jueves, 17 de septiembre de 2009

Monstruos de Norteamérica: Durante siglos los lagos de Norteamérica han estado albergando gran cantidad de criaturas

Hay miles de lagos repartidos por toda Norteamérica. De muchos de ellos llegan historias de enormes criaturas que rivalizan con el monstruo de Loch Ness. ¿Qué se sabe de los primos transatlánticos de "Nessie"?

Los lagos de América del Norte, tanto en Estados Unidos como en Canadá, han generado más informes sobre monstruos que cualquier otro continente: se cree que más de 90 lagos y ríos están habitados por "objetos nadadores no identificados". Pocos de esos informes vienen respaldados por algo concreto, como fotografías o filmaciones. La mayoría carecen de explicación y constituyen uno de los misterios zoológicos modernos más curiosos. Si son tantas las criaturas que viven en estos lagos, ¿qué son, y cómo se las arreglan para pasar tan desapercibidas?.

Ya los primitivos habitantes del continente, los amerindios, contaban muchas leyendas relativas a grandes monstruos acuáticos. Como todas las tradiciones folklóricas bien puede ser que oculten algo muy real.

Los indios mic-mac de la zona de Nueva Escocia creían en una "serpiente fabulosa", parecida a la que describían los algonquinos, más hacia el oeste. Los iroqueses, que vivían al norte del estado de Nueva York, tenían un monstruo al que llamaban Onijore. En Indiana, los potawatomi creían en el existencia de un monstruo en el lago Manitú, en el río Wabash; a principios del siglo XIX se opusieron a que se edificara un aserradero que podría perturbar a la criatura.

Estas tribus indias se agrupaban alrededor de la zona de los Grandes Lagos. Más al oeste, en los estados de las Montañas Rocosas, corrían otras leyendas. Los shawnee contaban la historia de un gran reptil que era muerto por un mago con la ayuda de una jovencita, como en la leyenda de San Jorge y el dragón. Los indios kalapuya del río Willamette, en Oregon, creían en un monstruo llamado Aturki que vivía en los lagos, ríos y lagunas de esa región. Un antropólogo observó que "quienes lo vieron decían que se parecía a una foca o a una nutria de mar." ¿Eran simples mitos? ¿O descripciones de animales extraordinarios pero reales?

Los primeros informes independientes de las leyendas provienen de las primeras décadas del siglo XIX. Suele decirse que el primer informe acerca de un monstruo lacustre norteamericano se debe al gran explorador francés del Canadá Samuel de Champlain, quien en 1609 descubrió el lago que actualmente lleva su nombre en Vermont. Pero no es así; este "informe" puede ser atribuido con seguridad al error de un periodista. Champlain si mencionó un terrible monstruo marino, pero se suponía que frecuentaba la costa marina del estuario del río San Lorenzo, que está mucho más al noreste.

Uno de los pioneros de la investigación sobre serpientes marinas, Constantin Samuel Rafinesque, citó una tradición acerca de "una gran serpiente marina" que vivía en un lago próximo a Filadelfia. Pero también reunió informes sobre nuevas observaciones: El 3 de julio de 1817 uno fue visto en el lago Erie, a 5 km de tierra, por la tripulación de una goleta; media 10 o 12 m de longitud y 30 cm de diámetro; su color era como de caoba oscura, casi negro. Este relato es muy imperfecto y ni siquiera dice si tenía escamas; por lo tanto es dudoso si era una serpiente o un pez. Yo me inclino a creer que era un pez.

En 1819 el animal fue visto nuevamente "y descrito como de color cobrizo, con ojos brillantes y de 18 m de largo". Los disparos que se hicieron contra él no parecieron surtir efecto, ya fuera porque estaba protegido por escamas o porque la puntería era deficiente.

Por esa época se hablaba mucho de la serpiente marina de Nueva Inglaterra. Un informe acerca de un monstruo en el lago Ontario(comunicado con el Erie) hasta fue publicado en una revista científica alemana, en 1835.

Monstruos en el limbo

Pronto, los monstruos lacustres fueron a reunirse con las serpientes de mar en ese limbo al que las revistas "respetables" suelen enviarlos en la actualidad. Nadie volvería a tomarlos en serio durante mucho tiempo.

En 1855 el lago Silver, en el estado de Nueva York, fue escenario de un acontecimiento sensacional: una "serpiente de mar" fue avistada en el lago. Se produjeron numerosos informes sobre observaciones y la prensa local explotó la historia. Durante los dos años siguientes no hubo más observaciones; después, estalló un incendio en un hotel local y en el desván los bomberos voluntarios descubrieron los restos de la "serpiente marina". Era un muñeco que se mantenía a flote con aire comprimido; el dueño del hotel lo había fabricado para animar el negocio. Al principio, la gente de la zona se enfadó, pero terminaron perdonando al autor de la superchería. En la actualidad, la ciudad de Perry celebra periódicamente un festival de serpientes de mar para conmemorar el engaño.

Los periodistas norteamericanos fueron responsables, con frecuencia, de la creación de este tipo de historias. En los años 1830, por ejemplo, se publicó una serie de informes sobre los lagos de Indiana, en el Medio Oeste. Por supuesto, existían ya leyendas indias anteriores. Pero después llegó la noticia, publicada por el periódico de Logansport, de que también los colonos blancos veían monstruos. Estas noticias fueron investigadas un siglo después por un profesor de historia de la Universidad de Indiana, Donald Smalley, quien descubrió que bien pudo tratarse de una broma periodística. En cuanto los últimos indios hubieron sido trasladados fuera del estado, no se habló más del tema.

También en Canadá, en zonas que entonces eran fronterizas, surgieron muchos informes sobre monstruos. El más espectacular llegó del lago Utopía, Nueva Brunswick, en 1867. Los leñadores que trabajaban en un aserradero del lago se sorprendieron al ver un objeto que chapoteaba en el agua. La noticia de que se trataba de un animal grande causó gran excitación. En 1872 apareció un artículo sobre el monstruo en la revista Canadian Illustrated News, con una asombrosa xilografía de la criatura deslizándose por el agua, persiguiendo a dos hombres en una canoa. Su cabeza era grande como un barril y "chasqueaba sus sanguinolentas mandíbulas de una forma espantosa". Se dijo que el monstruo solía aparecer poco después del deshielo, lo que hizo que muchas personas visitaran el lago, en marzo de cada año, con la esperanza de verlo.

Un testigo de principios de los años 50, fue la señora McKillop. Estando sola, vio un día a una enorme forma negra que agitaba las aguas y se desplazaba hacia adelante y hacia atrás a gran velocidad.

Para algunos hombres de ciencia, esa agitación de las aguas constituye una pista para averiguar la naturaleza de algunos "monstruos". En Noruega muchos de los informes provenían de lagos de montaña, en cuyas orillas había aserraderos. En una famosa ocasión uno de esos "monstruos" fue investigado por la policía cuando salió a la superficie en medio de aguas agitadas. Resultó ser una gran masa de serrín y otras basuras vegetales que había llegado a la superficie a causa de los gases que creaba su propia fermentación.

Los monstruos del lago Utopía, ¿serían masas de vegetación podrida? Pero, si fuera así, ¿qué era lo que perseguía a los indios? ¿Y los informes provenientes de otros lagos? ¿Y las descripciones de criaturas de cuello largo? Las teorías de este tipo deben ser consideradas dentro del contexto más amplio de los informes provenientes de toda Norteamérica, y especialmente de las Montañas Rocosas y de la región de los Grandes Lagos. No existe ninguna explicación sencilla que se adapte a todas las observaciones.

Los informes acerca de los monstruos de los lagos norteamericanos presentan algunos rasgos curiosos. Casi todos se originan en lagos de montaña, o en ríos y lagos que se comunican directamente con ellos (este es el caso de los Grandes Lagos).

Una excepción, aparentemente, fue la serie de informes acerca de un monstruo en el lago Alkali (actualmente lago Walgen), que se encuentra en las praderas de Nebraska. La primera observación de la que hay noticia ocurrió en el verano de 1921, cuando un granjero vio una criatura que arrojaba agua a una altura que oscilaba entre los 4,5 y los 6 m de altura. Siguieron otros informes. En una de las oportunidades se dice que cinco testigos vieron a una criatura pardusca"que tenía la forma de un pez grande". No le vieron la cabeza ni la cola, pero lo que vieron sobresalía unos 50 cm del agua y tenía entre 3,5 y 4,5 m de largo. Estimaron que su longitud total debía ser de más de 6 m.

Noticias de primera plana

Desgraciadamente, todo esto se supo a través de un periodista, John G. Maher. Era el corresponsal local del New York Herald y, como él mismo confesó después, no le costaba ningún esfuerzo fabricar noticias cuando éstas escaseaban. Con todo, sus imaginativos relatos acerca del monstruo del lago Alkali suscitaron tal interés que escapó a su control. Una asociación de comerciantes de la zona intentó organizar una expedición para capturar al monstruo, pero no se les concedió autorización para navegar por el lago. Maher mencionó supuestas observaciones del monstruo en años anteriores, pero no observó que, en 1889, el lago se había secado completamente sin revelar rastros de monstruo alguno.

La mayor parte de las observaciones de los numerosos lagos americanos son informes aislados, a menudo del siglo XIX. Pero existen unos pocos lagos con una historia larga e ininterrumpida de observaciones que llegan hasta el presente. Incluso después de descartar las invenciones periodísticas, la acumulación de pruebas, -por muy dispersas y variadas que sean- resulta impresionante y convincente en su conjunto.

El distrito de los lagos de Wisconsin cuenta con una larga historia de informes. Se han producido observaciones en los cuatro lagos que rodean Madison, en Waubeau, Red Cedar, Pewaukee y en los lagos de Elkhart. Aunque algunas de las observaciones han tenido lugar en tiempos recientes, resulta difícil deslindar en qué medida se puede creer en ellas, ya que no han sido investigadas.

Mayor interés presentan los informes sobre grandes animales acuáticos en los estados montañosos. Los rumores acerca de monstruos lacustres en las Montañas Rocosas eran tan corrientes en el siglo XIX que inspiraron obras de ciencia-ficción sensacionalista, como The monster of lake La Metrie (El monstruo del lago La Metrie), publicada en 1899. La historia termina cuando un destacamento de caballería de los Estados Unidos destruye a cañonazos un plesiosauro prehistórico en un remoto lago de las montañas.

Esta historia inverosímil podría haber estado basada en hechos reales, ya que mucha gente vio algo muy parecido a un plesiosauro en varios lagos. En Utah esas observaciones comenzaron cuando los mormones se establecieron allí, aunque en esa región habían existido leyendas indias anteriores acerca de criaturas acuáticas. Las noticias de finales del siglo XIX se refieren al lago Utah y, especialmente, al lago Bear.

En 1871 se dijo que un joven monstruo había sido capturado en Fish Haven, en el lago Bear: "una criatura de unos 6 metros de longitud que se desplazaba en el agua por acción de las patas y de la cola." Noticias anteriores hablaban de un cuello de 1 metro, aletas, pelaje marrón parecido al de las nutrias y una cabeza que sugería "una morsa sin colmillos". Los indios shoshone habían dicho que esos animales solían salir del lago.

Estos extraordinarios relatos se desvanecieron después de los años 1880. En los años 30 llegaron informes del lago Payette, estimulados quizá por la publicidad de que era objeto entonces el Loch Ness. Pero en el verano de 1941 se produjo un súbito torrente de informes. John McKay vio un animal grande con un "cuerpo largo y oscuro" dotado de jorobas. Pocos meses después fueron vistos una cabeza como un periscopio y un cuello. Estos informes no recibieron publicidad. Después un hombre de negocios local describió a la prensa su observación de un "cocodrilo de nariz chata" de 15 m de longitud. En la actualidad todavía hay quien ve a esta criatura, que recibió el apodo de "Slimy Slim". en junio de 1977, dos personas que pescaban en una barca en Cougar Bay observaron lo que parecía la estela de un barco... pero no había pasado ningún barco en los 10 minutos anteriores. Después avistaron un objeto negro, con tres jorobas, de unos 9 m de largo, que se desplazaba velozmente.

Gary S. Mangiacopra, que ha investigado estos informes, sugiere que el monstruo podría ser una especie de foca gigantesca. Pero esta sugerencia no explica la presencia de las jorobas, elemento frecuentemente citado.

Informes acerca de criaturas parecidas a cocodrilos han llegado del lago Folsom, en California, de los lagos de los Alpes de Trinidad en el mismo estado, y de muchos otros sitios de los estados occidentales. Sin duda el lago Flathead, en Montana, es el más interesante. En 1885 el capitán de un buque de vapor, el US. Grant, vio lo que le pareció otro barco que se dirigía hacia él y después comprendió que se trataba de un gran animal parecido a una ballena. Uno de sus pasajeros disparó sobre él, y la cosa se hundió y desapareció. En 1919, los pasajeros de otro barco, el City of Polson, creyeron ver un tronco que flotaba en el camino del barco; después comprendieron que era un animal que nadaba alejándose del buque.

Durante las décadas siguientes hubo numerosos informes, muchos de los cuales fueron publicados por el director del Flathead Courier, Paul Fugleberg. Su entusiasmo mantuvo vivo el tema durante mucho tiempo. Sostenía la teoría de que el monstruo podía ser un esturión gigante. Esto parece improbable, ya que no hay pruebas de que estos peces se hayan criado nunca en ese lago. Sólo una vez se pescó un esturión en el lago, y bien pudo haber sido un truco publicitario.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Visitantes del cosmos: ¿Qué hay de cierto sobre los encuentros cercanos?

Muchas personas aseguran haberse enfrentado con un humanoide o con el ocupante de un OVNI. Los informes acerca de estos encuentros aumentan pero, ¿qué grado de credibilidad merecen? ¿Quiénes o qué son esas criaturas?

A medida que se acumulaban más y más informes sobre OVNIS en los años 50 y 60 se observó una interesante pauta: había determinados momentos de gran actividad de OVNIS. Esto se designó como un fenómeno de "ola" o "crisis" e, invariablemente, en el momento culminante de la ola llegaban informes acerca de ocupantes humanoides de los OVNIS... un fenómeno dentro de otro fenómeno.

Quizás la más intensa, hasta ahora, haya sido la de 1954 en el noroeste de Europa -especialmente en Francia-. Otras olas importantes, desde entonces, ocurrieron en 1957-58 (América y Australasia), 1962-63 (América del Sur), 1964 (Estados Unidos), 1965 (en todo el mundo), 1977-78 (Gran Bretaña e Italia). La ola de 1964 fue muy compleja con una culminación principal y varias secundarias; entonces llegaron abundantes informes de encuentros con humanoides.

El caso de Quarouble, el 10 de septiembre de 1954, con sus grotescos enanos con traje de submarinistas y las naves con rayos paralizantes ha sido ya descrito en Documentos OVNI. Poco después hubo otro in forme en Francia, cerca de Cenon, donde a las 10.30 de la noche, el 17 de septiembre de 1954, un granjero que iba en bicicleta comenzó a sentir un extraño escozor. Desmontó y, lentamente, quedó inmovilizado (él lo describió como una "parálisis") mientras observaba una máquina que había delante de él en la carretera. Una criatura pequeña, que parecía vestir un equipo de submarinista se le acercó, emitió unos extraños sonidos y le tocó el hombro antes de alejarse para entrar en el objeto, que emitió un brillo verde y despegó como un rayo. Cuando se alejó, el granjero recuperó el movimiento.

Criaturas terribles

A las 8.30 de la tarde, el 27 de septiembre de 1954, cuatro niños franceses jugaban en el patio de la granja de su padre, en Prémanon, en el macizo del Jura, cuando oyeron ladrar al perro. El niño mayor fue a investigar y encontró a una criatura rectangular "como un terrón de azúcar" que se sostenía sobre uno de los lados y cuya parte inferior estaba dividida. El chico le tiró unos guijarros y le disparó una flecha de juguete. Después se acercó, tratando de tocarlo, pero fue arrojado al suelo por una fuerza invisible. Gritó, se incorporó y corrió aterrorizado hacia el patio; mientras, vio que el "ser" se desplazaba hacia una colina.

Los niños corrieron hacia la casa y vieron una esfera roja y brillante que se balanceaba sobre la hierba, a unos 150 metros de distancia. Al día siguiente, los gendarmes encontraron un círculo de hierba aplastada de unos 4 metros de diámetro.

A las 7 de la tarde, el 9 de octubre de 1954,un peón que iba en bicicleta cerca de Poitiers, en Francia, encontró a una extraña criatura de 1,30 m aproximadamente de estatura, que parecía llevar un equipo de submarinista. Lo que se podía distinguir de su cabeza parecía una masa de cabellos a través de los que se vislumbraban unos ojos brillantes. La criatura anduvo un momento por el camino y después desapareció entre los árboles.

El 10 de octubre del mismo año, en el norte de Francia, en Pournoy-la-Chétive (en la zona del Mosela), a eso de las 6.30 de la tarde tres niños que estaban patinando vieron aterrizar una "máquina brillante". Una "especie de hombre" muy bajito apareció vestido con un "vestido negro", parecido a la sotana de un cura. Su cara era muy velluda y tenía ojos grandes. Llevaba una linterna que deslumbró a los chicos y decía palabras que no entendieron. Asustados, se alejaron velozmente y, cuando miraron hacia atrás, vieron que la máquina se elevaba rápidamente.

Al día siguiente, tres hombres iban en coche por Tapignac, cerca de Royan, en la costa atlántica de Francia, cuando vieron un resplandor rojo en los campos y en el cielo; eran más o menos las 7.30 de la tarde. Se detuvieron, bajaron del coche y vieron un objeto en forma de disco con una cúpula rojiza a unos 250 metros de distancia, flotando a unos 10 metros del terreno. Después de unos segundos se alejó entre los árboles, pero su luz seguía siendo visible. Los hombres tomaron una linterna y se dirigieron hacia la luz; el objeto que había aterrizado a unos 400 metros. Cuatro seres de 1 metro de estatura trabajaban debajo de la nave. Al verlos, las pequeñas criaturas desaparecieron dentro del disco que, después de cambiar rápidamente de color, despegó a toda velocidad.

La diversidad y la variedad de conductas de los humanoides es evidente aun con estos pocos ejemplos. Seres altos, desgarbados, saltarines, que llevaban trajes transparentes; enanos sin brazos con trajes de submarinista y grandes cascos; criaturas rectangulares como terrones de azúcar que llevan un arma oculta; monstruos hirsutos de ojos saltones con túnicas negras. También se informó de la presencia de seres que daban golpecitos amistosos en el hombro, o que pasaban de largo; seres que arrojaban rocas o jugaban al escondite o arreglaban las averías de sus naves. Algunos apuntaban a los testigos humanos con luces o rayos; algunos experimentaron una "parálisis" temporal. Todo esto es muy diferente del estilo y la conducta del gentil "venusino" de cabellos largos que, según se dijo, mantuvo una cortés discusión telepática con George Adamski.

¿Cómo son los testigos que han experimentado "encuentros en la tercera fase"? (La expresión fue acuñada por el doctor J. Alíen Hynek en su libro The UFO Experience, y utilizada espectacularmente por los realizadores cinematográficos.) La lista incluye supervisores, buscadores de minerales, un propietario rural, hombres de negocios, niños, un granjero, un peón y un profesor. Y si se añaden a la lista los médicos, agentes de policía, soldados, amas de casa, hombres de ciencia, obreros y aviadores que han tenido experiencias similares y con los que se llega a abarcar una muestra muy representativa del público, comienzan a aparecer moldes de conducta singularmente coherentes.

Las personas que tienen el contacto se sienten inquietas, asombradas o atemorizadas y sienten una obligación obsesiva de discutir el incidente con amigos o el imperativo de informar acerca de él a las autoridades, aunque con frecuencia después sienten el deseo de habérselo callado.

Muy pocos de los miles de testigos buscan publicidad, pronuncian conferencias o escriben libros acerca de sus encuentros. Sin embargo, la misma naturaleza de los contactos con los humanoides: su rareza, la calidad inquietante de muchos de los informes, las muchas actividades cuestionables o inútiles de las criaturas son un argumento en favor de que los relatos puedan ser correctos. Los tramposos probablemente sentirían obligados a elaborar relatos más coherentes y a que contuvieran algún mensaje.

El flujo de informes sobre humanoides no disminuye. A eso de las 3 de la tarde, el 5 de febrero de 1971, dos trabajadores forestales en Kinnula, Finlandia, vieron un OVNI que aterrizó sobre unas largas patas en el claro donde se encontraban. Una criatura de menos de 1 metro de estatura, vestida con un traje verde y un casco con lentes emergió de una abertura y se dirigió hacia ellos. Sus manos parecían redondas y no se veían dedos.

Uno de los trabajadores se adelantó con su sierra eléctrica en funcionamiento; el ser se retiró y flotó hacia la nave, en la que ahora se veían otras entidades. El trabajador cogió un pie a la criatura y se quemó la mano. El extraterrestre entró en la nave que despegó inmediatamente.

Un año antes, el 7 de enero de 1970, dos finlandeses que estaban descansando durante una carrera de esquí alpino en el claro de un bosque, vieron aparecer un disco con cúpula, rodeado de niebla con un rayo de luz que se dirigía directamente al terreno. Cuando el rayo tocó la nieve saltaron chispas y, súbitamente, apareció un pequeño ser en el haz de luz. La criatura tenía brazos y piernas delgados, nariz ganchuda, traje verde y botas, un casco cónico y brillante y medía menos de un metro. Apuntó una "caja" en dirección a uno de los esquiadores, Aarne Heinonen, y después tanto el rayo como el ser se desvanecieron en dirección al "platillo" que desapareció de pronto. Heinonen estuvo varios meses enfermo después del incidente.

¿Ver para creer?

A primera hora del 12 de octubre de 1963, Eugenio Douglas, camionero, fue deslumbrado por una luz brillante que apareció frente a él en la carretera, cerca de Córdoba, Argentina. El camión se fue a la cuneta y Douglas se bajó, viendo entonces un gran objeto metálico en la carretera. Tres seres que parecían robots cuya estatura estimó en unos 4 metros salieron por una puerta. Llevaban cascos y trajes que "se pegaban a su cuerpo". Douglas disparó varias veces contra ellos y después huyó. El OVNI "zumbó" y sintió un escozor causado por los "rayos" mientras corría.

En octubre de 1963 una mujer que vivía en Washington, Estados Unidos, vio tres ocupantes en un OVNI cilíndrico. Uno salió a través de la pared de la nave y se acercó a ella. Llevaba un traje gris, con una especie de abertura para los ojos, aunque éstos no eran visibles. Después, el ser volvió a la nave de la misma extraña forma.

Un mes después, el 16 de noviembre de 1963, dos chicos de Kent, Inglaterra, paseaban con sus novias, cuando vieron bajar una brillante "estrella" que se quedó flotando y se desplazó entre los árboles a algo más de 70 metros de donde estaban. El OVNI dorado y ovalado se detuvo e, instantáneamente, una figura de tamaño humano emergió y se dirigió hacia ellos arrastrando los pies. Cuando vieron que era totalmente negra, no tenía cabeza y tenía alas de murciélago, los cuatro sintieron pánico y huyeron.

En muchos de estos casos, tanto los OVNIS como sus ocupantes usan haces de luz o rayos, o alguna clase de fuerza invisible. Además, las apariciones y desapariciones instantáneas, el atravesar las paredes y los rayos que flotan parecen indicar que, en muchos casos, los testigos veían imágenes proyectadas por inteligencias situadas dentro de las naves. Hay pruebas de que los ocupantes de los OVNIS eligen clarividentes y sujetos hipnotizables como contactos.

En una brillante serie de artículos que aparecieron en Flying Saucer Review, titulada "Una mirada larga y fría a las inteligencias extraterrestres" el autor, C. Maxwell Cade, un radiólogo, sugería que los ocupantes de los OVNIS podían leer temores de los testigos (¡Dios mío! ¡Un platillo volante! ¿Habrá un monstruo peludo dentro?). Esa emanación, amplificada, podría ser retransmitida a la mente del testigo y... ¡aparece un monstruo peludo!

Maxwell Cade señala que hay muchas formas de provocar alucinaciones, desde una simple sobredosis de alcohol, la hipnosis, la sugestión y las drogas (como el LSD) hasta la irradiación del cerebro con ondas de alta frecuencia; todas ellas son más o menos peligrosas para el sujeto. Si esas técnicas están a nuestro alcance, ¿quién puede imaginar los métodos para influir en la mente que podrían ser utilizados por inteligencias superiores.

martes, 15 de septiembre de 2009

Encubrimientos oficiales: La participación la CIA

Desde hace mucho tiempo los ufólogos han estado afirmando que los gobiernos sabían mucho más del fenómeno de los OVNIS de lo que oficialmente admitían.

Uno de los hechos que lo indicaban era la actitud escéptica de los funcionarios del gobierno; cuando se les interrogaba acerca de una visión concreta, esquivaban la respuesta hablando de "globos utilizados por los meteorólogos" o de "el planeta Venus visto bajo condiciones poco usuales".

Otro motivo de sospecha ha sido el grandísimo interés que los OVNIS despiertan a menudo en ambientes militares. Al menos algunos de los infantes hombres vestidos de negro pueden que fueran auténticos agentes gubernamentales. En los Estados Unidos, la idea de un deliberado ataque gubernamental en contra de la ufología quedó confirmada con la publicación en 1969 del informe Condon, considerado como autocomplaciente por los más condescendientes, y tremendamente ignorante por los más críticos.

Unos documentos que la organización Ground Saucer Watch (GSW) obtuvo del gobierno estadounidense gracias a la ley de Libertad de Información confirman ahora que realmente les produjo un encubrimiento de los hechos -ya desde el principio de la moderna era de los OVNIS, hasta finales de la década de los cuarenta-. Pero lo que los documentos revelan no es que exista un complot mundial para esconder la verdadera naturaleza de los OVNIS, por ejemplo, contactos secretos con extraterrestres, crueles conspiraciones en contra de la humanidad, o cualquier otra idea extravagante. Lo que indica, más bien, es que el gobierno de Estados Unidos desea mantener una cierta "actitud" pública frente a los OVNIS.

Este ambiente de duda y burla ha sido creado de diversas formas. Cualquiera es capaz de ofrecer una explicación más o menos plausible de la visión de un OVNI: ya que un 95% de los que dicen verse son en realidad mal interpretaciones de objetos conocidos. La campaña también ha tenido éxito porque algunos conocidos personajes del mundo militar y político se han manifestado en contra de los OVNIS: muchas personas reaccionan con una aceptación reverencial ante las manifestaciones de los personajes públicos.

Pero quizá el encubrimiento tuvo tanto éxito porque nadie podía probar que la cosa seguía. No había ninguna prueba suficiente para acusar al gobierno de no ser completamente honesto con el público.

Y si el gobierno sabe tanto, ¿por qué los ex funcionarios no han sacado a la luz sus relatos?

Hubieran sido unas revelaciones mucho más explosivas que cualquier escándalo político. Y sin embargo, sólo lo han hecho menos de una docena de estos individuos.

Sin embargo, en el transcurso de los años la GSW ha ido registrando numerosos incidentes que presentaban todos los indicios de una intervención gubernamental directa o indirecta: fotografías que se perdieron; marcas en el suelo que fueron tapadas arando; algunos testigos dijeron haber recibido visitas de militares o de miembros del servicio de inteligencia, quienes pretendían hacerles ocultar la historia de su contacto con OVNIS...

Debido sobre todo a la insistencia de Todd Zechel, ex miembro del servicio de inteligencia y director de investigación de la OSW, se decidió abordar directamente la cuestión y dirigirse al gobierno. Primeramente, la GSW interrogó a las Fuerzas Aéreas norteamericanas, obteniendo los resultados previsibles. Hubo las típicas respuestas: "el fenómeno no representa ningún avance tecnológico más allá de nuestras actuales capacidades, ni tampoco una amenaza directa para los Estados Unidos"; "no hay ninguna prueba de que las visiones de objetos clasificados como no identificados sean vehículos extraterrestre". Estas respuestas eran ya de esperar. El próximo paso fue encararse con la CIA, cuya respuesta -en una carta dirigida a la GSW y fechada el 26 de marzo de 1976- resulta curiosa, a la luz de los acontecimientos posteriores:

Para que estén al corriente de los verdaderos hechos relacionados con la implicación de la CIA en la investigación del fenómeno de los OVNIS, permítanme relatarles lo que sigue. A finales de 1952, el Consejo Nacional de Seguridad encargó a la CIA que determinara si la existencia de OVNIS crearía un peligro para la seguridad de los Estados Unidos. El Departamento del Servicio de Inteligencia Científica nombró un comité asesor para estudiar el asunto. Este comité efectuó las recomendaciones oportunas en el Robertson Panel Report (Informe del Equipo Robertson), en ningún momento anterior a la formación del equipo Robertson o posterior a la publicación de los informes del equipo Robertson (enero de 1953) ha tomado parte la CIA en investigaciones del fenómeno de los OVNIS.

Las conclusiones del equipo Robertson -después de intensivos informes por parte de altos miembros de las Fuerzas Aéreas, astrónomos y varios miembros de la CIA- fueron bien simples. No había militar ni políticamente por qué alarmarse, pero -y esto es muy significativo para lo que tratamos de demostrar- el informe concluía diciendo que el poner continuamente de relieve los relatos acerca de estos fenómenos se convierte, en estos peligrosos tiempos, en una amenaza para el correcto funcionamiento de los órganos defensivos del cuerpo político. De acuerdo con esta idea, formularon las siguientes recomendaciones: desprestigiar o desmitificar los OVNIS, y enseñar a la gente a reconocer en ello fenómenos atmosféricos.

De hecho, la CIA no abandonó del todo el asunto en 1953. Investigaciones llevadas a cabo en los Archivos Nacionales demuestran que faltan muchos documentos. Docenas de cartas mandadas a otras instituciones e incluso a la Casa Blanca repetían simplemente la misma respuesta oficial: los OVNIS no existen, ¿Por qué entonces se han retirado y se han escondido, estos documentos que faltan? Cuando la GSW realizó unas peticiones concretas al amparo del Acta de Libertad de Información, dejaron salir a la luz unos cuantos papeles, pero tan "depurados" que sólo alguien capaz de leer el pensamiento podría haber descifrado su contenido. Entonces la GSW decidió acudir a los tribunales. Tras 14 meses de agotadora acción judicial, el 15 de diciembre de 1978 el gobierno "soltó" cerca de 1 000 páginas de documentos. Fue una gran victoria para la GSW y para la ufología en general. ¿Qué es lo que muestran esos papeles?

En primer lugar, que la intervención de la CIA en la cuestión de los OVNIS en realidad es anterior a la formación del equipo Robertson; fue la CIA quien hizo ver al Consejo la necesidad urgente de una investigación. En segundo lugar, en ellos se presta bastante atención a la posibilidad de una guerra o contienda psicológica. Como dice un memorándum, "una parte bastante considerable de nuestra población posee una condición mental tal que la lleva a la aceptación de lo increíble. En ello radica la posibilidad de un desencadenamiento de histerismo y pánico". La tercera cuestión está relacionada con la vulnerabilidad de las defensas aéreas estadounidenses: "en un momento de ataque... no podemos... distinguir un arma de un fantasma..." La utilización aquí de la palabra fantasma es interesante. Porque en otro memorándum del Director Diputado del Servicio de inteligencia, fechado en noviembre de 1952, se dice claramente:

La visión de objetos inexplicables a gran altura y viajando a grandes velocidades en las proximidades de importantes instalaciones defensivas estadounidenses son de tal naturaleza que no pueden ser atribuidas a fenómenos naturales o a tipos de vehículos aéreos conocidos.

A la luz de estos hechos, no resulta sorprendente que cuando en agosto de 1952 Edward Tauss, en aquel entonces Jefe en funciones de la División de Armamento y Equipamiento del Servicio de Inteligencia Científica, recomendó a la CIA que "continuara" (no que "empezara") investigando este asunto, añadiera:

Sin embargo, es de extrema importancia que no llegue a la prensa o al público ningún indicio del interés o de la relación de la CIA con ello, en vista de la probable tendencia alarmista que tomada este interés como confirmación de los rumores de "hechos no publicados que están en manos del gobierno estadounidense".

Queda por lo tanto claro que el gobierno -o al menos la CIA- estaba alarmado, por lo cual acordaron reservarse lo que sabían acerca de este fenómeno.

El informe del equipo Robertson tampoco fue la última palabra, a pesar de que la CIA hizo como si aceptara sus conclusiones. Después de todo, las Fuerzas Aéreas de los Esta dos Unidos mantuvieron el proyecto Blue Book hasta 1969, después de que el comité Condon publicara su informe, pese a que tampoco es del todo seguro que la propia USAF u otros organismos encargados de la Defensa dijeran toda la verdad a los miembros del proyecto Blue Book. El probable destino de la película tomada en 1952 por el oficial de la Marina Delbert C. Newhouse -la "película Tremonton", que fue mostrada al equipo Robertson- es un exponente de la verdadera reacción de la CIA frente a una prueba.

Se ha intentado varias veces ridiculizar esta película. Según el testigo, muestra una serie de extrañas naves viajando a una velocidad altísima, y situadas a unos 16 kilómetros de la cámara. El informe de Newhouse acerca del incidente (Newhouse era un experimentado fotógrafo de la Marina) está comprobado con unos tests por computadora que la GSW hizo a la película. La película fue entonces entregada al Centro de Interpretación Fotográfica Naval (NavPIC) en Anacostia (Maryland), donde fue sometido a más de 1.000 horas de estudio. La Marina no encontraba ninguna explicación para estos objetos, pero dijo que parecían ser esferas "autoluminosas" viajando a unos 12.096 km/h. El equipo Robertson estuvo discutiendo acerca de la película durante unas dos horas. Se les mostraron también películas en las que aparecían gaviotas que reflejaban in tensos destellos de luz a pleno sol. El equipo informó que "se creía probable que los objetos no fueran otra cosa que pájaros".

¿De quién había partido la idea de la película de las gaviotas? ¿De la CIA, experimentada como era en manipulación y sugestión? Lo que no hicieron fue dejar de estudiar películas sobre OVNIS. Tan pronto como el equipo Robertson hubo hecho su informe, se disolvió la organización NavPIC. Sin embargo algunos de sus miembros pasaron a la CIA para constituir el Centro Nacional de Interpretación Fotográfica (NPIC). Allí se guarda material que data, por lo menos, de 1950. Todd Zechel, de la GSW, dice: "Existe un vínculo directo entre el trabajo que la NavPIC realizó con el análisis de Tremonton y la decisión de la CIA de colocar ese programa de análisis bajo su jurisdicción directa. En otras palabras, lejos de creer que el análisis de Tremonton era erróneo, como se dijo, la CIA quedó lo bastante impresionada como para transferir el proyecto a su propio terreno."

Una tapadera para la CIA

No es de extrañar, pues, que el proyecto Blue Book de la USAF fuese desechado tan rápidamente. Según Todd Zechel, el Blue Book "fue en realidad no mucho más que una tapadera para las investigaciones secretas llevadas a cabo por la CIA... Haber prestado un apoyo total al Blue Book hubiera representado una pérdida de tiempo y de dinero, ya que hubiera estado duplicando una investigación ya realizada por la CIA. Por ello, en gran parte sin ser ellos conscientes, la fachada del Blue Book permitió a la CIA llevar adelante el mayor fraude propagandístico de la historia".

Los documentos obtenidos por la GSW constituyen un apoyo a la opinión de que la CIA ha continuado investigando sobre los OVNIS. Entre ellos figuran numerosos relatos de visiones de OVNIS, debidamente archivadas por embajadas estadounidenses en el extranjero: 25 casos en España, en un período tan sólo de nueve meses entre 1973 y 1974; un caso en Portugal; múltiples sucesos en 1976 en Túñez, con muchos testigos, localización con radar e informes policiales. "Un jefe de Seguridad Militar, el General Balma", quiso saber si la Sexta Flota estadounidense podría "verter alguna luz sobre quienes o qué eran". No sólo resulta sospechoso el hecho de que se informara de todo ello -y de innumerables casos más- en 1976, siete años después de que el gobierno estadounidense hubiera dejado, en principio, de interesarse por los OVNIS, sino que además todos los relatos acerca de OVNIS provenientes de las embajadas eran mandados a la CIA, o incluso a otros organismos más secretos y elevados (incluida la Secretaría de Estado de los Estados Unidos).

Obviamente, el gobierno está interesado en fingir que es capaz de identificar todo lo que se ve en el cielo: la seguridad de la Alianza Occidental depende de ello. Pero hay pruebas que indican que el encubrimiento de los hechos no obedece simplemente a un deseo de evitar que cunda la alarma o el abatimiento. Se trata justamente de lo contrario. Se sabe que, cuando una persona ha sido testigo de la visión de un OVNI, se le acercan agentes del servicio de Operaciones de la CIA (Servicios Clandestinos) y de la División de Operaciones Domésticas (a veces denominada "División de Contacto") acosándola, intimidándola y silenciándola. .

Aparte de esto, puede que se esté llevando a cabo un juego más siniestro. Ya que mientras los servicios de inteligencia intentan hacer disminuir la polémica sobre los OVNIS, parece como si también contribuyeran a engrosarla. De este aspecto del encubrimiento, y de sus posibles motivos, hablaremos próximamente.

lunes, 14 de septiembre de 2009

¿Son humanoides?: Mucha gente afirma visto a extraterrestres, pero sus relatos no son muy consistentes

Mucha gente afirma haber visto a los ocupantes de los Ovnis; pero los relatos sobre la conducta de los llamados "humanoides" suelen ser extremadamente inconsistentes.

La moderna publicidad sobre los "platillos voladores" o fenómenos Ovni se inició en junio de 1947, cuando el piloto norteamericano Kenneth Arnold observó nueve extrañas naves voladoras en el estado de Washington. La insistencia de los informes sobre las altísimas velocidades y la asombrosa maniobrabilidad de los objetos observados llevó inevitablemente a que testigos, prensa y público en general supusieran que se trataba de una intrusión en nuestro espacio aéreo de visitantes extraterrestres... seres del espacio exterior. Y como el comportamiento de dichos objetos sugería una tecnología superior, se planteó la pregunta:

¿Controlados por quién, o por qué?

Este interrogante no encontró una rápida respuesta, pues, aunque el fenómeno era tan persistente que las Fuerzas Aéreas norteamericanas se vieron obligadas a organizar un grupo de investigación -el Proyecto Blue Book- las altas esferas no parecían interesadas en el tema. En 1952 habían sido registrados numerosos testimonios de observaciones y hasta de aterrizajes; pero el capitán Edward Ruppelt, oficial encargado del Proyecto, declaró, en su libro The report on UFOS (El informe de los Ovnis), que recibió una verdadera plaga de informes, y que su equipo ignoró muchos de ellos olímpicamente.

Afortunadamente, siempre hay personas cuya curiosidad supera la intransigencia oficial, y poco a poco fueron formándose grupos de investigadores civiles que, dentro de los límites de sus escasos recursos, reunieron y clasificaron informaciones de todo el mundo. En estos grupos figuraban los franceses Aimé Michel y Jacques Vallée (quien actualmente vive y trabaja en Estados Unidos), Coral y Jim Lorenzen y su Aerial Phenomena Research Organization (APRO) de Arizona, Len Stringfield de Ohio, el National Investigations Committee on Aerial Phenomena (NICAP) de Washington DC, a cuyo frente figuraba el mayor Donald Keyhoe (quien, al igual que Ruppelt, al principio no creía en las observaciones de aterrizajes), y, en Gran Bretaña, los seguidores de la Flying Saucer Review.

Ante la impresionante cantidad de pruebas recogidas por estos veteranos y otros investigadores, surge otro tema relacionado con los Ovnis: el de sus ocupantes. La forma, el tamaño, la apariencia y las actitudes de los pilotos en las versiones de los supuestos observadores son, con frecuencia, extraordinarios. Entre los miles de informes registrados no surge ni una sola imagen coherente acerca de su naturaleza e intenciones. Y, en ocasiones, estos extraterrestres han sido vistos sin que, aparentemente, les acompañara un Ovni.

Desde 1947 hasta 1952, mientras se discutía acaloradamente sobre la realidad de los Ovnis y sus ocupantes, seres al parecer homínidos habían sido vistos en Ovnis o cerca de ellos en lugares muy diferentes del mundo.

Por ejemplo, en Baurú, en el estado brasileño de Sáo Paulo, el 23 de julio de 1947 -menos de un mes después del encuentro aéreo de Kenneth Arnold cerca del monte Rainer, un agricultor llamado José Higgins y varios de sus compañeros vieron un gran disco metálico que se acercaba y se posaba en tierra. Mientras los demás huían aterrados, Higgins permaneció inmóvil, encontrándose de pronto frente a tres seres de más de 2 m de estatura que vestían trajes transparentes y llevaban unas cajas metálicas a la espalda. Una de las criaturas le apuntó con un tubo y avanzó hacia él como si quisiera agarrarlo, pero Higgins pudo esquivarla y observó que se resistía a seguirlo hasta donde daba el sol.

Los tres seres tenían voluminosas cabezas calvas, grandes ojos redondos, sin cejas, y largas piernas. Saltaban y brincaban, levantando grandes piedras y arrojándolas lejos. También hicieron hoyos en el suelo, quizá tratando de indicar algo así como las posiciones de los planetas alrededor del Sol, y señalando de modo especial el séptimo a partir del centro: ¿hacían referencia a Urano? Luego, las criaturas volvieron a entrar en la nave, que despegó emitiendo un silbido. El relato de Higgins apareció en dos diarios brasileños.

Tres semanas más tarde, y muy lejos de allí, se produjo otra extraordinaria observación. El 14 de agosto de 1947, el profesor Johannis paseaba por la montaña cerca de Villa Santina, Carni, en la provincia italiana de Friuli, cuando de pronto vio un platillo metálico rojo en una hendidura rocosa. El profesor salió de entre los árboles para contemplarlo mejor, y entonces notó que dos seres que parecían enanos le seguían caminando a pasitos, con las manos totalmente pegadas a los costados y las cabezas inmóviles. Cuando las extrañas criaturas se acercaron a Johannis, a éste le fallaron las fuerzas; parecía como paralizado.

Los pequeños seres, con menos de un metro de estatura, vestían trajes azules transparentes, con cinturón y cuello rojos. El testigo, que no apreció pelo alguno en la cabeza de las criaturas, describió el color de la piel de sus caras como "verde terroso". También distinguió narices rectas, bocas como cortes que se abrían y cerraban como las de los peces, y grandes ojos redondos y saltones.

Johannis declaró que, en un impulso repentino, les gritó, agitando su pico de alpinismo. Entonces, uno de los enanos llevó la mano al cinturón, de cuyo centro brotó como una bocanada de humo, y el pico salió despedido de la mano de Johannis, que cayó de espaldas. Después, uno de los seres recogió el pico y se dirigió junto con su compañero hacia el platillo, que en seguida despegó y, tras flotar unos instantes sobre el aterrorizado profesor, súbitamente pareció como encogerse y desapareció.

El 19 de agosto de 1949, en el Valle de la Muerte, en California, dos buscadores de minerales observaron lo que parecía el aterrizaje de emergencia de un platillo. Al acercarse, vieron a dos pequeños seres que salían del aparato y corrieron tras ellos hasta que se perdieron entre las dunas. Cuando los hombres volvieron al lugar del aterrizaje, el platillo había desaparecido.

El 18 de marzo de 1950, el estanciero argentino Wilfredo Arévalo vio un platillo "de aluminio" que se posaba en el suelo, mientras otro se mantenía en el aire a poca distancia. El objeto que aterrizó estaba rodeado de un vapor azul verdoso, y en su centro había una cabina transparente en la que Arévalo distinguió "cuatro hombres altos, bien formados, vestidos con ropa que parecía de celofán". Cuando se dieron cuenta de que eran observados, enfocaron al estanciero con un rayo de luz, y entonces el platillo tomó un color azul más brillante, brotaron llamas de su base y se levantó del suelo. Los dos objetos desaparecieron rápidamente en dirección a la frontera con Chile.

Aunque estos informes prometían ser material interesante para futuras investigaciones, no parecían indicar una amenaza seria de invasión extraterrestre. Quizá la resistencia de los medios oficiales a tomarlos en consideración se debía simplemente al temor al ridículo. Para denominar a estos seres, los investigadores adoptaron la palabra "humanoides".

Pero en 1953 sucedió algo que conmocionó a los investigadores más rigurosos. Durante ese año un cierto George Adamski hizo su aparición en el mundo de los Ovnis con un libro cuyo coautor era Desmond Leslie: Flying saucers have landed (Los platillos volantes han aterrizado). En esta controvertida obra, Adamski afirmaba que había hablado con un ser de un platillo volante, y que había tomado fotos de la nave. El libro, que se transformó rápidamente en un best-seller, fue de gran utilidad para los investigadores -aunque éstos nunca lo admitirían-, pues hizo que miles de lectores casuales se interesaran por la ufología.

Adamski y el venusino

George Adamski (1891-1965) era un astrónomo aficionado que operaba con sus telescopios reflectores newtonianos desde su casa en Palomar Gardens, en California. Sentía un interés obsesivo por los informes sobre platillos volantes, y afirmó haberlos visto y fotografiado telescópicamente en varias ocasiones, como el 5 de marzo de 1951, cuando logró filmar un gigantesco objeto en forma de cigarro rodeado por naves exploradoras, y el 1 de mayo de 1952, en que tomó una foto de otra nave madre gigantesca en forma de puro. Más tarde, el 20 de noviembre de 1952, Adamski se dirigió con un pequeño grupo de amigos a un lugar cercano a la carretera de Parker, en Arizona, para buscar y fotografiar Ovnis.

Tras montar un telescopio portátil con un objetivo, de 15 cm de diámetro, en un lugar conveniente, Adamski se instaló a la espera de acontecimientos, mientras sus compañeros se retiraban para observar desde una cierta distancia. No pasó mucho tiempo para que se viera recompensado con la visión de un objeto que aterrizaba entre las colinas que tenía en frente; lo fotografió desde lejos.

Entonces apareció una persona y se le acercó. El desconocido, que debía medir alrededor de 1,70 m, vestía ropas parecidas a las de un esquiador y llevaba los cabellos largos hasta los hombros. Adamski afirmó que pudieron comunicarse telepáticamente sobre diversas cosas, y que el visitante le había indicado que venía de Venus.

Entonces llegó una lancha exploradora, y el desconocido, rechazando la petición de Adamski para que le dejara acompañarle, se marchó llevándose uno de sus rollos de película. El 13 de diciembre el venusino volvió a la Tierra trayéndoselo de vuelta, y entonces fue cuando Adamski pudo tomar fotos de la nave de cerca.

En su segundo libro, Inside the spaceships (Dentro de las naves espaciales), Adamski afirmaba que, finalmente, había realizado un viaje alrededor de la Luna y que un compañero le señaló los ríos y lagos de la cara oculta.

Todo esto parece indicar que Adamski no dijo la verdad, o que fue engañado deliberadamente por entidades interesadas en sembrar la confusión en la Tierra. Quizá la historia que contó era real para él; que decidiera elaborarla y adornarla aquí y allá es otro tema. Mientras tanto, los informes acerca de visitas de tripulantes humanoides de Ovnis han seguido aumentando a lo largo de los años.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Encuentros con humanoides: Los relatos son sorprendentes

Cientos de personas normales y corrientes han informado acerca de "encuentros en la tercera fase". Pero los relatos de secuestros realizados por humanoides resultan aún más sorprendentes.

¿Son los humanoides ocupantes de los OVNIS -y los propios OVNIS- simples imágenes proyectadas para que testigos sensibles las vean? Quizás estas proyecciones se propongan poner a prueba las reacciones de determinados testigos al control hipnótico. Y quizás solo los sujetos menos sensibles -los que experimentan un trance poco profundo- informan acerca de sus "encuentros". Y, por supuesto, aquellos que no son sensibles al hipnotismo no tienen ningún encuentro del que informar.

Pero, para aquellos que son susceptibles a hipnosis -los sujetos de "trance profundo"- la historia puede ser muy diferente. Muchos testigos de OVNIS o de sus

ocupantes humanoides han sufrido "amnesias temporales" inexplicables. En los últimos años se han obtenido testimonios haciendo recordar estos "lapsus" a sujetos en trance profundo. Bajo hipnosis, revelan frecuentemente que sus mentes han sido manipuladas por quienquiera que controle los OVNIS, hasta el punto de haber sido "secuestrados" mentalmente, quizás con propósitos experimentales.

Encuentros en la cuarta fase

El secuestro físico o mental por OVNIS se denomina ahora "encuentro en la cuarta fase" (E 4), aunque no forma parte de la clasificación original de los encuentros del doctor JA. Hynek. La conexión entre los E 3 (o informes de "contactos") y los siniestros E 4 puede verse claramente en los siguientes casos.

A las 11.30 de la noche, el 17 de marzo de 1978, el mecánico Ken Edwards, que volvía a casa después de una reunión sindical en Manchester, tomó una salida de la autopista. Esta salida está flanqueada, tiene terraplenes a ambos lados y pasa junto a una planta de energía atómica rodeada por un muro de seguridad de 3 metros de altura, que está construido encima de los terraplenes. Las luces largas permitieron a Ken ver una figura de dos metros de estatura que bajaba por un terraplén. Se inclinaba hacia adelante al andar, manteniendo los brazos en la misma dirección, de modo que parecía imposible que pudiera mantener el equilibrio. Además, los brazos parecían salir de su pecho, no de sus hombros. El ser llevaba un traje plateado y un casco que sólo permitió a Ken distinguir dos ojos redondos.

Ken detuvo su furgoneta en el arcén y observó, alarmado, cómo la figura se detenía en medio del camino y, desde unos 4,50 m de distancia miraba hacia él. Dos rayos de luz, estrechos como lápices, se proyectaron desde los ojos de la figura y le alcanzaron. Después de un rato, la figura siguió avanzando hacia la parte izquierda de la carretera, subió por el terraplén, pasó a través del muro de seguridad y desapareció.

Ken declaró después que sintió "una especie de parálisis" mientras los rayos estuvieron enfocados hacia él. Cuando fue entrevistado por la Red de Investigadores de OVNIS (UFOIN), Ken agregó que todo el encuentro duró entre cuatro y cinco minutos y que tardó cinco minutos más en llegar a su casa. Sin embargo, su esposa estaba segurísima de que había llegado a casa a las 12.30 y no a las 11.40 como era de esperar. Hay un lapso de tiempo sin explicación. En este caso no se menciona ningún OVNI, pero no sería extraño que hubiera habido alguno por los alrededores.

Otro encuentro terrorífico tuvo lugar en Belo Horizonte, Brasil. A las 7,30 de la tarde del 28 de agosto de 1963, tres niños estaban en el jardín de su casa, jugando junto a un pozo. Vieron un objeto esférico que flotaba en el aire, a unos 5 metros sobre el jardín. Era transparente y estaba iluminado por dentro, de modo que pudieron ver a sus cuatro ocupantes, sentados en taburetes. Uno parecía manipular un panel de instrumentos y todos llevaban ropa parecida a la de los buceadores.

Uno de ellos salió por la parte inferior de la nave y descendió, inmóvil y erguido, entre dos haces de luz amarillenta. Andando con decisión y balanceando los brazos, el ser fue hacia ellos. Miró a los niños con su único ojo, hizo algunos gestos con las manos, emitió extraños sonidos y después se sentó en el brocal del pozo.

Uno de los niños luchó contra la "parálisis" que sentía en presencia de la criatura y logró tomar un ladrillo. Instantáneamente, el ser emitió un rayo de luz, que salía de su parte central, hacia él y el ladrillo cayó de su mano. Después de hacer más gestos, la criatura se alejó y se elevó flotando por el rayo de luz hasta la nave; en ese momento se produjo un gran resplandor y la esfera se elevó por el cielo oscuro. Liberados súbitamente de su extraña parálisis, los niños corrieron hacia la casa llamando a gritos a su madre.

¿Humanoide u holograma?

A eso de las 8.40 de la noche, el 7 de enero de 1974, un hombre de negocios belga conducía su coche cerca de Warneton, en la frontera con Francia, cuando de repente los faros se apagaron, el motor se detuvo y la radio enmudeció. Puso el freno de mano y vio en un campo, a unos 150 metros de distancia, un objeto "parecido al casco de un soldado inglés" apoyado sobre tres patas. Entonces, sintiendo un temor creciente, se dio cuenta de que dos extrañas figuras se acercaban a él. La más pequeña, que se parecía mucho al hombrecillo de la publicidad de "Michelin", llevaba un casco redondo, tenía ojos como canicas y un tajo en lugar de boca. La más alta llevaba una especie de uniforme, un cinturón con balas y un casco cúbico. Sus caras parecían idénticas. El ser más alto abrió la boca y el alarmado hombre de negocios sintió una conmoción en la nuca y oyó un sonido modulado. En ese momento, apareció otro coche a lo lejos. Los dos seres se volvieron al unísono y se dirigieron rígida pero ágilmente, haciendo movimientos idénticos y sin que el abundante barro los molestara, hacia su nave donde se reunieron con una tercera criatura similar. Todos entraron en el objeto; las piernas de la máquina desaparecieron, se elevó y se esfumó, justo en el momento en que el otro coche llegaba al lugar.

Si estos informes detallados y diferentes narran casos de proyecciones, ¿cómo las hacen? En un artículo publicado en la Flying Saucer Review en 1980, J.G. Adams consideraba algunos rasgos de otros informes sobre humanoides en los que éstos sólo eran parcialmente visibles y a los que se puede agregar el caso de Oscar Iriart, en Argentina, quien quedó intrigado al ver que los seres que encontró en 1968 tenían únicamente piernas transparentes. El señor Adams hace una lista de seres que han sido vistos "de pie" en el aire, otros que se deslizaban sobre el suelo, los que aparecían rodeados por un halo y los que se desvanecieron o desaparecieron bruscamente. Todos esos fenómenos, dice, son rasgos típicos de los hologramas.

Técnicamente, tenemos la posibilidad de "proyectar en el espacio abierto un objeto que sea visualmente sólido" usando un rayo de luz -especialmente un rayo láser- y una lámina transparente que "contiene la imagen y no tiene porqué ser tan grande como la imagen resultante de la proyección...". Anomalías tales como las imágenes parciales pueden ocurrir cuando el rayo es oscurecido. Los humanoides observados con tanta frecuencia, ¿serán producidos por una variante de la holografía que tiene la posibilidad de penetrar en la mente humana?

Secuestrados por extraterrestres

El 1ero de julio de 1965, el granjero Maurice Masse andaba por un viñedo contiguo a uno de sus campos de lavanda en Valensole, Basses Alpes, Francia, cuando vio en el campo un objeto que tenía la forma de un balón de rugby y el tamaño de un coche Dauphine. Cerca había dos seres pequeños (descritos como "del tamaño y la complexión de un niño de ocho años") que estaban recogiendo flores de lavanda. Masse se dirigió hacia ellos sin vacilar, pero fue visto por una de las criaturas que lo apuntó con una "vara"; quedó inmóvil, "paralizado". Cuando las criaturas volvieron a su nave lo hicieron "subiendo como burbujas por un haz luminoso". El inmovilizado granjero los vio a través de las paredes transparentes de su máquina. Hubo un ruido sordo, las patas de la nave giraron, el objeto flotó, alejándose, y acabó desvaneciéndose a 20 metros de distancia.

Parece significativo que las características faciales de las criaturas de Valensole fueran similares a las de los seres que participaron en un clásico de E 4: el secuestro de Betty y Barney Hill en New Hampshire en 1961, para un "examen médico" y de los que secuestraron a António Villas Boas en Minas Gerais, Brasil, en 1957, para examinarlo y llevar a cabo experimentos sexuales.

A medida que disponemos de más informes, han empezado a surgir de ellos fascinantes parecidos y pautas de conducta humanoide, incluso en casos en que testigos no conocían las historias de otros contactos en otras partes del mundo.

Y ahora, consideremos un último caso que podría darnos algunas pistas acerca de lo que puede estar sucediendo.

A primera hora del 31 de mayo de 1974 una pareja joven, Peter y Frances, iba en coche desde Salisbury (en lo que entonces era Rhodesia) hacia Durban, en Sudáfrica, por el puente de Beit. Su coche, un Peugeot 404, fue escoltado por un objeto brillante desde cerca de Umvuma hasta las inmediaciones de Fort Victoria. Todas las luces desaparecieron, salvo un extraño resplandor en la parte exterior del coche que, aparentemente, no era controlado por su conductor; hacía mucho frío; la radio siguió transmitiendo un programa de Lourenzo Marques mucho después de que su alcance normal hubiese sido sobrepasado. En Fort Victoria, cuando se detuvieron para poner gasolina, el OVNI se elevó y desapareció temporalmente. Reemprendieron la marcha a las 5.30 de la mañana. Ahora los escoltaban dos OVNIS: uno estaba exactamente encima de ellos.

El terreno seco familiar cambió súbitamente y apareció una vegetación tropical y pantanos; el camino se hizo más recto. Peter estaba en un estado semicomatoso; una fuerza ajena a él controlaba el coche. Frances se durmió a las 6.15 de la mañana. Despertó alrededor de las 7, cuando estaban a algo más de un kilómetro del puente Beit. Nuevamente, los OVNIS se elevaron mucho, como si obedecieran a una señal.

Los funcionarios de la frontera rieron cuando vieron a la pareja envuelta en mantas en una estupenda mañana cálida. Cuando cruzaron el puente y fueron a poner gasolina en Sudáfrica descubrieron -atónitos- que el depósito seguía lleno. ¡El coche no había consumido prácticamente nada en un viaje de 280 kilómetros!

Eso era todo lo que recordaban Peter y Frances de su extraño viaje. Pero, seis meses después, inquietos todavía por su extraña experiencia, se pusieron en contacto con el Natal Mercury de Durban, después de leer un articulo que trataba con comprensión de los testigos de un OVNI. Se llamó al investigador Carl van Vlierden quien, suponiendo que habían perdido la noción del tiempo, logró que un médico interrogara a Peter bajo hipnosis. El resultado fue un relato mucho más detallado del extraordinario encuentro.

De acuerdo con éste, cuando dejaron atrás Fort Victoria, el OVNI que estaba encima de ellos envió rayos de luz sobre el coche; usándolos y usando la radio lograron controlarlo. Colocaron pantallas a su alrededor y proyectaron en ellas escenas de vegetación tropical. El coche fue teleportado por encima del camino. Peter sintió lo que iba a ocurrir y luchó mentalmente contra la "invasión". Añadió que él y Frances fueron programados en el interior del coche y que su esposa se durmió a causa de la voz de "ellos", que hablaba por la radio del coche.

Parece que Frances no es un sujeto capaz de caer en un trance profundo pero Peter si, y además posee facultades psíquicas. Bajo hipnosis, manifestó que ellos lo habían descubierto en sólo siete segundos.

Más preguntas que respuestas

Un ser bajó por el rayo de luz y se sentó junto a la dormida Frances; podía adoptar cualquier forma que deseara. Peter dijo que entonces le enseñaron el interior del OVNI, por medio del haz que lo unía al coche. También se le comunicaron muchos datos acerca de los extraterrestres, gran número de los cuales viven -según le dijeron- entre nosotros, en la Tierra. Nunca intervienen directamente en nuestros asuntos, pero son los que planean, los que in fluyen, los que persuaden.

El resto del mensaje es bastante incoherente. En su estado consciente normal, Peter parece un joven sensato y práctico, que no prestaría atención a semejantes tonterías. Pero sigue en pie el hecho de que, hipnotizado, cuenta una extraordinaria historia, según la cual pretende haber sido secuestrado por extraterrestres. ¿Acaso ha sido elegido por alguien, en algún sitio, porque es un sujeto de trance profundo?

Los humanoides, ¿serán simples proyecciones de mentes extraterrestres o son imágenes que ya están en el subconsciente de los testigos y son extraídas y devueltas a él de un modo más impresionante, como sugería C. Maxwell Cade? Quizá los testigos constituyan meros instrumentos...: sus mentes subconscientes crean imágenes increíblemente reales para que sus mentes conscientes las registren como encuentros.

Y, quién sabe, quizás el tan criticado George Adamski era un sujeto de trance profundo, cuya mente había sido manipulada, implantando en ella imágenes fantásticas que él creyó reales. ¿Acaso "ellos" tienen interés en crear mártires ufológicos?
Si alguien, en algún lugar, está programando las mentes de testigos selectos para que las historias que cuentan puedan ser confirmadas y enriquecidas bajo hipnosis, ¿quién es y por qué ha organizado esta manipulación? Quizás estas criaturas desconocidas son, realmente -y usando sus propias palabras- "los que planean, los que influyen, los que persuaden."