viernes, 23 de marzo de 2012

La gran mixtificacion de Leo Taxil: La más famosa farsa antimasónica

Los ensayos del doctor Bataille y la autobiografía de la señorita Diana Vaughan revelaron al mundo los peligros del Nuevo y Reformado Palladium. Las altas jerarquías católicas temblaron de indignación al conocer la existencia de esta organización masónica compuesta por adoradores del diablo en cuya sede central, situada bajo Charleston (Carolina del Sur), Lucifer en persona se aparecía, entre una estatua de Baphomet y el cráneo de Jacques de Molay, último Gran Maestre de los Templarios, para dirigir a sus acólitos hacia la destrucción del cristianismo. Durante doce años miles de personas creyeron en la existencia de esta inverosímil secta, hasta que su auténtico creador, el escritor y libelista francés Leo Taxil, se vio obligado a confesar la verdad: todo era una monumental farsa que había urdido en la soledad de su despacho y sin apenas ayuda.

Leo Taxil poseía un talento natural para la mixtificación, y le gustaba utilizarlo. En 1873, con apenas 19 años, había convencido a las autoridades municipales de Marsella de que una plaga de tiburones amenazaba las costas de la región. Unos años más tarde, sorprendió a los arqueólogos con el descubrimiento de una ciudad romana sumergida bajo las aguas del un lago suizo, la cual alguno de ellos llegó a entrever con sus propios ojos a pesar de que sólo existía en su imaginación.

Convertido en librepensador por convicción, Taxil se consagró a la publicación de tremebundos panfletos anticlericales y a pronunciar unas conferencias sobre los horrores de la Inquisición en el transcurso de las cuales mostraba antiguas máquinas de tortura inventadas por él mismo. Fue en aquella época cuando comenzó a tramar la que sería su obra maestra.

En 1885 hace pública una carta en la que se retracta solemnemente de sus escritos anteriores y anuncia su regreso al catolicismo. Tras una serie de entrevistas personales con miembros de la curia vaticana, logra convencer a las autoridades eclesiásticas de la sinceridad de su conversión, y es recibido como un hijo pródigo.

Durante los años siguientes publica bajo su propia firma una serie de obras en las que critica a la Masonería, revela la supuesta conexión de esta con el satanismo y expone los ritos luciferinos de una imaginaria orden del Palladium cuya fundación atribuye a Albert Pike, personaje real y masón declarado. Estos libros lo convierten en un héroe para muchos católicos, llegando a recibir incluso los elogios personales del papa León XIII.

Pero Taxil buscaba causar un impacto mucho mayor, y para conseguirlo crea al doctor Bataille, médico católico que se infiltra en la orden luciferina con el objetivo de investigar sus secretos. En las librerías aparece entonces El diablo en el siglo XIX, obra firmada por el doctor y presentada como verídica, en la cual este narra las peripecias, siempre abundantes en elementos sobrenaturales, que vivió en varias de las logias que el Palladium tiene diseminadas por América, India, París, Roma Shangai y Montevideo, además de en un extraño centro toxicológico excavado bajo el Peñón de Gibraltar.

En Charleston, el doctor Bataille entra en contacto con Albert Pike y otros personajes centrales del Palladismo, entre ellos Sophia Walder, poderosa satanista capaz de fluir a voluntad a través de las paredes, que le detalla los objetivos de la organización: acelerar el advenimiento del Anticristo (del cual ella será abuela), abolir el papado y destruir la religión cristiana.

El libro del doctor introduce por primera vez a un personaje al cual Leo Taxil reserva un papel central en su mixtificación: una angelical joven llamada Diana Vaughan, (nombre que el escritor toma de su mecanógrafa personal), quien por azar de nacimiento se ha convertido en miembro destacado del Palladium. Escogida por Lucifer para convertirse en suma sacerdotisa, posee el don de la bilocación y el poder de deshacer cualquier hechizo. En París se gana la animadversión de la perversa Sophia Walder debido a su negativa a participar en sacrificios rituales. Sin embargo, sale victoriosa del trance gracias a la protección de Asmodeo.

Los buenos sentimientos de los que Taxil dotó a la señorita Vaughan la hicieron simpática al público, hasta el punto de que varios periódicos católicos pidieron a sus lectores que rezasen por el alma de la sacerdotisa. Finalmente, esta se convierte al catolicismo después de tener una experiencia mística frente a una estatua de Juana de Arco. Ella misma contará el suceso en su libro Memorias de una expaladista, para regocijo de los miembros más ingenuos de la Iglesia católica.

El cruce de cartas públicas entre los distintos alter egos de Leo Taxil, su portentosa inventiva y su gran habilidad a la hora de utilizar el temor de ciertos sectores de la sociedad hacia la Masonería hicieron que la farsa alcanzase un éxito inimaginable. El obispo de Port-Louis (Isla Mauricio), Monseñor Meurin, se apresuró a escribir una monografía en la que atribuía total veracidad a las revelaciones iniciales del escritor francés. La señorita Vaughan y el doctor Bataille recibieron elogios de sacerdotes, cardenales y antimasones. Algunos personajes proclamaban haber conocido personalmente a la sacerdotisa arrepentida, mientras que otros se dirigían a Taxil para preguntarle dónde se podían iniciar en aquella orden.

Así a todo, también surgieron detractores que propagaron dudas acerca de la existencia real del Palladio. Antes de que se descubriese la verdad, Taxil decidió darla a conocer él mismo. El 19 de abril de 1897, en una conferencia celebrada en la Sociedad Geográfica de París, frente a un nutrido público abundante en sacerdotes y masones, ponía punto final a su obra explicando con descaro los detalles de su elaboración.

jueves, 22 de marzo de 2012

Henry More Smith: Misterioso hombre del fuego

Henry More Smith, escatologista, impostor y mago, cuyo nombre de nacimiento era Henry Frederick Moon, nació en Brighton, Inglaterra. En 1814, a la edad de 21 años, Henry fue encarcelado por, supuestamente, haber robado un caballo en Canadá a un hombre llamado Knox, a pesar de que Henry afirmaba haber comprado el caballo a otra persona.

Henry acusó a Knox de haberle propinado una paliza, y muchas de las personas que le acompañaban en la cárcel pensaban que el chico estaba muy malherido. Henry presentaba una contusión en sus costillas, tosía sangre y tenía mucha fiebre. Su estado parecía desesperado y, después de dos semanas, se le ofreció una cama a la espera de que muriera. Pidió una manta para calentarse, y en el momento en el que el carcelero fue en busca de la manta, dejando la puerta abierta, Henry escapó.

Finalmente fue capturado de nuevo, y esta vez le colocaron esposas en el cuello y en los tobillos. Las esposas estaban atadas a una pared, con lo cual Henry no podía moverse en absoluto. A pesar de las cadenas, Henry logró romperlas, en una increíble proeza de fuerza, y eso que no era una persona en absoluto corpulenta. Pero Henry no le dijo a nadie que había logrado soltarse, claro…

Una noche el carcelero escuchó un gran ruido procedente de la celda de Henry. En un primer momento no encontró nada, pero luego se dio cuenta que los barrotes de la celda habían sido aserrados. Henry se había liberado de sus cadenas y había logrado huir de nuevo. Pero de nuevo, fue apresado y encarcelado.

Nuevamente volvió a ser encadenado con unas cadenas de mayor grosor y volumen, pero a la mañana siguiente lo volvieron a encontrar libre de sus ataduras. Había roto las cadenas sin necesidad de cortarlas con ningún instrumento. El sheriff que se encontraba a cargo de Henry nunca supo cómo había logrado desasirse de sus cadenas.

Pensando que hubiera algún tipo de magia en sus manos, sustituyó estas cadenas por otras que le colocaron en las piernas. Pero aquellas también logró romperlas Henry. Tras ser llevado al tribunal, Henry fue condenado a muerte.

De vuelta a su celda se negó a hablar, a comer, gritó y gritó, despreciando todo lo que se le intentaba ofrecer. Más tarde, completamente esposado, sin posibilidad de mover sus manos, y en la mayor de las oscuridades, logró hacer un muñeco, de tamaño completo, usando paja, trapos y madera quemada, dándole color con su propia sangre.

Su cuerpo permanecía inmune al frío de la celda, mientras que sus pies y sus manos siempre se mantenían en calor. Tenía la capacidad de hacer fuego en cualquier momento, y demostró poder hacerlo sin medios ningunos. Comenzó a predecir cosas del futuro, con lo que comenzó a ganarse la aprobación de todo el mundo. Sus predicciones le valieron el indulto.

Salió de la cárcel como un hombre libre, aunque no pareció entender lo que esto significaba ya que, unos meses más tarde, fue detenido en New Haven utilizando el nombre de William Newman. Al parecer, había entrado en la habitación de una joven y había robado todas sus joyas, en el momento en el que Henry sabía que no había nadie en la casa.

En otoño de 1817 se encontraba cumpliendo prisión por tres años en una mina de cobre en desuso en Conneticut, exento de los habituales trabajos forzosos debido a sus constantes ataques de epilepsia. En cambio trabajaba haciendo cuchillos, anillos y otras herramientas.

Después de salir de la cárcel vagó por Conneticut y Nueva York realizando muchos robos. Posteriormente pasó mucho tiempo en el sur como predicador, llamándose Henry Hopkins, teniendo muchos seguidores. En febrero de 1835 trató de robar el correo del norte en Nueva York, pero fue capturado. Se escapó y se dirigió hacia Canadá. En Toronto fue nuevamente encarcelado por allanamiento de morada, siendo la última vez que tenemos noticias del enigmático Henry.

Henry era una mezcla de charlatán, mago y escatologista paranormal. Sus hazañas iban más allá de la fuerza humana, así como su capacidad para producir fuego. El sheriff que le tuvo prisionero por primera vez fue el que relató por todos los hechos acaecidos en torno a este personaje.

Obviamente, muchas leyendas corren en Estados Unidos sobre el misterioso Henry Smith, pero todas ellas pueden ser perfectamente diferenciadas de las que nos cuentan que fueron verdad.

miércoles, 21 de marzo de 2012

La Sra. Blunden de Basingstoke: El caso de la enterrada viva

Para la mayoría de la gente, ser enterrado vivo supone una de las peores maneras de cruzar el umbral del otro mundo. De hecho se considera uno de los temores más antiguos de la historia de la humanidad. Hoy os queremos contar la historia de una pobre mujer de Basingstoke, en Hampshire, Inglaterra, para la que la realidad de que la enterraran viva no se produjo sólo una vez...

Sucedió en 1674, y el nombre de nuestra desafortunada protagonista era la señora Blunden. Vivía en Wote Street, Basingstoke, y fue la exitosa esposa de un comerciante local de malta que se encontraba de negocios en Londres cuando sucedieron los terribles acontecimientos.

La señora Blunden, de aspecto rechoncho, le gustaba al parecer tomar una copa después de las comidas, siendo su bebida favorita el brandy. Sin embargo una noche, y nadie sabe exactamente por qué, en lugar de encontrarse con su bebida favorita, bebió en su lugar una gran cantidad de agua adormidera que le había recetado el boticario. Porqué bebió el agua adormidera y no el brandy es algo que no se sabe a ciencia cierta. Algunos dicen que fue por error de sus sirvientas a la hora de servirle la copa. Otros dicen que quiso tomarla por sí misma después de sentirse mal.

Las razones no importan. Nadie discute el resultado. Después de tomar aquella bebida fatal, la señora Blunden quedó fría como un muerto. No tenía pulso, no se oían los latidos del corazón, no se sentía su aliento al acercarse a su nariz o su boca. Todo el mundo supuso que estaba muerta. El boticario confirmó después de la inspección de la botella vacía del agua adormidera, que la señora Blunden había muerto tras la ingesta de la bebida.

Tan pronto como el señor Blunden oyó tan terrible noticia, dio órdenes de que su esposa no fuera enterrada hasta después de que él no regresara en unos pocos días. Sin embargo, sus deseos fueron ignorados, ya que la familia de la señora Blunden consideró que con el calor del verano, además del peso de la desgraciada señora, el olor de la descomposición pronto resultaría muy desagradable, y por tanto, debía ser enterrada lo más pronto posible.

Al día siguiente fue colocada en un ataúd herméticamente cerrado, y fue llevada a la capilla del Espíritu Santo, donde se inició el funeral. Uno de los porteadores del ataúd dijo haber oído golpes dentro del mismo, como si la mujer hubiera despertado a la vida, pero pronto fue convencido de que todo de se debía al peso de la señora Blunden o a imaginaciones suyas. El ataúd fue llevado al cementerio y enterrado en el suelo de Hampshire.

Al día siguiente, algunos chicos fueron a jugar al cementerio y comenzaron a oír ruidos fantasmales, que pronto descubrieron que provenía de la fosa de la señora Blunden. Colocaron sus oídos en el suelo y uno de ellos dijo haber escuchado claramente las palabras: “¡¡¡Sáquenme de mi tumba, por Dios!!!”. Los niños, aterrorizados y conmovidos, corrieron al pueblo a dar la alarma, pero nadie les creía, sino que pensaban que eran historias macabras de los propios chiquillos.

Los chicos sin embargo volvieron a la tumba y escucharon los gritos de nuevo. Volvieron de nuevo al pueblo, y convencieron a algunos vecinos para que fueran con ellos al cementerio. Allí, los vecinos exhumaron el ataúd de la señora Blunden, pero apareció completamente magullada por los golpes de desesperación que se auto-infringió en sus gritos. La señora Blunden se había desmayado, y todos pensaron que era cierto que había sido enterrada viva, pero que no había podido resistir y había muerta nuevamente.

Su ataúd fue colocado de nuevo en su lugar y esperaron al día siguiente para hacer las pruebas pertinentes. Lo que nadie imaginaba era que la señora Blunden sólo había caído en un estado de shock, del que despertó de nuevo bajo tierra. Al día siguiente, cuando la exhumaron de nuevo, encontraron a la señora Blunden aún más magullada que el día anterior, con muestras de que aquella noche la había pasado viva bajo tierra por segunda vez.

El forense, después de un largo examen, declaró finalmente que en esta ocasión, sin duda, estaba muerta. Varias personas fueron acusadas de su muerte, y la ciudad fue multada por las autoridades inglesas por su negligencia.

Hoy en día se desconoce la ubicación exacta de la tumba de la señora Blunden, pero la historia parece ser cierta. De hecho, hay pruebas que sugieren que hace muchos años en Inglaterra una de cada 25 personas presentaba síntomas de haber sido enterradas vivas. Esto llevó a que se instalaran unas pequeñas campanas sobre las tumba que estaban fijadas por una cuerda a la muñeca de los fallecidos, para en el caso de que revivieran, sonaran dando la voz de alarma.

Desde entonces, en Inglaterra, se suele decir mucho eso de “salvados por la campana”.

martes, 20 de marzo de 2012

Errol Flynn: El misterio del aventurero temerario

Errol Flynn nació en junio de 1909 en Hobart, Tasmania, y murió en octubre de 1959. Siempre fue un joven bullicioso que se metía fácilmente en problemas. Como actor fue un rebelde que amaba la libertad, un luchador nato contra las injusticias. Pero también tuvo problemas con el alcohol y hasta en tres ocasiones fue acusado de violación.

Desde entonces, su carrera cayó en declive. Siempre entre problemas, con tremendas demandas. Pocos años antes de morir quiso cambiar su vida, y convertirse de nuevo en alguien importante para el mundo del cine. Compró un yate, el Sirocco, pero lo vendió tras la Segunda Guerra Mundial. Sobre todo porque fue el escenario de algunas de sus más explosivas orgías, y quería olvidar todo aquel mundo que le depravó.

Compró un nuevo barco, Zaca, también conocido como Black Witch. De todos modos, aún seguía invitando a grandes estrellas del cine para convertir el barco en suntuosas fiestas. Tuvo relaciones con muchas mujeres, jóvenes y mayores. Su último romance conocido fue con Beverly Aadland, una chica de apenas dieciséis años.

Su economía decayó tanto que decidió vender este otro barco poco antes de su muerte. Los posibles compradores lo invitaron a una fiesta. En ella, en un momento dado, pareció no sentirse bien y murió de un ataque cardíaco en el mismo barco que tanto amó.

El nuevo propietario del Zaca navegó por Europa con él, hasta que en uno de sus viajes, encalló y lo abandonó en un astillero de la Riviera francesa. Durante todos estos años, los habitantes de la zona dijeron haber visto el fantasma de Errol Flynn vagar por la cubierta. Por lo general, su fantasma era visto durante la hora del atardecer. Un hombre que vio el fantasma saltó por la borda de su yate y fue encontrado en estado de shock sobre la arena de la playa.

El propietario de otro barco, una noche, escuchó música y voces de una mujer en el interior del Zaca. Las luces del barco se apagan y se encendían de manera intermitente. Nadie estaba a bordo, y lo más curioso, el barco no tenía conectada ningún servicio de electricidad.

Los propietarios del astillero decidieron reparar el Zaca. Antes de hacerlo, propusieron hacer un exorcismo sobre él. El ritual fue realizado por un sacerdote católico y otro anglicano. Justo en el momento en el que iban a comenzar el exorcismo, el barco de Errol Flynn se hundió. Jamás nadie subo porqué ni cómo. Aún hoy, algunos habitantes cuentan que, cuando pasean por la costa de la Riviera francesa, oyen risas de mujer provenientes de alta mar.

Claro que eso es lo que cuenta la leyenda...

lunes, 19 de marzo de 2012

Mothman: El misterioso hombre polilla

Cuentan que el conocido como Mothman, “hombre polilla” en español, aparece cuando la desgracia acecha, cuando una terrible catástrofe está a punto de suceder. Al menos eso es lo que se cree en EEUU.

Tal y como lo describieron en su día, el Mothman era un ser de forma extraña, de más de dos metros de alta, que estaba cubierto de pelo gris y que además poseía dos alas de grandes dimensiones. Por otra parte, no tenía ni cabeza visible ni brazos. Rojos e inquietantes son sus ojos, los cuales te hipnotizan en cuanto pones tu mirada en ellos. Además se dice también que lanza escalofriantes chillidos que pueden llegar a perturbar tu mente y tu alma para siempre.

Pocos son los que aseguraron haberlo visto (su primera aparición tuvo lugar a finales de 1966, y durante unos meses estuvo entrando y saliendo de escena continuamente), entre ellos un matrimonio que iba en su coche por las carreteras del estado de Virginia, concretamente a la altura del pueblo de Point Pleasant, y un grupo de pilotos militares de esa misma zona que llegaron a perseguirlo con sus aviones hasta que desapareció sin dejar rastro.

La repercusión mediática fue tremenda, sin embargo, y no tardó la noticia en saltar a los periódicos. Hubo incluso una periodista en concreto, Mary Hyre, que aseguró llegar a recibir amenazas de unos misteriosos hombres vestidos de negro para que dejara de hablar sobre el tema. Además decía sufrir cada noche la misma pesadilla, la de que el puente Silver Bridge, cercano a Point Pleasant, se derrumbaba mientras ella terminaba cayendo en el río Ohio entre un montón de paquetes. ¿Premonición?...

Entre las teorías lanzadas para explicar la existencia de un ser de estas características se encuentra la de que fuera el resultado fallido de experimentos de alto nivel, o la de que proviniera del espacio exterior, o incluso la de que se tratara de un ángel que tratara de advertir de peligros inminentes. Pero ninguna de esas teorías pudo nunca demostrarse. Además, después de diciembre de ese 1966 nadie más volvió a verlo por la zona.

Eso sí, cuando la caída del puente antes mencionado, suceso acaecido el 15 de diciembre de 1967, se cobró la vida de más de 40 personas, se le relacionó inmediatamente y se le consideró como portador de profecías.

Pero... ¿apareció el Mothman sólo en este pueblo estadounidense en donde, por cierto, está considerado todo un símbolo heroico? Resulta que en otros lugares del mundo también se cuentan historias sobre un Mothman. Por ejemplo, se dice que en Alemania, concretamente en una mina de carbón perteneciente a la ciudad de Friburgo, ocurrió que el 10 de septiembre de 1978 un grupo de hombres que intentaban acceder a ella no pudieron al toparse en la misma entrada con un extrañísimo ser deforme que lanzaba alaridos insoportables. Ahora bien, gracias a este “suceso” de difícil explicación salvaron sus vidas pues un rato después la mina se vino abajo.

También circula la “leyenda” de que en Chernobyl, Ucrania, un ser de similares características estuvo rondando la zona días antes de la terrible explosión que tuvo lugar en la central nuclear en abril de 1986.

¿Verdad o pura leyenda?... ¿quién sabe? Cuando lees este tipo de historias sueles terminar pensando en porqué, si es cierto, estas criaturas sólo se aparece ante unas cuantas personas, no ante toda la generalidad. Sea como sea, estate atento por si ves brillar en la oscuridad de la noche dos puntos rojos que parecen ansiar decirte algo...