viernes, 20 de noviembre de 2009

El complot del ántrax

Tras los atentados del 11-S, siete expertos en guerra bacteriológica fallecieron en extrañas circunstancias... La CIA y la Marina habían instalado oficinas de inteligencia en un edificio perteneciente al World Trade Center que se vino abajo tras una misteriosa explosión... ¿Están relacionados estos hechos?

Días después de los atentados del 11-S, y cuando todas las alarmas sugerían un posible ataque bioterrorista, un sobre con esporas de carbunco (ántrax) llegó a las instalaciones de la empresa editora American Media en Florida. En días sucesivos, decenas de envíos similares provocaron una ola de pánico. Pronto se averiguó que la mayor parte de los “sobres asesinos eran falsos e inofensivos, salvo aquellos remitidos a las más altas instituciones del Estado.

Todas las sospechas confluyeron en Osama Bin Laden como inspirador de este ataque. Sin embargo, esta hipótesis se diluyó, la investigación se ralentizó y las acusaciones comenzaron a dirigirse al corazón del Imperio: “El FBI está retrasando las pesquisas porque el autor, o bien tiene información sobre el Gobierno de los EE.UU, o bien es el Gobierno mismo”, decía medio año después de que el ántrax acabara con cinco vidas Steven Block, profesor de guerra bacteriológica de la Universidad de Stanford.

Denunciado por sus propios compañeros –que descubren que es él quien encaja con el perfil que busca el FBI: científico vinculado a misiones de inteligencia y defensa, vacunado contra el patógeno e implicado en las investigaciones de guerra biológica de Fort Derrick, en Maryland, emerge la figura del culpable: Steve Hatfill.

Cuarenta y ocho años a sus espaldas, su biografía es un claroscuro constante. Lo último que se sabe de él es que compró un almacén para su “instrumental” químico a pocos kilómetros de dónde se recibieron los primeros envíos con carbunco y que se encontraría en Asia, implicado en turbias misiones de los servicios de inteligencia. Una mirada atrás le convierte en el máximo experto norteamericano en el uso del ántrax como un arma. Trabajó en proyectos vinculados a este asunto en Fort Bragg, en Virginia, un acuartelamiento del ejército asociado con la guerra química y el resurgir de los movimientos neonazis en EE.UU. Entre 1997 y 1999, estuvo destinado en el Instituto de Investigación Médica de Enfermedades Infecciosas de Fort Derrick, en Maryland. Su labor: estudiar el ántrax. Y, entre ambos destinos militares, una larga trayectoria en África, colaborando con el régimen racista de Rodesia-Zimbabue y capitaneando ataques con el carbunco. “Fui agente doble”, dicen que recuerda divertido al tiempo que promete “tirar de la manta” desde su escondite.

Lo relacionado con este asunto ha dado un vuelco en las últimas semanas gracias al encaje de bolillos efectuado sobre miles de pistas por el periodista Nico Haupt. Ciertamente, una larga serie de “casualidades” alimentan la tesis más conspiracionista, la que apunta a las altas esferas del poder en relación a los ataques de ántrax e, incluso, a los atentados de las Torres Gemelas.

Jerome Hauer es otro protagonista fundamental en los hechos del 11-S. Supervisó personalmente todos los operativos de rescate en Nueva York el día de los hechos. Había ocupado el cargo de Director de Gestión de Emergencia en la ciudad de los rascacielos hasta el día 10 de septiembre. En esa fecha, se situaba al frente de un organismo federal de máxima relevancia, el Instituto de Previsión de Salud Pública, cuyo cometido es controlar brotes epidémicos, afecciones colectivas por agentes bioquímicos, etc... “Lo ocurrido el 11-S no es nada en comparación con lo que puede pasar si hay un ataque con ántrax”, advertiría cuando la Zona Cero aún estaba cubierta por una nube de humo. ¿Es casualidad que en esa fecha, el 11-S, asumiera ese cambio de cargo? Quizá no... Poco antes de abandonarlo, y tras varias reuniones al más alto nivel del Estado, decide que el WTC, y por ende las Torres Gemelas, deben estar protegidas ante un futuro ataque terrorista. “¿Por qué sabía que era tan importante ese lugar?”, se pregunta Haupt. Y tomó medidas: ordenó a un oficial del FBI –John O’ Nelly- hacerse cargo de la seguridad de las Torres. Y le indicó que debía ponerse al frente el 11-S. En los días previos a la toma de posesión de su cargo, debido al momentáneo vacío de poder, las defensas del WTC se debilitaron... ¿Casualidad? O’ Nelly no lo puede explicar: su cuerpo quedó entre los escombros.

Pero hay más. Hauer y Hatfill trabajaron codo con codo en 1998. Entonces, Hauer estaba vinculado desde sus cargos administrativos a la lucha bioterrorista. Hatfill, también. Juntos elaboraron un informe dirigido a las máximas autoridades advirtiendo de los modernos modelos terroristas y cómo estos podían afectar a EE.UU en el futuro. Desde entonces, Hauer se convierte en asesor de varios organismos gubernamentales asociados a este asunto, en uno de los hombres más informados de la nación sobre el tema. Lo sabe todo sobre el ántrax, y establece contacto con varios microbiólogos americanos. Trabajan en el asunto en colaboración con Fort Derrick... Varios de ellos, como Don Willey, fallecen en extrañas circunstancias tras los atentados del 11-S. En total, son siete los microbiólogos que han fallecido asesinados o sin explicación desde entonces. Entre ellos, Hauer y Hatfill hubo vínculos laborales.

Mientras Jerome Hauer trabajó para la ciudad de Nueva York, articuló todos los mecanismos para la creación de un enclave secreto de la CIA en el World Trade Center, conocido como “el bunker”. Se situó en la planta 23 de la Torre 7, junto a las Torres Gemelas. Allí, al parecer, se mantenía un punto clave en la información relacionada con la lucha antiterrorista. Sólo 14 plantas más abajo, la Marina también estableció una de sus oficinas de inteligencia. El edificio también se colapsó el 11-S. Sin embargo, la investigación policial concluyó que la caída del inmueble fue independiente y no estuvo relacionada con los atentados... ¿Qué ocurrió entonces? Curiosamente, en la planta 9 de la Torre 7, tras los atentados, se declaró un incendio. La causa del mismo, según las autoridades, hay que buscarla en ingentes cantidades de fuel “furtivo” que se encontraban en el edificio. Las fotografías son elocuentes: el incendio que se declaró parte del interior del inmueble. ¿Se borraron así las pistas que apuntaban a las informaciones que podían estar conectadas con los ataques, con el ántrax y demás “conspiraciones” del 11 de septiembre del 2001?

jueves, 19 de noviembre de 2009

La red “ECHELON”

El “Gran Hermano” de Orwell, definitivamente comienza a cobrar forma en este nuevo siglo XXI, aunque en realidad hace mucho más que existe.

Diseñado por la Agencia de Seguridad Nacional De Estados Unidos, ECHELON es el sistema de vigilancia más importante del mundo. Teóricamente se utiliza para escuchar los mensajes enviados por teléfono, fax o correo electrónico desde países considerados enemigos, pero en la práctica cualquiera puede ser su objetivo. No debemos olvidar las palabras de Zbigniew Brzezinski, consejero de Seguridad Nacional bajo la presidencia de Carter, que confesó, no sin cinismo: “Cuando uno dispone de la capacidad para contar con informaciones, es muy duro imponer barreras arbitrarias respecto a su adquisición... ¿tenemos que renunciar a leer?”

¿Estamos ante el equivalente del “Gran Hermano” de Orwell?

El embrión de la red de espionaje norteamericano data del inicio de la guerra fría, cuando un primer pacto de recogida y de intercambio de informaciones denominado “Ukusa”, se estableció entre el Reino Unido y Estados Unidos. A estos dos países se unieron Canadá, Australia y Nueva Zelanda. A partir de los años 70, las estaciones de escucha implantadas en estos países empezaron a captar las señales retransmitidas hacia la Tierra por los satélites tipo INTELSAT e Inmarsat. Y un centenar de satélites de observación “escuchan” las ondas: radio, teléfonos móviles, etc.

Por otra parte, todas las redes de comunicación son escuchadas: de los cables submarinos (con captadores instalados por submarinistas especializados) a la red Internet (la vigilancia de la red de redes mundial es particularmente simple: la práctica totalidad de los datos transita por “nudos” situados en territorio norteamericano, incluso cuando se trata de conexiones europeas. De esta forma, cada día millones de fax, de télex, de mensajes y llamadas telefónicas del mundo entero son cribados, escogidos, seleccionados, analizados. El sistema Echelon, fue concebido como forma de interconectar (todos los sistemas de escucha) para permitirles funcionar como componentes de un todo integrado. Las estaciones de recepción por satélite captan el conjunto de los haces de satélites INTELSAT, la más importante de las cuales esta localizada en Menwith Hill, Inglaterra, situada bajo el control directo de la NSA. Es conveniente saber que Echelon está controlado por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y que no se debe confundir con la CIA, ya que según parece la NSA es más secreta. La masa de informaciones recogida es, sin embargo, demasiado importante para poder ser explotada por los efectivos –abundantes, pero no infinitos- de los servicios de información. La clave de la interceptación reposa en potentes ordenadores que escrutan y analizan estas masas de mensajes y extraen los que presentan algún interés. ¿Cómo?, las estaciones de interceptación reciben los millones de mensajes destinados a las estaciones terrestres legitimas y utilizan ordenadores para descubrir los que contienen direcciones o palabras claves preprogramadas. Direcciones y palabras que los servicios de información se comunican en forma de “diccionarios” que reflejan sus preocupaciones del momento. Basta que, en el curso de un intercambio telefónico, por fax o por correo electrónico, se emitan palabras como “terrorismo”, “droga”, “guerrilla”, o nombres como “Castro”, “Gadafi”, “Sadam Hussein”, etc, para que toda la comunicación sea identificada, retenida, analizada. Un poco a la manera de los motores de búsqueda en Internet, estas “grandes orejas”, provistas de los mejores sistemas automáticos de reconocimiento vocal, de lectura óptica y de evaluación de contenidos, seleccionan las comunicaciones a vigilar.

Tras la caída del comunismo, la inteligencia aliada tuvo que buscar nuevas “misiones” que justificaran sus altos gasto de infraestructura. Y el terrorismo ha sido un “blanco” perfecto porque permite espiar no sólo a los nuevos enemigos del sistema, sino también a sus propios ciudadanos. Y parece ser que tuvieron éxito, ya que en 1999 los servicios de información norteamericanos contaron con un presupuesto anual de 26.700 millones de dólares –tanto como durante la guerra fría-.

Eso no impidió los atentados terroristas del 11-S, pero ese es otro tema que tocaremos próximamente, por lo que nos preguntamos ¿qué falló? ¿realmente falló algo o no? ¿para que están utilizando Echelon, entonces?

Debe quedar claro que a pesar de la amenaza terrorista, ningún gobierno democrático puede aprovechar las razones de seguridad nacional para abusar de las leyes, cercenando así los derechos de los ciudadanos.

Pero según declaraciones oficiales de la Sede de Comunicaciones Generales (GB) al London observer en 1992, varias organizaciones “inocentes” están en el “Libro Negro” de ECHELON. Es el caso de Amnistía Internacional, Greenpeace y Christian Aid.

ECHELON espía a grupos antiglobalización, movimientos ecologistas o sencillamente, a todos aquellos que promueven un pensamiento crítico y pueden desestabilizar el Gobierno Oculto. Incluso se utiliza a modo particular, en otro artículo publicado por el mismo periódico, un ex empleado del British Joint Intelligence Comité (BJIC), Robin Robinson, admitió que Margaret Thatcher había ordenado a título personal, que se interceptaran las comunicaciones de Lonrho la empresa propietaria del Observer, después de que éste publicara el 1989 un artículo que acusaba a su hijo Mark de haber recibido sobornos en una transacción multimillonaria de armas con Arabia Saudita. A pesar de que se enfrentaba a una acusación por traición, Robinson confesó que él había enviado mensajes interceptados de Lonrho a la oficina de la Sra. Thatcher. Ejemplos claros de que ECHELON no sólo se utiliza para espiar a los potenciales enemigos, sino también a las personas o grupos que resultan molestos a ese poder establecido.

La revista británica New Scientist de mayo del 2001 se hacía eco de un informe del Parlamento Europeo que recomienda a los miembros de la Unión que usen software encriptado y Open Source (fuente abierta) antes de enviar su correo electrónico. El documento describe cómo la red ECHELON puede usarse para pinchar las transmisiones de satélite y cables submarinos para espiar a Europa. Según el investigador y experto en espionaje Nicky Hager, existe un programa gratuito de encriptación que se puede descargar de Internet (http://www.pgpi.org) y que protege suficientemente los correos electrónicos de los ojos de ECHELON.

Puede que por todo esto, los gobiernos europeos estén preparando su propio servicio secreto: ENFOPOL. En noviembre de 1998 la revista electrónica alemana Telépolis denunció la creación de una red de espionaje a semejanza de ECHELON en Europa que parece asociarse claramente con el nacimiento de ENFOPOL y que persigue los mismos fines que el programa norteamericano. El establecimiento del servicio ENFOPOL fue ratificado por todos los países miembros de la Unión Europea en 1995, aunque ninguno de ellos lo confirme o desmienta y aunque no haya habido ningún tipo de debate público al respecto. En este sentido, el pasado 7 de mayo fue aprobada una resolución relativa a la interceptación legal de las comunicaciones por el Paramento Europeo. Esta resolución, no tiene carácter obligatorio pero todo apunta a que un grupo de países la adoptaría formando un “espacio ENFOPOL” que irá aumentando a medida que más países vayan integrándose en dicho espacio.

ENFOPOL intentará imponer sus normas a todos los operadores europeos en telefonía fija y móvil que deberán facilitar a esta policía secreta europea un acceso total a las comunicaciones de sus clientes, así como información sobre números marcados y números desde los que se llama. En el caso de Internet, los proveedores deberán facilitar “una puerta de atrás” para que ENFOPOL pueda penetrar en sistemas privados a sus anchas. Evidentemente estos proveedores estarán obligados, además, a informar sobre los datos personales de su cliente, datos de correo electrónico y claves privadas. La información que proporcionen tampoco podrán hacerla pública así como a quién se la proporcionen. Todo ello, sin que sea imprescindible o necesaria una orden judicial.

La actuación de ECHELON e INFOPOL ponen en un grave peligro los derechos a la libertad de expresión y a la privacidad. Diferentes organizaciones de todo el mundo se están movilizando en defensa de las libertades civiles y los derechos humanos frente al avance del Gran Hermano.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

El Nuevo Orden Mundial

Hace pocos años, en Ayrshire, una pequeña localidad escocesa, se reunían aquel día ciento veinte representantes de la elite política, financiera y empresarial de todo el mundo. Su cometido, diseñar el futuro del planeta.

Un ejército de guardias armados formaban un impenetrable cordón alrededor de un lujoso hotel escocés. No había huéspedes. Todas las habitaciones estaban reservadas con meses de antelación. La dirección del establecimiento había mimado cada detalle, en especial la gran sala de reuniones donde se encerrarían a cal y canto los representantes de lo más selecto de la elite mundial. Banqueros, políticos, directores de medios de comunicación y empresarios de todo el mundo desfilaban en una verdadera procesión de limusinas negras en dirección al establecimiento. Entre ellos también había algunos españoles; el secretario general de la OTAN, Javier Solana, el empresario Jaime Carvajal y Urquijo, el secretario general del PSOE, Joaquín Almunia y el vicepresidente del Banco de Santander, Matías Rodríguez Inciarte. Una escueta nota de prensa explicaba que el acto consistía en un encuentro informal para "discutir las relaciones atlánticas en una época de cambio". El día se había levantado nublado, lo cual daba al cortejo de automóviles un aspecto levemente fúnebre. Por su parte los agentes de seguridad, aportados por varios servicios secretos occidentales, contemplaban la escena con el frío recelo profesional que les caracteriza. Todo está perfecto, en su punto. La 46ª reunión del grupo Bilderberg podía dar comienzo...

Oficialmente, la conferencia trataría sobre el futuro de la OTAN finalizada la Guerra Fría, la crisis asiática, el poder militar en el mundo, la problemática actual japonesa y las organizaciones multilaterales entre otros temas. En primer grado todo parece muy inocente. Casi una tertulia de café a escala mundial. Sin embargo, si se piensa más detenidamente, el asunto toma visos un poco más siniestros. Porque, ¿quiénes son y qué pretenden los miembros del grupo Bilderberg?

Se dice que aquellos que acuden a las reuniones del Bilderberg lo hacen a título estrictamente particular, privados de cualquier tipo de representatividad oficial sea cual sea el cargo que ocupen. Esa al menos es la teoría. Sin embargo, todos y cada uno de ellos han sido cuidadosamente escogidos por el comité organizador precisamente en virtud de los puestos que ocupan. Son los elegidos para unirse en una serie de deliberaciones secretas cuyo fin último es la preservación de la hegemonía occidental en el mundo.

Orígenes de una sociedad secreta

Como la inmensa mayoría de las conspiraciones de nuestro tiempo, los orígenes del grupo Bilderberg los podemos encontrar en la Guerra Fría. La drástica división en bloques movió a los poderes fácticos del planeta a emprender una serie de maniobras ocultas en aras a mantener la situación mundial bajo control. Así lo explicaba en 1964 el senador estadounidense Jacob Javits, ante un comité del Congreso convocado para estudiar al grupo: "Los países del mundo occidental sienten la necesidad de una más apretada colaboración para proteger sus valores éticos y morales". Lo que pretendía decir el senador con este eufemismo era que había que parar los pies a los comunistas a cualquier precio, (hoy ya no existe el comunismo soviético, pero todavía hay "desestabilizadores"). Había mucho en juego, ni más ni menos que el mantenimiento de la supremacía oligárquica de los Estados Unidos, Canadá y la Europa occidental en el concierto mundial. Fue en ese momento cuando el príncipe Bernhard de Holanda, comenzó a difundir una idea a la vez sencilla y revolucionaria: "Si pudiéramos llegar a un acuerdo de partida, el resultado sería, sin lugar a dudas, no una utopía, sino una Europa extremadamente sana y fuerte. Llegados a este punto podríamos integrar a los Estados Unidos en la comunidad económica. Ello podría ser el inicio de un gran tratado de libre comercio que se extendiera por todo el mundo. De esta forma, cuanto más libre comercio tengamos, más difíciles les será a los nuevos países de África y Asia vivir en el aislamiento y la autarquía".

Estos planteamientos sirvieron para inspirar a Joseph Retinger, un veterano de la diplomacia norteamericana, con tantos contactos e influencias en las altas esferas mundiales que se decía que le bastaba hacer una llamada telefónica para cenar con el presidente de los Estados Unidos.

Él también tenía un sueño: imaginaba un mundo en paz, regido por una gran organización supranacional, inmune a cualquier tipo de ideología. La organización con la que fantaseaba Retinger lo controlaría todo, especialmente las políticas económicas y militares. Los estados seguirían existiendo, pero su poder se encontraría restringido por la tutela del grupo, cuya fuerza radicaría precisamente en el desconocimiento que tendría la opinión pública respecto a su verdadera naturaleza. En otras palabras, la plasmación de las ideas de Retinger significaría la institución de ese gobierno en la sombra temido y anunciado por todo teórico de la conspiración que alardee de ello. Con tales planteamientos era lógico que Bernhard y Retinger congeniasen. Juntos dieron forma a lo que más tarde sería conocido como grupo Bilderberg, en recuerdo del hotel holandés donde se celebró su primera reunión en 1954.

Una elite mundial

Ya hemos comentado que la filosofía del grupo estipula que cada miembro lo es a título estrictamente personal, convirtiéndose en un simple ciudadano particular durante el desarrollo de la conferencia. Como teoría no es mala. De hecho queremos pensar que se trata de una bienintencionada ingenuidad y no de una descarada manipulación de los hechos por parte de los organizadores. Y es que habría que ser muy inocente para no suponer que cuando estas personas se reintegren a sus respectivos cargos no se sentirán influidos por los acuerdos a los que se ha llegado durante la reunión.

Esto generalmente no suele ser así. De hecho, el grupo Bilderberg no es la única organización de este tipo que opera en el mundo. La Comisión Trilateral o el estadounidense Consejo de Relaciones Exteriores serían sendos ejemplos de organismos similares, cuyos acuerdos influyen decisivamente en la vida política y económica mundial. Pensemos que el comité consultivo del grupo Bilderberg cuenta con lumbreras como Henry Kissinger o David Rockefeller, presidente del Chase Maniatan Bank.

Además, los asistentes a estas reuniones parecen experimentar un notable impulso a sus respectivas carreras (siempre y cuando se adapten a los intereses del grupo). Por ejemplo, a la convocatoria de 1991 acudió como invitado Bill Clinton, quien justo después comenzaría su carrera hacia la presidencia de los Estados Unidos. De esta forma las listas de asistentes a las conferencias del grupo Bilderberg se convierten en una especie de quien es quien en la elite mundial. Son los elegidos, aquellos que realmente tienen en sus manos el poder de influir sobre el curso de los acontecimientos. Un nuevo concepto de sociedad secreta cuyos cónclaves transcurren en las más absoluta intimidad. Es por ello que resulta sumamente difícil tener una perspectiva apropiada de impacto real de estas conversaciones sobre el posterior desarrollo de los acontecimientos mundiales. Los representantes del grupo se definen como defensores de la democracia. Sin embargo, no nos perece excesivamente democrático que personas no electas y que no actúan en representación más que de sí mismas, se arroguen el privilegio de planificar el futuro mundial. Resulta paradójica esta contradicción entre sus propósitos confesados y los métodos que utilizan.

Los amos del mundo

Como todas las organizaciones que por un motivo u otro son alcanzadas por la polémica, los Bilderberg cuentan con un eficaz departamento de relaciones públicas que se esfuerza por presentar al grupo como un mero foro de estudio y debate sobre aquellos problemas que afectan directamente a las naciones del bloque occidental. Algo sumamente aburrido y alejado de las oscuras maquinaciones que se supone corresponden a una sociedad secreta. Charles Muller, administrador de los amigos americanos del grupo, escribió: "Bilderberg es un foro del más alto nivel internacional en el que puntos de vista opuestos pueden encontrarse de forma que surja un mutuo entendimiento". Como todas las grandes falacias, lo dicho por Muller es verdad, pero sólo en parte. Bilderberg es eso y mucho más. Es, con toda seguridad, la mayor acumulación de poder e influencias que pueda encontrarse actualmente en nuestro planeta.

Bajo la piel de cordero con la que pretenden revestirse, tras la categórica negación de que posean alguna capacidad de gobierno o incluso de influir en forma alguna en los acontecimientos mundiales, hay una certeza, dictada por el sentido común, de que la verdad es muy distinta. Aunque los asertos del grupo fueran sinceros, resultan imposibles de llevar a la práctica. Esto es algo que no han tenido más remedio que reconocer algunos de sus miembros que conceden que las reuniones y debates del Bilderberg influyen y han influido decisivamente en múltiples decisiones políticas.

Entendámonos, los Bilderberg no hacen política. Esas menudencias se las dejan a personajes de segunda fila dentro de los respectivos panoramas nacionales. Su trabajo es más importante que todo eso. Ellos diseñan, dibujan, perfilan y planifican las políticas que se ejecutarán en cualquier punto del globo. Para ellos la palabra clave es consenso; trazar los grandes caminos por los que discurrirá la Historia. Para imponer sus criterios no necesitan la fuerza, ni tan siquiera recurrir a la coacción, ya que los miembros del grupo ocupan posiciones clave dentro del concierto internacional, de forma que su influencia puede ejercerse sin apenas ser notada.

Sus actuaciones a menudo derivan en profundos cambios dentro de las esferas económicas y políticas mundiales. ¿Dónde crees, amigo visitante, que se impulsó, por ejemplo, la puesta en circulación de una moneda única europea? Ahora que te devanas los sesos intentando averiguar cuántos euros valen tus antiguas pesetas, recuerda que el "favor" se lo debes al grupo Bilderberg. Por supuesto, la creación y cimentación de la Comunidad Económica Europea se gestó también durante el transcurso de estas conferencias. No se trata de una suposición, sino de algo reconocido hace tiempo por una figura tan prestigiosa en el panorama político internacional como el antiguo embajador norteamericano en Alemania occidental y miembro del grupo, George McGhee, cuyo testimonio figura incluso en la biografía oficial del príncipe Bernhard.

Se conocen muchas otras intervenciones del grupo en la política y la Historia contemporáneas de Occidente. Sin embargo, lo que ignoramos puede ser más sorprendente todavía, como la sospecha de que alrededor del Bilderberg se mueve una "tabla redonda" de 45 magnates de los negocios, quienes dirigen prácticamente a su antojo la vida económica de la Unión Europea y de sus países asociados.

El admirable arte de no existir

Como ya apuntábamos al principio de este tema, a pesar de la magnitud de la noticia ningún medio de comunicación importante se hizo eco el 14 de mayo de 1998 de la reunión del grupo Bilderberg. Y no es que no hubiera periodistas en la sala. Todo lo contrario. El hotel Turnberry albergó aquel día a algunos de los personajes más importantes del mundo de la comunicación. Pero ellos no estaban allí para informar. Parece ser que también se encontraban allí como "ciudadanos particulares".

Por otra parte, el férreo cerco organizado por el servicio de seguridad prevenía de la visita inoportuna de algún reportero con ganas de cincelar su nombre en el libro de honor de la profesión. En cuanto a esos prominentes miembros de la comunidad informativa que asisten al acto, no se les puede reprochar su silencio: a fin de cuentas ellos también han jurado guardar el secreto igual que el resto de sus compañeros de "logia". Su papel en la estrategia del Nuevo Orden Mundial es uno de los más importantes. Ellos son los propagandistas, los encargados de hacer digerir a la opinión pública los secretos acuerdos que más tarde serán llevados a la práctica por los gobiernos, muchos de los cuales ni siquiera sospechan a qué poder están sirviendo. Así, las nuevas ideas cruzan el mundo veloces, llevadas por las poderosas -e interesadas- alas de los actuales medios de comunicación. Mientras, los ciudadanos de a pie continúan creyendo que sus modas y sus modos son espontáneos, que las ideas y los ideales que surgen en sus mentes lo hacen sin guía ni sugerencia. Pero en los suntuosos despachos de los empresarios mediáticos se conoce la verdad. Sólo ellos saben los intereses de los que son lacayos, los amos a los que obedecen.

En la reunión de Escocia, se dieron cita personajes tan importantes en el mundo de la comunicación como el antiguo redactor jefe de la revista Time, Henry Anatole Grundwald, Robert L. Barcley, vicepresidente del Wall Street Journal, Catherine Graham, propietaria del Washington Post, el presidente de la agencia Reuter Peter Job y una larga lista que comprende a directores, antiguos y actuales, del New York Times, Newsweek, el London Observer así como representantes de las grandes cadenas de televisión norteamericanas. Entre unos y otros han conseguido tejer un tupido velo de silencio alrededor del grupo. La única cobertura informativa de sus actividades ha provenido de medios de comunicación cercanos al activismo político o especializados en teoría de la conspiración. También han cumplido un papel preponderante en este sentido los minúsculos medios locales de las ciudades donde han tenido lugar las reuniones. Por ejemplo, The Scotsman, un periódico de la comarca, fue el único medio de comunicación de aquel país que dio una amplia cobertura informativa de esta convocatoria.


Todo para el pueblo pero sin el pueblo

¿Es esto una especie de despotismo ilustrado de nuevo cuño? Todo parece indicar que sí. Mientras instituciones como la Organización Mundial de Comercio, el grupo de los ocho o los Bilderberg, continúen operando con la libertad que lo hacen, expresiones como soberanía popular o democracia tendrán muy poco significado real. Estamos ante un nuevo patriciado, un nuevo poder del que nada se dice, pero cuya influencia se extiende lenta e inexorablemente sobre el mundo.

A veces da la impresión de que cualquier intento de resistencia estuviera abocado al fracaso. Organizaciones no gubernamentales y partidos políticos, como los Verdes alemanes, denuncian esta situación organizando movilizaciones y actos de protesta contra estos nuevos mandarines. Pero los bien instruidos poderes mediáticos hacen creer a la mayoría de la opinión pública que estos elementos no son más que una banda de incontrolados y fanáticos que solo pretenden provocar el caos y violencia.
Lo curioso del tema es que los organizadores de las protestas siempre manifiestan que son víctimas de grupos de agitadores a sueldo, que provocan que las fuerzas de seguridad actúen y rompan la protesta en contra del Nuevo Orden Mundial.

No hace falta ser futurólogo para predecir que este tipo de enfrentamientos se van a hacer más frecuentes durante los próximos años. Según se vayan haciendo evidentes las actuaciones de esta elite mundial, se producirán reacciones populares en contra, que a su vez traerán consigo represiones más o menos violentas. No se trata de jóvenes airados o extremistas radicales, sino de hombres y mujeres concienciados que saben que en la actualidad las políticas del Banco Mundial o la Organización Mundial del Comercio tienen un impacto negativo sobre la vida de millones de personas de todo el planeta.

En cualquier caso, vosotros, los que acabáis de leer este tema, ya no podéis decir que no sabíais nada, que no estabais avisados. Todos tenemos una responsabilidad hacia nuestra propia libertad; de que la ejercitéis o no dependerá en buena medida nuestro futuro.

martes, 17 de noviembre de 2009

El proyecto “ARPA”

No se trata de un arpa. El High Frequency Active Auroral Research Program (HAARP), que algunos físicos denominan “Arpa del Diablo”, está provocando la alarma entre los científicos. Es un conjunto de aparatos y técnicas que modifican el clima de la Tierra. ¿Será el HAARP la causa principal de los desastres naturales y de los extraños cambios atmosféricos sufridos en distintas zonas del planeta durante los últimos años?

La expresión “Arpa del Diablo” es un juego de palabras de los físicos Jeanne Manning y Nick Begich para destacar el peligro del programa HAARP –Harp significa arpa en inglés-, del que apenas se tienen noticias fuera de Estados Unidos, pero que allí, a pesar de las tranquilizadoras informaciones oficiales, ha despertado inquietud en muchos científicos responsables. Estamos asistiendo a una serie de anómalos y preocupantes cambios climáticos, como fuertes calores cuando todavía no es tiempo, sorprendentes fríos en pleno verano, imprevistas nevadas que obligan a neutralizar un Tour en época estival, etcétera.

Hay un convencimiento general de que el tiempo está cambiando o, como mínimo, de que presenta acusadas irregularidades. Evidentemente, la naturaleza muestra estos ciclos ya comprobados por las épocas glaciares, pero no pocos expertos y científicos piensan que algunas de esas anomalías obedecen a manipulaciones humanas, ya como simples experiencias para una acción futura más amplia o, como se sospecha, con objetivos estratégicos o económicos.

Sistemas paracientíficos

Desde la más remota antigüedad, el hombre ha intentado manipular el clima por medio de hechiceros y chamanes hacedores de lluvia, rogativas, etcétera, cuya efectividad no es posible negar, pero que, en cualquier caso, se limitarían a alteraciones locales de alcance muy limitado e integradas en el equilibrio natural. Trasladándonos a nuestro siglo, aparte del discutible sistema de siembra de nubes y dentro de un contexto más científico, aunque en este caso rozará lo mágico, en la primera mitad de los años cincuenta, Wilhem Reich ya logró hacer llover y desviar huracanes. Lo conseguía mediante un artefacto relativamente simple, el cloudbuster o rompenubes, una especie de cañón múltiple con muchos tubos conectados a una masa de agua, con el que controlaba y dirigía la capa de orgón que rodea la Tierra. Se trataba de un procedimiento de acción limitada incapaz de afectar a la ionosfera como HAARP, aunque podía tener un alcance de 500 millas (alrededor de 1.000 kms). Algunos de sus seguidores también han logrado resultados positivos con aparatos similares o bastante modificados, como el de James T. Constable. Reich comunicó la trascendencia de sus pruebas a los correspondientes organismos gubernamentales civiles y militares, incluido el presidente Eisenhower, pero no le hicieron el más mínimo caso y terminó en la cárcel, donde murió en 1956, por desacato al Tribunal Supremo en relación con la circulación interestatal de sus acumuladores de orgón. Sin embargo, se da la circunstancia de que en 1958 la Casa Blanca ya contaba con un asesor presidencial para la modificación del tiempo, el capitán Howard T. Orville, por lo que, aunque no hubo respuesta oficial, es de suponer que la información de Reich no cayó en saco roto.

En los años 80, el físico e ingeniero nuclear Thomas E. Bearden estuvo trabajando con el grado de coronel para el Departamento de Defensa de EE.UU. como experto en nuevos armamentos y en el diseño de Juegos de guerra, lo que le permitía tener acceso a una cuantiosa información clasificada. Sembró la alarma con la sospecha – para él, convencimiento-, de que la URSS estaba utilizando técnicas muy sofisticadas para modificar el clima en EE.UU. y perjudicar su economía agrícola, aparte de otros objetivos psicológicos más inconfesables. Ese cambio se lograba mediante varios haces de ondas no hertzianas (escalares) que podían transmitir energías fabulosas a gran distancia y sin pérdida, que al ser interferidas creaban un foco de calor en un punto preciso de la estratosfera, con lo que desviaban las corrientes en chorro y alteraban el clima en amplias regiones. La tecnología se basaba en unos trabajos de juventud del físico E.T. Wittaker que, pese a haber sido publicados en 1903 y 1904, pasaron inadvertidos en aquel tiempo, y en descubrimientos realizados por Nikola Tesla en la misma época, que los soviéticos, en un gigantesco proyecto de recopilación bibliográfica a partir de los 50 redescubrieron. Ello se combinaba mediante el efecto llamado Aharonov-Bohm, descubierto en 1959. Estas ondas se emitían desde unas potentes antenas direccionales llamadas Howitzer, y uno de sus efectos se registraba en múltiples bandas (de 3 a 30 MHz), en un sistema que los norteamericanos y los radioaficionados llamaron WP, Woodpecker (pájaro carpintero), ya que en los altavoces se captaba un sonido muy parecido Tac, tac, tac de esa ave. Las emisiones WP se iniciaron en 1976, y en la década que concluye en 1985 el clima de EE.UU. se alteró tan radicalmente, que un riguroso estudio publicado por la prestigiosa revista Science, demostraba que tal anomalía sólo se podía producir en un año de cada 1.200. “Casualmente”, los cambios más espectaculares fueron acompañados de una extraordinaria actividad de las WP en muchas frecuencias simultáneas. Además de sus publicaciones, Bearden ha preparado un vídeo demostrativo de una hora para divulgar su sospecha.

Según parece, estas frecuencias WP perseguirían también otro objetivo aún más insidioso y delictivo: interferir en los procesos cerebrales humanos. Los estudios de Bearden, apoyados por una bibliografía exhaustiva (gran parte de ella soviética desclasificada), aunque no totalmente probatorios, resultan inquietantes y merecen un profundo análisis sobre todo en lo relativo al control mental de poblaciones. Coincidiendo con la inquietud de Bearden, hubo otro personaje que salió con frecuencia en portadas de prensa de la época: Zbigniew Brzezinski, consejero para la Seguridad Nacional del presidente Carter. Hace 28 años, cuando era profesor de la Universidad de Columbia, escribió las siguientes líneas basándose en declaraciones del profesor Gordon J.F. MacDonald, geofísico de fama internacional, especialista en sistemas bélicos y también asesor del presidente Nixon: “Los estrategas políticos están tentados de explotar la investigación sobre el cerebro y la conducta humana. La utilización de impulsos con exacta sincronía puede conducir a un modelo de oscilaciones que concentran niveles relativamente altos de energía sobre ciertas regiones de la Tierra. Así se puede desarrollar un sistema que puede afectar seriamente a la actividad cerebral de grandes poblaciones en regiones seleccionadas y durante un prolongado período”.

En otra ocasión, en 1970, Brzezinski predijo que íbamos hacia una sociedad más controlada y dirigida mediante procedimientos técnicos, por una nueva elite de poder que haría de las elecciones un mero trámite para dar una impresión de libertad: “Impedida por las restricciones de los valores tradicionales liberales, esta elite no dudará en lograr sus fines políticos utilizando las últimas técnicas modernas para influir en el comportamiento público, manteniendo a la sociedad bajo una estrecha vigilancia y control. El momento técnico y científico les proporciona los medios para explotarla”.

Citando un informe de la Fuerzas Aéreas norteamericanas, Brzezinski añadía: “Las aplicaciones potenciales de los campos electromagnéticos artificiales son muy amplias y pueden usarse en situaciones militares o casi militares. Algunos de estos usos potenciales incluyen acuerdos con grupos terroristas, control de multitudes...”

Efectos devastadores

En el HAARP, la energía se emite como altas frecuencias, pero las muy bajas frecuencias, ELF (Extremely Low Frequency), juegan un papel complementario fundamental. Aun cuando no haya intención de utilizarlo para el control cerebral de poblaciones, las bajas frecuencias (entre 3 y 30 Hz) reflejadas en el “espejo” formado por las altas que se quieren utilizar para penetrar hasta varios kilómetros de profundidad en la corteza terrestre, son capaces de interactuar con los procesos cerebrales con consecuencias imprevisibles. A ha sido comprobado en animales salvajes y peces, que se ven obligados a alterar sus rutas de emigración hacia lugares inadecuados y perecen. Las desorientaciones sufridas por un animal tan inteligente como el delfín han costado la vida a miles de ellos.

Bernard J. Eastlund, el inventor del sistema básico norteamericano, declaró que estas ondas de radio de alta frecuencia interaccionan con las partículas con carga eléctrica, induciendo el fenómeno magnético Cara de Espejo, que empuja hacia arriba la ionosfera, es decir, levanta la capa donde se reflejan las ondas. La frecuencia natural de resonancia entre la superficie terrestre y la ionosfera que nos engloba y condiciona, ya descubierta por Tesla, se estima en 7,83 Hz, lo que se llama también frecuencia de Schumann, aunque puede ser variable y esta cifra sería un promedio. Nuestros cuerpos están condicionados por esa frecuencia, que en cierto modo actúa como un diapasón regulador al que se sincronizan por resonancia muchos procesos fisiológicos. Si levantamos la ionosfera, el rebote tardará más y esta frecuencia variará, haciéndose más lenta. Algunos dirán que es un cambio positivo, ya que los cerebros serán arrastrados hacia frecuencias Alfa bajas y Theta, más creativas, con una disminución del ritmo Beta, asociado, entre otras muchas actividades, a la agresividad; pero no sabemos lo que puede ocurrir, más cuando la Naturaleza siempre es la sabia.

Pompas de jabón

Otro temor de los que critican el programa HAARP es que la ionosfera que se pretende manipular es un continuum de varias capaz muy delicadas y superpuestas, como pompas de jabón. Si una de ellas se pincha o toca con un foco de calor, aunque sea minúsculo, estalla y desaparece, con consecuencias imprevisibles. Otros, como David Yarrow, consideran que el foco HAARP actúa como un cuchillo de microondas, ya que al girar la Tierra dentro de una ionosfera fija y unos cinturones de Van Allen también quietos respecto a ella, abre una incisión irreparable. Otros comparan la ionosfera a una tela de araña; cuando en un extremo queda enganchada una presa, la ligerísima vibración alerta a la araña. Si se toca la tela con el dedo, la araña cree que se trata de una víctima. HAARP sería como un dedo de microondas que induce señales confusas. El efecto de estas interferencias con las sinfonías del ARPA geomagnética de Gaia es desconocido.

Además de Nick Begich y Jeanne Manning, que le han dedicado un libro de 230 páginas con abundante bibliografía, otros, como Elisabeth Rauscher, física experta en altas energías, están en esta línea: “Ustedes están bombeando una tremenda energía en una delicada configuración molecular que contiene múltiples capas y que llamamos ionosfera. Ella es susceptible de reacciones catalíticas: si una pequeña parte se altera, puede inducir a un cambio mucha mayor en la totalidad”.

El movimiento anti-HAARP está más vivo en Alaska, donde se ha instalado esta monstruosa antena. Una zona cercana al polo magnético desde la que la manipulación de las auroras boreales puede ser más efectiva. Su coordinador es Clare Zickuhr. Esperamos que este movimiento, que cuenta con físicos de primera fila, sirva al menos para hacer reflexionar a algunos científicos implicados en HAARP sin tener plena información de las consecuencias, y alertar a los estados que pueden sufrir sus efectos perjudiciales, para que se unan en un frente capaz de frenar este peligro. El futuro de la humanidad está realmente en juego. El problema es... que esta tecnología está en manos de multinacionales apartidas, sólo parcialmente sometidas a un control estatal y manejadas por una elite carente de escrúpulos, que creen que ellos viven en otro mundo, el mundo de los beneficios monetarios.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Implantes alienígenas

Si la realidad del fenómeno ovni hubiese sido llevada ante un tribunal de justicia, hace tiempo que habría sido probada como algo incuestionable, por más que no se conociesen muchos detalles de su naturaleza. Por desgracia, en vez de profundizar en el estudio del misterioso fenómeno, los investigadores se dedican todavía a buscar pruebas, sin caer en la cuenta de que éstas serán sistemáticamente rechazadas por la ciencia oficial, que siempre ha estado al servicio de la política. Pues los políticos y los que no lo son, que desde las sombras rigen el mundo han determinado que el asunto ovni es tabú, evidentemente ya sabemos la razón.

Pese a todo, los implantes constituyen una categoría de pruebas materiales que poco a poco ha pasado a un primer plano en el interés de los investigadores. Si hace muy poco tiempo apenas se conocían dos o tres casos, en la actualidad son muy abundantes, y cada día que pasa conocemos más.

De gran importancia fueron las discusiones que en torno a este tema tuvieron lugar en el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachussets en junio de 1992. Allí se estudiaron los análisis realizados sobre tres implantes extraídos de Richard Price y de Bob Luca. La discusión en torno a ellos fue muy viva. El lugar de su colocación, las declaraciones obtenidas bajo hipnosis, y sobre todo la extraña composición de los objetos, hicieron llegar a muchos a la conclusión de que los testimonios de los protagonistas se atenían a la realidad.

Aparte de otras comprobaciones puramente científicas y de laboratorio de las cuales hablaremos enseguida, hay otros métodos que, aunque no sigan la pauta ortodoxa de la ciencia oficial, sirven por lo menos para sospechar que algo muy extraño ha ocurrido en el cuerpo de los testigos durante su desaparición. Nos estamos refiriendo a experiencias realizadas en Mélico por Andrija Pujarich, propuesto para el premio Nobel dos veces y genial inventor en el campo de la electrónica.

Implantes... ¿invisibles?

Hace varios años, Pujarich entrenaba a varios niños de corta edad en técnicas de visión extraocular. Ya había obtenido muy buenos resultados, pues algunos de ellos eran capaces de ver bastante claramente con los ojos tapados. En un momento de las experiencias trajeron a una persona que afirmaba haber sido secuestrada y llevada a una nave, a bordo de la cual le habían implantado un pequeño objeto en la espalda. Sin que ninguna de esas criaturas supiese nada de la presunta experiencia “extraterrestre” del testigo, pusieron a éste ante uno de los niños, quien con los ojos vendados y únicamente moviendo sus dedos a cierta distancia fue describiendo las particularidades de su aspecto físico. Al llegar a la espalda, se detuvo a la altura de los riñones y movió con más intensidad los dedos, como extrañado de lo que estaba sintiendo. Le preguntaron qué veía y dijo con una pícara sonrisa que el señor tenía una cosa “muy chistosa” debajo de la piel, y que podía sentir muy claramente. Después le quitaron el vendaje de los ojos y le preguntaron si era capaz de dibujarla. El resultado de su dibujo fue un cuadrado que tenía en uno de los lados un pequeño círculo.

Lo más sorprendente sucedió cuando se trajo a otro niño que, al llegar a la misma altura de la espalda, se detuvo y comenzó a decir que percibía algo raro. Cuando le pidieron que lo dibujase, para asombro de todos pintó el mismo objeto dibujado por el otro chico.

¿Telepatía? ¿Fraude? ¿Falsas informaciones? Los empecinados –o económicamente interesados- en no admitir los hechos, siempre tienen palabras para rechazarlos, pero a los genuinamente comprometidos en descubrir la verdad no les queda más remedio que estudiarlos para buscar alguna explicación.

En un inquietante folleto que hace unos años circulaba entre los investigadores más audaces leímos este párrafo que está totalmente de acuerdo con las experiencias de Anrija Pujarich: “Hay implantes que existen fuera del espectro visual físico y sólo pueden ser vistos por algunos humanos especialmente sensitivos. Son aparatos para intercambiar información a distancia con los alienígenas”.

En los Estados Unidos los métodos con los que actualmente se estudian los implantes distan mucho de los heterodoxos y casi esotéricos que acabamos de describir, hallándose más de acuerdo con las prácticas de la medicina oficial cuando ésta quiere descubrir algún cuerpo extraño dentro de la anatomía humana. Los clásicos rayos X se han sofisticado enormemente en nuestros días y han dado paso a diversos tipos de escáner. El equipo empleado en la reunión del M. I. T. Para analizar los implantes que allí se estudiaron era de una enorme complejidad. David E. Pritchard, doctor en física por la Universidad de Harvard y profesor en el M. I. T., explicó todas las posibilidades de la máquina. Se trataba de un espectrógrafo de masas de iones secundarios (SIMS), con el que se bombardeó la superficie del objeto minúsculo implantado en el pene de una presunta víctima de abducción llamada Price. Aunque en el caso concreto de esta persona no se pudo llegar a ninguna conclusión acerca del implante, podemos ver que en la actualidad el estudio del fenómeno se está haciendo de manera profesional.

De hecho, terminada la reunión del M. I. T. de 1992, el doctor Pritchard volvió a insistir en el estudio del implante de Price cuando el ufólogo Ray Fowler le envió otro pequeño objeto hallado en el oído de Bob Luca, quien viene sufriendo abducciones desde su infancia. Al doctor Pritchard le llamó la atención que el objeto extraído del oído de Luca se pareciera mucho al de Price. Poseía las mismas dimensiones y color, sus protuberancias eran similares y tenían igual longitud y diámetro; por añadidura, dos de ellas mostraban la misma estructura. En el examen de estos objetos intervino activamente el Laboratorio Wellman de Fotografía Médica, dependiente del Hospital General de Massachussets, centro especializado en el estudio de cuerpos anómalos dentro del organismo, que está dirigido por el doctor Tom Flotte.

Hace ya años que se detectaron cuerpos anómalos en seres humanos, pero en aquellas fechas no se llegaron siquiera a relacionar con el fenómeno ovni. Tuvieron que pasar años para que fuéramos conociendo poco a poco las extrañas actividades de estos seres y empezásemos a sospechar la relación existente entre ambos hechos.

Un ejemplo de esto fue el hallazgo realizado a principio de los años ochenta por el Departamento de Medicina Genética del Hospital Churchill de Headington-Oxford (Inglaterra), dirigido por John Wolstenholme. Se trataba de un microscópico objeto de forma reticular, hallado en una rutinaria preparación de cromosomas para un diagnóstico prenatal. Los médicos se preguntaban ingenuamente en la revista científica en la que publicaron su hallazgo si el objeto era algo natural hasta entonces desconocido o algo “fabricado por el hombre”. Por supuesto ni se les pasaba por la cabeza la posibilidad de que pudiese ser obra de EBEs. En realidad tampoco podemos estar completamente seguro de ello, aunque tengamos muchas razones para sospechar que lo era. Lo cierto es que las cartas de algunos médicos que llegaron a la revista dando sus interpretaciones a aquel misterio se contradecían entre sí, pues cada una daba una solución diferente.

Mucho antes de esa “caja de Pandora” llamada Matriz, leíamos el siguiente párrafo: “En los análisis de los fluidos de cuerpos mutilados (por los tripulantes de los ovnis) se ha notado la presencia de sustancias cristalinas que normalmente no se encuentran en la sangre. Son estructuras rectangulares de dos tamaños diferentes (...)

Muchos de los individuos testigos vuelven con pequeños objetos “implantados” en su cuerpo que son usados para conocer sus actividades y para controlarlos. Análisis practicados con catscan indican que estos objetos pueden ser de solo 3 mm principalmente esféricos, ovoides o planos. En 1989 se conocieron los resultados de sus análisis. El interior de uno de estos objetos esféricos era una matriz cristalina entrelazada con algo que parecía un circuito electrónico. Ingenieros consultados dijeron que aquello podría trabajar a niveles cuánticos, y si así fuera, ello podría generar ciertas interferencias con el funcionamiento de la conciencia de aquel individuo. El uso de objetos implantados de un diseño más primitivo ya se había practicado en 1967 en Suecia y en Canadá. La “implantación” de transmisores cerebrales en seres humanos fue legalizada en 1973 en Suecia por Olof Palme quien poco después fue misteriosamente asesinado. Los militares y “ciertos grupos de inteligencia” de las naciones occidentales más avanzadas has usado estas técnicas de implantes sobre testigos y sobre el personal que trabaja en proyectos secretos relacionados con los ovnis, con el objeto de controlar e impedir que se disemine la información que poseen. Al principio, el uso de implantes por parte de la inteligencia militar se limitaba a un “control intracerebral radiohipnótico” y a la llamada E. D. M. (disolución electrónica de la memoria), pero en la actualidad es mucho más sofisticado e insidioso al haberse incorporado tecnología obtenida de los EBEs”. Hasta aquí la cita del Matriz que tiene grandes posibilidades de ser totalmente acertada.

El doctor Roger Leir creador de la Fundación para la Investigación Interactiva y la Tecnología Espacial (FIRST) y el hipnólogo Derrel Sims, investigador experto en la temática ovni y también fundador de FIRST, llevaron a cabo varias operaciones quirúrgicas en colaboración con un equipo de médicos. La primera serie de extracciones de “implantes” tuvo lugar el 19 de agosto de 1995 en la clínica de Roger Leir en Mil Robles.

Según pudo comprobarse gracias a los rayos X, Pat Parrinellio, un hombre de 47 años, y Mary Jones, de 52 años, ambos de Houston (Texas), tenían alojados en sus cuerpos extraños objetos, aunque ninguno de ellos recordaba haber sido operado con anterioridad. Ambos casos fueron investigados por Derrel Sims, quien, basándose en los encuentros con ovnis que estas personas habían tenido en el pasado, los remitió a Roger Leir para que les operara. A Pat se le extrajeron objetos de la espalda y la mano izquierda y a Mary del pulgar de su pie izquierdo, operaciones que fueron practicadas gratuitamente.

Los implantes extraídos de la primera serie de intervenciones quirúrgicas fueron estudiados por dos patólogos y luego enviados a varios laboratorios independientes para su análisis. En las pruebas se evaluó la patología del tejido, se hizo una espectroscopia con láser y se realizaron diversas pruebas metalúrgicas que incluían medidas de la densidad por inmersión, radiografías, microscopia electrónica, rayos X, así como estudio de las propiedades electromagnéticas y pruebas de fluorescencia. Todos estos ensayos se realizaron en el Instituto Nacional del Descubrimiento de la Ciencia (NIDS) de Nuevo México, así como en otros laboratorios independientes.

Mientras estos objetos anómalos estaban siendo analizados, otra serie de extracciones quirúrgicas de implantes tuvo lugar el 18 de mayo de 1996. Las dos mujeres que protagonizaron esta segunda tanda de operaciones se ofrecieron para ser entrevistadas y someterse a estudio. A Debbie O., de 61 años residente en Lancaster (California) y a Susie Adams, de 40 años, les fueron extirpados objetos similares de la parte inferior de la pierna izquierda. A Licia Davidson, de 37 años, que ha tenido numerosos encuentros con ovnis y EBEs, se le extrajo del pie en enero de 1997 un extraño objeto de aspecto cristalino

Sorprendentes descubrimientos

“Los descubrimientos que se hicieron como resultado de estas intervenciones quirúrgicas son sumamente extraños. En todos los casos apenas hubo inflamación”, informó Roger Leir. Esta reacción no es habitual cuando hay tejidos ajenos al organismo. Normalmente, los cuerpos extraños incrustados en los tejidos suelen provocar algún tipo de inflamación crónica, además de fibrosis y formación de quistes. Algo que no ocurrió en estos casos.

Los informes patológicos posteriores a las dos primeras intervenciones revelaron que los objetos metálicos estaban recubiertos por una membrana gris muy densa y resistente, constituida por queratina, himosiderina y coágulo proteínico. Más concretamente, se trataba de proteína de sangre y células que se encuentran habitualmente en la capa superficial de la piel. Los resistentes “capullos” biológicos que recubrían los implantes también contenían células nerviosas de un tejido que no se encuentra en esta zona del cuerpo. Estas formaciones despedían una fluorescencia verde brillante en presencia de una fuente de luz ultravioleta.

Los implantes presentes en las dos mujeres de la segunda serie de intervenciones no poseían propiedades metálicas como los de la primera. De hecho, se trataba de objetos blanquecinos y esféricos que no contenían las resistentes cubiertas biológicas de los anteriores ni resplandecían bajo luz ultravioleta. Según los informes patológicos, estos implantes –posiblemente biológicos- tampoco produjeron inflamaciones. El objeto de aspecto cristalino extirpado del pie en la intervención más reciente tampoco estaba recubierto por ninguna membrana exterior gris y correosa y apenas produjo la inflamación observada en las demás extracciones. Los resultados de los exámenes emprendidos sobre la primera serie de implantes revelaron que los objetos metálicos con forma de aguja eran de origen meteórico y contenían al menos once elementos diferentes.

En una entrevista publicada en la revista Alien Encounter Magazine (Reino Unido), Derrel Sims hacía mención al hecho de que el organismo de estas personas no hubiera experimentado rechazo hacia los implantes: “Daba la sensación que esa densa membrana fibrosa formara parte de la propia superficie de la piel, como si los objetos metálicos hubieran estado envueltos en una funda de queratina. Las fibras nerviosas recubrían el tejido y parecían estar unidas a los nervios”. Para Derrel Sims, lo más probable es que estos implantes sean de origen extraterrestres, aunque en su opinión se necesitaría una evaluación detallada de todos los exámenes antes de poder facilitar más datos en este sentido. Sin duda la evaluación científica es nuestro mejor aliado, pero las experiencias y opiniones aportadas por personas implicadas en esas intervenciones quirúrgicas que se atrevan a exponer sus testimonios son igualmente importantes y esclarecedoras.

Las razones de una manipulación

Para no caer en la trampa y presuponiendo que los hechos son ciertos en virtud de muchas evidencias secundarias, hagámonos la pregunta más lógica: ¿Qué pretenden las EBEs –o cualesquiera que sean sus autores- con estos implantes? La tecnología con la que están construidos es muy importante desde el punto de vista científico, pero a nosotros nos interesa muy poco. Y menos aún como medio para controlar, modificar o sojuzgar mentes o individuos. Ese, por desgracia, es únicamente el propósito que la paranoia militar y las máximas autoridades que desgobiernan el mundo tienen en mente en su supuesto trato con alienígenas.

Lo que nos tiene que interesar es el propósito último, no sólo de los implantes, sino de la errática forma de actuar de nuestros visitantes del espacio. Y llegados a este punto, la imaginación se dispara; pues, en realidad, dada la infinita casuística del fenómeno ovni, disponemos de un amplio campo para divagar. Lo primero a tener en cuenta es lo siguiente: no es sólo una raza o un grupo de “extraterrestres” quienes están haciendo estas cosas. A juzgar por su diversidad, son muchos y muy diferentes los envueltos en esta tarea.

Ero, ateniéndonos al fenómeno que nos ocupa, podemos suponer que los implantes tienen dos fines: conocer con precisión dónde se halla y qué hace el individuo implantado y controlar su conducta, impulsándolo incluso a realizar actos que él no desea. Es también muy posible que exista alguna relación con ciertas experiencias genéticas, biológicas o médicas. Si es verdad lo que alguna de estas entidades les han dicho a los contactados sobre sus intenciones de adquirir algunas de nuestras características fisiológicas de las que ellos carecen, o bien crear una raza híbrida, es lógico que algunos de estos objetos estén relacionados con dicha finalidad.

Las implicaciones de estos hechos son enormes. No sólo por lo que significa el que seres inteligentes no humanos puedan controlar impunemente nuestra mente, sino porque quizá alguna persona con gran poder político y económico estén haciendo lo mismo desde las sombras, ayudados o engañados por estos viajantes espaciales y venidos de no se sabe dónde y cuyas intenciones nos resultan completamente desconocidas. En cuanto a esta última posibilidad apenas si tenemos noticias ciertas, pero son muchas las sospechas que desde hace tiempo circulan entre quienes conocen el tenebroso trasfondo del secreto militar en torno al fenómeno ovni.