martes, 30 de noviembre de 2010

Las Harpías: Genios maléficos alados de afiladas garras

Las Harpías, también conocidas como Raptoras son hijas de Taumante (hijo de Gea, la Tierra y Ponto, el Mar) y la océanide Electra (compañera de Perséfone, hija de Océano y Tetis), y pertenecen a la generación divina preolímpica.

Estos genios alados suelen ser dos: Aelo, también llamada Nicótoe, y Ocípete. A veces se incluye una tercera, Celeno. Sus nombres corresponden a su naturaleza, pues el primer nombre significa Borrasca, el segundo Vuela-rápido y el tercero Oscura, es decir como una nube tormentosa.

Su representación más común es de mujeres aladas o aves con cabeza femenina y garras afiladas. Se piensa que vivían en las islas Estrofíades, en el mar Egeo. Pero, el poeta Virgilio las situó en las puertas de los Infiernos con los demás monstruos.

Las Harpías raptan niños y almas. Era costumbre utilizar su imagen sobre las tumbas simulando el rapto del alma.

Su leyenda más conocida es la del rey Fineo. Cuentan que sobre él pesaba la maldición de que todo lo que tenía enfrente se lo arrebataban las Harpías, en especial los alimentos. Todo aquello que no se pudieran llevar lo ensuciaban con sus excrementos. Cuando los Argonautas llegaron, el rey les pidió que lo liberaran de las Harpías. Así Zetes y Calais las persiguieron hasta que las obligaron a huir volando.

Por su parte, el Destino quería que ellas murieran a manos de los hijos de Bóreas (el Viento Norte), quienes iban con los Argonautas, y si no las alcanzaban, los que debían morir eran ellos. Durante la persecución, la primera cayó en el río del Peloponeso, que se siguió llamando Harpis, y la segunda logró llegar a las islas Equínades, que se llamaron desde entonces, Estrofíades o Islas del Regreso. Pero Hermes (el mensajero de los dioses) acudió en su ayuda y prohibió la muerte de las Harpías, pues eran servidoras de Zeus.

A cambio del perdón que recibieron, ellas prometieron dejar en paz al rey Fineo y se escondieron en una caverna en Creta. Según otra versión, los hijos de Bóreas habían muerto persiguiendo a las Harpías. Además las Harpías aparecen en diversos mitos o leyendas, que cuentan siempre cómo se robaban a los niños o a las jovenes.

Se decía que de la unión de ellas con el dios-viento Céfiro, engendraron a varios caballos: Janto y Balio, los dos caballos divinos de Aquiles (el héroe de Troya) que eran tan rápidos como el viento; y Flógeo y Hárpago, caballos de los Dioscuros (Cástor y Pólux, gemelos divinos).

lunes, 29 de noviembre de 2010

Harmonía: La diosa de la armonía y la concordia

El mito de Harmonía comprende dos tradiciones y además se la identifica con la abstracción musical así como sentimental, es decir el equilibrio o la concordia.

La primera es la leyenda de origen tebano. En ella, Harmonía se presenta como hija de Afrodita (diosa de la belleza y del amor) y Ares (dios de la guerra).

Zeus decidió que la bella joven fuera la esposa de Cadmo, hermano de Europa y fundador de Tebas. La boda se celebró en la nueva ciudad y asistieron todos los dioses, que llevaron presentes a los dichosos novios.

Entre los regalos, había un impresionante vestido tejido por las tres Gracias y otorgado por Atenea (diosa de la sabiduría) y un majestuoso collar, brindado por Hefesto (dios del fuego), que entre los dos constituían los más célebres presentes dados a la pareja. A veces se dice que los propios dioses habían hecho con sus manos los regalos. También se ha dicho que tales regalos habían sido dados a la novia por el propio Cadmo, que los había obtenido de su hermana Europa, la cual había sido agasajada con tales regalos por el mismo Zeus.

Pero, al seguir la línea de Hefesto y Atenea, se llega un triste final, pues Atenea y Hefesto furiosos por la relación de Ares y Afrodita, de la cual había sido fruto Harmonía deciden destruir a la joven y envenenan los vestidos y el collar.

Los mencionados regalos aparecen a lo largo de la tradición griega en diversas ocasiones, por ejemplo en la leyenda de los Siete Jefes contra Tebas, o cuando fueron ofrecidos como exvotos a Delfos, y luego robados por el tiempo de Filipo de Macedonia.

Según la otra tradición, de origen samotracio, Harmonía es hija de Zeus y Electra, lo que la convierte en hermana de Dárdano y Yasión. Esta versión comparte con la anterior, el matrimonio con Cadmo, pero su desenlace es diferente.

Cadmo encuentra a la joven en la búsqueda de su hermana Europa, que había sido raptada por Zeus, y su casamiento se realiza en Samotracia con gran pompa, a la cual también asisten todos los dioses y las Musas cantan. Igualmente, se ha dicho que Cadmo rapta a Harmonía con la ayuda de Atenea.

El matrimonio feliz consigue tener varios hijos, entre los que se mencionan Autónoe, Ino o Lucótea, Ágave, Sémele y Polidoro.

Al término de sus vidas, se trasladan misteriosamente a Iliria, la tierra de los enqueleos, dejando el trono de Tebas a su nieto Penteo. En Iliria, guían a los enqueleos que habían sido atacados por los ilirios, y logran que estos venzan, tal y como había predicho un oráculo. Así, Cadmo se convierte en rey de los ilirios y tiene un hijo con su esposa llamado Ilirio.

Posteriormente, Cadmo y Harmonía fueron transformados en serpientes y se instalaron en los Campos Elíseos.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Las Gorgonas: Tres hermanas horrendas y crueles

Las Gorgonas eran tres monstruos y se llamaban Esteno, Euríale y Medusa. Las tres eran hijas de las divinidades marinas Forcis y Ceto. De las tres, sólo esta última era mortal, pero era considerada la Gorgona por excelencia.

La cabeza de estos monstruos estaba rodeada de serpientes, tenían grandes colmillos, manos de bronce y alas de oro. Su mirada era tan penetrante que el que osaba mirarlas a los ojos quedaba convertido en piedra. Pertenecen a la generación preolímpica. Vivían en el Occidente extremo, no lejos del País de los Muertos. Todos les temían, y sólo Poseidón fue capaz de unirse a Medusa y darle dos hijos: el caballo alado, Pegaso y Crisaor.

Las leyendas se centran en Medusa, pues aunque según una tradición fue siempre monstruo, hay otra según la cual, era una hermosa joven que se atrevió a rivalizar con Atenea en belleza, por lo que la diosa la convirtió en la Gorgona. Otra versión cuenta que como Poseidón se atrevió a violar a la joven en uno de los templos de Atenea, ésta castigó a Medusa.

Perseo fue su asesino, por consejo de Atenea, o -según otras tradiciones- por orden del tirano Polidectes. Este héroe logró cortarle la cabeza elevándose en el aire gracias a las sandalias aladas de Hermes, y para no mirarla, usó como espejo su escudo brillante. En adelante, Atenea tuvo la cabeza de la Gorgona en su escudo y se volvió invencible. Además, Perseo se quedó con la sangre, a la cual se le atribuían cualidades mágicas: la que brotó de lado izquierdo era un veneno mortal y la del lado derecho curaba y resucitaba al que la bebiera. Por otro lado, su cabello hacía huir al ejército más numeroso.

Para muchos mitólogos, Medusa simbolizaba el carácter maligno de la mujer que le dieran los griegos, y representaba a la mujer-demonio, a la madre que da la muerte, al lado oscuro de la femineidad.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Gea: La diosa que personifica la Tierra

Gea es la madre Tierra de donde surgen todas las razas divinas. Ella nace después de Caos y antes de Eros (el Amor). Ella sola engendró a Urano (el Cielo) que la cubre al igual que Ponto (el mar).

Después se une con Urano y da a luz a los seis titanes: Océano, Ceo, Crío, Hiperión, Japeto y Cronos. También tuvo a las seis titánides: Tía, Rea, Temis, Mnemósine, Febe y Tetis (madre del héroe Aquiles). Después nacieron los cíclopes (monstruos gigantes con un solo ojo), divinidades relacionadas con el rayo y el trueno. Por último nacieron los Hecatonquiros, seres de cien brazos, gigantescos y violentos.

Urano odiaba a todos sus hijos, por lo que los obligaba a vivir en las profundidades de su madre. Un día ella decidió liberarlos y les pidió que se vengaran de su padre, pero todos le temían demasiado. Sólo el menor, Cronos aceptó, pues lo odiaba mucho. Gea le entregó una hoz de acero a su hijo. En la noche cuando Urano cubrió a Gea toda para unirse con ella, Cronos le cortó los testículos a su padre y los arrojó detrás de él. La sangre que brotaba de la herida fecundó a Gea y de ahí nacieron los Gigantes, las Herinias y las Ninfas de los Fresnos, además de todas las divinidades realcionadas con los árboles.

Posterior a esta mutilación, Gea se unió con Ponto de donde nacieron las divinidades marinas: Nereo, Taumante, Forcis, Ceto y Euribia. Mientras, Cronos reinaba en el mundo y se había vuelto un tirano terrible y había encerrado a sus hermanos en el Tártaro, por lo que Gea planeó una nueva venganza. Los hijos de Rea y Cronos habían sido devorados por su padre, pero cuando ella estaba en cinta de Zeus, pidió ayuda. Gea y Urano le revelaron el secreto de los Destinos y le enseñaron como burlar a Cronos. Cuando el niño nace, Gea lo esconde en una caverna, al mismo tiempo que a Cronos le era entregada una piedra envuelta en mantillas, a la que devoró sin notar la diferencia.

Cuando Zeus estuvo mayor, luchó abiertamente con Cronos y Gea le hizo saber que necesitaría la ayuda de los Titanes. Estos al ser liberados por Zeus del Tártaro, le dieron el rayo, el trueno y el relámpago, armas con las que destronó a su padre.

Pero Gea seguía descontenta por la suerte de los Hecatonquiros, que habían sido derrotados, por lo que se une con Tártaro (dios de los abismos) y engendró a Tifón, con el que tuvieron que luchar los dioses por largo tiempo. Además nació de esta unión otro monstruo, Equidna.

La mayoría de las teogonías le atribuyen a Gea la maternidad de diversos monstruos como Caribdis, las Harpías, Pitón, el dragón guardián del vellocino de oro, e incluso la Fama.

Con el tiempo, Gea se convirtió en la madre universal, y conforme el mundo helénico personificaba a sus dioses, la tierra se encarnaba en divinidades como Démeter o Cibeles, y la tierra como elemento abandonaba la mitología.

Gea se consideraba además, como inspiradora de muchos oráculos, poseía los secretos de los Destinos, y sus predicciones eran más antiguas y seguras que las del mismo Apolo.

martes, 23 de noviembre de 2010

Las Furias: La personificación de la venganza

Son la personificación de la venganza y del antiguo concepto del castigo. Su misión era castigar los crímenes humanos.

Nacieron del esperma y la sangre que cayeron sobre Gea cuando Crono castró a Urano.

Son deidades primitivas que no reconocen, en analogía con las Moiras, la autoridad de los dioses Olímpicos.

Eran tres: Alecto, Tisífone y Megara. Moraban en el Érebo (las tinieblas infernales) y se las representaba como demonios femeninos alados, el pelo lleno de serpientes y con un puñal en una mano y una antorcha o un látigo en la otra.

Comparadas a menudo con perras, perseguían sin descanso a sus víctimas hasta volverlas locas. Cuidan de que se prolongue el orden religioso y cívico, castigando con especial atención el asesinato y los crímenes contra la familia.

El culpable, exiliado, errará perseguido por ellas hasta que purifique su crimen.

Dictan a Altea su crimen contra Meleagro por haber asesinado a sus tios, persiguen a la familia de Agamenón por el sacrificio de Ifigenia, obligan a Clitemestra a matar a su esposo, castigándola luego por mano de su hijo y, finalmente, persiguen a éste como asesino de su madre. Tienen que ver también en la maldición que pesa sobre Edipo.

Más tarde se cree que desempeñan el papel de torturadoras de los muertos en los infiernos. Se las llamaba a veces euménides, las bondadosas o benévolas, para halagarlas y no provocar su cólera. Los romanos las identificarían más tarde con las Furias.