jueves, 20 de agosto de 2009

Ovnis y subconsciente: ¿Simple problema psicológico?

Muchas personas creen que los objetos voladores no identificados proceden de planetas ajenos al sistema solar, y que los pilotean seres inteligentes. Sin embargo, el gran psicoanalista C. G. Jung sugirió que su verdadero significado se halla en lo más profundo del inconsciente humano.

Los Objetos Voladores no identificados fascinaban a Carl Gustav Jung, creador de la teoría del "inconsciente colectivo", hasta el punto que en 1959 les dedicó un librito: Platillos volantes.

Jung, pionero del psicoanálisis, basé buena parte de su trabajo en el concepto de los arquetipos: símbolos cargados de significado, motivos o figuras que representan lo mismo para toda la humanidad. Estos símbolos pueden aflorar espontáneamente desde las profundidades del inconsciente, manifestándose en cualquier creación humana y evocando respuestas ¿emocionales e imaginativas muy poderosas. Para entender su naturaleza y sus implicaciones, Jung reunió una asombrosa cantidad de paralelos provenientes de las zonas de la actividad humana en que domina lo no-racional: la religión, la mitología, los rituales antiguos y primitivos, los sistemas ocultistas como la astrología y la alquimia, etc. Al mismo tiempo, para probar que esos arquetipos estaban muy presentes en el psiquismo del hombre moderno, mostró cómo surgían una y otra vez en los sueños de sus pacientes, así como en el arte, el folklore y los mitos populares del siglo XX.

La hija de un psiquiatra amigo suyo, por ejemplo, tuvo un sueño en que aparecía un monstruo semejante a una serpiente con cuernos; Jung la identificó como un monstruo de iguales características al que se refiere la literatura alquímica del siglo XVI La niña tomaba ésta y otras imágenes de su sueño -según Jung- de las "bibliotecas" de símbolos, abiertas a toda la humanidad, a lo largo de la historia, por mediación del inconsciente colectivo.

Jung creía que una de esas imágenes arquetípicas era el disco; los OVNIS constituirían una variante moderna de dicha imagen. La gente cree que ve OVNIS, tal como ha creído en otras visiones "no patológicas", como los ángeles de Mons. Muchos soldados dijeron haber visto estas apariciones durante la lucha que acompañó la retirada británica de Mons, en 1914. Esta comparación resulta reveladora, ya que, aunque fueran imaginarios, los ángeles guerreros eran reales en las mentes de los soldados, a causa de la alteración emocional que los horrores de la guerra les habían causado. La gente que es presa de semejantes emociones, dice Jung, tiende a ver visiones colectivas. Y esas visiones son proyecciones -palabra clave- que toman la forma de una respuesta a sus necesidades emocionales.

En pocas palabras y, para simplificar: el hombre moderno va "buscando un alma". Y esa búsqueda, con todas las tensiones que la acompañan, con el terror y la desesperación, lleva con frecuencia a proyecciones colectivas.., cuyo resultado son visiones, rumores, pánicos masivos, creencias exóticas. En ellas, Jung adivina el proceso de formación de un mito. (El subtítulo de la obra Platillos volantes es "Un mito moderno de cosas que se ven en el cielo"). En el centro de los mitos aparecen siempre los arquetipos, que proporcionan el motivo y la forma esenciales.

Así pues, Jung sugiere que los OVNIS son una proyección mítica. De hecho, bien podrían ser los heraldos de alguna convulsión de gran alcance que se está preparando en la psique colectiva de la humanidad. Hay quien considera que esta convulsión se ve prefigurada por la pasión actual de Occidente por el ocultismo; otros creen que se trata de la expansión mundial del comunismo; pero también puede ser algo que nadie ha imaginado aún. Esas transformaciones siempre han venido acompañadas, a lo largo de la historia, por la aparición, en religión, arte y literatura, de los arquetipos más poderosos y dominantes.

Los discos o platillos voladores son, desde el punto de vista de Jung, versiones modernas del que quizá sea el mito más poderoso de todos, el que Jung denominó "mandala", palabra de origen sánscrito. El arte y la religión hindúes están llenos de mandalas. Pero éstos aparecen en todas partes: desde el arte infantil moderno hasta los antiguos círculos de piedras erguidas, desde el anillo que se usa en el solemne ritual del matrimonio de las iglesias cristianas hasta los círculos del infierno de Dante y los garabatos distraídos de los oficinistas preocupados. El mandala consiste, básicamente, en un circulo, aunque sus variaciones son innumerables. Simplificando, se podría decir que significa la busca de la realización, la culminación, la totalidad.

Esto nos trae bruscamente de nuevo al desorientado hombre moderno. Vivimos en un mundo "disociado", dividido como la mente de un esquizofrénico, con poca o ninguna comunicación entre las partes. Exteriormente, está dividido en dos bloques internacionales que se desafían; paralelamente, la tecnología, cada vez más avanzada, nos amenaza con un holocausto inminente. Los impulsos más oscuros e irracionales de la naturaleza humana, que habían sido rechazados por la razón y que parecían definitivamente vencidos en los siglos XVIII y XIX han regresado -y triunfado- en el siglo XX.

Interiormente también estamos divididos. La ciencia y los valores materialistas nos han proporcionado un elevado nivel de vida, pero han devaluado todas las áreas de lo irracional: las emociones, los instintos, la imaginación, los impulsos religiosos.
Jung no pretende que su visión de un mundo enfermo sea original. Lo que le interesa es el efecto que la disociación provoca: causa tensiones, enfermedades, deformaciones monstruosas. De modo que la mente disociada grita pidiendo la reconstitución de un equilibrio sano y armonioso entre sus partes... es decir, la totalidad. Y a causa de ese deseo inconsciente, el desdichado hombre moderno, hambriento de espiritualidad, proyecta mandalas en todas partes, hasta en el cielo.

Es éste un análisis fascinante. Jung halla mandalas en otras esferas, como los sueños y el arte moderno. Pero tampoco renuncia a posibles explicaciones alternativas. Algunas observaciones de OVNIS, o algunos sueños donde aparecen mandalas, presentan también elementos de simbología sexual. Sin embargo, como siempre, descarta secamente la tendencia freudiana a detenerse en la forma simbólica de órganos sexuales que adoptan las naves espaciales en nuestros sueños. Para Jung son mucho más importantes los elementos distintivos del OVNI-mandala, que considera una variante del arquetipo más adecuado para nuestro tiempo. En esta edad tecnológica en que vivimos, ¿qué imagen puede simbolizar con mayor acierto una "totalidad restaurada" que una máquina misteriosa, un trozo de ingeniería celestial?

Por otra parte, el aspecto "celestial" de la proyección OVNI es también esencial en el análisis de Jung. Le llamaban particularmente la atención la conducta "poco natural" y las pautas de vuelo de los OVNIS. Con frecuencia la visita del OVNI se interpretaba como prueba de la existencia de extraterrestres avanzados, seres celestiales superpoderosos y amistosos que nos observan, y que se preocupan por las actividades autodestructivas del hombre en el planeta Tierra. Jung también notó que en alguna de esas historias el deseo de alcanzar la totalidad había tomado la forma, más precisa y personalizada, de desear un salvador, un ser más que humano que descendería a ayudarnos a encontrar el alivio y la curación que no podemos hallar por nosotros mismos.

En esta parte de su análisis, Jung hace una importante aclaración: a lo largo de la historia siempre se han visto "cosas que se movían por el cielo", mucho antes de que adoptaran el aspecto de misteriosas naves espaciales, escapadas de un mal relato de ciencia-ficción. Esferas volantes que se movían de forma extraña, discos y globos aparecen con frecuencia en los anales de visiones extrañas y fenómenos inexplicables sucedidos en tiempos revueltos del pasado.

Una y otra vez, Jung subraya que lo importante no es que realmente haya algo en el cielo. Aunque existan los OVNIS, igualmente pueden ser considerados proyecciones, del mismo modo que proyectamos inconscientemente una intensa carga de simbolismo, con toda la fuerza de los arquetipos, en muchos objetos o individuos que nos rodean, como armas, joyas, artistas de cine o políticos.

En última instancia, Jung no descarta la posibilidad de que pueda existir una base física y objetiva. Las pantallas de radar y las cámaras no sueñan, ni padecen alucinaciones. Como él mismo dice: "O las proyecciones psíquicas pueden provocar ecos en el radar, o la aparición de objetos reales proporciona la oportunidad para proyecciones mitológicas".

Eso, por supuesto, constituye una ironía; no creía que las proyecciones psíquicas afectaran al radar. Pero conviene subrayarlo, a causa del persistente impulso de los medios de comunicación y otros defensores del statu quo racionalista, que aprovechan todas las oportunidades para denunciar a Jung como una especie de charlatán crédulo y desorbitado, metido hasta la cintura en lo que Freud llamó desdeñosamente "el negro lodo del ocultismo". Sus detractores han malentendido y desfigurado insistentemente las investigaciones de Jung acerca de la alquimia, la astrología y lo "irracional" en todas sus formas.

Como contrapartida, Jung siempre insistió en que hay que mantenerse abierto a una enorme cantidad de temas que, de algún modo, podrán contribuir a aumentar los conocimientos sobre el inconsciente humano. Con esta finalidad, registró y analizó la relevancia simbólica de los OVNIS. Pero también comprendió que, en los continuos informes sobre OVNIS y en los estudios que se hacían sobre ellos había un núcleo de datos "sólidos" que sólo podían concebirse si allá arriba había objetos reales, aunque fueran mal interpretados por quienes los veían.

Jung no se consideraba de ningún modo un profeta, sino un psicólogo, un observador científico. Pero la historia está llena de ejemplos en los que un hombre de ciencia, a partir de la observación y de los estudios objetivos, ha percibido "proféticamente" una verdad que sus contemporáneos ignoraban, por culpa de su ceguera intelectual. El punto de vista de Jung sobre los OVNIS, ¿será ejemplo de ello?

miércoles, 19 de agosto de 2009

Ovnis: ¿Realidad o paranoia colectiva?

Hemos de creer en los Ovnis? Sólo los escépticos más empedernidos pueden sostener todavía que los Ovnis no existen. Pero ¿hasta qué punto son reales? Sin duda debe haber más de una respuesta.

"Volaban como platitos que se hubieran hecho rebotar sobre el agua." Así describió Kenneth Arnoid, hombre de negocios y experimentado piloto norteamericano, los insólitos objetos voladores que había visto el 24 de junio de 1947, cuando sobrevolaba la costa Oeste de Estados Unidos. Los periodistas recogieron esta expresión y, desde entonces, el término de "platillo volante" se aplicaba al fenómeno de los Ovnis. Esta palabra constituye la abreviatura más común en castellano de la expresión Objetos Voladores No Identificados (en inglés suele abreviarse UFO: Unidentified Flying Object).

Este ridículo apelativo ha contribuido al recelo que demuestran los sabios "oficiales". sólo algunos se han tomado la molestia de efectuar investigaciones sobre este curioso fenómeno, sin duda el más extraño de nuestra época. Pero incluso el que sea "de nuestra época" se halla sujeto a controversias: mucha gente afirma, que los 0vnis han venido siguiendo a la humanidad desde el principio de su historia.

Hayan o no existido los Ovnis en el pasado, es innegable que las observaciones de 0vnis han proliferado de manera asombrosa durante los últimos treinta años. Este hecho parece estar relacionado con los primeros pasos del hombre en el campo de la exploración espacial, y dicha relación es sin duda un dato importante a la hora de intentar explicar el fenómeno de los Ovnis.

La estimación de la cifra total de las observaciones de Ovnis varía en unas proporciones tan considerables que pierde todo significado. Mucho más útiles son las apariciones de Ovnis que figuran en los informes y catálogos publicados por organismos de investigación especializados, y en los que cada "encuentro" suele aparecer una vez verificado y certificado por los investigadores responsables. Sin embargo, ¿cuántos no han sido comunicados o examinados de manera rigurosa? A principios de los años setenta, los investigadores intentaron establecer relaciones de todos los casos de aterrizajes de Ovnis señalados en diferentes países: en Estados Unidos se registraron 923.

¿Son reales los Ovnis en la misma medida en que decimos que son reales los cohetes espaciales? La prueba más segura sería tener alguno a nuestra disposición. Según ciertos rumores insistentes, esto habría ocurrido en algunos países; el gobierno de Estados Unidos habría capturado un Ovni, y mantendría el hecho en el más absoluto secreto. Pero esto no es más que una conjetura, a pesar de los juramentos que han formulado pretendidos testigos. De hecho, la hipótesis de una intervención -o de una no intervención- gubernamental es otro aspecto fascinante de la controversia sobre los Ovnis.

A falta de un Ovni "real" que pudiéramos tocar y examinar, existen muchísimas "pruebas" de la realidad del fenómeno, en forma de fotografías y algunas películas. La mayoría de estos documentos son, sin lugar a dudas, falsos; incluso cuando los presentan personas aparentemente de buena fe, son tan borrosos, tomados de tan lejos o tan ambiguos que no hacen más que agregar una nueva dimensión al problema: ¿por qué, si los Ovnis existen, no hemos obtenido mejores pruebas fotográficas, en una época en que tanta gente tiene la costumbre de llevar siempre consigo cámaras fotográficas o videocámaras?

Entre las pruebas más sólidas que poseemos acerca de este fenómeno, hay que examinar los efectos causados por los Ovnis sobre el en torno, el paisaje y los objetos, y en particular sobre los motores.

A media mañana del día 24 de mayo de 1974, don Demetrio Carrascosa, de 53 años, vecino de San Clemente (Cuenca, España), viajaba en su motocicleta por las cercanías del río Rus, cuando de pronto avistó un objeto con forma de limón. Media unos 4 m de longitud y unos 3 m de altura, y el cuerpo del aparato se apoyaba en tres o cuatro patas que lo mantenían a unos dos metros por encima del suelo. El señor Carrascosa intentó acercarse para verlo mejor, pero el objeto se elevó rápidamente, emitiendo un ruido silbante. Las ondas expansivas de sus violentas rotaciones hacían que saltasen piedras y pedazos de tierra. Entre los rastros que dejó se encontraron plantas marchitas, agujeros en el suelo y piedras calcinadas que, aparentemente, habían soportado una temperatura de más de 2.000 °C.

De modo semejante, en noviembre de 1976, un camión y un coche que circulaban en sentido contrario en una carretera de Hampshire (Gran Bretaña) se averiaron simultáneamente cuando un objeto bastante voluminoso y en forma de huevo se interpuso entre ambos. La policía e incluso el Ministerio de Defensa investigaron este incidente, pero nunca se dio una explicación oficial. Casos como éstos pueden desconcertar a los investigadores, pero una cosa es cierta: si pueden producir efectos físicos, sin duda los Ovnis deben tener una realidad física.

Asimismo, si los Ovnis son objetos físicos, deben provenir de algún lado. Cuando se observaron los primeros (de este siglo), en los años cuarenta, se supuso que tenían origen terrestre. Los norteamericanos pensaron que se trataba de aparatos secretos soviéticos, quizá perfeccionados gracias a los conocimientos aportados por los científicos alemanes que habían caído prisioneros al finalizar la segunda guerra mundial. Pero, dado que se observaban aparatos idénticos en todo el mundo, se hizo evidente que ninguna nación terrestre podía ser su artífice.

Surgieron también otras teorías ingeniosas, pero siempre carentes de pruebas. Así, se pretendió que venían del Himalaya, que desde siempre gozaba fama de ser cuna de un saber misterioso, o bien de la Antártida, con sus inmensas regiones todavía inexploradas y de condiciones climáticas anormales. Sin embargo, los interesados en el fenómeno Ovni empezaron a poner sus miradas más allá de la Tierra, espoleados por el hecho de que nuestro propio programa de exploración espacial estaba en sus inicios. La humanidad empezaba a interesarse activamente por los mundos más allá del nuestro, y parecía razonable pensar que otras civilizaciones dotadas de una tecnología igual o superior a la muestra pudieran manifestar un interés parecido por nosotros.

No obstante, aunque el número de fuentes potenciales de vida en el Universo sea virtualmente infinito, la probabilidad de que exista una civilización con un estado de desarrollo tal que le permita efectuar viajes espaciales es ínfima. Resulta desalentador el hecho de que no se haya descubierto ninguna prueba irrefutable para sostener la hipótesis del origen extraterrestre de los Ovnis: es la mejor explicación que poseemos, pero no pasa de ser una especulación.

¿Mensajes del espacio?

Hoy se admite generalmente que los Ovnis plantean un problema no sólo al astrónomo y al físico, sino también al sabio "ortodoxo", con lo cual el estudio global de este tema requiere hasta cierto punto un enfoque interdisciplinar: los psicólogos confirman que la respuesta de un individuo frente a este fenómeno viene condicionada por su perfil psicológico, mientras que el sociólogo relaciona estas respuestas con los modelos culturales; el antropólogo señala ciertos paralelismos con mitos y creencias tradicionales, mientras que el parapsicólogo destaca que las observaciones de Ovnis a menudo van acompañadas de manifestaciones psíquicas, como la precognición y el fenómeno poltergeist. Esto último se aplica particular mente a los casos de "encuentros", cuando el observador afirma haber entrado en contacto y haberse comunicado con los ocupantes de un Ovni. Estas entidades suelen ser descritas como criaturas extraterrestres, diferentes de nosotros, y que a menudo se presentan como embajadores de una potencia intergaláctica; su finalidad es observar a los seres humanos, prevenirles contra la inadecuada utilización de los recursos terrestres y hacerles llegar mensajes de amistad procedentes de una Fraternidad cósmica. Si sólo se hubieran registrado uno o dos casos de dichos "encuentros", podríamos descartarlos como productos de una fantasía desbordante; pero existen cientos de casos idénticos en los dossiers. Si se pudiera demostrar la autenticidad de uno solo de estos casos, con las pruebas necesarias, la cuestión de los Ovnis contaría con una base sólida, y merecería la atención de los científicos. Pero, en todos y cada uno de los casos, los interrogantes no han sido totalmente desvelados: ¿se ha producido realmente el encuentro, o se trata de una simple invención, de una falsificación? Las hipótesis van desde el "lavado de cerebro" realizado por invasores extraterrestres hasta la posibilidad de una invención propiciada por la CIA...

Es casi seguro que los Ovnis existen, tanto en el plano físico como en el psicológico; no obstante, debemos reconocer que, incluso si son reales, no son lo que parecen. El misterio de los Ovnis encierra esta paradoja.

martes, 18 de agosto de 2009

El Holandés Errante: El barco espectral más temido del océano

La historia del Holandés Errante es una de las más famosas y quizá de las más antiguas leyendas del mar, ya que circula desde hace, por lo menos, 500 años. Pero posiblemente su origen se remonte a tiempos muy anteriores al nacimiento de Cristo. Esencialmente, la historia es la siguiente: un maniático capitán holandés -por supuesto, el término «Holandés errante» se refiere al capitán y no a su barco, desafía la ira de Dios y como resultado es condenado a navegar por los océanos eternamente, provocando la muerte de todos cuantos ven su nave espectral. Esta historia ha sido elaborada por muchos escritores, pero constituye algo más que una ficción, una siniestra historia del mar para asustar a crédulos marineros de agua dulce en tabernas portuarias. Este barco fantasma ha sido avistado en numerosas ocasiones, las últimas en pleno siglo XX...

Muchas autoridades sostienen que la historia del Holandés errante se originó a partir de un hecho real, aunque sobre este punto no hay acuerdo. El problema se complica aún más porque existen muchas versiones de la historia, en las que el capitán puede llamarse Vanderdecken, Van Demien, Van Sraaten o Van alguna otra cosa.

La versión más conocida de la historia del Holandés errante habla de un tal capitán Vanderdecken, cuya nave fue atrapada en una terrible tormenta cuando doblaba el cabo de Buena Esperanza. Los pasajeros, aterrorizados, rogaron a Vanderdecken que se refugiara en un puerto seguro o que, por lo menos, arriara velas e intentara eludir el temporal, pero el enloquecido capitán se rió de sus súplicas y, atándose al timón, comenzó a cantar canciones sacrílegas.

La tripulación también se alarmó por la conducta de su capitán e intentó hacerse con el control de la nave, pero el intento de motín fue sofocado cuando Vanderdecken arrojó a su líder por la borda, mientras los aterrorizados pasajeros y la tripulación se encomendaban a Dios. En respuesta a sus plegarias las nubes se abrieron y una luz incandescente iluminó el castillo de proa, revelando una figura gloriosa que según algunos, era el Espíritu Santo, mientras otros dijeron que era Dios.

La figura se enfrentó con Vanderdecken y le dijo que, ya que disfrutaba con los sufrimientos ajenos, de ahora en adelante sería condenado a recorrer el océano eternamente, siempre en medio de una tempestad, y provocaría la muerte de todos aquellos que le vieran. Su único alimento sería hierro al rojo vivo, su única bebida la hiel, y su única compañía el grumete, a quien le crecerían cuernos en la cabeza y tendría las fauces de un tigre y la piel de una lija (lo cual parece muy injusto para el pobre grumete quien, hasta aquí, no había tenido ningún papel independiente en la historia y, presumiblemente, sentía tanto temor ante Vanderdecken como el resto de la tripulación). Sin embargo, con estas palabras la visión desapareció, y con ella todos los pasajeros y tripulantes.

Vanderdecken y el grumete quedaron abandonados a su destino.

Ésta es la versión clásica de la historia del Holandés errante. Puede ser que se base en hechos, pero no hay acuerdo acerca de cuáles pudieron ser esos hechos. Una versión afirma que la historia deriva de la saga escandinava de Stote, un vikingo que robó un anillo a los dioses y cuyo esqueleto, cubierto con un manto de fuego, fue hallado después sentado en el palo mayor de una nave negra y fantasmal. Otros creen que la historia es más reciente y sugieren que se originó en las aventuras de Bartolomeu Dias (1450-1500), navegante portugués que descubrió el cabo de Buena Esperanza en 1488 y cuyas proezas marítimas llegaron a parecer sobrehumanas, según la biografía que escribió sobre él Luis de Camóes.

Una partida de dados con el Diablo

Otros investigadores han desenterrado una dudosa historia acerca de los dos barcos mercantes holandeses del siglo XVI cuyas tripulaciones avistaron el fantasma de un bajel que se había perdido en el Pacífico; la historia del Holandés errante derivaría de esto. Otra teoría es que la historia se basa en la leyenda de un alemán llamado Von Felkenberg, que se jugó el alma a los dados con el Diablo y perdió. Una leyenda holandesa similar habla del capitán Van Straaten y también se cuenta una historia acerca de Bernard Fokke.

Fokke, capitán del "Libera Nos", era famoso por la rapidez con que realizaban sus travesías. Quienes envidiaban su habilidad de navegante afirmaban que había establecido un pacto con el diablo, algo que la extrema fealdad de Fokke y su mal carácter ayudaban a creer. Un día se embarcó en un viaje del que no retornó y se rumoreó que, finalmente, el Diablo había cobrado su recompensa.

No es improbable que la leyenda del Holandés errante naciera como consecuencia de un hecho real, aunque, sin duda, éste habrá sido algo más prosaico que la venta de un alma al Diablo. Existen muchos casos de buques que fueron abandonados por error por su tripulación, en la creencia de que estaban a punto de zozobrar, y luego siguieron a flote durante días, semanas, meses e incluso años, siguiendo los caprichos del viento y las mareas. El más famoso de esos barcos es el Mary Celeste, pero no es el único. Quizá una de las historias más notables sea la del clíper lanero Marlborough, que desapareció en 1890 mientras de Australia se dirigía a Inglaterra. Se dice que fue hallado 23 años después, frente a las costas de Chile. Aunque la historia del Marlborough sea una exageración, resulta fácil imaginar su efecto en las mentes de marinos supersticiosos en aguas poco conocidas, cuando vieron al buque abandonado emerger súbitamente de la niebla.

La historia del Holandés errante ha inspirado muchas obras de ficción. El poeta norteamericano Henry Wadsworth Longfellow (1807-1882) escribió sobre este aspecto en The phantom ship (El buque fantasma), que figura en su libro Birds of passage (Aves de paso). Edward Fitzball escribió un melodrama llamado El Holandés errante, y el francés August Jal la versión más conocida de la historia en sus Scénes de la vie maritime (Escenas de la vida marítima). El poeta lírico alemán Heinrich Heine (1797-1856), inspirándose en el melodrama de Fitzball o en un cuento anónimo titulado Vanderdecken's message home (El mensaje de Vanderdecken) -que apareció en Blackwood's Edinburgh Magazine—, escribió sobre el buque fantasma en sus Memoiren des Herrn von Schnabelwopski (Memorias del señor Schnabelwopski). Esto, a su vez, fue indudablemente lo que inspiró la ópera de Wagner El buque fantasma, en la que Vanderdecken puede bajar a tierra una vez cada siete años, para encontrar a una mujer cuyo amor pueda redimirlo. Otros escritores que tocaron el tema fueron Frederick Marryat (El buque fantasma, 1839) y Walter Scott (Rokeby, 1813).

Sin embargo, el Holandés errante es más que mera leyenda o ficción. A lo largo de los siglos mucha gente afirmó haber visto el espectro de la nave. Uno de los informes más antiguos apareció en 1702 en la Magnalia Christi Americana, historia eclesiástica de Nueva Inglaterra que escribió Cotton Mather, autor prolífico y célebre pastor puritano. Pero muchas de las observaciones son difíciles -si no imposibles- de comprobar y, por lo tanto deben ser descartadas como espejismos, alucinaciones o visiones debidas a un exceso de alcohol. Pero existe un informe excepcional. En 1881 una observación del barco del Holandés errante fue comunicada por el príncipe Jorge de Inglaterra ---que después reinó como Jorge V- y por su hermano mayor, el príncipe Alberto Víctor, duque de Clarence... el mismo duque de Clarence que hoy figura entre los sospechosos de haber sido el infame Jack el Destripador.

Se ha dicho que el incidente aparecía en el libro de bitácora del Baccante, pero no es así. En cambio, sí aparece en un relato del viaje de los príncipes en ese buque, compilado por John H. Dalton a partir de sus diarios personales, cartas y libros de notas. En el momento de la observación los príncipes estaban a bordo de otro barco de la flota, el Inconstant, ya que habían sido trasladados allí cuando el Baccante tuvo problemas en el timón.

El relato dice:

11 de junio de 1881. A las 4 de la madrugada el «Holandés errante» cruzó nuestro rumbo. Era una extraña luz roja, como la de un buque fantasma, incandescente, y en el centro de esa luz, los mástiles, palos y velas de un bergantín, a 200 m de distancia, se destacaron con fuerte relieve cuando se acercó a nuestra amura de babor. El vigía del castillo de proa informó que estaba cerca de la amura, donde también lo vio claramente el oficial de guardia desde el puente, como también el guardiamarina del alcázar, que fue enviado inmediatamente al castillo de proa, pero al llegar allí no logró ver vestigios ni señales de ningún barco material, ni cerca ni en el horizonte, pese a que la noche era clara y el mar estaba en calma. En total fue visto por trece personas, pero si se trataba del Van Demien del «Holandés errante», o qué, no lo sabremos.

El Tourmaline y el Cleopatra, que navegaba a estribor, hicieron señales para preguntar si habíamos visto la extraña luz roja.

A las 10.45 el marinero que esta mañana había avistado al «Holandés errante» cayó desde las crucetas del mastelerillo de juanete y se hizo trizas. A las 16.15 se efectuaron honras fúnebres y su cadáver fue lanzado al mar. Era un valiente marinero real, y uno de los más prometedores tripulantes del barco, y todos se sienten muy tristes por su pérdida. En el siguiente puerto nos encontramos con el almirante, que también se mostró muy disgustado. Alrededor de 13 personas en el Inconstant, además de una cantidad no especificada de personas en el Tourmaline y el Cleopatra, vieron el espectro, aunque si era el Holandés errante u otro espectro «no lo sabremos», tal como dijeron los príncipes. Pero, tal como afirma la leyenda, la visión acarreó la muerte de una persona.

Los nazis también

Una de las fuentes más inesperadas de un informe sobre el barco del Holandés errante es -según se dijo- Karl Dónitz, comandante en jefe de la flota alemana, y efímero sucesor de Adolf Hitler. Se dice que vio la nave espectral mientras se hallaba en una misión al este de Suez, y que después afirmó que sus hombres preferían enfrentarse con toda la flota aliada antes que vivir nuevamente el horror de ver el barco del Holandés errante.

El del Holandés no es, por cierto, el único espectro marino. En 1949 se estimaba que había más de 100 casos «bien comprobados» de naves fantasmas que frecuentaban la costa noreste de los Estados Unidos.

El buque fantasma más famoso de los Estados Unidos es, probablemente, el Palatine, que fue tema de un famoso poema de John Greenleaf Whittier. Según la leyenda, en 1752 una tormenta arrojó al Palatine contra las rocas de Block Island, cerca de Rhode Island, y sus restos fueron incendiados por los pescadores; una pasajera quedó atrapada y se quemó viva. Desde entonces, el espectro del barco en llamas ha sido visto en innumerables ocasiones.

Es difícil descartar las pruebas de que algo -se le llama «la luz del Palatine»- ha sido visto con regularidad cerca de la costa. Pero una investigación cuidadosa revela que ningún barco de esas características naufragó jamás en Block Island. Sin embargo, también se descubrió que 14 años antes, en 1738, el Princess Augusta, que llevaba 350 refugiados del Alto y el Bajo Palatinado, en Alemania, sí naufragó en la costa norte de Block Island en circunstancias similares a las que se atribuían al Palatine; no cabe duda de que éste fue el origen de la leyenda. Sólo un elemento del destino del Princess Augusta difiere de la leyenda del Palatine: el Princess Augusta se hundió, y no fue incendiado. De modo que si el espectro que se ve con tanta frecuencia cerca de allí es el espectro del Princess Augusta, ¿por qué el buque fantasma aparece en llamas?

Otro barco fantasma bastante conocido es el Goblin, negro y con velas de cruz, del que se dice que es visto con frecuencia por los habitantes de Porthcurno Cove, cerca de St. Leven, en Cornualles (Inglaterra). Este espectro es característico porque se le ve dirigirse a la costa; después de desliza sobre tierra firme, y finalmente desaparece.

¿Qué son, entonces, esos buques fantasma, esos espectros del mar? Se les puede aplicar las mismas preguntas, especulaciones y teorías que se refieren a los fantasmas en general. Pero el Holandés errante se distingue de las historias folklóricas y de fantasmas habituales: ha sido visto muchas, muchísimas veces. Si el barco no existe, ¿qué fue entonces lo que vieron los príncipes a bordo del Inconstant? Dado que la aparición del Holandés errante y de su barco parece predecir sólo muertes o desastres, quizá lo más razonable sea no buscar la respuesta con demasiado empeño.

lunes, 17 de agosto de 2009

La tabla Ouija: Según algunas investigaciones, puede ser peligrosa

En manos inexpertas lo paranormal puede ser muy peligroso.
¿La tabla Ouija es un juego demoníaco o un simple engaño comercial?

Poco antes de la Navidad de 1995, dos escolares de 15 años fueron persuadidos con engaños para entrar en casa de David McCallum, un fan de la música heavy metal a ver videos. Los dos chicos fueron conducidos al dormitorio de McCallum, que estaba lleno de libros sobre el asesino en masa Charles Manson y de grabaciones de Iron Maiden y Metallica, donde McCallum, de 20 años, les dijo que él y su amigo adoraban al diablo.

En el centro de la habitación había un altar iluminado con velas y cubierto con un paño negro. Encima había una tabla Ouija. Los dos chicos, Michael Earridge y Stephen Cullan, aceptaron participar en una sesión y se les unió un amigo de McCallum, al que llamaremos Dennis.

Palabras del diablo

Mientras, sentados alrededor del altar, trataban de establecer contacto con los muertos, McCallum preguntó a la tabla: ¿Si eres Satanás, qué quieres que haga?. Con una creciente incomodidad, los dos chicos decidieron dar por terminada la sesión. Pero, antes de que pudiesen escapar, McCallum recibió la respuesta a su pregunta.

Sea cual fuere la respuesta que recibió McCallum, de pronto saco una navaja y sujetó a Earridge. Tú no vas a ninguna parte hasta que se haya cumplido la voluntad de mi amo, exclamó Dennis. Entonces, McCallum empezó a apuñalar a Earridge.

El frenético ataque, en el que Earridge fue apuñalado once veces, sólo terminó cuando Dennis susurró: Para ya. Cálmate. Está muerto. Afortunadamente, Cullan pudo escapar con vida. El cadáver fue envuelto con las ropas de la cama y arrojado junto a un bloque de pisos al sudeste de Londres. McCallum fue detenido y se probó el asesinato. Pero solo fue condenado por homicidio no premeditado, al declarar que unas voces le obligaron a hacerlo, y fue enviado a Broadmoor, una instalación de alta seguridad para asesinos dementes. Obviamente, McCallum estaba influenciado por lo macabro y lo oculto. Normalmente escuchaba canciones relacionadas con rituales satánicos y en su televisor, escritas con rotulador, se leían las palabras Hornbre del Demonio asesino. 666 Slayer Iron Maiden. ¿Pero fue su obsesión por la tabla Ouija la responsable de la conversión de un joven de 20 años en asesino?

La tabla Ouija, que torna su nombre del francés Oui y del alemán Ja (sí en ambas lenguas), consiste habitualmente en una tabla de madera pulida con las letras del alfabeto dispuestas en el borde de un semicírculo. Encima se coloca una pequeña placa en forma de corazón con ruedecillas o fieltro en su base. Los jugadores apoyan un dedo en este puntero, que se mueve aparentemente dirigido por los muertos, y deletrea las respuestas a las preguntas que se hacen a la tabla.

Curiosamente, la Ouija nunca se ha considerado oficialmente como un dispositivo para contactar con los muertos. No obstante, los antiguos egipcios utilizaban un artilugio similar para ponerse en contacto con sus antepasados. Era un anillo suspendido por un hilo sobre un tablero grabado con símbolos, con el que se suponía que los muertos deletreaban sus mensajes. La tabla Ouija, ideada como un juego parlante, fue el invento de William e Isaac Fuld, de Baltimore, Maryland, que la empezaron a fabricar en 1889.

Después de las dos guerras mundiales, la demanda de tablas Ouija aumentó debido al interés de las viudas por comunicarse con sus maridos muertos en combate, y los hermanos Fuld apenas pudieron responder a la demanda. Luego, en 1966, la empresa fabricante de juguetes de Estados Unidos Parker Brothers compró los derechos de la tabla y, desde entonces, se calcula que se han vendido 25 millones de unidades en América y Europa.

¿Mente sobre materia?

Pero la tabla Ouija es uno de los fenómenos paranormales que pueden simularse fácilmente. E incluso sin ser un engaño, puede tener otras explicaciones. James Randi, el mago de la escena que es escéptico con lo paranormal, ha sugerido que las contracciones musculares normales e involuntarias, conocidas como acciones ideomotoras, son las responsables de los movimientos del puntero por la tabla.

Sin embargo, para muchos investigadores y practicantes parece dudoso que estos ligeros espasmos puedan hacer que una mano se mueva por la tabla Ouija para deletrear frases coherentes. Esta teoría también presupone que el mensaje recibido a través de la Ouija procede del subconsciente de uno o más usuarios, pero se conocen muchos casos en que la Ouija ha revelado información que era desconocida por todos los participantes. Y, a juzgar por el número de casos en que el uso de la Ouija ha traumatizado y alterado mentalmente a los participantes, en este juego debe haber algo más que espasmos musculares.

¿Una puerta al infierno?

Es posible que sólo sea un juego, pero algunos consideran que la Ouija es una herramienta peligrosa. David Farrant, jefe de la British Psychic and Occult Society, considera la Ouija como la puerta hacia fuerzas poderosas y maléficas. Si se contacta con estas entidades utilizando la Ouija sin saber lo que se esta haciendo, pueden despertar y tomar posesión de todos los que están tratando de comunicarse con ellas.

El álbum de Farrant está lleno de recortes de periódicos que detallan el empleo erróneo de la Ouija. -Estas fuerzas existen realmente. Siempre que he intervenido en el empleo de la Ouija lo he hecho adecuadamente, bajo condiciones controladas. Hay que estar iniciado en lo oculto y entender sus principios generales... y esto sólo es el primer paso.

Las observaciones de Farrant parecen abarcar mas de medio siglo de casos fatales. Uno de los primeros descritos trata de una posesión a través de la Ouija en 1933, cuando el muchacho de 15 años Mattie Turley disparó contra su padre y lo mato. En un juego de Ouija con su madre, los espíritus susurraron a Mattie que debía matar a su padre para que su madre se pudiese casar con un cowboy.

Deletreo de desastres

En un caso más reciente, otro adolescente de 15 años, Colin Roberts, fue encontrado colgado de un árbol junto a una iglesia de Belfast, después de que el diablo le hablase por medio de la Ouija. Lo último que dijo a sus amigos fue que había hecho un pacto con el diablo y que tenía que ir a una fiesta. Este episodio sucedió un mes después de encontrar muertos unos machos cabríos cerca de una iglesia en una noche de luna llena.

Pero, ¿prueban estos casos que la Ouija abre las puertas para que las entidades merodeadoras tengan acceso al mundo de los vivos, como dicen algunos? En el caso de Mattie Turley, una posible explicación de sus actos seria que su madre fue la que movió el puntero y deletreó las instrucciones para que Mattie matase a su padre. Con su marido muerto, la madre era libre para casarse con su amante cowboy.

Sin embargo, en el caso de Colin Roberts, los informes nos hablan de un adolescente inteligente y pragmático que no sufría ninguna enfermedad mental. Por tanto, ¿es posible que Roberts hubiese empleado realmente la Ouija para ponerse en contacto con el diablo?

El padre Dominic Walker, psicólogo y antiguo consejero de exorcismo del obispo de Southwark, ha tratado a más de mil personas cuyas vidas habían sido alteradas por fenómenos paranormales. No creo que las tablas Ouija pongan en contacto con espíritus, dijo, pero creo que ponen en contacto las mentes con la materia: por esto son tan peligrosas. Muchos otros psicólogos y psiquiatras están de acuerdo en que jugar con lo oculto puede dañar a las personas mentalmente inestables.

He hablado con muchos adultos y niños que han intentado suicidarse o se han mutilado -declara Gordon Wright, consejero de víctimas de lo sobrenatural. No describen un acto impulsivo, sino algo por lo que se sienten atraídos como por un imán. Se convierte en una obsesión: algunas veces tienen que hacerlo. Y esto se ha vinculado con lo sobrenatural.

En su revelador libro Dangerous Obsessions, Andrew Boyd también cuestiona el poder paranormal de la Ouija. Después de realizar una de las mayores investigaciones sobre el papel de lo oculto en la sociedad, Boyd ha llegado a la conclusión de que algunos individuos que penetran en lo oculto con conceptos de la realidad enfermizos, confusos y a menudo contradictorios, pueden perderse en un mundo sombrío y sobrenatural de mitos, magia y morbosidad. Pueden llegar a trabajar para socavar su propio equilibrio psicológico.

Cláusula de demencia

En conjunto, puede decirse que los miembros menos estables son los que más quedan influenciados por jugar con lo oculto. El Dr. Geoffrey Scobie, un psicólogo de la Universidad de Glasgow, resume así el debate: Las personas altamente susceptibles, un 10 % de la población, se ponen en peligro con sus propios poderes psíquicos. Per, ¿deja esto de lado la posibilidad de que el mundo de los espíritus sea el responsable de estos peligros? No excluyo esto como posibilidad -dice-. Las personas que ya están psicológicamente en la frontera son las que tienden a convertirse en víctimas. Para ellas jugar con la Ouija puede convertirse en una adicción.

Para mucha gente, la obsesión por lo oculto ha ido mas allá de jugar con una tabla Ouija. Se ha convertido en un estilo de vida o en una religión tan valida como el cristianismo o el islamismo.

viernes, 14 de agosto de 2009

Recuerdos de vidas pasadas

Muchos nos preguntamos qué nos ocurre cuando morimos. Para unos la respuesta es que el alma regresa a la tierra. ¿Pero existen evidencias de la reencarnación?

En la ladera de una colina con vistas al pueblo turco de Hancagiz, Engin Sungur se volvió hacia sus padres y dijo: "Veo el pueblo donde vivía". ellos sabían, sin embargo, que él sólo había vivido con ellos en Tavla, un pueblo más grande a unos 4 km de Hancagiz. Lo que el niño de dos años les estaba diciendo es que Hancagiz había sido su pueblo en una vida anterior. Como los Sungur son musulmanes-alevi que, al contrario de sus vecinos, musulmanes-sunni, creen en la reencarnación, reaccionaron con curiosidad más que con risas.

"¿De quién eres hijo?", le preguntaron. "Soy Naif Cicek", respondió y empezó a contarles circunstancias de su vida anterior y que había ido a Angora poco antes de morir. Luego, Engin pidió a sus padres que le llevaran a Hancagiz.

Reunión familiar

Al principio los Sungur, quienes nunca habían oído hablar de Naif Cicek, se negaron. Poco después el pequeño Engin se encontró en la calle con Gulhan Cicek, la hija del fallecido, la cual iba al colegio de Tavla. Se dirigió a ella llamándola "hija mía" y, viendo que la chica se asustaba, le explicó que él era su padre. Antes de este incidente no había habido ningún contacto entre las dos familias pero, ante lo sucedido, la madre de Engin decidió llevarlo a Hancagiz para ver al resto de la familia.

En cuanto vio a la viuda de Naif Cicek la llamó "esposa mía" e identificó por su nombre a otros siete miembros de la familia. El niño llegó a indicar un terreno asegurando que en el pasado había sido suyo, lo cual resultó ser cierto a pesar de que ya no formaba parte de la finca. También describió con detalle cómo había sido golpeado por una camioneta, conducida por su hijo, al hacer marcha atrás. Además, se supo que Naif fue a Angora a ver a un médico, tal como había dicho Engin, y murió poco después, en diciembre de 1979, a los 54 años. Engin nació casi tres años después, el 8 de octubre de 1982.

La historia de Engin es sólo una de las más de 2.000 estudiadas por el doctor Ian Stevenson, durante más de 30 años, buscando posibles evidencias de reencarnación. Según Stevenson, desde el déjà vu -la misteriosa sensación de que una experiencia pasada se repite en el presente- hasta informaciones sobre una vida pasada recabadas a través de un médium, se han ofrecido muchos datos como pruebas de vidas pasadas.

Recuerdos espontáneos

Según Stevenson, gran parte de estos datos deben ser descartados porque los recuerdos son confusos o no pueden verificarse. Incluso cuando los detalles pueden ser confirmados, no hay que desechar las coincidencias.

El caso de Engin Sungur, sin embargo, es distinto. Stevenson ha descubierto que, en los niños pequeños, los recuerdos de una vida anterior son más lúcidos y completos. Y, lo que es muy importante, la información puede a menudo ser refrendada por los familiares y cotejada con los lugares a los que se refiere. En un caso típico, el niño empieza a mencionar recuerdos de una vida anterior entre los dos y los cuatro años, en muchos casos en cuanto es capaz de hablar. Luego, los recuerdos se van desvaneciendo hacia los seis o siete años. A menudo, el niño insiste en ellos aunque el resto de la familia no se muestre receptiva.

Los recuerdos suelen estar acompañados por peculiaridades de comportamiento o de lenguaje de su anterior personalidad. En el caso de Engin, por ejemplo, la viuda de Naif se percató de que Engin hablaba y actuaba como un adulto. Es más, mientras hablaba, movía las manos igual que su difunto marido. En principio, los increíbles recuerdos de Engin parecían sugerir que una parte de la personalidad del muerto había sobrevivido, reapareciendo en el niño. Pero algunos parapsicólogos aseguran que puede haber una explicación perfectamente natural.

La mayoría de los casos de recuerdos espontáneos se producen en culturas que creen en la reencarnación, a los pocos años de la muerte de la personalidad anterior y siempre a poca distancia de donde vivió la persona fallecida. Para algunos, son demasiadas coincidencias. O toda la familia participa inconscientemente de una "creación fantástica" -los padres implantan la idea de una vida pasada en la mente del niño, quien elabora entonces los detalles-, o se trata de un engaño.

Se cree que en muchos de los casos ocurridos en la India, donde niños de familias pobres aseguran haber pertenecido a una casta superior, los padres "alimentaban" la memoria de los pequeños buscando beneficios económicos. Pero, como indica el doctor Stevenson, incluso si esto es cierto, no ocurre lo mismo cuando el niño y la familia viven lejos del difunto, y no le conocían previamente.

Se dan también numerosas evidencias de recuerdos de vidas anteriores en culturas occidentales, en las que la reencarnación, por lo general, no se acepta. Con independencia de sus creencias muchas personas parecen ser capaces de tener recuerdos de vidas pasadas cuando su estado de consciencia es alterado, por ejemplo, por medio de la hipnosis.

Regresión a la vida anterior

La mayoría de los investigadores, incluido el profesor Stevenson, desconfían de esta práctica -conocida como regresión a la vida anterior- considerando que los adultos bajo hipnosis pueden adoptar una identidad convincente basada en puras fantasías, dejando aparte su auténtica personalidad. Por otra parte, algunas personas aseguran haber sido personajes históricos famosos y aportan ciertos detalles, convencidos de que no han podido conocerlos en esta vida.

Los escépticos argumentan que el subconsciente tiene una asombrosa capacidad para almacenar información adquirida leyendo, viendo la televisión, o escuchando conversaciones sin prestar atención. El subconsciente puede absorber información sobre un determinado personaje histórico o una época y utilizarla para crear recuerdos de una vida pasada.

Otros suspicaces ven las regresiones a la vida anterior como la combinación de las preguntas inductoras del terapeuta con la fértil imaginación del sujeto. Cuando el estado de consciencia está alterado, la mente puede estar deseosa de complacer y, en consecuencia, dará las respuestas que cree que el terapeuta desea oír. Que esto ocurre puede verse en los espectáculos con hipnotizadores.

A pesar de estas críticas, hay una tendencia creciente a consultar a terapeutas expertos en vidas anteriores, los cuales utilizan la hipnosis y técnicas de relajación para conducir a sus clientes a vidas pasadas, y así descubrir las causas de sus problemas en esta vida. Muchos atestiguan haber sido curados de esta forma, de fobias presumiblemente heredadas de una vida anterior.

¿Evidencias positivas?

Se han dado casos de individuos que, sometidos a hipnosis regresiva, han proporcionado informaciones a las que no podían acceder. En uno de ellos, el periodista Ray Bryant regresó bajo hipnosis a su vida anterior: un granjero, en Essex, a finales del siglo pasado. El terapeuta, Joe Keeton, le pidió que retrocediera al 22 de abril de 1884, cuando tenía unos cuatro años. Bryant lo hizo y se mostró aterrorizado, diciendo que la casa se estremecía y los platos caían de los estantes.

Lo que Bryant no sabía es que el investigador había encontrado previamente una referencia al "Gran Terremoto de Essex", fechado ese día. Keeton decidió ver qué ocurría si Bryant regresaba al día en que el terremoto estaba en su apogeo.

Casos como éste y el de Engin Sungur parecen desafiar las explicaciones, pero, ¿son prueba de vidas anteriores? Stevenson sólo dice que "sugieren la idea de la reencarnación", mientras que los escépticos creen que la respuesta se encuentra en otra parte.

Algunos parapsicólogos mantienen que esta información puede ser adquirida mediante percepción extrasensorial (PES), recordando una vida pasada al conectar telepáticamente con la vida de otro individuo. Pero si la respuesta es la PES, ¿por qué quienes conectan telepáticamente con vidas pasadas carecen de talento para otro tipo de PES?

Otra teoría afirma que el recuerdo de una vida anterior es el resultado de una memoria ancestral, racial o colectiva, que se prolonga a través de los siglos. De algún modo, el individuo enlaza con las experiencias o procesos mentales de un antepasado, o alguno de sus conocidos.

Otra teoría, en fin, relaciona los recuerdos de una vida anterior con trastornos de personalidad múltiple. Se han dado casos, utilizando la hipnosis con fines terapéuticos, en que un paciente mostraba rasgos de otra personalidad. Esta capacidad de desdoblamiento la tenemos, en cierto grado, todos nosotros y aparece cuando sufrimos un estado de consciencia alterado. Pero si es así, ¿cómo se explican los detalles históricos precisos, y a veces ignorados, que pueden aparecer durante la hipnosis?

Las Preguntas permanecen

Mientras estas teorías pueden explicar algunos casos, ninguna esclarece satisfactoriamente los datos aportados en esos recuerdos. Por esto, el doctor Stevenson cree que la reencarnación es la explicación más probable.

Sin embargo, incluso si existe alguna evidencia que haga pensar en la supervivencia de la personalidad después de la muerte, quedan aún numerosas preguntas. Por ejemplo, ¿qué parte de nosotros es la que se reencarna en realidad? ¿Si todos vivimos cierto número de vidas, por qué unas se recuerdan y otras no? Y, ¿por qué la mayoría no tenemos ningún tipo de recuerdo de una vida anterior?