martes, 22 de julio de 2008

David Berkowitz - El Asesino del Calibre 44

El Asesino del Calibre 44 llamado David Berkowitz, el Hijo de Sam. David nació el 1 de junio de 1953, fue un hijo no deseado de Betty Broder, quien lo abandonó, y fue adoptado por Nat y Pearl Berkowitz. Era un niño tímido y con baja autoestima que trataba de proyectar una apariencia autosuficiente, mintiendo y causando problemas. Su comportamiento alternaba momentos de extrema timidez, complejo de inferioridad y fuertes depresiones con arrebatos de ira y violencia desmesurada.

Su madre adoptiva murió en 1967 cuando el tenía 14 años, fue lo peor que le pudo pasar. Al no tener suerte con las mujeres, fue alimentando su odio contra ellas, además del recuerdo de su verdadera madre y lo que hizo con él confirmaba este odio. La mente de Berkowitz no pudo asimilar tanta soledad y en su adolescencia comenzaron sus desdoblamientos (doble personalidad).

"Mis padres estaban constantemente preocupados por mi comportamiento extraño. Sabían que yo vivía en un mundo imaginario y no podían hacer nada contra los demonios que me atormentaban y controlaban mi mente..." Berkowitz, también conocido como "El Asesino del Calibre 44", no puede presumir de haber tenido una vida sencilla.
El hecho que sus verdaderos padres lo abandonasen siendo éste muy pequeño y su carácter difícil, le inducirían a una adolescencia traumática y doble personalidad. Su comportamiento alternaba momentos de extrema timidez, complejo de inferioridad y fuertes depresiones con arrebatos de ira y violencia desmesurada.
Queriendo mejorar su autoestima y al mismo tiempo vengarse de una sociedad en la que no terminaba de encajar, se compra un revólver. Con sólo veintitrés años, comienza una serie de crímenes que aterrarían durante un año la ciudad de Nueva York, matando a seis personas e hiriendo a otras siete entre 1976 y 1977. El joven Berkowitz dispara con su calibre 44 indistintamente a cualquier persona que se cruce en su camino, sin importarle sexo o edad.
A medida que pasa el tiempo, va ganando una estremecedora seguridad en sí mismo que lo transforma en un personaje frío y sin escrúpulos, a la vez que negligente a la hora de llevar a cabo sus crímenes. Su afán de protagonismo es tal, que termina por dejar una nota para la policía en el lugar de un crimen, asegurando que mata a sus víctimas por orden de su padre "Sam", y firmando de la siguiente manera: "Soy un monstruo. Soy el hijo de Sam... adoro la caza.
"También envía una siniestra carta a un periodista del "New York Daily News", agradeciéndole el interés que mostraba por los crímenes del asesino del calibre 44 y prometiendo a éste que seguiría teniendo noticias suyas, pues "Sam el Terrible", cada vez más sediento de sangre, no dejaría de matar hasta que se saciase por completo.
Un año después, en julio de 1977 un testigo logra identificarlo cuando Berkowitz trataba de huir del escenario de un crimen después de haber disparado contra una pareja de jóvenes, y un mes después es arrestado.
Trata de alegar locura afirmando escuchar la voz de un demonio de 6000 años reencarnado en "Sam", el perro de su vecino, el cual le daba órdenes de matar. Sin éxito. Los psiquiatras lo diagnostican como esquizofrénico paranoide de personalidad antisocial . Berkowitz es juzgado culpable y condenado a cadena perpetua, con una pena de 365 años.
Una vez en la cárcel, reconoce haber formado parte de un culto satánico relacionado con Charles Manson, y asegura que sus crímenes no los cometió solo, sino que habían sido varios los tiradores con un calibre 44... En unas declaraciones recientes, Berkowitz confesaba cómo había sido su experiencia dentro del mundillo satánico:
"Me fascinaban los temas relacionados con la brujería y el ocultismo. En 1975 conocí a unos tíos que parecían simpáticos. Eran satanistas. Ingenuamente me uní al grupo, y empecé asistiendo a los rituales. Al principio no era más que un simple participante, pero muy pronto me convertí en un verdadero adorador del Diablo. Mi cuerpo y mente le pertenecían...yo me estaba convirtiendo en una máquina de matar..."
La policía neoyorquina venía ya sospechando que detrás de todos esos crímenes se hallase una secta satánica, y que Berkowitz no fuese más que uno de los adeptos de más bajo rango. La coartada perfecta para encubrir a los miembros de más posición.
Aún así, y como en la mayoría de estos casos, las mismas fuerzas de seguridad que se ocuparon del caso, trataron de ocultar todos aquellos datos que relacionaban el crimen con satanismo, siendo revelados al público más tarde gracias a las investigaciones del periodista Maury Terry.

lunes, 21 de julio de 2008

Charles Cullen - El enfermero asesino

Charles Cullen, el enfermero asesino de 46 años y veterano de la Marina estaba entre esos profesionales de un hospital que se dedican a cuidar de los pacientes, pero al parecer, se dedicó a matarlos. Cuando en el año 2003 compareció ante el juez Paul Armstrong, al que manifestó que no quería un abogado, y que su intención era declararse culpable, declaró que durante los últimos 16 años, en las instituciones sanitarias donde trabajó, fue el responsable de matar a unas 40 personas.

Cullen había sido acusado de la muerte de Florian Gall, un vicario en el condado de Hunterdon, y de haber intentado matar a una mujer, ambos pacientes del Somerset Medical Center, donde él trabajaba.
El religioso ingresó en el hospital con un infarto el 28 de junio pasado, pero su muerte no se debió a un fallo cardíaco, sino a que recibió una excesiva dosis de un medicamento utilizado en pacientes con problemas del corazón.
La víctima del segundo crimen imputado, fue Kyung Han, una mujer de 40 años, enferma de cáncer y del corazón, que recibió una sobredosis del mismo medicamento y murió en septiembre por causas sin relación con su enfermedad, después de haber sido dada de alta del hospital.
En ambos casos Cullen es sospechoso de usar dosis mortales de digoxin, un medicamento para el corazón, que él consiguió con la manipulación de la computadora del hospital.
Según las primeras investigaciones internas del hospital Cullen podría ser el denominador común entre unos 16 pacientes muertos en las mismas condiciones que Florian y Kyung Han.
Ya en el 2002, enfermeras del hospital del St. Luke's Hospital in Bethlehem, habían advertido a los superiores de que podría tratarse de un asesino y exigieron que Cullen fuera despedido e investigado. Sin embargo, los administradores del hospital respondieron negativamente.
Las autoridades han iniciado una investigación sobre la trayectoria completa del enfermero para el que el juez ha fijado una fianza de un millón de dólares.
Durante las primeras investigaciones, Cullen está siendo sospechoso de varios asesinatos, siempre por muertes inesperadas, y se están empezando a realizar las primeras exhumaciones de cadáveres como parte de la investigación. Otras posibles víctimas ya poseen un informe toxicológico donde parece demostrarse la alta presencia de digoxin en la sangre a pesar de que los pacientes nunca habían tenido prescrito este medicamento. Tanto los resultados finales de los informes como de las exhumaciones están todavía pendientes.
Cullen es el más jovencito de nueve hermanos. Su padre era conductor de autobús y su madre ama de casa. Cullen creció en un vecindario de clase obrera en pleno Nueva Jersey y con una familia profundamente religiosa. Su padre murió cuando él todavía era un niño y su madre murió mientras él estudiaba en la escuela secundaria. Dos de sus hermanos también murieron, y él estuvo al cuidado de uno de ellos durante el proceso.
En 1978 decidió alistarse en la marina de los Estados Unidos y cuando salió ingresó en una escuela profesional de enfermería. Antes de 1988, encontró su primer empleo en un importante hospital pero duró muy poco tiempo. Le fueron las cosas bastante bien y consiguió casarse y tener dos hijas pero pronto se divorció. En 1998, se había quedado sin trabajo y estaba lleno de deudas. Cullen sentía que la vida no lo había tratado nada bien, estaba rencoroso.
Mientras las deudas lo inundaban, él se movía de hospital en hospital, sus empleos duraban poco, y en St. Luke's Hospital in Bethlehem se marchó para evitar una investigación por la muerte de unos 69 pacientes y por una misteriosa caja llena de medicación para el corazón encontrada en su casilla. Aunque parece que Cullen no es culpable de las 69 muertes inesperadas, muchas de esas muertes serán repasadas de nuevo después de escuchar la sorprendente declaración de Cullen, hasta ese momento no había habido informes toxicológicos sobre estos pacientes y solamente se les realizó una autopsia. La investigación había sido superficial, no se había determinado la existencia de sustancias o medicamentos en los cuerpos sin vida, por esa razón, el siguiente paso, y si las autoridades lo permiten, se procederá a la exhumación de todos los cadáveres.
Lo sorprendente es que a pesar de que su expediente laboral estaba manchado y no era nada bueno, Cullen nunca tenía problemas para conseguir otro trabajo, posiblemente debido a la escasez de personal de enfermería. Pero todo acabó cuando se encontró envuelto entre numerosas preguntas referentes a la muerte del Reverendo Florian Gall. Ahora lo están investigando en siete condados a través de la fiscalía de los Estados Unidos.
Representantes del Centro hospitalario Somerset aseguran no saber que Cullen había sido investigado en otros condados y sólo comprobaron sus credenciales cuando lo contrataron. Fue durante el periodo que trabajó en éste hospital donde realizó su trabajo más mortal, admitiendo haber matado entre 12 y 15 personas en sólo 13 meses.
Según sus declaraciones, actuó así para aliviar el dolor y sufrimiento de los enfermos, pero las investigaciones confirman que muchos de los pacientes no mostraban enfermedades terminales o de gravedad.
El 2 de marzo del 2006, durante el nuevo juicio Charles Cullen, considerado uno de los asesinos más prolíficos que ha habido en el sector médico de los Estados Unidos, evitó ser condenado a muerte tras llegar a un acuerdo con la fiscalía mediante el cual él les dirá que pacientes mató usando inyecciones de medicamentos difíciles de detectar.
Durante le juicio se mostró muy tranquilo ante la presencia de los familiares de las víctimas que mostraron fotografías y calificaron al ex enfermero de "monstruo".
"En caso de que haya olvidado cómo se veía mi madre, míreme a los ojos ahorita", le dijo Richard J. Stoecker a Cullen, quien permaneció calmado y cruzado de brazos en la corte.
El asesino admitió haber usado dosis letales de medicamentos para matar a sus pacientes. Cuando fue arrestado en diciembre del 2003 dijo que mató a pacientes "muy enfermos", pero en realidad algunos no estaban enfermos de gravedad.
Cullen ha dicho a los investigadores que quizá mató hasta 40 personas durante su carrera como enfermero, que empezó en 1987. Más adelante será sentenciado por siete homicidios y tres intentos de asesinato en Pensilvania.
Finalmente Cullen fue sentenciado a 11 cadenas perpetuas consecutivas durante la tensa audiencia por 22 asesinatos e intento de homicidio de otras tres personas sólo en Nueva Jersey.

viernes, 18 de julio de 2008

Karl Grossman - El Canibal

Georg Karl Grossman. Nació en Neurupen (Alemania) en 1863. Fue un degenerado sexual y un sádico desde muy joven. Cuando murió había cumplido 3 condenas por abusos sexuales y físicos a niños algunos de los cuales acabaron muertos. En su juicio Georg Karl Grossman declaró que también se había entregado a la bestialidad y la necrofilia.

En 1921 la policía fue alertada por un vecino de Grossman, que había oído unos golpes y gritos en la casa de al lado. Cuando llegó la policía los golpes habían cesado, los gritos también. Pero cuando entraron en la casa de Georg hallaron una joven recién muerta, preparada para ser asada y consumida en una barbacoa.
Grossman llevaba 8 años viviendo en aquel apartamento y el número de chicas de la calle que pasaron por allí para satisfacer el apetito de Georg era tan grande, que se podría haber alimentado a una pequeña población con su carne durante 1 semana. Para hacerse una idea de la magnitud que alcanzaron las hazañas de Grossman solo hay que recurrir a la cantidad de restos humanos que fueron descubiertos en la habitación de Gerog cuando fue arrestado: partes de todo tipo de los cuerpos de al menos 3 mujeres distintas que había asesinado y descuartizado en las 3 últimas semanas.
Pero lo suyo no acaba ahí. El hombre sabía sacar provecho económico de sus placeres y convertía a sus víctimas en perritos calientes que posteriormente vendía en la estación de tren. Georg Karl Grossman ahorraba dinero consumiendo sus propios productos. En cuanto a los restos inservibles, se limitaba a arrojarlos al río Spree (Alemania del Este, cerca de la frontera con la republica Checa).
No se sabe cuantas víctimas (todas mujeres) cayeron en manos de Georg; Ha sido imposible determinarlo.
Georg Karl Grossman acabó con su vida suicidándose en su celda mediante el ahorcamiento, fue uno de los personajes más desagradables de la historia de Alemania. Grossman era un monstruo en la vida real y estaba dominado por perversiones tan depravadas que parecen sacadas de las películas gore más atroces.

jueves, 17 de julio de 2008

Joel David Rifkin

Joel David Rifkin nació el 20 de enero de 1959, de una pareja de adolescentes, así que fue adoptado cuando tenía 3 meses por el matrimonio Rifkin, Bernard y Jeanne el día de San Valentín. Tres años más tarde, en enero de 1962, la pareja también adopta a una niña.
Joel David Rifkin tenia un carácter muy reservado y siempre fue el centro de las bromas de sus compañeros (le robaban los libros y el bocadillo y le bajaban los pantalones), transformando así su personalidad en taciturna, solitaria y sin amigos, además padecía dislexia, echo que aún lo acomplejaba más.
Joel y su madre, mantenían una muy buena relación, los dos disfrutaban de la fotografía, la artesanía y la jardinería. En la escuela fue un alumno normal a pesar de tener un coeficiente alto.
En 1977 se graduó e intentó encontrar trabajo pero durante varios años no pudo conservar ningún empleo durante mucho tiempo seguido. La higiene pobre, las ausencias y la ineptitud en general eran las principales causas.
Junto a este ir y venir de diferentes trabajos se le añadía su relación con una muchacha depresiva, lo cual no ayudaba mucho a Joel, quien soñaba con hacerse famoso escribiendo poesía. Alquiló varias veces apartamentos pequeños pero siempre volvía a casa.
En febrero de 1987, su padre decide suicidarse tomando barbitúricos, víctima de un cáncer de próstata y de un enfisema a causa del tabaco. Murió tras 4 días en coma.
Fue un golpe muy duro para Joel del cual quedó bastante trastornado. Meses más tarde empieza a relacionarse con prostitutas y es detenido en agosto del mismo año por confundir a una policía con una prostituta, pero todo se quedó en una multa. Luego empieza a interesarse por escritos de asesinos en serie y su perturbada mente empieza a empaparse con los actos criminales y es aquí cuando empieza a imitar a sus "heroes".
En 1989, sobre las 10 de la noche, recoge a Susie, una joven prostituta drogadicta a la que acompaña a comprar droga y luego mantienen una relación sexual bastante mediocre para volver a ir a comprar drogas pero Joel en vez de eso la golpea y la tira al asiento de atrás de su coche, la lleva a su casa y al cogerla ella se defiende y le araña en la cara pero él, más furioso todavía, la estrangula. Lo limpia y ordena todo, la mete en la cama y duermen varias horas. Al despertar la traslada al sótano y la desmiembra. La cabeza la mete en un tarro de pintura y los trozos en bolsas de basura, por otro lado separa la piel de las yemas de los dedos y le arranca los dientes con unos alicates. Mete todas las bolsas en el coche de su madre y mientras viaja por Manhattan va tirando los trozos de cuerpo.
Un día, en un campo de golf encuentran la lata de pintura con la cabaza de la chica dentro, pero nunca pudieron identificarla aunque Joel cogió un ataque de ansiedad al enterarse de que la chica era positiva de sida. El caso de Susie estaba sin resolver hasta que Rifkin confesó en 1993.
En 1990, se lleva a su casa a otra prostituta llamada Julia pero se hacía llamar "Madonna" y después de pasar la noche con ella, la asesina, viola su cadaver y la descuartiza. Los trozos de la chica los va metiendo en cajas y cubriéndolos con cemento para más tarde irlos esparciendo por la ciudad. El 13 de julio de 1991 asesina a Barbara Jacobs, la estrangula, la mente en una bolsa de plástico y luego dobla su cuerpo para que quepa en una caja de cartón. Su cuerpo es encontrado en el río Hudson el 14 de julio del mismo año por unos bomberos que hacían prácticas. El 1 de septiembre de 1991 mata a Mary Ellen De Luca, otra prostituta drogadicta. Joel, en sus confesiones dijo que este fue uno de los asesinatos más raros, ya que en uno de los momentos que estaba con la chica le preguntó si quería morir y ella dijo que sí, así que la estranguló sin oposición de la víctima. Fue encontrada el 1 de octubre pero no pudo ser identificada hasta que Rifkin confesó en 1993.
El 26 de diciembre de 1991, asesina a Lorraine Orvieto, también prostituta drogadicta y positiva de sida. Fue encontrada el 11 de julio de 1992.
Joel D. Rifkin usaba diferentes herramientas para asesinar, algunas eran estranguladas, como ya hemos visto y otras como, Jane Doe (sin identificar) y Maryann Holloman, recibieron golpes hasta la muerte con un recipiente de pintura. También se deshacía de los cuerpos de formas diferentes, normalmente las descuartizaba y repartía los trozos, mayormente, por los ríos pero a Iris Sánchez, muerta en 1992, la escondió bajo un colchón. El 25 de mayo de 1992 mata a Anna López y la tira en el bosque de Brewster. Es encontrada al día siguiente. El 16 de noviembre de 1992 mata a la siguiente, Jenny Soto, quién se defendió arañando a Rifkin en la cara y éste le rompió el cuello.
Después de que la chica lo "hiriera" tardaría unas 15 semanas en volver a actuar y lo volvería a hacer con más cuidado. El 27 de febrero de 1993, unos tres meses más tarde, elige a Leah Evens como próxima víctima. Después de matarla, la lleva a Northampton y la entierra de mala manera. El 9 de mayo del mismo año es encontrada ya que una mano marchitada sale de la tierra.
El 28 de junio de 1993, Joel es detenido por la policía por exceso de velocidad a las 03,36 de la madrugada. Tenía 34 años. Al acercarse, los policías, a la parte posterior de la camioneta de Rifkin, descubren algo envuelto en plástico y atado con cuerdas, era un cuerpo de mujer en estado de descomposición. Era Tiffani Bresciani, otra prostituta de 22 años, que según él habían mantenido sexo y luego la mató. Su intención era arrojar el cadáver cerca del aeropuerto.
El 28 de junio de 1993 a las 08,25 de la mañana Joel está siendo interrogado, confesando 17 asesinatos. Rifkin no mostraba emociones al contar los asesinatos y además no nombraba a las mujeres por nombres o situaciones, sino que eran míseros números para él. No opuso ninguna resistencia a contar como había matado a las chicas y de dónde se encontraban sus cuerpos o parte de ellos.
Con el permiso de su madre registraron la habitación de Joel y allí encontraron docenas de carnets de conducir, una cadena con sangre humana, fotos de varias mujeres sin identificar, ropa femenina maquillaje y joyas. También registraron el garage donde encontraron bragas manchadas de sangre y una sierra mecánica con trozos de carne humana. Los vecinos dijeron que siempre provenían olores fétidos de la casa de los Rifkin pero creían que era por los fertilizantes que Joel usaba en el jardín.
Realmente eran los cuerpos que llevaba primero a casa para luego deshacerse de ellos. Una vez en la cárcel le contó a su psiquiatra que tenía visiones de que moriría a los 64 años, como su padre, y que cuando mató a la víctima número 17 (Tiffani Bresciani), sabía que sería la última porque él tenía el doble de edad, 34 años.
El elegir prostitutas para asesinarlas, era porque no quería que su padre estuviera sólo, así que las mataba para que le hicieran compañía.
Se declaró inocente pero fue condenado a 203 años de prisión, condena que cumple en una prisión correccional de Nueva York, en Clinton a unas 350 millas de Manhattan, en unas aisladas montañas. Quizá pueda salir bajo palabra en el 2197.

miércoles, 16 de julio de 2008

La Matanza de Trujillo

La Matanza de Trujillo fue un GENOCIDIO POLÍTICO, ATAQUE DE CHUPACABRAS O VENGANZA DEMONÍACA... En el año 1932 la ciudad de Trujillo, en el norte peruano, se levantó en armas en contra del tiránico Gobierno del sanguinario dictador Luis M. Sánchez Cerro. En menos de una noche de combate, las corruptas autoridades sanchecerristas, civiles y militares, fueron capturadas y encerradas en la cárcel de Trujillo.
La ciudad de Trujillo se convirtió en un pequeño Gobierno provisional, en medio de la alegría y el festejo de la población trujillana. Se esperaba que la rebelión fuese apoyada por otras ciudades y guarniciones del país, derrocando así al déspota entronizado en el sillón de Pizarro. Iba a ser el principio del fin del tirano.
Pero las fuerzas de la dictadura actuaron rápidamente. Apenas se tuvo noticia del levantamiento armado de Trujillo, desde la capital se enviaron tropas leales al dictador, armas, cañones, municiones, explosivos y hasta aviones de guerra (hidroplanos "Corsario", lo más moderno que poseían nuestras Fuerzas Armadas de entonces; capaces de ejecutar bombardeos y ametrallar objetivos en tierra). Todo este ejército y su material bélico fueron transportados por tierra y mar hacia el norte peruano.
Trujillo fue salvajemente bombardeada por aire y tierra, pero la ciudad y sus habitantes resistieron valerosamente el brutal asedio armado. Pero, tras casi una semana de heroica lucha, las hordas sanchecerristas lograron entrar a sangre y fuego a la medio arrasada ciudad.
Y fue entonces cuando sucedió algo insólito, que desafía toda explicación lógica. Las pocas fuerzas rebeldes que aún quedaban, al ver que la lucha se había perdido, abandonaron la ciudad aprovechando la oscuridad. Los sanchecerristas que habían estado prisioneros todo el tiempo en la cárcel trujillana vieron con alegría que los ejércitos de su infame caudillo habían tomado la ciudad. Los rebeldes ya habían huido. Era sólo cuestión de horas para que los soldados vinieran a ponerlos en libertad.
Una vez acabados los combates en las calles y habiéndose impuesto las tropas por la fuerza de las armas, los soldados averiguaron que las autoridades civiles y militares de Trujillo estaban prisioneras en la cárcel de la ciudad. Los rebeldes ahí los habían dejado.
Un destacamento de soldados fue a dicha cárcel para liberar a los fieles sanchecerristas encerrados. Mas, al llegar a la desierta cárcel, sólo entrando se hallaron con un increíble espectáculo, en exceso macabro. Ni uno solo de esos solitarios prisioneros que habían sido abandonados hacía horas se hallaba ahora con vida. Todos habían muerto de la manera más insólita. Sus cuerpos estaban destripados, decapitados, seccionados, descuartizados, triturados, reventados... sangre y vísceras cubrían el suelo, y hasta habían saltado a parte de las paredes y el techo. Un observador moderno podría haber creído que una estampida de chupacabras hambrientos había pasado por ahí.
Inmediatamente, la maquinaria propagandística del Gobierno sanchecerrista se puso en movimiento. La inexplicable muerte atroz de los prisioneros de la cárcel trujillana sirvió de punto de partida para que el dictador creara una especie de "leyenda negra" acerca de la revolución trujillana. Los valerosos rebeldes levantados en armas fueron presentados a la opinión pública como verdaderos salvajes a quienes poco les faltó para ser caníbales. Aparecieron falsos testimonios de falsos testigos que aseguraban que los rebeldes, tras torturar ferozmente a los prisioneros, los acribillaron, los destriparon y les arrancaron el corazón, mientras bailaban una danza macabra sobre los destazados cadáveres de sus víctimas, en medio de rituales hechos por brujos norteños; asimismo, las cebezas de los sanchecerristas eran paseadas en picas por la ciudad, en medio de la noche, sólo alumbrados con luces de antorchas.
La verdad es que hubo una intencional negligencia en averiguar la verdad acerca de quién realizó la misteriosa "matanza" (si es que realmente fue un alguien quien los mató). Al igual que Nerón tras el incendio de Roma, Sánchez Cerro y sus partidarios se esforzaron para que la culpa de esta tragedia cayera sobre sus enemigos políticos.
El resultado fue el triste episodio de los fusilamientos de Chan-Chan. Usando las famosas ruinas precolombinas como patíbulo, las tropas sanchecerristas ajusticiaron, sin un juicio previo, a miles de trujillanos, ya sean rebeldes, simpatizantes de los rebeldes o simples sospechosos. A ninguno de los fusilados se les dio sepultura siquiera; sus cadáveres eran arrojados a las pampas, para que fuesen comida de los animales de rapiña...
A los muertos en la cárcel trujillana, en cambio, se les trajo a Lima, donde el dictador en persona les dio un pomposo funeral de héroes. Aunque, la verdad sea dicha, ninguno de aquella ralea sanchecerrista merecía un entierro cristiano siquiera.
Pero no voy a hacer un juicio moral de que si los corruptos compinches del dictador, verdaderos traidores a la patria, merecían morir así (aunque la respuesta a eso es más que obvia). Sólo quisiera formular una pregunta. Aunque antes de formularla, debo hacer una afirmación, basándome en la lógica. En contra de lo que publicaron los periódicos peruanos de 1932 (controlados por la dictadura), es IMPOSIBLE que hayan sido los rebeldes levantados en armas quienes dieron muerte a los prisioneros de la cárcel de Trujillo. En ese momento, en medio de salvajes bombardeos y cuando hacían hasta lo imposible por defender la ciudad y evitar que ésta sea tomada, resulta absurdo pensar que iban a desperdiciar esfuerzos y tiempo valiosísimos en matar y arrancar las vísceras a los prisioneros, sin ningun fin práctico. Además, de haberlo hecho, podrían haber empleado armas de fuego, que hubieran ahorrado tiempo, esfuerzos y riesgos; nada de ellas se encontró en el lugar de la masacre.
Desde ese entonces, han circulado muchas versiones sobre lo sucedido en Trujillo en 1932. Todas se contradicen entre sí. Y, como ya dije más arriba, la versión oficial que se dio entonces puede ser descartada. Tras aclarar esto puedo hacer ya la pregunta que me intriga: ¿quién (o qué) causó las insólitas muertes de la cárcel de Trujillo en 1932?
Entre la poca documentación fiable a la que he tenido acceso, he leido testimonios de algunos de los héroes que participaron en el levantamiento armado trujillano. Tampoco ellos se explican cómo sucedió la inexplicable masacre de los prisioneros, asegurando que huyeron de la ciudad dejándolos VIVOS, y que lo que ocurrió en ese lapso de horas (sea lo que haya sido) NO PUDO SER OBRA DE LOS REBELDES.