lunes, 5 de diciembre de 2011

Tienda La Sirena: Leyenda urbana comercial de los años 70's

Durante los años 70 existió en Barcelona una tienda llamada La Sirena. Oficialmente se dedicaba la venta de fajas y sujetadores, pero, a decir popular, detrás de su amplio surtido de lencería femenina y de la amable sonrisa de sus dependientas se escondía un sórdido negocio de trata de blancas. Un negocio de exportación que se abastecía raptando a las clientas más hermosas de la tienda.

Todo sucedía en los probadores. Mientras la muchacha se cambiaba de ropa, desde una habitación contigua era accionado un botón que hacía girar sobre su eje al espejo, dejando libre la entrada a una sala secreta en la cual era retenida. Aunque este extremo no está claro, ya que algunos afirmaban que las víctimas eran transportadas al sótano a través de un montacargas oculto. De cualquier manera, no volvían a salir a la calle por la puerta principal.

A veces la chica iba acompañada por su novio, quien quedaba obligado por las normas decorosas de la época a aguardar fuera de la tienda. El muchacho esperaba entonces, tal vez durante horas, a que su novia saliese, y cuando finalmente entraba en el local las dependientas le decían que ella ya se había marchado hacía tiempo. Resulta fácil imaginar la sensación de confusión e irrealidad que el joven sentiría en ese momento.

Por su parte, las muchachas eran transportadas al puerto, suponemos que camufladas dentro de algún tipo de embalaje, y descargadas en el estómago de algún mugriento carguero que en poco tiempo zarpaba rumbo a Oriente Medio. El destino final de las jóvenes, según se comentaba, consistía en engrosar las filas del harem de algún jeque.

En la Barcelona de los años 70, hombres y mujeres de bien transmitieron esta historia como verídica, contándola con creciente indignación (y puede que con cierta delectación morbosa) hasta que toda Cataluña fue un clamor en contra de las corseteras de La Sirena. Llegó el momento en que la policía intervino, y no halló absolutamente ninguna prueba que la respaldara.

Antonio Ortí encuentra su origen en una rivalidad comercial. Simplemente, un competidor de la tienda envió a la prensa una nota malintencionada en la cual lanzaba el rumor sobre los secuestros. Su transmisión se avivó por el recelo que despertaban en aquella época las corseteras, mujeres independientes y, por tanto, blanco fácil para el descrédito. Poco antes habían sido las corseteras de Orleáns las acusadas de similares delitos, después la leyenda se extendería, poniendo bajo sospecha a probadores de medio mundo.

viernes, 2 de diciembre de 2011

La resurrección de Loret Blackmen: El vampiro saldrá de la tumba e iniciará un nuevo reino de terror

Circula por la red un popular cuento de terror basado en una leyenda real, titulado “El Despertar”, que narra la resurrección de un “no muerto”; un monstruo que fue enterrado como un cristiano para bloquear sus maléficos poderes, pero cuya resurrección fue profetizada. Concretamente, a los cien años de permanecer bajo tierra, volvería a la “vida” para recuperar su reino de terror. En este cuento hay una protagonista femenina: Marlene, la redactora de una revista de sucesos paranormales.

Esta joven periodista, en un rutinario rastreo por Internet, buscando historias descubrió la leyenda de Loret Blackmen, el vampiro. A menos de un día de su supuesta resurrección, la joven no pudo frenar su vocación periodística y, ni corta ni perezosa, decidió personarse en el lugar donde estaba enterrado el vampiro. Emocionada por la aventura en la que iba enfrascarse, convino invitar a su novio a que la acompañara. Éste, a regañadientes, aceptó el siniestro viaje, con la esperanza de que Marlene desistiera en el último momento.

De camino a la tumba de Loret Blackmen, la pareja se percató de que estaban adentrándose en un terreno yermo y abandonado, inimaginable en sus peores pesadillas. No obstante, continuaron con el viaje. Caía la tarde del día señalado, y la pareja se adentró con su coche en las profundidades el mismísimo infierno. En una bifurcación de la abandonada carretera, estos tomaron un sendero que los conduce a la entrada de un pueblo, cuyo letrero de bienvenida rezaba lo siguiente: “Bienvenido a La Purísima”.

Circulaban a poca velocidad, enmudecidos ante tal espectáculo: las fachadas de las casas estaban totalmente cubiertas de polvo, en el aire se respiraba la más absoluta soledad... Sin duda, parecía que se encontraban en un pueblo fantasma. Acordaron rastrear el lugar a pie. Al llegar a la plaza, un sonido atronador, el de una campana, los asustó. El sonido provenía de la Iglesia del pueblo. Siguieron el estruendo hasta la pequeña edificación. Allí se encontraron a unos pocos habitantes que escuchaban atentamente al sacerdote, quien rezaba por el alma de los presentes, ya que un terrible suceso estaba a punto de sucederse.

Tras unos quince minutos en silencio, los pocos habitantes se marcharon en procesión hacia el cementerio. La pareja se acercó al sacerdote y permanecieron allí, expectantes.

Al caer la tarde, los testigos de la resurrección del vampiro emitían gritos de angustia y lloraban de terror. Incluso alguno imploraba a Dios que no permitiera esa atrocidad. Tras unos instantes de inusitada calma, una bandada de cuervos emprendió un cruel ataque contra los habitantes del pueblo. Marlene, única superviviente, estaba petrificada por el pánico.

Finalmente, Loret Blackmen no se hizo esperar. Se levantó de su tumba, con su cuerpo putrefacto y con unas terribles ansias de chupar sangre. Tomó a Marlene como primera presa y la mordió en la yugular, recuperando las fuerzas a través de la sangre fresca. El novio de ésta, malherido, intentó atacar al vampiro, quien le atravesó al abdomen con una mano. El festín había acabado y el vampiro se retiró del lugar.

Pero no está solo. Tomó a Marlene como su compañera, y ésta camina junto a su sombra en la oscuridad de la noche... Juntos por toda la eternidad.

jueves, 1 de diciembre de 2011

La mujer del velo: Venganza por amor

Con el amor no se juega. Más, cuando en él intervienen corazones impetuosos, dubitativos, cargados de apego. La trágica historia que van a leer, según cuentan acontecida en una ciudad de México, trata de uno de esos peligrosos amores... Quizás la próxima vez se lo piensen mejor a la hora de cortejar y engañar a ciertos individuos. Como Luis a Ana.

Luis era un atractivo poeta que embaucaba a cualquier doncella que se cruzara en su camino. Sus tratos y atenciones dejaban embelesadas a sus amantes, que suspiraban a su paso. Su mirada, profunda y meticulosamente estudiada, las hacía creer que ellas eran su única razón para existir.

Ana, como otras tantas, creyó enamorarse perdidamente de Luis. Sólo él era capaz de complacer su turbada alma y veía por sus ojos. Empero, como era costumbre, Luis se aburrió de ella y la dejó. La joven, destrozada, se suicidó por amor... No sin antes prometer que volvería a por él, para que ambos descansaran juntos eternamente...

Una noche, Luis regresaba de un tugurio de mala muerte, cuando creyó ver a una mujer de voluptuosa belleza. Aunque iba pasado de copas, pudo distinguir un cuerpo de ensueño. A pesar de que ésta iba tapada por un velo, en señal de luto, el joven no pudo evitar sentir un súbito deseo por esa misteriosa mujer. Al acercarse a ella, ésta se alejaba... Para acabar desapareciendo entre sombras. Así, noche tras noche, Luis se encontraba a la mujer del velo. Una mujer que ocupaba en todo momento sus fantasías, y por la que creyó estar muriendo. La deseaba con tanto fervor, que hubiera hecho cualquier cosa por amarla, por poseerla.

Y el destino ejecutó su jugada. Al cumplirse un año del suicidio de Ana, la mujer de velo hizo su aparición pero, esta vez, en el panteón donde la fallecida tenía su morada. Luis que pasaba por allí, la vio y quedó expectante a sus movimientos. Ésta pidió ayuda, a lo que él acudió presto. Al preguntarle qué hacía allí, ella contestó: “vine a visitar mi hermana. Hace un año falleció. Se enamoró de un mal hombre y se suicidó... ¿Qué castigo se merecería tal hombre?”.

Luis, intentando complacer a la dama, sentenció: “pues debería ser enterrado vivo junto a ésta, para que ella lo amara”. Acto seguido, la mujer del velo le grito: “¡pues así sea!”. Y agarrándolo, empezó a hundirlo en la tierra. En un movimiento reflejo, Luis le arrancó el velo, gritando de horror al ver que se trataba de Ana, carcomida por los gusanos... Había cumplido su promesa.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Mary Resurrection: El fantasma del cementerio

Chicago es, para cualquiera, simplemente una ciudad de Estados Unidos; sin embargo, desde hace años una leyenda se hace presente en cualquier charla esotérica o en las calles abandonadas cercanas al cementerio Resurrección: se trata ni más ni menos que de el fantasma de “María Resurrección”, una joven que en el año 1930 murió en un accidente de tráfico en la Av. Archer, muy cercana al cementerio que hoy en día es conocido por su propio nombre.

El fantasma de María Resurrección es tan famoso como Chicago misma, debido quizás a la docena de testigos que afirman haber visto a Mary por las inmediaciones del cementerio. Una de las primeras historias sobre el espectro de la joven fue contada por el propio cuidador de este cementerio.

Arthur Bonelly tenía para ese entonces 67 años y cuidaba el cementerio de la Av. Archer desde hacía veinte. Una noche decide dar un paseo por el lugar cuando de pronto sintió ruidos cerca de la tumba de Mary Resurrection. Al llegar al lugar encontró la tumba de la joven totalmente revuelta y el cajón a un costado de la misma. En ese mismo momento llamó a las autoridades del cementerio para denunciar el hecho y volver a enterrar el cajón, pero nadie lo atendía.

Pasó la noche y Arthur decidió hacer el trabajo solo, logrando después de varias horas terminar con el nuevo entierro. A la mañana siguiente habló por fin con las autoridades del cementerio, quienes deciden desenterrar nuevamente el cajón para corroborar que estaba todo bien. Cuando lo hace descubren que los restos de Mary no estaban. Después de algunos meses de investigación cesó la búsqueda sin éxito.

Pero Arthur Bonelly permaneció internado en el un centro psiquiátrico durante un tiempo. Los enfermeros del lugar cuentan que había perdido casi por completo la capacidad de habla pero que, sin embargo pasaba el tiempo jugando solo, pero con alguien al que él llamaba “Mary”.

Otra de las historias que nos llegan de manos de los lugareños es la del taxista de la Av. Archer, quien en 1979 paseaba por las calles de la misma cuando de repente lo frena una joven vestida de gala que se encontraba en la puerta de un salón de bodas. El taxista la levanta y decide llevarla a donde ella quiera sin cobrarle nada. A partir de allí la joven le indica al taxista que siga camino por Archer y unos minutos más tarde le pide al taxista que pare el automóvil. Justo en ese momento el taxi estaciona frente al cementerio Archer: cuando el conductor se dirige a la joven para saludarla, ésta desparece sin explicación alguna.

Hoy en día puedes visitar el cementerio de la Av. Archer y conocer la tumba de Mary Resurrection. Eso si, recuerda que sus restos pasean por las calles aledañas el cementerio…como dice el dicho popular: “el que avisa, no traiciona”.

martes, 29 de noviembre de 2011

La leyenda de Verónica: Oráculo del espejo

La leyenda de Verónica es una de las leyendas urbanas más populares en el mundo. Existen muchísimas variantes de su historia, pero todas parten de un punto común: el miedo a los espíritus. Su origen se remonta a la década de los setenta, y, a pesar de no existir Internet, se difundió por todo el mundo.

Algunos cuentan que Verónica fue una joven que desafió a los espíritus “jugando” a la Ouija, lo que provocó que una silla le golpeara mortalmente la cabeza; otros dicen que fue unas tijeras; también existe la versión de que un espíritu la empujó contra un espejo...

Independientemente de cómo fuera su muerte, la joven queda atrapada en una dimensión entre la vida y la muerte, y a la mínima invocación aparece de forma violenta. Muchos utilizan espejos, tijeras, biblias o velas para solicitar su presencia. La intención, en la mayoría de las ocasiones, es para conocer la fecha exacta de la muerte del convocante, aunque también hay otras motivaciones para llamarla.

El ritual más popular es el del espejo. Preferentemente a medianoche, se colocan tres velas frente a un espejo, unas tijeras abiertas y se pronuncia tres veces el nombre de Verónica. A continuación, se exhala vaho en el espejo y ahí se verá reflejada la fecha de tu muerte. También dicen que ella se aparece y te arrastra al Infierno, o bien te dice ella personalmente cuándo vas morir...

Por supuesto, la leyenda de Verónica ha sido muchas veces llevada a prueba por intrépidos jóvenes ávidos de saber si es cierto que el espíritu de la joven se aparece. Los hay que afirman que muchos de los desaparecidos y desaparecidas del mundo son esos aventureros del “más allá” que tuvieron la mala fortuna de ser atrapados por este maligno espíritu.

Algunos expertos dicen que en realidad no es una leyenda urbana, sino una variante de la Ouija, un método de invocar a los espíritus. De ahí que muchos lo denominen “El oráculo de Verónica”, cuya historia difiere mucho del sinfín de leyendas que existen en torno a este nombre. Lo único que está claro es que tiene algo que ver con el Más Allá. No se debe jugar con lo que no se conoce, es la lectura que se saca en claro del nombre de Verónica.