viernes, 12 de diciembre de 2008

Fantasmas nórdicos

En los países nórdicos abundan las historias de poltergeist y fantasmas de todo tipo que pueblan antiguos castillos y monasterios. Los cementerios no son excepción: algunos tienen sus guardianes fantasmas desde hace varios siglos. Todo comenzó un día de primavera de 1998. Por alguna razón las puertas del armarlo de la cocina se abrieron de repente y todos los platos y vasos cayeron al suelo. Lo raro fue, sin embargo, que no se rompiera nada aunque el armario estaba colgado a dos metros del suelo".

Para la familia Carlsson, que vivía en un piso de Malmö, al sur de Suecia, aquel iba a ser el verano más extraño de todos. En la casa se oían terribles ntes de las paredes, el mobiliario se desplazaba solo cuando el piso estaba vacío y al suelo caían diversos objetos sin romperse después de dar unas vueltas en derredor.

En una ocasión la hija de la familia de 19 años de edad, vio cómo de un estante salía una moneda y se desplazaba un metro en horizontal, luego se paraba en el aire y caía al suelo. Como los sucesos no parecían tener un esquema definido, todos empezaron a hablar de fantasmas y de poltergeist. la familia vivía en un piso donde había muerto un hombre 15 años atrás y al parecer habían tardado dos meses en encontrarle. Una clarividente sueca declaró que había establecido contacto con el espíritu del difunto y que él era el responsable. Otros investigadores más escépticos achacaron los fenómenos a las obras de reconstrucción en una carretera de la zona, aunque muchos de los fenómenos ocurrían de noche, cuando no había nadie trabajando y tampoco había habido otras quejas de vecinos. Otros acusaron a la hija que en esa época se llevaba muy mal con el resto de la familia.

En muchos aspectos éste era un caso de Poltergeist clásico y, como en muchos otros, nunca se llegó a una conclusión clara. A principios del otoño los fenómenos fueron desapareciendo gradualmente y en el plazo de una semana habían cesado por completo. Desde entonces la familia ha vivido tranquila en su piso. Aunque hay muchos fenómenos atribuidos a fantasmas, los casos de Poltergeist son raros en Escandinavia, de forma que los pocos que tenemos reciben mucha atención.
Uno de los casos daneses más famosos fue el de "Koge Huskors", que se traduce como "La Cruz que la casa en Koge (ciudad al sur de Copenhague, en Dinamarca) tuvo que soportar. Por entonces, a principios del siglo XVII, el caso se hizo famoso en toda Europa. Se escribió un libro sobre el mismo y fue publicado en varios países; incluso el Vaticano se interesó por él.

Aconteció en la casa de un comerciante rico. El centro de los fenómenos fue el hijastro del comerciante, de 12 años de edad, quien aparentemente era atacado por agresores invisibles que movían su cama por la noche y le depositaban en todo tipo de sitios raros. De vez en cuando el muchacho levitaba y hacían falta cuatro hombres fuertes para ponerle en el suelo de nuevo. El sacerdote del bardo declaró que el chico estaba poseído y comenzó una caza de brujas que no terminó hasta que siete mujeres fueron quemadas en la hoguera.

El caso en sí nunca se resolvió pero tuvo tanta fama que se colocó una placa a principios del siglo XX en la casa que ahora se sitúa en el lugar donde estuvo el hogar del comerciante. La placa todavía puede verse en la actualidad y probablemente es la única dedicada a un Poltergeist en el mundo.

Como ocurre en otros muchos lugares con una larga historia de violencia, Escandinavia está llena de fantasmas. Tenemos un importante número de fantasmas de mujeres, caballeros medievales, monjes y otros personajes. El castillo de Dragshoim, al este de Dinamarca, tiene nada menos que dos mujeres blancas, una mujer gris, un caballero medieval y al menos dos monjes -tal vez sean tres-. La mayoría de estos fantasmas clásicos, pueden encontrarse en los diversos castillos y casas solariegas que hay en Dinamarca, Noruega y Suecia.

Koldinghus, en el oeste de Dinamarca, fue una vez un gran castillo. En la actualidad es un museo restaurado tras un grave incendio. A pesar de todas las luces y suelos modernos, el ambiente puede cambiar de repente. Normalmente no se aprecia nada raro, pero han sido muchas las personas que aseguran haber sentido una presencia en algunas habitaciones del castillo. En este sentido los fantasmas de Koldinghus son un poco especiales, ya que la mayoría de los fantasmas escandinavos parecen tan sólidos como las personas vivas.

La fortaleza de Akerhus se encuentra próxima al puerto de Oslo, en Noruega. Es un gran edificio que también tiene sus fantasmas. En su enorme salón se celebraron muchos banquetes, pero en la actualidad sólo lo recorren grupos de turistas. Así y todo, algunos de estos grupos tienen compañía de vez en cuando y dicen haber visto a un hombrecillo sonriente que siempre se queda rezagado. Parece escuchar con mucha atención, pero nunca abandona la fortaleza cuando se marchan los turistas. Nadie ha sido capaz de descubrir quién es o quién fue.

Tampoco ha sido posible descubrir nada sobre el hombre en lo alto de la torre sueca Kronan, en la ciudad de Heisingborg. Kronan es todo lo que resta de una gran fortaleza que antaño guardó el lugar y la ruta hacia el mar Báltico. Se supone que el fantasma es su antiguo vigía y que probablemente nunca abandonó su puesto.

Otro personaje que nunca dejó su puesto fue el monje cantor de Visby, la principal ciudad de la isla sueca Gotiand. En Visby se encuentran algunas ruinas impresionantes de viejos monasterios y la ciudad está rodeada por la muralla más larga que sobrevive en el norte de Europa. Incluso aunque no nos interesen los fantasmas, Visby es un interesante lugar para visitar. No obstante, en algunas de las ruinas de monasterios a veces se oyen cantos. Son muy tenues, pero se trata con toda claridad de cantos de monjes. Quizá su canto se grabó en las paredes hace varios siglos y volvemos a escucharlo cuando el tiempo y las circunstancias acompañan. Hachas mortíferas y barcas invisibles

Los sonidos raros son un fenómeno bastante corriente, aunque la mayoría no sean fantasmales. Muchos de ellos son fuertes y otros horripilantes.

El castillo de Dragshoim -el que tiene tantos fantasmas- es en la actualidad un gran hotel y centro de congresos. También sirve de habitáculo a un invisible carruaje que de vez en cuando circula por el patio del castillo con un gran estruendo. Se pueden es cuchar los cascos de los caballos sobre los adoquines del patio, el ruido sordo de las ruedas de hierro y madera y el chirrido del propio carruaje. El único problema es que el carruaje no está allí cuando abres la puerta y te asomas al exterior. Podría pensarse que perder un carruaje y quedarse únicamente con el sonido es un verdadero incordio, pero cuando se trata del hacha de los verdugos en el castillo de Kronborg, al norte de Copenhague, quizá sea mejor que sólo haya quedado el sonido.

Este castillo, en el que vivieron Hamlet y sus padres, según la historia de William Shakespeare, es uno de los más bellos de Dinamarca. Como podía esperarse también tiene unos cuantos fantasmas aunque no el del padre de Hamlet, ya que Shakespeare se lo inventó. Sin embargo, tiene un hombre sentado en uno de los tejados y otro que chilla en las mazmorras, pero el sonido más espantoso procede de un hacha que cae. A veces puede escucharse si uno se sienta en el pedestal de piedra en una esquina del patio. Ése era el lugar donde solía estar el tajo del verdugo y, según la leyenda, lo que se escucha es el sonido de su hacha. A veces, es sólo un ruido débil, pero otras se puede oír un golpe seco. Un psíquico danés afirmó una vez que también podía escuchar el clamor de una multitud, pero dado que las ejecuciones en Kronborg no eran públicas, lo más probable es que fuese cosa de su imaginación.

Unos pocos kilómetros al oeste de Kronborg están las ruinas del castillo Gurre. Se encuentra próximo al lago Gurre y en realidad estuvo situado en un islote del lago. Las zonas menos profundas del mismo se han ido desecando a lo largo de los siglos de forma que ahora está rodeado de campos. En sus días de gloria había que acceder en barca y aparentemente todavía hay alguien que lo hace. Algunos caminantes nocturnos, personas que sacan a pasear a sus perros o conductores que se paran, afirman haber oído el sonido de una barca, así como de remos, voces y el chirrido de una argolla metálica, seguramente la utilizada para atar la barca a la pared del castillo. la argolla sigue allí todavía, pero no hay nada más.

Los bosques alrededor del castillo de Gurre también albergan fantasmas de animales. En este caso se trata del ruido de perros que corren. Los fantasmas de animales son bastante corrientes en el resto de Dinamarca y algunos de ellos son especialmente ruidosos. En el oeste del país hay un buen número de perrazos negros que corren en la noche, ocasionando la muerte a los infortunados que se encuentran con ellos. La mayoría de estos perros son criaturas que tienen la costumbre de patrullar las mismas carreteras todas las noches. Según las antiguas leyendas del siglo XVII, cuando los perros se veían con más frecuencia que ahora, estos animales atravesaban algunas de las granjas de la zona y habla que dejarlos las verjas abiertas si se quería evitar que pasaran cosas terribles. Todavía es costumbre en algunas de las granjas al oeste de Dinamarca dejar abiertas las verjas para los perros negros.

Otro lugar donde se pueden buscar animales fantasmales es el cementerio. Esto se debe a una terrible costumbre muy extendida en Dinamarca, pero raramente en el resto de Escandinavia. Cuando se iba a construir una nueva iglesia, con su cementerio correspondiente, la gente de la localidad cogía un animal -normalmente un cordero pero podía ser también un perro, un cerdo o incluso un hombre si se daba el caso- y se le enterraba vivo, aunque a veces le cortaban antes las patas. Esto se hacía sobre todo para que el animal guardara el cementerio. Estaría en la zona intermedia entre vivos y muertos y podría verse como un guardián que velaba por las almas en el camposanto hasta el día del juicio final. También se adueñaba de las almas de los peregrinos en los pueblos y ciudades alrededor de los cementerios. Así pues, si uno se encontraba con una oveja de tres patas con las lanas arrastrando por los suelos, era como encontrarse con la muerte propia. Si uno no se moría al día siguiente, seguramente lo haría sin tardanza. Los guardianes de las iglesias, según se llama a estas criaturas en el folclor escandinavo, fueron al parecer muy corrientes hasta finales del siglo XIX. En la actualidad prácticamente han desaparecido, aunque todavía se oye hablar de vez en cuando de algún avistamiento.

Según la leyenda, una de las formas de gestación de los fantasmas tiene lugar cuando alguien muere violenta, repentina e inesperadamente. Dado que éste es el destino que espera a la mayoría de los animales en la Naturaleza, deberíamos tener un mundo repleto de animales fantasmales, sin embargo no suele suceder, al menos no sucede así en Escandinavia donde, excepto en los casos de los guardianes de iglesias, la mayoría de los animales que encontramos aquí parecen bastante contentos. Algunos de ellos son incluso grandes moradores de ciudades.

En Copenhague, los guardias del castillo Rosenborg, en el centro de la ciudad, donde se guardan las joyas de la corona danesa, a veces ven un gatito de color gris. Normalmente se presenta por la noche y parece estar contento simplemente sentándose y dormitando un poco. Podría pensarse que se trata de un gato callejero que busca compañía, pero hace más de 200 años que los guardias le ven y algunos aseguran que le han visto desaparecer ante sus propios ojos. Lo más curioso del caso es que algunas historias cuentan que se trata del fantasma del rey danés Cristian IV, que murió en 1648, aunque nadie ofrece una explicación de por qué merodea en su viejo castillo bajo la forma de un gato.

Lo mismo podría decirse sobre el perrito blanco que se ve en el piso superior del castillo Frederiksberg, cerca del centro de Copenhague. En la actualidad esta fortaleza es una escuela de entrenamiento para oficiales del ejército danés, pero a pesar de todo, el perrito es visto haciendo piruetas en la planta de arriba. Se supone que es el fantasma de otro rey danés, Frederik VIII, aunque nadie sabe por qué fue condenado a pasear por el castillo como un perro blanco.

Tal vez haya una explicación para el oso fantasma que camina por las noches por el parque Skansen de Estocolmo. Skansen tiene un parquecillo de recreo y un jardín zoológico en la actualidad, pero también ha albergado varias colecciones de animales salvajes a lo largo de los siglos. En una de estas colecciones había un gran oso blanco y como los servicios de veterinaria eran prácticamente inexistentes en los siglos XVI y XVII es muy probable que el oso se muriera en circunstancias poco halagüeñas. Ahora, sin embargo, parece contento de caminar por el oscuro parque por las noches, tal vez disfrutando de la libertad que nunca tuvo en vida.

jueves, 11 de diciembre de 2008

La Frontera De Dos Mundos

Más allá del terror que producen los fantasmas, parece existir una realidad sobrecogedora donde lo físico y lo metafísico se confunden. ¿De qué insondables abismos proceden los fantasmas? Sin duda conocemos sólo una parte de la realidad, y los fantasmas tienen con toda seguridad una explicación no reñida con las leyes físicas, pero hay un aspecto que interesa, que apasiona en muchos sentidos, y es el de sus motivos para «volver».

¿Qué razón los mantiene en el terreno incierto, en la frontera tenue que separa los dos mundos? ¿Qué les retiene a unas paredes que ocuparon en vida? No siempre son sucesos dramáticos o crímenes monstruosos; con frecuencia son personas que llevaron una existencia apacible y que por un extraño mecanismo energético que desconocemos se dejan ver en actitudes normales, en su sillón favorito o en la postura que les era habitual. ¿Hasta qué punto los ambientes quedan «impregnados» de la personalidad física del que vivió allí? Hay todo un material apasionante para el estudio, para la investigación, un material demasiado sutil e inaprensible. Sin embargo, es preciso iniciarla, relatar los clásicos experimentos, los célebres casos, los famosos espectros. Y estudiar, incluso, la posibilidad de que una parte de nosotros, tal vez «fantasmal», nos sobreviva al trance de la muerte. Comenzaremos planteándonos una pregunta simple, pero cuya respuesta exacta no ha podido hallarse todavía: ¿Qué es un fantasma?

El origen de la visión espectral podría ser explicado acudiendo a la analogía de un «montador escénico» y de un «productor», a los que asigna papeles importantes para la representación del drama, que nos hacen ver el mensaje en forma de alucinación fantasmal.
En las «apariciones críticas», en cambio, es el agente el que pasa por un momento difícil, que comunica al percipiente. Este, en la alucinación telepática, reconoce la imagen del amigo o familiar portador de tan trágica situación. Un ejemplo ilustrará al lector la aparición que en tal trance se produce. Este caso ha sido tomado de las actas de la SPR El medio hermano de la percipiente (ella se refiere a él como a su hermano), que era aviador, fue derribado en Francia el 19 de marzo de 1917, en las primeras horas de la mañana. Ella se encontraba entonces en la India:

«Mi hermano –refiere– se me apareció el día 19 de marzo de 1917. En este momento yo estaba cosiendo o, tal vez, hablando de mi hijito; no puedo recordar exactamente qué estaba haciendo en ese preciso instante. El niño estaba en la cama. De pronto tuve una extraña sensación de que debía volverme; al hacerlo vi a mi hermano Eldred W. Bowyer-Bower. Creyendo que era él en persona y que podía haber sido enviado a alguna misión a la India, estaba simplemente encantada de verlo; me volví rápidamente y acomodé al niño en un lugar seguro de la cama para poder dejarlo solo e ir a hablar con mi hermano; después giré de nuevo sobre mis pies, extendiendo una mano hacia él, cuando me di cuenta de que ya no estaba allí. Pensé únicamente que estaba bromeando conmigo, lo llamé a gritos y comencé a buscarlo por todas partes. Solamente cuando me convencí de que no podía encontrarlo, comencé a sentirme asustada, y a pensar, horrorizada, que podía haber muerto. Me sentía aturdida y enferma. Creo que fue hacia las 14 cuando bautizamos al niño. Estando en la Iglesia tuve la sensación de que mi hermano estaba allí; pero no podía verlo. Dos semanas más tarde me enteré por los diarios que había desaparecido. Todavía no puedo hacerme a la idea de que ya no existe.»

Este caso nos pone de manifiesto algunos aspectos singulares de las apariciones críticas. Entre ellos se destaca que el fantasma de la aparición semeja un ser vivo, vestido como iría habitualmente. En nuestro caso el fantasma es tomado por su hermano de carne y hueso que viene a visitarla. La aparición es tan real y vívida que al desaparecer el fantasma de su hermano, ella piensa que éste se ha escondido y está bromeando con ella.

Otro aspecto interesante que nos trae a colación este caso es el hecho de que la aparición no surge cuando el individuo es presa de algún presentimiento o deseo con respecto al agente, sino que ésta irrumpe en el momento que menos se la espera, frecuentemente mientras que el individuo está ocupado en sus tareas cotidianas.

Otro tipo serían las apariciones «post mortem», que son aquellas que tienen lugar una vez que han transcurrido más de doce horas de la muerte del agente, ya que se considera que puede haber un retraso en la información telepática de unas doce horas. Si la aparición «post mortem» estuviera dentro de este plazo, es decir, antes de las doce horas, sería una aparición crítica y no «post mortem». El siguiente caso, extraído igualmente de las actas de la SPR, servirá para ilustrar este singular tipo de apariciones: La señora P. y su marido se habían acostado, pero ella, envuelta en un salto de cama, estaba recostada en la parte exterior de la cama, esperando el momento de alimentar a su hijito, que dormía en una cuna próxima. La luz estaba encendida todavía, y la puerta de la habitación cerrada.» La percipiente sigue relatando: «Estaba justamente tratando de incorporarme cuando, con asombro mío, vi parado a los pies de la cama a un caballero que vestía el uniforme de los oficiales navales y llevaba una gorra de marino con visera muy prominente. Por la posición de la luz, el rostro quedaba en la sombra para mí, lo cual se acentuaba a causa de que el visitante permanecía con sus brazos apoyados en la barra de la cama. Yo estaba demasiado asombrada para sentir miedo, pero simplemente no comprendía qué podía ser aquello: inmediatamente sacudí el hombro de mi marido (que dormía con la cara vuelta hacia mí) y le dije: "Willie, Willie, ¿quién es?" Mi marido se volvió para mirar hacia donde le indicaba y permaneció durante uno o dos segundos contemplando al intruso, en un estado de absoluta perplejidad; después gritó: "¿Qué diablos está usted haciendo aquí?" Mientras tanto, la forma se había incorporado y exclamaba ahora con una recia voz de mando, aunque cargada de leve tono de reproche: "Willie, Willie."

Observé a mi marido; vi que su rostro estaba pálido y era presa de gran agitación. Cuando me volví hacia él observé que saltaba del lecho, como si se dispusiera a atacar a aquel hombre; pero permaneció de pie junto al borde de la cama, como embargado por el temor o sumido en una gran perplejidad, mientras la figura se movía lenta y tranquilamente hacia la pared que estaba en ángulo recto con la lámpara, en la dirección de la línea punteada (en el relato se incluía un diagrama). Al pasar por delante de la lámpara, una sombra densa, como la que habría producido el cuerpo de una persona al interponerse entre la lámpara y nosotros, se extendió por la habitación, y, finalmente, la figura desapareció dentro de la pared. Mi marido, que parecía muy agitado, tomó la lámpara y volviéndose hacia mí exclamó: "Quiero registrar toda la casa hasta ver dónde se ha metido." En ese momento yo también estaba demasiado agitada, pero recordando que la puerta estaba cerrada y que el misterioso visitante no se había dirigido hacia ella, se lo hice notar: "No ha salido por la puerta". Pero mi marido no me hizo caso; sin detenerse descorrió el cerrojo, se lanzó fuera de la habitación y registró toda la casa.»

Una vez que hubo desaparecido la imagen espectral, surgieron las preguntas a cerca de qué anunciaría dicha aparición. La señora P. se mostró muy preocupada, pues pensaba que tal vez su hermano, que servía en la Marina, habría sufrido algún accidente. Pero su esposo la calmó por completo al indicarle que el espectro que había visto no era otro que el fantasma de su padre. Su relato continúa de la siguiente manera: «El padre de mi marido había muerto hacía catorce años: Había sido oficial de la Marina en su juventud.»

El sentido de la aparición, le fue narrado, una semanas después, a la señora P. por su marido, contándole a este respecto que habiendo atravesado por una crisis financiera, se propuso aceptar los consejos de un individuo que, si los hubiese llevado a cabo, le habrían costado la ruina. Gracias a la aparición de su padre se negó a prestar oídos a tan vil sujeto.

El último tipo de apariciones con el que cierra Tyrrell su clasificación, son los espectros o fantasmas que aparecen en el lugar que ocuparon en vida.

Veamos el nuevo relato: La percipiente, su marido, su hijastra y dos hijos más pequeños vivían con sus criados en una casa aislada que aún no hacía veinte años que había sido edificada: «Llevábamos tres semanas en ella –relata– cuando una mañana alrededor de las once, mientras yo practicaba en el piano del salón, tuve la siguiente experiencia: sentí de pronto la impresión de que una persona me estaba mirando a través de la rendija de las puertas plegables que estaban a mi izquierda; creyendo que sería un visitante, me levanté y fui hacia el pasillo, pero no había nadie y la puerta del vestíbulo, que era de vidrio, estaba cerrada. Sólo alcancé a ver la mitad superior de una figura que parecía ser la de un hombre de semblante pálido y cabello y bigotes negros. La aparición sólo duró uno o dos segundos, pero vi la cara tan claramente que aún podría reconocerle aunque lo viera rodeado de gente. Me produjo una fuerte impresión. Era imposible que nadie se acercara a la casa sin ser visto no oído.»

«... Más adelante, alrededor de las 8:30 de una mañana del mes de agosto del mismo año, fui al salón para retirar algo del aparador; al darme la vuelta, alcancé a ver la misma figura en el balcón, frente a las persianas, que estaban corridas. Tampoco ahora pude ver más que la parte superior de la figura, que parecía estar en una posición algo encorvada; esta vez la luz venía del vestíbulo y del comedor, y no daba directamente en el balcón, pero me permitía distinguir perfectamente el rostro y la expresión de los ojos... Días más tarde, en ese mismo mes, estaba en el jardín jugando al criquet con mis hijos. Desde mi posición, próxima a la entrada, podía distinguir el interior de la casa a través de un pasillo y del vestíbulo hasta la puerta de entrada. La puerta de la cocina se abría a este pasillo. Vi claramente la misma cara que me observaba a hurtadillas desde la puerta de la cocina, sólo la mitad superior de la figura. Arrojé el palo al suelo y corrí hacia la casa.

Una de las criadas había salido y me di cuenta de que la otra estaba arriba, en su dormitorio. Algo más adelante, en ese mismo año, serían alrededor de las 20 horas cuando bajaba sola por la escalera, y en ese momento oí una voz que provenía aparentemente del lugar en que se encontraban las habitaciones de mis hijos, cuya puerta estaba abierta. La voz decía claramente, en un tono profundo y pesaroso: "No puedo dar con ello." Entonces di un grito llamando a mis hijos, pero no obtuve respuesta, no me cabe la menor duda de que estaban dormidos. Mi hijastra, que estaba abajo, en el comedor, y con la puerta abierta, oyó también la voz, y creyendo que era yo quien hablaba, gritó: ¿que estás buscando? Ambas estábamos desconcertadas en extremo. Era absolutamente imposible que la voz perteneciera a ninguno de los moradores de la casa. Las criadas estaban en la cocina y mi marido había salido. Algunos días más tarde, mientras bajaba por la escalera, después de oscurecer, sentí una fuerte palmada en la espalda. Me asusté mucho, pero no me dañó. No había nadie junto a mi; bajé corriendo las escaleras y conté lo ocurrido a mi marido y a mi hijastra. Esta confesó que había tenido experiencias análogas, y la cara que había visto era la misma que vi yo. Una vez, mientras jugaba con su hermano en el rellano de la escalera, se le ocurrió mirar hacia atrás por encima del hombro, y vio de nuevo a la misma cara. En ese mismo momento su hermano gritó: «Mira, hay un hombre en el rellano.»

Los fantasmas pueden presentarse visiblemente, es decir, pudiéndose observar sus contornos e incluso el cuerpo entero del mismo, o bien parcialmente visibles, como a veces ocurría en las sesiones experimentales con las médiums de principio de siglo, en que dichas materializaciones fantasmales no quedaban del todo conformadas, observándose torsos, manos, caras, etc.

También puede percibirse la presencia de un fantasma a pesar de que éste no sea visible, bien porque toca al percipiente y éste siente su contacto, o porque observamos movimiento de objetos, golpes, voces. La clasificación final quedaría, pues, de la siguiente forma:

A) Fantasmas visibles:
- Plenamente visibles.
- Parcialmente visibles.
B) Fantasmas invisibles.
C) Fantasmas de vivos.
D) Fantasmas de muertos.
E) Fantasmas con vida.
F) Fantasmas sin vida.
G) Fantasmas dependientes de una persona viva.
H) Fantasmas independientes, al parecer, de persona viva alguna.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Misterios y fantasmas del viejo Madrid

Misterios, hechizos y fantasmas del viejo Madrid, podemos empezar por el Palacio Real. Frente a su majestuosidad, recordamos su historia, las peripecias de su construcción, los "extraños" accidentes laborales que se produjeron, el incendio del antiguo Alcázar y, cómo no, algún que otro exorcismo real y el duende que recorría las estancias de Palacio asustando a propios y extraños.

Con el cuerpo y la mente ya preparados para seguir con el recorrido misterioso, encaminamos nuestros pasos hacia el número 69 de la calle Mayor. Allí nos espera una fantástica historia de ruidos, aquelarres y terror en el siglo XVII... Se trata del Palacio de Cañete, lugar encantado que fue residencia temporal de algunos gobernadores civiles y alcaldes de la Villa. Y también de ruidosos duendes que trasladaban el mobiliario de lugar y lanzaban angustiosos gritos durante las frías noches del invierno.

Llegamos a la Plaza Mayor, el lugar con mayor número de fantasmas por metro cuadrado. Aunque siglos atrás fue escenario de espectáculos festivos y populares, también acogió una página negra de la ciudad en forma de ajusticiamientos. Todo tipo de delitos, desde la hechicería a los asesinatos, pasaron factura por su trazado. Y no olvidemos los autos de fe, los espíritus de los que perecieron en el incendio, de los reos, los demonios... Y es que hasta fines del siglo XVIII fue punto de llegada del cruel viaje sin retorno hacia la horca, el garrote vil o la hoguera.

Si seguimos por la Real Iglesia Parroquial de San Ginés, monumento histórico artístico, y la calle del Arenal veremos que no todo son comercios y academias. También la leyenda nos habla de los espíritus de los que allí fueron ejecutados por orden del Rey Pedro el Cruel o por la Inquisición. No en vano, en este templo asistía a Misa el Tribunal de la Inquisición el día que la bula se publicaba y sus muros sufrieron saqueos, incendios, derrumbes y guerras. Para pasar un poco de miedo, les adelanto el caso de un fantasma sin cabeza que al caer el sol se aparecía en la puerta de la iglesia... En la Puerta del Sol, la actual Real Casa de Correos también cuenta con su leyenda negra, y no sólo por la polémica que surgió en su construcción y por el retraso de las obras. Hasta fue necesario contratar a un sacerdote para que los demonios no asustaran a los trabajadores... Pero también nos sorprenderemos con otras leyendas, como aquella que relata las peripecias de Lucifer para ayudar a escapar a un capitán francés, al que escondió en el flamante reloj de su torre. Sí, ese reloj procedente de la antigua iglesia del Buen Suceso y que cada 31 de diciembre concita la atención de millones de personas.

El hoy llamado Hotel París fue en su día un hospital de la Corte e iglesia, la del Buen Suceso. Esta última fue un templo muy especial, ya que era el único de toda la ciudad en el que se decía misa a las dos de la tarde. ¿Y por qué sería? Fátima de la Fuente nos avanza un robo de joyas, un ajusticiamiento, un pájaro...

Y seguro que muchos no conocen la historia «divina» de la calle del Pozo. Ésta debe su nombre a un pozo que descubrieron unos militares durante la Guerra de Sucesión. Aunque por aquellos tiempos no era nada recomendable beber sus aguas sucias e insalubres, de pronto un día relucieron e, incluso, cuenta la leyenda, obraron milagros con enfermos. ¿Qué encontraron los soldados dentro del pozo?...

La siguiente historia, en la calle Caballero de Gracia, nos habla de la Duquesa de Sevillano y de las famosas obras de la Gran Vía. También hay un relato de un espíritu plañidero que visitaba las obras. ¿Quién o qué era...? Nos paramos frente a la fachada de la iglesia de San José y escuchamos atentos una leyenda del siglo XIX sobre un baile de Carnaval, un diplomático alemán y una misteriosa y bella joven empeñada en acudir al templo. ¿Quién era la mujer? ¿Y el cadáver que velaban en la iglesia?

Otra famosa leyenda inspiradora del Madrid más misterioso nos acerca hasta la enigmática Casa de las siete chimeneas y nos habla de su bello fantasma. Pero también nos recuerda un horripilante esqueleto en un edificio que fue asaltado durante el motín de Esquilache y que hoy acoge la sede del Centro de Atención al Ciudadano del Ministerio de Cultura (Plaza del Rey). En este punto miraremos hacia el tejado para ver si podemos sorprender a aquella dama vestida con un vaporoso vestido blanco. Cuidado si el resplandor de una antorcha nos ciega los ojos...

Concluimos nuestro singular viaje por el centro de la Villa y Corte en el Palacio de Linares, quizá el enclave misterioso más popular de Madrid y con un nombre femenino vinculado a su memoria: Raimunda. Quizá sea ella quien nos hable de una escalofriante historia de amor, engaños y muerte en el Madrid del siglo XIX... También recordaremos psicofonías y noches en vela entre sus paredes. Al terminar este paseo y encaminar los pasos de vuelta al hogar, recuerden siempre mirar hacia atrás y no adentrarse por calles oscuras y desiertas. Algunas leyendas misteriosas podrían cobrar vida con sólo recordarlas... ¿Quién anda ahí?

martes, 9 de diciembre de 2008

El fantasma de Le Prieure o Fantasma de Madame V

"Le Prieure" es una mansion del siglo XVIII ubicada en una localidad de Francia; en tiempos pasados fue el domicilio del Prior de una comunidad religiosa. En Julio de 1995 fue comprada por una dama, Madame V, quien se instalo en ella con sus hijos Jean y Gaston, apareciendo el FANTASMA DE MADAME V.

A los 4 dias de su llegada a la casa, madame V se encontraba en su dormitorio, que habia sido tambien el del prior, cuando de pronto aparecio ante ella una figura humana que llevaba tunica y cubria su cabeza con un capuchon. La figura avanzo hasta quedar frente a la chimenea. Alli se arrodillo y se inclino tres veces hacia el suelo en actitud de implorar. Estuvo largo tiempo arrodillado, despues se levanto y se fue hacia una puerta que daba a un pequeño gabinete.

Superado su terror inicial madame V se empezo a preguntar si lo que habia visto era real o producto de un mal sueño, o una alucinacion. Poco a poco se fue convenciendo de que todo habia sido imaginacion, hasta que, semanas mas tarde, una noche, la puerta de la habitacion volvio abrirse para dar paso a la misma figura, que repitio exactamente todo lo que habia echo la primera vez.

A madame V ya no le cabia duda; un monje anciano entraba a orar en la habitacion del prior. Resolvio hablarle la proxima vez que lo viera. La ocasión se le presento algunas semanas mas tarde cuando el monje entro a la habitacion, esta dejando sentir un fuerte olor a moho. La figura se arrodillo como siempre delante de la chimenea, comenzo a llorar estremeciendose con los sollozos, y con una voz extraña dijo:

"Dios mio, misericordia! Ten piedad de mi, dios mio! Perdoname Jesus!.

Madame V quiso hablarle, se sento en la cama y el monje la miro si hacerle mucho caso. Luego de un rato se levanto al fin y le dijo:

"Que hace usted aquí? Porque esta aquí?. Nadie tiene derecho a perturbar la paz de esta casa, que fue construida por religiosos para servir a la mayor gloria de Dios".

Entonces madame V conmovida, le pregunto porque el estaba ahí y porque venia a rezar a ese lugar. El monje contesto que hacia siglo que oraba ahí, y que nunca seria suficiente para borrar sus pecados y los crimenes que habia dejado cometer en nombre de Dios y la religion. Luego alzo los brazos al cielo y dijo:

"Sufro, Dios mio, sufro. Los hombres quieren ser superiores a Dios y se precipitan a los abismos. El globo terraqueo estallara, Europa, Asia y Africa seran sumergidas, solo America del Sur emergera."

Luego se volvio hacia madame V y le pregunto:

"A dado de beber al prisionero?"

Ella pregunto de que prisionero se trataba y donde estaba, a lo que el fantasma respondio que estaba en el calabozo al lado del refectorio del convento y le conto del hombre que habia muerto de hambre, sed y frio en ese calabozo, y que el, por cobardia, habia aceptado que eso sucediera.

Despues le dijo a madame V , que buscara en los alrededores del oratorio los restos de la estatua de Notre Dame au Flambeau y que la repusiera en el nicho del oratorio pues durante siglos habia sido reverenciada y habia efectuado curaciones y otorgado gracias. Cuando madame V prometio hacerlo el monje se fue.

La mujer entonces pidio a sus hijos, sin hablarle del fantasma, que buscaran el calabozo, este fue encontrado, asi como los restos de la estatua de la virgen.

El fantasma aparecio durante once noches seguidas, y madame V, se acostumbro a su presencia, no asi sus perros, los que se negaban a entrar a la habitacion, y obligados hacerlo, aullaban con los pelos erizados, hasta que se les permitia salir.

Madame V adelgazo y manifesto señales de un gran cansancio, por lo que decidio cambiar de habitacion. La casa entonces se lleno de ruidos por las noches, ruidos que fueron aumentando, en frecuencia y volumen, sin que se pudiera encontrar que era lo que los causaba.

Una mañana madame V, vio a otro fantasma, al parecer el de un obispo, que se le hacerco, le tomo una mano y le dijo que se fuera de esa casa que habia sido robada a los religiosos. Luego le hizo algunas predicciones, como la de que Francia, bajo la direccion de un gran hombre, conoceria, despues de muchas dificultades una era de renovacion y esplendor.

En vista del desmejoramiento de su madre, los dos hijos, aunque sin creer en los fantasmas, resolvieron ellos ocupar la habitacion de las apariciones. Cierta noche que regresaba de la ciudad, Jean le vio; una forma humana indefinida en la ventana del dormitorio. Jean ya dudo entonces de la existencia del fantasma y tomo la decision de fotografiarlo.

El 28 de Octubre de 1956, tomo la primer fotografia, que resulto ser solo una mancha grisacea.

El 12 de Enero de 1957 el monje se presento ante madame V, y le reprocho no haber reconstruido por completo la imagen de Notre Dame au Flambeau, a la que ella debia rogar por el, pues era la unica que podia liberarlo de sus padecimientos. Madame V encontro entonces el trozo de estatua que faltaba y la puso entonces encima de la chimenea del prior.

Vinieron entonces meses de calma. El 26 de Octubre de 1959 el fantasma volvio a aparecer y Jean lo fotografio. Las fotografias, bastantes claras esta vez, mostraban la figura de un monje.

A fines de Noviembre, durante una aparicion, madame V se le acerco y metio las manos dentro de la figura. La dama sufrio entonces un violento shock fisico y luego se sintio invadida por un frio glacial. La forma se deshizo. Las manos de la señora se hincharon y le ardian como si se hubiesen congelado. Al dia siguiente aun tenia los dedos muy hinchados, y siguieron asi aun durante dos meses. En la piel se advertian pequeñas quemaduras, la piel de las manos y antebrazos quedo rugosa y los dolores en las manos volviero a presentarse con bastante frecuencia.

En Marzo de 1960, el fantasma aparecio, probablemente por ultima vez, en el vestibulo. Alzaba al cielo los muñones de sus brazos y pido a madame V , que lo liberara de sus martirio. Ella pregunto que podia hacer y el respondio que habia muerto sin los auxilios de la religion, y que hiciera sobre el grandes señales de la cruz y lo rociara con agua bendita.

Ella explico que iria en busca del agua bendita; al regresar el monje habia desaparecido y nunca mas volvio a ser visto.

lunes, 8 de diciembre de 2008

El Fantasma del Palau

El Fantasma del Palau muestra un espeluznante suceso ocurrido en uno de los edificios más representativos de Valencia. Los testigos hablan de una misteriosa grabación de video en la que aparece un extraño ente. En marzo de 1990, un vigilante de los despachos de las consellerias de Sanidad y Trabajo aseguró haber visto el espectro de una parturienta que buscaba a su bebé.

La visión de este supuesto fantasma nunca se pudo demostrar. El parapsicólogo Jesús Genaro realizó una ardua investigación en los pasillos y salas de la antigua clínica de maternidad La Cigüeña, actual sede de la Conselleria de Bienestar Social. Las grabaciones de vídeo, los aparatos de rayos infrarrojos para captar psicoimágenes, los detectores de aire y movimiento y las psicofonías dieron un resultado negativo...

Dieciséis años después, otro vigilante de seguridad vio con asombro una extraña imagen circular que se movía junto a los muros del Palau de la Generalitat. Sucedió el pasado mes de junio, pocos días antes de la visita del Papa a Valencia.

Pero en esta ocasión, el supuesto espectro sí que se pudo grabar. El moderno sistema de seguridad del edificio de la calle Caballeros, con circuito cerrado de televisión incluido, posibilitó el registro, almacenamiento y posterior reproducción de la imagen.

Atento a sus monitores

Como todas las noches, el vigilante se encontraba atento a varios monitores. Desde su silla controlaba los accesos y las fachadas del antiguo palacio.

Todas las imágenes que captan las cámaras del edificio se reproducen en varios monitores en tiempo real, lo que facilita enormemente el trabajo de vigilancia y reduce el número de vigilantes jurados y policías autonómicos destinados en el servicio de seguridad del Palau de la Generalitat.

Pasaban las horas y la madrugaba parecía tranquila. Era una noche más de rutina del pasado mes de junio. De repente, unos haces de luces dibujaron nítidamente una imagen redonda en el exterior del edificio junto a la fachada de la calle Caballeros. Se trataba de una extraña figura de color amarillento que se movía sin una dirección fija.

Sin perder tiempo, un vigilante y un policía acudieron con una linterna al lugar donde se había detectado la anomalía. Fueron momentos de cierta confusión porque no sabían lo que se iban a encontrar. Segundos después, los dos hombres llegaron a la calle Caballeros y descubrieron que allí no había otra presencia humana que la suya. Las extrañas luces ya no se veían y no había ningún rastro del supuesto espectro.

Para quedarse más tranquilos, el guardia de seguridad y el agente de la Policía Autonómica inspeccionaron el interior del palacio en su parte recayente a la calle Caballeros y tampoco descubrieron el origen de los haces.

Pero entonces, ¿qué es lo que había visto su compañero en el monitor? ¿Quizá fue un efecto óptico engañoso? Nadie encontró respuestas lógicas a estas preguntas y se olvidaron del incidente con el paso de los días, aunque los hechos fueron muy comentados entre el personal del Palau.

Nueva aparición

Pero una semana después, cuando Valencia se preparaba para el inminente V Encuentro Mundial de las Familias, las luces amarillentas volvieron a aparecer de madrugada junto a otra de las fachadas del edificio.

En esta ocasión, la imagen también fue grabada por una cámara de seguridad externa y el personal de seguridad comenzó a darle más importancia al suceso que la vez anterior.

Fue entonces cuando realizaron una copia de las imágenes en un disco compacto para mostrárselas a los responsables de la seguridad del palacio y al presidente de la Generalitat, Francisco Camps.

Otra personalidad que visionó la grabación fue el conseller de Agricultura, Juan Gabriel Cotino. Los dirigentes valencianos restaron importancia a lo que habían visto y dieron instrucciones precisas para que no se difundieran comentarios sobre un supuesto fantasma.

Eran los días previos a la visita del Papa Benedicto XVI y entre el personal del Palau de la Generalitat ya circulaban de boca en boca algunas interpretaciones sobre los haces de luces grabados de madrugada.