wah se salvó junto a su mujer, sus tres hijos y las esposas de éstos en una embarcación donde dieron cabida a una pareja de cada animal conocido.
Tan importante es esta leyenda de Nu-wah que hoy en día se escribe la palabra “nave” en chino, representada por una barca con ocho bocas adentro (en alusión a los ocho seres que se salvaron de la catástrofe).

EN AMÉRICA, EL DILUVIO DEL DIOS VIRACOCHA
También las culturas americanas tienen referencias a diluvios, y tal vez el más significativo sea el del dios Inca, Viracocha.
Viracocha creó una raza de gigantes, pero luego se arrepintió y decidió hacer hombres a su imagen y semejanza, instruyéndolos en la agricultura y las ciencias (De esto se deduce que los dioses tenían morfología humana).
Pero un gran número de estos hombres cayó en tentaciones y vicios, violando los mandamientos de Viracocha; por lo que el dios los maldijo y dispersó, convirtiendo a algunos en piedras, a otros en animales y al resto les envió el “Uno Pachacuti” (diluvio universal), donde murieron todos.
Un mes antes del diluvio, los animales presintieron la catástrofe, por lo que las llamas y las vicuñas perdieron el apetito y se juntaban a la caída del sol mirando fijamente el cielo.
El pastor que las cuidaba, intrigado por esta actitud, las interrogó y fue así que le contaron que dos estrellas se acercarían hasta tocarse y en ese momento, el mundo quedaría sumergido bajo las aguas.
El pastor, muy impresionado por la noticia, no perdió el tiempo y reunió a su familia, juntó abundantes alimentos y reuniendo su rebaño buscó refugio en la cumbre de la montaña Ancasmara.
Sesenta días más tarde, cuando cesaron las lluvias, descendió con sus familiares. Estos seres salvados del diluvio, fueron los antepasados de los Incas.

DOS DILUVIOS EN MÉXICO
Las leyendas Aztecas hablan de cuatro edades (en la primera de las cuales vivieron los gigantes, al igual que en el Génesis bíblico). En uno de los diluvios “Las aguas de arriba se juntaron con las aguas de abajo, borran los horizontes y hacen de todo un océano cósmico sin tiempo”. El segundo diluvio se produce en la cuarta época, mientras gobernaba la diosa del agua, su universo desapareció bajo las aguas del cielo y los hombres se salvaron convirtiéndose en peces.
Los Mayas de México y de América Central tienen también su leyenda diluviana llamada Haiyococab (“agua sobre la tierra”). Según la s crónicas del obispo católico De Las Casas, los indios le llaman Butic que significa “diluvio de muchas aguas” pero también hace referencia a un juicio. También creen que vendrá otro diluvio-juicio, pero esta vez de fuego.

LA GRAN DIFERENCIA: EL PUNTO DE LLEGADA
Los acadios, babilónicos y sumerios, coinciden en que el arca llegó al Monte Ararat (al igual que el Noé bíblico).
Las demás religiones siempre se refieren a un monte local: así es que los griegos hablan del monte Parnaso, los hindúes del Himalaya y los indios americanos del norte, del monte Keddi Peak, en California.
Prácticamente todas las razas y pueblos cuentan entre sus leyendas con la del hombre (por lo general junto a su familia) que por gracia divina, se salva de un castigo en forma de diluvio que termina con los hombres y los animales.
En la mayoría de los casos, salva una pareja de cada especie animal y junto a sus familiares conforma la nueva generación de la raza humana.
Se puede decir que es el único acontecimiento que toda la humanidad ha compartido casi al mismo tiempo.

LA PRUEBA ARQUEOLÓGICA
Se sabe que más del 75% de la tierra está formada por depósitos sedimentarios.
En la India hay de hasta 20 Km. de profundidad.
Y al un dado sorprendente: los geólogos han encontrado en los depósitos sedimentarios, cantidades de fósiles entre los que aparecen restos humanos, animales, plantas y utensilios todo mezclado. Se ha llegado a la conclusión que para que se produjese este hecho fue necesaria la presencia de un medio aglutinante, que moviera todo en la misma dirección y que todo quedara en un lugar, para ser sepultado por el aluvión. Incluso se han encontrado fósiles de insectos en los que no hay huellas de desintegración; lo que habla de una muerte súbita y de un enterramiento casi instantáneo.
Esto es característico de un hecho ocasionado por una gran ola de agua, seguida de un asentamiento de todas las partículas en flotación.

LA PRUEBA DEFINITIVA
Quizás la gran prueba de esta catástrofe sería encontrar la nave que salvó a una familia y a un grupo de animales, la famosa Arca, que dicen las crónicas se encuentra atrapada en la cumbre del Monte Ararat.
Esa es -sin dudas- la prueba tangible de la existencia de esta leyenda universal que es el diluvio.
Estos relatos demuestran que, aunque cambien los nombres, Xisutros sería el Ziusudra sumerio, lo mismo que el Atrahasis asirio, el Noé bíblico, el pastor Inca, el Manú hindú, el Nu-wah chino y el Uta-napishtim babilónico. Quizás todos hacen referencia a un único relato, tal vez muy relacionado con sobrevivientes de Atlántida, Lemuria o alguna de las civilizaciones sepultadas por las aguas, allá en los comienzos olvidados de nuestra historia, o para mejor decirlo, de una de nuestras historias.