viernes, 6 de febrero de 2009

¿Qué pretenden los Extraterrestres?

Partiendo de la base de que no hay una sola explicación para el fenómeno ovni, se comprenderá que es obvio que las teorías acerca de sus objetivos también sean muy variadas; hay quienes aseguran que los supuestos extraterrestres vienen a destruirnos o esclavizarnos y otros, por el contrario, suponen que su cometido es «civilizarnos», enseñarnos y protegernos.

Raptos y cyborgs humanos

Según Jacques Scornaux, algunos humanoides podrían ser mortales capturados por los extraterrestres y sometidos a obediencia por los seres que comandan los ovnis. De esta manera, y si así les interesare, podrían explorar detalladamente el planeta con el concurso de estos biorobots teledirigidos, sin necesidad de que ellos se manifiesten directamente. Por manipulación genética han podido desarrollar innumerables razas de cyborgs humanos, cada una de ellas adaptada a las misiones especializadas que ha de desempeñar mezclada entre nosotros, del mismo modo que los ingenieros pecuarios crían centenares de especies caninas para la caza, guardería, cuidado del ganado, salvamento de personas, carreras, etcétera.

Las misteriosas desapariciones de seres humanos que parecen volatilizarse en el aire son una constante en los archivos policiales. Por otra parte, se sabe de varios casos en los que grotescos tripulantes de ovnis han aparecido acompañados de otras personas idénticas a los humanos terrestres. Los «contactados» a su vez indican que los alienígenas raptan -con diversos fines- a numerosos hombres y mujeres del medio terráqueo, siempre con el consentimiento consciente o inconsciente de los implicados.

Fenómenos de mimetismo y camuflaje

Según John A.Keel, los ultraterrestres se nos han aparecido en el pasado asumiendo las formas fingidas que mejor cuadraban a los rasgos psicológicos y temperamentales de cada comunidad y sistema de creencias. En la segunda mitad del siglo XX remedan vehículos de lejanos planetas, porque es lo que mejor se adapta a la mentalidad tecnocrática de los nuevos tiempos. Y en el futuro seremos testigos del flujo en nuestro continuum de espacio-tiempo de una gama de fenómenos todavía mucho más extraños, anómalos y misteriosos que los objetos no identificados contemporáneos. Los ovnis y humanoides camaleónicos representan ante nuestra perpleja mirada lo que Jean Robin ha motejado como «La Gran Parodia»: una magnum opus de teatro cósmico, montada con tantos actos y sofisticadas escenas cual una excelente comedia de Shakespeare. He aquí algunos de los personajes y situaciones falsificados que, en el decurso del tiempo, han sido urdidos por los habilidosos adores del cielo:

1. Simulacros de seres mitológicos protohistóricos, dioses y héroes del Olimpo griego.

2. Dragones volantes en la China Imperial.

3. Arcas de la Alianza, columnas luminosas, carros de fuego, nubes resplandecientes y estrellas de Belén en episodios ligados a la cultura judeo-cristiana.

4. Cruces refulgentes en la atmósfera de la Edad Media (Carlomagno).

5. Soles que «se paran» hasta que una batalla se decide a favor del bando eclesiástico.

6. Ángeles y «enviados» en el contexto católico.

7. Decenas de miles de apariciones de una hermosa dama «con el brillo de mil soles», que durante ochocientos años se ha hecho pasar por «Nuestra Señora» o la «Virgen María».

8. Diablos infernales, deformes monstruos de las tinieblas y demonios tentadores que han martirizado a gentes escrupulosas en las edades oscuras.

9. Veintenas de casos de intrigantes formaciones de helicópteros en vuelo, plaga de los Estados Unidos en la década de los años setenta y vinculados a las mutilaciones de ganado. Son caricaturas de autogiros, pues jamás han sido identificados ni pertenecen a ningún helipuerto conocido.

10. El modelo más asombroso de mimetismo ufológico ha sido sacado a la luz pública por un brillante trabajo de Bertrand Meheust. A partir de 1880 los ovnis aparecen masivamente en los relatos de ciencia-ficción, copiando (o mejor pre-describiendo) con increíble exactitud y detallismo la profusa tipología ufológica que se desataría a partir de 1947. Con casi un siglo de antelación, los novelistas de lo que se suponía fantástico, han previsto con enorme precisión las escenas hoy tipificadas en relación con platos voladores, aterrizajes, humanoides, morfologías, aspecto exterior y comportamiento de los discos y cigarros extraterrestres. Ojeando estos arcaicos textos de segunda fila, parecería que estamos leyendo cualquier informe rutinario sobre los platillos volantes de nuestros días.

La ideología alienígena habría precedido masivamente y en el campo de lo inobservable (novelas baratas por entregas), a lo que ocurriría mucho después; de esta manera se habría hecho una preparación sibilina de la mentalidad popular con el fin de introducir progresivamente la noción de una multiplicidad de culturas en el cosmos.

Implicaciones cataclísmicas

Por una oscura relación de causa y efecto que algún día descubriremos, el origen de los ovnis está ligado con eventos tales como huracanes, grandes tormentas, terremotos, erupciones volcánicas y otras hecatombes que siempre se han considerado obra de fuerzas ciegas de la naturaleza.

Los ovnis se suelen concentrar en estas áreas conflictivas por razones que se desconocen. Alberto Perego mantiene que están vinculados con una interminable serie de lo que el público toma por «accidentes» aleatorios, pero que a su juicio exhiben características que le llevan a calificarlos como intencionales. Efectivamente se nota una sospechosa repetitividad en determinados siniestros-tipo: caída de aviones, explosiones en portaaviones norteamericana cerca de China y Vietnam, trenes con combustibles químicos, convoyes de armas y municiones, colisiones de vehículos que transportan emigrantes y peregrinos religiosos, fulminantes incendios en asilos de ancianos y en hogares donde hay niños solos, etcétera. También se han registrado oleadas de calamidades con una frecuencia aparentemente superior a la media del azar, en ciertas áreas geográficas (Filipinas, Colombia, Pakistán) y durante épocas de miedo, odio violento e intensas agitaciones sociopolíticas. Los antiguos ya lo sabían, pues consideraban a los «escudos ardientes» del cielo como signos de mal agüero, anunciadores de seguras desgracias.

En opinión de Ramatís y otros «contactados», las adversidades destructivas no tienen nada de fortuítas, sino que son cuidadosamente preparadas por eficientes equipos de especialistas angélicos.

El motivo de fondo para que los ingenieros siderales programen con tanta meticulosidad dolorosas experiencias individuales o colectivas, no es disfrutar ejercitando una crueldad gratuita; muy por el contrario, ellos saben que las que parecen terribles desgracias de la vida nos son muy necesarias; más aún: resultan imprescindibles para el progreso interior y cumplen -aunque de ninguna manera lo parezca- una utilísima función catártica. Los infortunios, administrados con sabia oportunidad, constituirían la técnica de máxima eficacia conocida a fin de purificar moralmente el alma y el vector psicológico del individuo. Y sobre todo optimizan, en conjunto y a largo plazo, la velocidad de desarrollo evolutivo y espiritual de los seres conscientes.

Un sistema de control

El fenómeno ovni, según Jacques Vallée, sería la manifestación de una realidad que trasciende al tiempo y al espacio. Ya es hora de que reconozcamos que el estudio de estos fenómenos no compete a la ciencia sino a la «Inteligencia», es decir, a los servicios de contraespionaje.

Existe un elaborado sistema de control metalógico del planeta Tierra, que ha entrado progresivamente en funcionamiento a partir de la Segunda Guerra Mundial, cuando los viejos mitos se han vuelto inservibles. Este nivel de intervención en la sociedad terrestre funciona como un regulador de su desarrollo, e influye en la conducta del género humano. Los ovnis constituyen una manifestación simbólica, una poderosa imaginería proyectada para alterar los sistemas individuales y colectivos de valores y comportamientos. La tecnología ufológica distorsiona el sentido de realidad del observador y afecta a la conciencia humana con sofisticadas técnicas psicotrónicas, en orden a generar transformaciones psicosociales, políticas y económicas en la biosfera cerebrada de este planeta.

Los ovnis serían dispositivos que originan una deformación en la estructura de realidad del espectador, con el propósito deliberado de proyectar imágenes y representar escenas, a modo de un gigantesco drama teatral, diseñadas para cambiar nuestro acervo de creencias.

«Ellos» constituyen una bomba social de relojería y ejecutan sus papeles en un vasto plan de seducción subliminal, cuidándose mucho de tomar sus conceptos ideológicos de los propios arquetipos básicos del género humano, con lo que buscan forzar un cambio global del comportamiento colectivo. El mecanismo de vigilancia del medio humano que utilizan los ovnis, podría estar localizado en el espacio exterior. Esta ingeniería anímica sería tal vez originada en otro mundo y es, a la vez, física, psíquica y espiritual, capaz de un hábil amaño de la mentalidad pública.

¿Podrían ser, en última instancia los «Manipuladores» nada más que un grupo humano, que ha conseguido ostentar una forma muy avanzada de poder psicotrónico?... Debemos considerar también que las riendas se manejan desde «Magonia», una suerte de universo paralelo imbricado con el nuestro, pero inaccesible tanto a los sentidos como a la razón del hombre ordinario. El tiempo en Magonia no fluiría a la misma velocidad que en la Tierra, ni el espacio allí sería una mera extensión longitudinal como nos enseña la ciencia física.

Algunos dicen que los ovnis son un cuerpo de policía estelar que trabaja como guardas-jurados para protegernos de la eventual agresión de hordas alienígenas a imperialistas. Al mismo tiempo, también se ocupar de impedir nuestras expediciones de conquista al espacio exterior y del que estalle una Tercera Guerra Mundial, la que podría desaparecer la biosfera terrestre y originarse una deflagración atómica en cadena que haría peligrar seriamente el equilibrio y la seguridad del mismo sol y su familia de planetas. Según muchos «hombres-contacto» que aseguran recibir mensajes de otra dimensión, los moradores de los mundos vecinos tomarán contacto con nosotros y de forma contundente, para neutralizar con métodos coercitivos la hecatombe de un conflicto nuclear, rompiendo así, por tan graves y justificados motivos, su tónica acostumbrada de no-contacto.

Dan Lloyd postula que en el universo hay ciertas categorías de seres espirituales cuyo propósito es obstaculizar la verdadera evolución de la humanidad. Inducen deliberadamente conceptos materialistas para evitar el libre pensamiento e impedir que el auténtico conocimiento espiritual sea aplicado en las actividades humanas vitales: educación, medicina, ciencia, arte y religión. Estas personalidades malignas eran ya bien conocidas en la antigua Persia con el nombre genérico de Arimán y como Satán, en la Biblia. Estarían sembrando la ilusión de que máquinas físicas están llegando a la tierra cargadas de hombres corporales del espacio exterior, es decir alienígenas, lo que no sería más que un gran cuadro alucinatorio inducido a propósito.

jueves, 5 de febrero de 2009

¿Por qué no entran en contacto con nosotros?

Ante las múltiples afirmaciones de su presencia, la pregunta lógica es ¿por qué no bajan de una vez y se dan a conocer?... Desde 1947 miles de personas en todo el mundo contemplan las evoluciones de extraños artefactos de características técnicas revolucionarias que, lejos de ocultarse, se exhiben ante las multitudes cada día con mayor audacia.

¿Se trata de un vasto plan educativo a largo plazo, con el ánimo de ir habituando lenta pero eficazmente a la población en cuanto a la constante presencia extraterrestre?...Con este método de montar un perenne espectáculo en los cielos, en medio siglo habrán domesticado la recalcitrante mente humana, que acabará aceptándolos como un fenómeno de rutina. Milagros del precontacto indirecto, que equivale a una impresionante campaña de relaciones públicas en orden a crear una seductora imagen interplanetaria.

El no-contacto es una realidad, sin perjuicio de que entre los extraterrestres y la raza humana se estén produciendo, en gran escala, otras modalidades menos patentes de interrelación, distintas al contacto abierto. En otras palabras, aunque el hombre de la calle no lo sepa, el contacto existe según los «contactados»-, no sólo en una sino en varias formas, y la única suerte de comunicación por ahora ausente, es el establecimiento de relaciones bilaterales, ostensibles y a la vista de todos.

Pudiera ser que un acercamiento mutuo se conceda en exclusividad a las especies evolucionadas y que el aislamiento, al menos parcial, de la raza inferior con respecto a la superior, sea la tónica ante civilizaciones que se encuentran en su primer estadio de despegue cultural.

¿Vivimos en un planeta joven y por ello la transferencia de información en dos direcciones no está aún formalizada?... ¿Somos una excepción, es atípico y claramente anormal lo que está ocurriendo aquí?, ¿O estamos experimentando la secuencia rutinaria de acontecimientos que han tenido lugar anteriormente en trillones de planetas?

Las generaciones venideras tal vez encuentren explicaciones a tantos desalentadores interrogantes sobre la normativa del canje de embajadores entre planetas. Por nuestra parte, hemos de contentarnos con ejercitar la imaginación controlada y recomponer el imposible rompecabezas en base a un ingente montón de datos aislados.

Se reportan unas cien observaciones al día, pero como sale a la luz un exiguo diez por ciento de los casos, quiere decir que se producen más de treinta mil incidentes en el mes, y millares de fotografías, captaciones de radar, aterrizajes, paseos de humanoides y monstruos antiestéticos, huellas y residuos en el terreno, agresiones, raptos de personas, «contactados» y el cuento de nunca acabar. Un espionaje bien planeado, que se concentra preferentemente en determinadas áreas neurálgicas: embalses de agua potable, instalaciones atómicas, bases militares, grandes factorías, centrales eléctricas, torres de microondas, nudos de comunicaciones y otras.

Como ha comentado Aimé Michel, la ausencia del contacto es uno de los elementos del magno «festival del absurdo» extraterrestre, y el problema número uno que nos plantea el fenómeno. ¿Por qué no se manifiestan?, clama la opinión pública. Al estudiar una batería de eventuales respuestas, es preciso recordar que quizás no obedezcan a un solo motivo sino a muchos, como corresponde a la pasmosa complejidad del problema del no-contacto.

Algunas posibles respuestas

La situación y desarrollo evolutivo de un sistema no pueden ser alterados por agentes externos al mismo, a fin de que los miembros de este colectivo asuman la responsabilidad de adoptar decisiones autónomas, de ejercer el derecho a crear su propio destino sin interferencias exógenas. Según este principio de no-intervención, ninguna humanidad planetaria está autorizada a perturbar el curso histórico de otra, a excepción de los centros decisorios encargados por la legislación del universo observable, de su supervisión, dirección y control. Su equivalencia a escala unitaria es la sagrada preservación del libre albedrío individual, ya que la realidad podría ser un conjunto de radical y absoluta autodeterminación en todos sus múltiples niveles.

Hay quienes opinan que el no-contacto es sólo transitorio; algo así como una medida precautoria, o cuarentena. Por ahora se encuentran interrumpidas las comunicaciones inter-espaciales, debido a violaciones históricas de la normativa global. En terminología teológica el bloqueo provisional de relaciones abiertas bilaterales sería producto del pecado original o de la rebelión de Lucifer. La teoría del aislamiento punitivo es vigorosamente defendida por los anónimos autores del fascinante «Libro de Urantia» (Chicago, 1955).

Es posible que haya un insalvable desnivel de psiquismo entre los supuestos visitantes y nosotros. Una comunicación eficaz implica la comprensión del mensaje recibido. Pero supongamos que las especies que merodean por nuestra atmósfera hayan seguido otra línea evolutiva; su inteligencia se ha desarrollado en diferente dirección o pertenecen a sistemas que nos son abismalmente extraños (multidimensionalidad, universos paralelos, frecuencias vibratorias interpenetradas, «realidades probables» de Seth, etcétera), con un mecanismo cerebral (y su consiguiente proceso lógico), aparato psíquico y dotación sensorial fantásticamente diversos a los del Homo Sapiens. En tales circunstancias (muy probables además en un universo cuya primera magnificencia observable es su asombrosa diversidad), cabe esperar barreras mentales y lógicas infranqueables, la incomunicabilidad radical entre sistemas. Lo que no debe de extrañarnos, pues somos incapaces de dirigir signos y señales reconocibles a los millones de especies animales que nos rodean y no sabemos decirle «me gustas» a un rododendro.

Pudiera ser también que no bajen para no enfermar pues no son inmunes a los gérmenes y dolencias terrestres. O bien porque no soportan nuestro medio.

Hay otra «atmósfera» psíquica o radio-biológica, que tampoco resisten según algunos «contactados». Son gente normal, incapaz de convivir en un ambiente de odio y miseria ética tan degradado como el terrestre. Se sienten desgraciados en mitad de un océano de pensamientos y vibraciones «densos» y de baja estofa.

Si tienen un nivel tan alto y tan desarrollado de inteligencia, puede ser que no les causemos ninguna gracia. Exponerse a nuestro rudimentario sentido del humor, perturbaría gravemente sus circuitos anímicos. Ni siquiera se conmoverían con las sutiles ironías británicas y encontrarían intolerable convivir con personas que no les capten al vuelo sus «golpes». Sólo este importante motivo sería ya una explicación para el no-contacto.

Somos muy primitivos

A quién se le ocurriría «contactar» con un montón de estiércol?... Nuestra perpetua historia de sangre, sudor y lágrimas hace sospechar que nos han destinado a un receptáculo de vida de moralidad atípica, donde por razones de economía y eficiencia penal han concentrado a los espíritus delincuentes, incorregibles y gamberros de una vasta región de la Vía Láctea. Un maldito basurero cósmico, donde sufren condena toda suerte de canallas e inadaptados, no merece desde luego lazos de amistad. Y no debemos culparles; reconozcamos que nadie va de gira a un Sing-Sing debidamente aislado en el espacio y que no es apetecible tratar con el «lumpen» residual de desterrados de muchos planetas cercanos, al menos antes de que se reformen y rehabiliten.

Supongamos que les da por abrir la espita del contacto. ¿A quién se dirigen?. .. ¿A la Casa Blanca, al Kremlin, al Papa o a Lola Flores? No hay representación válida para negociar a la única escala concebible que es la planetaria, dado que un planeta (o quizás un sistema solar) es la mínima célula político-administrativa viable a efectos de un pacto con El Espacio. El contacto aguarda, como mínimo, a que organicemos un gobierno mundial respaldado fehacientemente por la voluntad popular, capaz de designar interlocutores acreditados y de promulgar disposiciones legales que regulen pacíficas y constructivas relaciones interplanetarias.

Tal vez sólo les mueva el deseo de aprender y una aséptica curiosidad científica. Nos analizan fascinados como a insectos y, con sus métodos prodigiosos de observación a distancia, no necesitan conexiones personales.

Están investigando cuidadosamente toda la estructura terrestre y buscan un buen índice de fiabilidad en los resultados. Para ello, un principio generalmente aceptado de metodología científica aconseja reducir al mínimo la influencia de los instrumentos de examen en el sistema observado, máxime si sus componentes están dotados de inteligencia, pues ya se sabe que la gente modifica su comportamiento normal cuando se siente observada.

Suspensión transitoria del contacto

La «Rand Corporation» formuló una serie de recomendaciones para los astronautas de la NASA en su prevista exploración de planetas cercanos, y son todas ellas un lúcido manual de prudencia interplanetaria que Otto Binder resume así:

1. Los expedicionarios permanecerán en órbita y enviarán pequeños sondas sólo si no se observa vida en la superficie.
2. Si se comprobara la existencia de seres humanos, la primera expedición volverá sin haber intentado un aterrizaje.

3. Un segundo vehículo será lanzado con equipo ultrasensible, para espiar sin que se aperciban los habitantes.

4. Sensores rotando en órbita fotografiarán la totalidad del planeta.

5. Las instalaciones militares serán cuidadosamente registradas.

6. Se determinará si los nativos están más adelantados o retrasados que nosotros.

7. Si los aborígenes fueran hostiles, deben tomarse en los aterrizajes las máximas precauciones.

8. Jamás se descenderá en las grandes ciudades, sólo en áreas remotas con escasa densidad de población.

9. Equipos científicos recolectarán muestras de suelo, flora y fauna y otros especímenes de interés.

10. Si pobladores autóctonos se acercan a un artefacto, en ninguna circunstancia se abrirá fuego contra ellos.

11. En tal caso despegar inmediatamente y volver al cohete principal.

12. El más extremo secreto debe ser mantenido sobre la presencia de nuestras naves, y los acercamientos a la superficie sólo deberían realizarse durante la noche.

13. Ningún intento de contacto directo se llevará a cabo, sin asegurarse bien antes de la reacción favorable de los indígenas.

4. Si los naturales del astro extraño no son capaces de aceptar la idea de visitantes de otros mundos sin sentir pánico, el contacto debe ser postergado indefinidamente.

15. Se pondrán en juego toda suerte de sutiles artimañas para mantener perpetuamente en la duda a los nativos sobre la realidad de los artefactos encargados de la observación clandestina.

Las operaciones descritas, que requerirán varias incursiones, puede ser necesario mantenerlas durante un largo período de años o incluso de varias décadas, y siempre con un completo sigilo sobre la existencia de las aeronaves oriundas de la Tierra.

Por lo que se ve, una explícita antología de procedimientos de no-contacto es detalladamente aconsejada por la Rand, «el mayor embalse de energía cerebral al servicio de cualquier gobierno».

Contacto secreto

Se ha especulado sobre una «Cosmic Connection», el eventual acercamiento de los ufonautas a la «élite» que detenta el poder decisorio, cuidándose bien ambas partes de que negociaciones tan explosivas no trasciendan a la opinión pública. Cabe considerar dos variantes distintas de semejante hipótesis:

Los numerosos vehículos alienígenas y sus correspondientes tripulaciones que el gobierno norteamericano atesora en recintos ultrasecretos, a tenor de los convincentes resultados de una paciente investigación emprendida por Leonard Stringfield y otros estudiosos del tema. El Pentágono, según este coherente y bien documentado rumor, ha recogido más de una docena de aparatos interplanetarios y muchos cadáveres de ocupantes, principalmente en Méjico y en el sudoeste del país (Arizona, Texas y Nuevo Méjico). Este sería un genuino contacto «sólido», utilizando especimenes humanos y muestras de tecnología extraterrestre. Es de suponer que tales artefactos no han sufrido, un accidente, como irreflexivamente se ha apuntado, sino que los platillos «estrellados», junto con su contenido de enanitos calcinados, fueron colocados adrede sobre la arena del desierto y en las inmediaciones de alguna patrulla militar. Es significativo que a pesar de que los americanos lleven décadas analizando ansiosamente en sus laboratorios las naves «siniestradas», que sepamos no han logrado desentrañar el misterio de sus sistema de propulsión, porque ésa precisamente habría sido la intención de los que representan la complicada comedia sideral.

El segundo método de comunicación oculta, al margen de las multitudes, consistiría en un «tête a tête» (o mente a mente) entre los humanoides y los más encumbrados dirigentes de Estados Unidos, China y Rusia. Ha corrido mucha tinta sobre alguna suerte de conversaciones confidenciales entre las superpotencias y la Confederación de Planetas, en orden a concertar un pacto de concesiones y ventajas bilaterales, cuya primera y más cínica cláusula acordaría la perpetuación del no-contacto abierto y público. Según Otto Binder: «Es posible que los responsables políticos de los dos grandes bloques hayan tenido encuentros secretos con los alienígenas. Ambos sistemas de autoridad estarían solventando ahora, a dúo, el intrincado problema de cómo presentamos a nuestros hermanos del cosmos, sin pulverizar irremisiblemente la economía mundial, nuestros conceptos filosóficos, la tranquilidad popular y nuestro modo de vida».

Contacto privado

En esta categoría incluimos a los polémicos «contactados», que afirman recibir datos descriptivos de la realidad, proporcionados por agentes no convencionales que se valen de una amplia gama de métodos de comunicación: encuentros persona-a-persona, con figuras antropomórficas que descienden de un ovni, con entidades súbitamente materializadas delante del testigo, por telepatía, a través de un «médium» en estado de trance, por escritura automática, en forma de escritos anónimos recibidos por correo, etcétera. Se trata de un prototipo de contacto aislado, unipersonal y altamente selectivo, ya que los testigos son cuidadosamente elegidos por ciertas cualidades específicas apropiadas para el desempeño de la extraña misión que se les encomienda, abundando entre ellos los inadaptados y oligofrénicos, gente inestable y toda suerte de personalidades inestables y de ovejas negras.

Los «hombres-contacto» han florecido en gran escala desde la década de los años cincuenta, cuando abrió brecha el muy discutido (casi como todos ellos) George Adamski. Su número es mucho mayor de lo que se cree: los investigadores Don Elkins y Carla Rueckert han estudiado más de dos mil casos, el francés Jean-Pierre Troadec doscientos setenta y la Universarium Foundation de Portland (Oregón) insinúa que la nómina mundial asciende a doce mil. El volumen de información transvasada vía «contactados» es verdaderamente inmenso; calculamos que se han publicado más de doscientas mil páginas -la mayoría de ellas en lengua inglesa- sobre los temas más variados: Dios, la naturaleza del universo, las leyes naturales que rigen el cosmos, el comportamiento moral, la historia de la Creación y del planeta Tierra, la vida de Jesús, los rasgos de las civilizaciones en otros astros y niveles de existencia, el catastrofismo que nos espera de aquí al año dos mil y otras muchas cuestiones científicas que van desde la astrofísica a la estructura económica y la sociología; millones de palabras supuestamente reveladas que constituyen un masivo depósito de información, tal vez de insospechado valor, a la espera de que a la ciencia oficial se le ocurra someterlo a un metódico análisis.

La literatura «contactada» no es ciertamente fácil, y antes que nada hay que aprender a leerla. Sus textos no son lineales ni cartesianos, pues junto a enunciados sensatos, que pretenden explicar la realidad objetiva, aparecen premeditadamente mezclados «gazapos» que consisten en burdas falsedades, indicaciones absurdas, ridículas y contradictorias, elementos éstos infiltrados con ánimo de desprestigio, para que resulte intrincada la tarea de separar el trigo de la cizaña, el ruido de fondo o cortina de humo para despistar a los no avisados y estimular el escepticismo en el grueso de la población. Obviamente esta nueva revelación de la era atómica no va destinada a las masas, sino que con ella se intenta influir selectivamente, en un reducido núcleo de personas preparadas para asimilarla y que saben «de qué va la cosa», sin afectar las creencias del resto de la comunidad.

El «contactismo» no es más que una técnica, de lo más sutil y refinada, para comunicar nuevos conceptos, heterodoxos y subversivos para el status quo, de tal modo que sólo los capten los que son aptos para utilizarlos constructivamente y, al mismo tiempo, que el hombre de la calle saque la opinión de que se trata de los insensatos, un puñado de inofensivos charlatanes y desequilibrados. Es una sutil estratagema para insuflar la verdad a los pocos que se la merecen, sin efectos colaterales que trastornen a los que no se interesen por ella. Aunque, a la larga, el resultado acumulativo sobre el colectivo humano de los millares de contactados puede ser considerable y hacer las veces de una lenta separación para culminar finalmente en el contacto abierto.

La pareja formada por Don Elkins y Carla Rueckert ha elaborado una brillante monografía sobre los «contactados», publicada bajo el título de: «Secrets of the UFO», que de paso es uno de los estudios más exahustivos, interesantes y reveladores de toda la literatura ufológica.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Visitantes del Cosmos

Muchas personas aseguran haberse enfrentado con un humanoide o con el ocupante de un OVNI. Los informes acerca de estos encuentros aumentan pero, ¿qué grado de credibilidad merecen? ¿Quiénes o qué son esas criaturas?

A medida que se acumulaban más y más informes sobre OVNIs en los años 50 y 60 se observó una interesante pauta: había determinados momentos de gran actividad de OVNIs. Esto se designó como un fenómeno de «ola» o «crisis» e, invariablemente, en el momento culminante de la ola llegaban informes acerca de ocupantes humanoides de los OVNIs... un fenómeno dentro de otro fenómeno.

Quizás la más intensa, hasta ahora, haya sido la de 1954 en el noroeste de Europa -especialmente en Francia-. Otras olas importantes, desde entonces, ocurrieron en 1957-58 (América y Australasia), 1962-63 (América del Sur), 1964 (Estados Unidos), 1965 (en todo el mundo), 1977-78 (Gran Bretaña e Italia). La ola de 1964 fue muy compleja con una culminación principal y varias secundarias; entonces llegaron abundantes informes de encuentros con humanoides.

El caso de Quarouble, el 10 de septiembre de 1954, con sus grotescos enanos con traje de submarinistas y las naves con rayos paralizantes ha sido ya descrito en Documentos OVNIs. Poco después hubo otro informe en Francia, cerca de Cenon, donde a las 10.30 de la noche, el 17 de septiembre de 1954, un granjero que iba en bicicleta comenzó a sentir un extraño escozor. Desmontó y, lentamente, quedó inmovilizado (él lo describió como una «parálisis») mientras observaba una máquina que había delante de él en la carretera. Una criatura pequeña, que parecía vestir un equipo de submarinista se le acercó, emitió unos extraños sonidos y le tocó el hombro antes de alejarse para entrar en el objeto, que emitió un brillo verde y despegó como un rayo. Cuando se alejó, el granjero recuperó el movimiento.

Criaturas terribles

A las 8.30 de la tarde, el 27 de septiembre de 1954, cuatro niños franceses jugaban en el patio de la granja de su padre, en Prémanon, en el macizo del Jura, cuando oyeron ladrar al perro. El niño mayor fue a investigar y encontró a una criatura rectangular «como un terrón de azúcar» que se sostenía sobre uno de los lados y cuya parte inferior estaba dividida. El chico le tiró unos guijarros y le disparó una flecha de juguete. Después se acercó, tratando de tocarlo, pero fue arrojado al suelo por una fuerza invisible. Gritó, se incorporó y corrió aterrorizado hacia el patio; mientras, vio que el «ser» se desplazaba hacia una colina.

Los niños corrieron hacia la casa y vieron una esfera roja y brillante que se balanceaba sobre la hierba, a unos 150 metros de distancia. A1 día siguiente, los gendarmes encontraron un círculo de hierba aplastada de unos 4 metros de diámetro.

A las 7 de la tarde, el 9 de octubre de 1954, un peón que iba en bicicleta cerca de Poitiers, en Francia, encontró a una extraña criatura de 1,30 m aproximadamente de estatura, que parecía llevar un equipo de submarinista. Lo que se podía distinguir de su cabeza parecía una masa de cabellos a través de los que se vislumbraban unos ojos brillantes. La criatura anduvo un momento por el camino y después desapareció entre los árboles.

El 10 de octubre del mismo año, en el norte de Francia, en Pournoy-la-Chétive (en la zona del Mosela), a eso de las 6.30 de la tarde tres niños que estaban patinando vieron aterrizar una «máquina brillante». Una «especie de hombre» muy bajito apareció vestido con un «vestido negro» , parecido a la sotana de un cura. Su cara era muy velluda y tenía ojos grandes. Llevaba una linterna que deslumbró a los chicos y decía palabras que no entendieron. Asustados, se alejaron velozmente y, cuando miraron hacia atrás, vieron que la máquina se elevaba rápidamente.

Al día siguiente, tres hombres iban en coche por Tapignac, cerca de Royan, en la costa atlántica de Francia, cuando vieron un resplandor rojo en los campos y en el cielo; eran más o menos las 7.30 de la tarde. Se detuvieron, bajaron del coche y vieron un objeto en forma de disco con una cúpula rojiza a unos 250 metros de distancia, flotando a unos 10 metros del terreno. Después de unos segundos se alejó entre los árboles, pero su luz seguía siendo visible. Los hombres cogieron una linterna y se dirigieron hacia la luz; el objeto que había aterrizado a unos 400 metros. Cuatro seres de 1 metro de estatura trabajaban debajo de la nave. Al verlos, las pequeñas criaturas desaparecieron dentro del disco que, después de cambiar rápidamente de color, despegó a toda velocidad.

La diversidad y la variedad de conductas de los humanoides es evidente aun con estos pocos ejemplos. Seres altos, desgarbados, saltarines, que llevaban trajes transparentes; enanos sin brazos con trajes de submarinista y grandes cascos; criaturas rectangulares como terrones de azúcar que llevan un arma oculta; monstruos hirsutos de ojos saltones con túnicas negras. También se informó de la presencia de seres que daban golpecitos amistosos en el hombro, o que pasaban de largo; seres que arrojaban rocas o jugaban al escondite o arreglaban las averías de sus naves. Algunos apuntaban a los testigos humanos con luces o rayos; algunos experimentaron una «parálisis» temporal. Todo esto es muy diferente del estilo y la conducta del gentil «venusino» de cabellos largos que, según se dijo, mantuvo una cortés discusión telepática con George Adamski.

¿Cómo son los testigos que han experimentado «encuentros en la tercera fase»? (La expresión fue acuñada por el doctor J. Allen Hynek en su libro The UFO experience, y utilizada espectacularmente por los realizadores cinematográficos.) La lista incluye supervisores, buscadores de minerales, un propietario rural, hombres de negocios, niños, un granjero, un peón y un profesor. Y si se añaden a la lista los médicos, agentes de policía, soldados, amas de casa, hombres de ciencia, obreros y aviadores que han tenido experiencias similares y con los que se llega a abarcar una muestra muy representativa del público, comienzan a aparecer moldes de conducta singularmente coherentes.

Las personas que tienen el contacto se sienten inquietas, asombradas o atemorizadas y sienten una obligación obsesiva de discutir el incidente con amigos o el imperativo de informar acerca de él a las autoridades, aunque con frecuencia después sienten el deseo de habérselo callado.

Muy pocos de los miles de testigos buscan publicidad, pronuncian conferencias o escriben libros acerca de sus encuentros. Sin embargo, la misma naturaleza de los contactos con los humanoides: su rareza, la calidad inquietante de muchos de los informes, las muchas actividades cuestionables o inútiles de las criaturas son un argumento en favor de que los relatos puedan ser correctos. Los tramposos probablemente se sentirían obligados a elaborar relatos más coherentes y a que contuvieran algún mensaje.

El flujo de informes sobre humanoides no disminuye. A eso de las 3 de la tarde, el 5 de febrero de 1971, dos trabajadores forestales en Kinnula, Finlandia, vieron un OVNI que aterrizó sobre unas largas patas en el claro donde se encontraban. Una criatura de menos de 1 metro de estatura, vestida con un mono verde y un casco con lentes emergió de una abertura y se dirigió hacia ellos. Sus manos parecían redondas y no se veían dedos.

Uno de los trabajadores se adelantó con su sierra eléctrica en funcionamiento; el ser se retiró y flotó hacia la nave, en la que ahora se veían otras entidades. El trabajador cogió un pie a la criatura y se quemó la mano. El extraterrestre entró en la nave que despegó inmediatamente.

Un año antes, el 7 de enero de 1970, dos finlandeses que estaban descansando durante una carrera de esquí alpino en el claro de un bosque, vieron aparecer un disco con cúpula, rodeado de niebla con un rayo de luz que se dirigía directamente al terreno. Cuando el rayo tocó la nieve saltaron chispas y, súbitamente, apareció un pequeño ser en el haz de luz.

La criatura tenía brazos y piernas delgados, nariz ganchuda, mono verde y botas, un casco cónico y brillante y medía menos de un metro. Apuntó una «caja» en dirección a uno de los esquiadores, Aarne Heinonen, y después tanto el rayo como el ser se desvanecieron en dirección al «platillo» que desapareció de pronto. Heinonen estuvo varios meses enfermo después del incidente.

¿Ver para creer?

A primera hora del 12 de octubre de 1963, Eugenio Douglas, camionero, fue deslumbrado por una luz brillante que apareció frente a él en la carretera, cerca de Córdoba, Argentina. El camión se fue a la cuneta y Douglas se bajó, viendo entonces un gran objeto metálico en la carretera. Tres seres que parecían robots cuya estatura estimó en unos 4 metros salieron por una puerta. Llevaban cascos y trajes que «se pegaban a su cuerpo». Douglas disparó varias veces contra ellos y después huyó. El OVNI «zumbó» y sintió un escozor causado por los «rayos» mientras corría.

En octubre de 1963 una mujer que vivía en Washington, Estados Unidos, vio tres ocupantes en un OVNI cilíndrico. Uno salió a través de la pared de la nave y se acercó a ella. Llevaba un mono gris, con una especie de abertura para los ojos, aunque éstos no eran visibles. Después, el ser volvió a la nave de la misma extraña forma.

Un mes después, el 16 de noviembre de 1963, dos chicos de Kent, Inglaterra, paseaban con sus novias, cuando vieron bajar una brillante «estrella» que se quedó flotando y se desplazó entre los árboles a algo más de 70 metros de donde estaban. El OVNI dorado y ovalado se detuvo e instantáneamente, una figura de tamaño humano emergió y se dirigió hacia ellos arrastrando los pies. Cuando vieron que era totalmente negra, no tenía cabeza y tenía alas de murciélago, los cuatro sintieron pánico y huyeron.

En muchos de estos casos, tanto los OVNIS como sus ocupantes usan haces de luz o rayos, o alguna clase de fuerza invisible. Además, las apariciones y desapariciones instantáneas, el atravesar las paredes y los rayos que flotan parecen indicar que, en muchos casos, los testigos veían imágenes proyectadas por inteligencias situadas dentro de las naves. Hay pruebas de que los ocupantes de los OVNIS eligen clarividentes y sujetos hipnotizables como contactos.

En una brillante serie de artículos que aparecieron en Flying Saucer Review, titulada «Una mirada larga y fría a las inteligencias extraterrestres» el autor, C. Maxwell Cade, un radiólogo, sugería que los ocupantes de los OVNIs podían leer temores de los testigos (¡Dios mío! ¡Un platillo volante! ¿Habrá un monstruo peludo dentro?). Esa emanación, amplificada, podría ser retransmitida a la mente del testigo y... ¡aparece un monstruo peludo!

Maxwell Cade señala que hay muchas formas de provocar alucinaciones, desde una simple sobredosis de alcohol, la hipnosis, la sugestión y las drogas (como el LSD) hasta la irradiación del cerebro con ondas de alta frecuencia; todas ellas son más o menos peligrosas para el sujeto. Si esas técnicas están a nuestro alcance, ¿quién puede imaginar los métodos para influir en la mente que podrían ser utilizados por inteligencias superiores?.

martes, 3 de febrero de 2009

El Chupacabras: ¿Un Alienígena?

No nos hemos de creer todo lo que vemos, leemos o nos cuentan. Muchos de los supuestos avistamientos ovnis que nos muestran tienen una explicación científica, la cual no hace falta irse a otros planetas para buscarlas, ya que están más cerca de lo que parece.

Antecedentes

No pocas veces se ha tratado de correlacionar las apariciones de ovnis con la muerte o desaparición misteriosa de animales en determinadas zonas. A partir de 1974 comenzaron a publicarse noticias sobre casos de animales muertos misteriosamente en diversos puntos de Estados Unidos como Kansas, Nebraska, Iowa, Dakota del Sur, Colorado, Oklahoma, y Minnesota.

A muchas de las víctimas les faltaba algún órgano (oreja, lengua, nariz, rabo u órgano reproductivo) mutilado con aparente precisión. Además los animales muertos aparecían "completamente sin sangre, como si su cuerpo hubiese sido secado con una aguja".

En Puerto Rico, de febrero a julio de 1975, ocurrieron numerosas muertes de animales en circunstancias casi idénticas coincidiendo en la misma zona geográfica con docenas de casos ovnis y con otros fenómenos supuestamente afines.

Justamente veinte años después de los sucesos del llamado "vampiro de moca", como se acuñó popularmente a la bestia.

El Chupacabras aparece en Puerto Rico

El nacimiento del Chupacabras, al menos en su edición moderna, se remonta al mes de marzo de 1995, cuando los vecinos de los municipios de Orocovis y Morovis en el interior de Puerto Rico descubrieron que los animales de las granjas eran atacados de una forma sensiblemente diferente a la habitual en los animales salvajes o en el hombre.

Conejos, pollos, cabras, etc. empezaron a ser encontrados totalmente desangrados, apareciendo los cadáveres con un simple y pequeño orificio, especialmente en la garganta. La plaga se extendió por la isla rápidamente. Las primeras descripciones del misterioso asesino no aparecieron hasta seis meses después de la aparición de la epidemia. Fue en septiembre del pasado año cuando fue observado por Madelyne Tolentino, una ama de casa de Canóvanas, al este de San Juan. Ésta y otras observaciones paralelas lo bautizaron en la zona como "El canguro" y "El conejo".

Las descripciones lo presentaron como una horrosa entidad semejante a un canguro con colmillos y con un abombamiento en sus en sus ojos rojos y sus bocetos corrieron por toda la isla. Y por gracia del ufólogo Jorge Martín, a través de internet, la imagen se extendió al resto de la civilización.

Pero en Puerto Rico se iban sumando cadáveres al guarismo del vampiro. Nuevos aterrorizados testigos hacían sus descripciones y los artistas daban forma a sus palabras: humanoides, depredadores de pata hendida y retorcidas gárgolas de catedral. El terror estaba sembrado en las zonas rurales. Las autoridades municipales organizaron unas doscientas partidas para capturarlo. Sectores políticos reclamaron una investigación oficial a un gobierno que ignoraba los dantescos hechos.

Algunos científicos señalaron que los responsables debían ser monos, perros u otro animal exótico que habite libremente en el país. Las necropsias no establecieron un patrón único de muerte: traumas en el cuerpo, infecciones bacteriales, perdida de sangre.

Pero los canovenses que decían haberlo visto, estas teorías estaban muy lejos de la realidad: «Yo quisiera tener de frente a la gente que dice que el "chupacabras" es un perro o un mono, que me les voy a reir en su cara. No hay quien me diga que el monstruo ese que yo vi era real. Yo lo vi con estos ojos y no estoy loco», señaló exaltado el pescador Luis Ángel Guadalupe. El hombre narró que hace un par de meses se encontraba pescando con su cuñado cuando de pronto "una cosa horrible y con alas" se le presentó. Del susto el pescador soltó lo que tenía entre manos y se fue corriendo.«Entonces nos persiguió a mí y a mi cuñado hasta llegar a mi casa. Después de ese día no lo he vuelto a ver».

Durante las primeras semanas de 1996, los ataques del Chupacabras comenzaron a menguar, pese a que las referencias de la prensa sobre su actividad no habían disminuido.

Las temperaturas en esa época del año son frías con lo que se pensó en una posible hibernación en las montañas de la selva tropical de El Yunque, o en alguno de los muchos sistemas de cavidades que hay en las isla, especialmente alrededor de Aguas Buenas, a unos 50 kilómetros de San Juan.

Pero la tranquilidad no duraría mucho. Las alas del maligno ensombrecieron de nuevo la vida de los portorriqueños. A principios de marzo Arturo Rodríguez, un granjero del Barrio Sumidero, en Aguas Buenas, notificó la pérdida de 30 gallos luchadores y gallinas. Los animales tenían punzadas en su garganta y en el cuerpo. Se afirma que agentes del Departamento de Recursos Naturales realizaron una investigación in situ.

El sábado 9 de marzo, un chico llamado Ovidio Méndez estaba enterrando una gallina muerta cuando observó un extraño ser de 1,20 metros de altura caminando a dos patas. Su cuerpo era gris oscuro, poseía ojos alargados rojos, largos colmillos y las manos en forma de garra. La policía no encontró nada. De todas formas no todas las personas estaban de acuerdo en que el Chupacabras fuera el responsable de las muertes de los animales. Una mujer creía que su conejo había sido asesinado por un perro.

Como suele pasar en estos casos, a falta de una explicación que resulte suficientemente convincente, las especulaciones comienzan a correr. Así aparecieron sofisticados argumentos sobre perros con un colmillo, un simio delincuente, inconfesables experimentos genéticos y, cómo no, alienígenas. O el propio diablo cuando uno de los testigos afirmó que la aparición estuvo acompañada de un "olor fuerte a sulfuro".

También fue detenida una santera, acusada de matar a los animales domésticos para sus ritos, pero es evidente que no podía ser la causante de todas ellas. Se dijo que debían ser diversos grupos Yoruba, pero lo cierto es que eso contradecía la hipótesis oficial hasta el momento: monos o perros. La matanza continuó en el Barrio Sumidero, especialmente en los sectores de La Araña, La Vega y la Capilla donde centenares de animales domésticos, pollos, patos, ocas e incluso algunas cabras, corderos y vacas, fueron desangrados. En uno de los ataques, además de las muertes causadas, el agresor arrancó de sus goznes una puerta metálica de 4,8 metros por 4,2.Tal desproporcionada prueba de fuerza no hizo sino aumentar el terror de los habitantes de la zona.

En esos momentos el fenómeno del Chupacabras ya había trascendido las fronteras insulares y se había extendido entre las colonias hispanoparlantes de Florida y Texas superando el ámbito de lo paranormal hasta el punto de que abrieron restaurantes con tan pintoresco nombre, un grupo de música de salsa se apodaba "Los Chupacabras" y se concebían otros proyectos.

Internet también disponía de su propio escenario en la red mediante páginas web. Los avispados comerciantes pronto lanzaron sus camisetas y otros productos con el retrato robot del sangriento devorador. La bestia también inundó las tiras cómicas y los escenarios comenzaron a tomarlo en consideración.

El caso más notable es el de Méjico donde las viñetas de sátira política han identificado al antiguo presidente Carlos Salinas de Gortari como un auténtico vampiro. Diarios y revistas como The New York Times, Time International, The Washington Post, El Diario la Prensa (Nueva York) y Florida Today habían publicado artículos sobre los acontecimientos. Canóvanas y su alcalde, José "Cheno" Soto Rivera, organizador de las expediciones para capturar a la fiera, habían sido inmortalizados por las cámaras de televisión del continente.

En los estados norteamericanos, la historia de este fabuloso canguro se ha mezclado con las del Diablo de Jersey, un personaje procedente de la mitología indígena y cuya presencia se denota en los últimos 260 años, contándose 2.000 supuestos testigos, siendo un clásico dentro de la zoología fantástica o criptozoología.

Conforme crecía el alud en Puerto Rico, aparecían nuevas especulaciones, generalmente gratuitas y a cual más pintoresca. Así el hermano Carmelo, un ejemplo de los autotitulados como psíquicos, pontificaba que las mutilaciones procedían de "una raza de vampiros que se complacen con la sangre animal" y que sólo se puede terminar con ellos usando "un rayo láser o una bala de plata". Con sus dotes clarividentes afirmó que estos seres no atacan a los humanos porque la sangre está demasiado infectada de toxinas y de grasas.

Por su parte, un grupo ufológico de corte fanático conocido con el acrónimo de NOVA indicó que el Chupacabras era una de las 20 criaturas que habían descendido a la Tierra procedentes del espacio. Su repugnante misión consistiría en realizar experimentos con sangre humana con el objetivo de liberar perniciosos virus como el VIH causante del SIDA. Este grupo paranoico se dedicó a acosar a testigos e investigadores indicándoles que contaba con el respaldo de "una organización secreta del gobierno". Sus actividades no se detuvieron hasta que fueron expuestas por el ufólogo Jorge Martín en su programa de radio Ovnis Confidencial.

Sobre Puerto Rico recae la pésima reputación de ser campo de pruebas para armas secretas experimentales que van desde la Talidomida hasta armamento radiactivo, por lo que no fue difícil que algunos creyeran que el Chupacabras era el resultado de un experimento genético cuya salvaje actividad había sido concebida por el gobierno norteamericano.

Pero las teorías no terminan aquí. Otros vincularon la llegada del chupacabras a la vieja e infundada creencia de que en Puerto Rico existen túneles que unen la isla con territorios continentales, especialmente con los Pirineos y Sudamérica. Incluso se sugirió que la criatura había acudido desde el Más Allá durante una oscura ceremonia de santería. Esta macabra creencia tiene mayor predicamento entre quienes han sufrido daños causados por el Chupacabras como si hubiesen sido víctimas de algún tipo de brujería o maldición que perjudicara su hacienda.

No obstante, la idea más extendida es que se trata de un ser alienígena, no en vano Puerto Rico se ha caracterizado siempre por una gran cantidad de avistamientos OVNI, lo que ha llevado a muchos a considerar a la isla americana como una zona caliente del planeta. Estas mutilaciones tendrían el mismo origen que las que se produjeron con anterioridad preferentemente en el Medio Oeste americano, donde numerosas cabezas de ganado aparecieron halladas sin sangre ni glándulas endocrinas. Esto se debería a una atrofia del tubo digestivo de los alienígenas, lo que motivaría consumir un preparado con la sangre y las glándulas endocrinas que absorberían a través de la piel. Esta explicación ha sido apuntada entre otros por Salvador Freixedo. Los extraterrestres, mediante una técnica genética habrían creado un animal que cumpliría la misión de chupar la sangre.

El Chupacabras llega a México

El 1 de mayo de 1996 un reportaje en el programa de noticias Primer Impacto de la televisión mexicana alertaba a la población sobre el creciente número de mutilaciones animales en las regiones de Jalisco, Sinaloa y Veracruz, especialmente esta última en las poblaciones de Las Trancas, Tlaliscoyan y Nachital, cuya economía gira en torno al ganado caprino.

Sin embargo la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Veracruz no realizó ninguna investigación argumentando que se habían enterado a través de los medios de comunicación. La opinión de los expertos fue que se trataban de ataques de coyotes o murciélagos.

Las primeras especulaciones hablaban de una nueva especie de murciélago gigante de metro y medio de tamaño y un peso de unos 9 kg que podría haber inmigrado procedente de Sudamérica, algo así como los enjambres de abejas asesinas africanas.

José Burria, del Departamento de Agricultura Federal, atribuyó por su parte las muertes a algún coyote o felino, posiblemente exacerbado por la sequía en el norte del país. Claro que no supo indicar por qué no habían ocurrido nunca antes en situaciones semejantes. Mientras, las historias corrían gracias a una prensa siempre ansiosa de aumentar sus dividendos, destacando en esta labor los periódicos Sol de Sinaloa y Sol de Occidente.

El miedo se iba extendiendo y las economías locales percibían los efectos de la poca predisposición a salir de sus hogares, sobre todo de noche, por parte de lugareños de las pequeñas poblaciones del norte de México. Ellos argumentaban que un humanoide mujer-lobo aullaba y gemía en la oscuridad. Este hecho tiene, según se dice, un precedente en la inusual ola de mutilaciones animales que asoló la República Dominicana en 1978. Las noticias de que seres humanos habían sido atacados por el Chupacabras encendió mucho más los ánimos.

Teodora Reyes, vecina del villorrio Alfonso Genaro Calderón (sic), en el estado de Sinaloa, mostró por televisión unas extrañas "marcas de mordiscos", que en realidad parecían laceraciones o quemaduras, producidas por una garra del Chupacabras. Sin embargo ella no fue la única. Ángel Pulido, un granjero radicado en el estado de Jalisco, mostró pinchazos semejantes en su brazo derecho debidos, según señaló, a un gigantesco murciélago que se parecía a una bruja. Y el alud aumenta de volumen conforme progresa por la ladera descendente y aparecen nuevas "víctimas" con pinchazos en puntos diversos del cuerpo y de los que no poseían conciencia.

En el estado de Nayarit, la policia judicial, según se dice, abrió fuego contra un Chupacabras en plena fuga antes de saltar una cerca de 1,80 metros.

Un poco de sociología

En ninguno de los dos países se ha prestado una atención especial a los sucesos desde la perspectiva oficial. En México las autoridades federales han reiterado que todos los incidentes investigados apuntan a que se trata de lobos o coyotes.

Sin embargo, Marielena Hoyo, directora del Zoo Chapultepec de la ciudad de México, reconoció la antigüedad histórica de los sacrificios de animales y se refirió a una descripción del Levítico en la que se denota el uso de herramientas perforadas para derramar la sangre animal para propósitos rituales, a lo que añadió que la seguridad de su institución había sido reforzada por si alguien quería emular al Chupacabras.

Pese al poco tiempo transcurrido desde la aparición de este particular vampiro, rápidamente se manifestó un fenómeno social y comercial entorno a la bestia. Aparecieron llaveros, camisetas y viajes turísticos por los pagos donde el depredador exhibía sus mejores aptitudes.

Algunos medios de comunicación han jugado un rol fundamental en la expansión entre la comunidad hispana allende Puerto Rico del fenómeno del Chupacabras. Tony Zavaleta, un antropólogo de la Universidad de Texas en Bronsville, indicó que los noticieros, con sus diarios y crédulos reportajes, habían convertido al Chupacabras en una leyenda.

De acuerdo con Mark Glazer, un antropólogo de la Universidad de Texas-Pan American en Edimburg, esta leyenda es estable y duradera como lo es Nessie en el lago Ness.

El experto en folklore, James Griffith, de la Universidad de Arizona, cree que el crecimiento de la leyenda desde su germen inicial es una maravilla de la era electrónica, un invento popular transmitido por radio y TV. También añadió que estaba interesado en ver si el Chupacabras alcanzara el estatus de animales legendarios como La Corua, una serpiente acuática, o el Carbuncho, un pequeño animal de cuatro patas, a veces con alas, que despide luz en su frente, lo que permite ser observado en los campos del norte de Sonora.

Conclusión

De lo poco que estamos seguros es que es un hecho el incremento de las muertes de animales "vampirizados" en Puerto Rico y Méjico. Se ha informado ya de casos en Costa Rica, El Salvador desde abril, Guatemala e incluso en la Amazonía. En Florida en marzo y desde abril en otros puntos de EE.UU como Cambridge (Massachussets), la ciudad de Nueva York, Nueva Jersey, San Antonio, San Francisco y Moscú en Rusia.

También se ha sabido que en 1993 una bestia de comportamiento semejante atacó en Bulgaria causando varias muertes humanas, según consta en la prensa del momento. En Puerto Rico los científicos han atribuido los "ataques vampíricos" a caninos, de una rara variedad de un solo colmillo quizás y a fieros macacos. En Méjico, fueron coyotes y murciélagos, con su carácter distorsionado por la sequía. Los testigos y propietarios de animales han sido calificados como incompetentes, desinformados e incluso mentirosos.

El biólogo Cedar García acuso a Jorge Martín y a Salvador Freixedo de ser "charlatanes" después de su aparición en la televisión pública de Puerto Rico. Escépticos y reputados ufólogos coinciden: fraudes, exageraciones e histeria. Sin embargo para muchos quedan preguntas en el aire.

¿Por qué una sola marca de pinchazo?. ¿Cómo puede penetrar con suficiente profundidad en animales vivos para extraer su sangre?. ¿Que tipo de extraña baba es la que deposita sobre sus víctimas?. Y sobre todo ¿Qué está viendo la gente?. Quizá todo sea el mito de la bestia extraterrestre, pero vale la pena estudiarlo.

Canguros sanguinarios del más allá

No es la primera vez que se escuchan historias sobre seres en forma de canguros con desmedido gusto por la muerte. En los años 50, en Tucson, Arizona, corría de boca en boca la existencia de una bestia que atacaba a los rebaños en forma de canguro y rata, pero en los años sesenta desapareció. Durante los años sesenta y setenta aparecieron referencias a este tipo de seres en los tabloides norteamericanos, incluso se fotografió en Nebraska. Estos hechos no son aislados sino que están imbricados en el folklore norteamericano.

En 1934 un canguro bebedor de sangre causó pánico en la zona austral de Tennessee. Sus ataques fueron espeluznantemente semejantes a los del Chupacabras, marcados por la muerte de ganado, mutilaciones en animales y otras víctimas de sus temidos ataques nocturnos. Otra de sus particularidades era su velocidad para desvanecerse.

lunes, 2 de febrero de 2009

Las fotos de Rex Heflin

Las observaciones de OVNIS pueden tomarse en serio si satisfacen dos criterios: que sus testigos sean fidedignos y que sean confirmadas por testimonios independientes. Sin embargo, aquí presentamos un informe que presenta unos cuantos cabos sueltos, aunque fue hecho por un policía de carreteras responsable y llega apoyado por algunas de las mejores fotos de OVNIS que se hayan tomado... si es que son auténticas.

Una de las series de fotografías más impresionantes de un supuesto OVNI es la que tomó el señor Rex Heflin a las 12.38 (hora de verano) del 3 de agosto de 1965, en la carretera de Myford, cerca de la autopista de Santa Ana, en las afueras de Los Ángeles, California (EE.UU.). Heflin, que era agente de policía desde hacía cuatro años, trabajaba en el Departamento de Tráfico del condado de Orange en el momento en que tomó las fotos.

En su informe Heflin declaró que alrededor de las 11.30 de la mañana del 3 de agosto, su camión estaba aparcado mirando al nor-noreste a un lado de la carretera de Myford, a la vista del empalme con la autopista de Santa Ana. Intentaba ponerse en contacto por radio con el supervisor de mantenimiento de carreteras, para informar que las ramas de un árbol obstruían la visión de una señal de cruce ferroviario, cuando de pronto la radio del camión dejó de funcionar.

Inmediatamente vio lo que al principio creyó un avión, que se acercaba desde la izquierda (nor-noroeste); pero unos instantes después se dio cuenta de que era un disco con una cúpula.

Cogió su cámara Polaroid modelo 101, que forma parte del equipo de los policías de tráfico del condado de Orange, y tomó la primera fotografía, a través del parabrisas del camión. Heflin dijo que el objeto se movía lentamente, trazando un arco sobre la carretera. Tomó la segunda foto, también a través del propio parabrisas. Tomó la tercera justo antes de que el OVNI, que se había «estremecido» una o dos veces, se elevara y acelerara, trazando un amplio arco más allá de la autopista, dirigiéndose hacia el noroeste. Cuando se le preguntó si la parte inferior del OVNI parecía tener marcas, aberturas o rastros de equipo de aterrizaje, Heflin replicó:

"¡No! Lo único que vi en la parte inferior de la nave fue un rayo de luz blanca que surgía del centro y trazaba un círculo que Ilegaba al borde exterior de la nave. El movimiento era algo parecido al barrido del rayo de la pantalla del radar. Súbitamente, la nave desapareció, dejando en el aire un anillo de humo o vapor."

Heflin dijo que avanzó con el camión por la carretera, se bajó y lo fotografió antes de que desapareciera.

El testigo volvió a su camión y descubrió que la radio volvía a funcionar. Esa misma tarde, al acabar su turno, volvió a la oficina y enseñó a sus colegas las fotos. El informe Condon comenta que, en los primeros días después de la observación, Heflin permitió a muchos de sus amigos que hicieran copias de las fotos: «El tiempo iba pasando, y aparentemente se iban haciendo más copias de las fotos, para los amigos de los amigos, hasta que toda Santa Ana quedó saturada de fotos del OVNI".

Uno de estos amigos de Heflin, después de pedirle autorización, envió copias a la revista Life. Según el informe de la comisión Condon, fueron rechazadas por «ser demasiado discutibles», aunque eran «las mejores que ha visto Life hasta ahora».

El periódico local, el Santa Ana Register, se enteró de la observación de Heflin; lo localizó y le pidió que le enseñara las fotografías. Éstas provocaron mucho interés y se hicieron ampliaciones, que se «recortaron» para su publicación; la primera fotografía apareció en un artículo del Santa Ana Register el 20 de septiembre de 1965.

Ni que decir tiene que a Rex Heflin le pidieron copias de sus fotografías numerosos grupos de interesados a investigadores; lo curioso es que no pudo proporcionar las copias originales. Afirmaba que los negativos que había utilizado el Register se habían sacado de las fotos Polaroid originales, y que él estaba presente cuando se hicieron las ampliaciones, pero el periódico insistió en que sus fotos se habían tomado de copias de Polaroid.

A partir de aquel momento un nuevo misterio envolvió el asunto, ya que Heflin afirmó haber entregado las fotos originales a un hombre con credenciales que había declarado ser miembro del Departamento de Defensa Aérea Norteamericano (NORAD). Desgraciadamente, Heflin no solicitó un recibo por sus fotografías, y afirma que no llegaran a devolvérselas nunca.

Unos meses después, la NORAD negó haber intervenido en el incidente y, según el Orlando Sentinel, periódico de Florida, el coronel George P. Freeman, portavoz del Pentágono para el proyecto Blue Book, afirmó que otros «hombres misteriosos» habían entrevistado y «silenciado» a testigos de OVNIS de otros Estados por procedimientos similares, afirmando que pertenecían a la NORAD o a otros organismos del gobierno.

Un ambiente de confusión y especulación rodeaba a las fotos de Heflin. Pero en abril de 1969 se arrojó nueva luz sobre el tema cuando el ingeniero aeroespacial John R. Gray, que había participado en el programa espacial Apolo, publicó en la Flying Saucer Review un estudio que apoyaba considerablemente las afirmaciones de Heflin.

Trabajando con una ampliación sin recortar de la primera foto (que mostraba, en la carretera, la sombra del poste de telégrafos a 8 metros de la cámara) calculó la elevación y el acimut del sol en el momento de la observación: 72°46' y 162°51', respectivamente. Usando estas cifras, pudo demostrar que la observación había tenido lugar a las 12.38, hora de verano; Heflin, que no llevaba reloj, había calculado que eran las 11.30, lo cual se ajustaba bastante a la hora solar. El señor Gray también señaló que, como el supuesto OVNI no arrojaba sombra sobre la carretera, su diámetro tenía que ser forzosamente inferior a 27 cm o superior a 1,8 m.

Esta afirmación se basaba en cálculos acerca de la posible altitud del objeto y su distancia de la cámara. Por ejemplo, si el diámetro del objeto hubiese sido de 1,80 m, su distancia de la cámara hubiese sido de 43,6 m. En comparación, la tubería vertical blanca de riego que se ve en la parte izquierda de la carretera estaba a 75 m de la cámara.

El señor Gray descubrió que, si el objeto hubiera tenido 1,80 m de ancho, su altura habría sido de 8,7 m. A esa altura, la sombra del objeto en la carretera hubiese resultado visible en la foto. El mismo Heflin había calculado que el diámetro del objeto era de unos 9 m; si fuera así, el señor Gray estimó la distancia horizontal de la cámara al supuesto OVNI en 220 m y su altura en 40 m. Estas cifras se aproximaban bastante a las declaraciones de Heflin, quien calculó que el objeto estaba a 800 m y volaba a una altura de 45 m.

Aunque mucha gente cree que las fotos de Heflin son auténticas, otros opinan que todo es una falsificación, debido a las inconsistencias que presenta la historia; es una lástima -algunos lo consideran sospechoso- que las fotos originales no se hayan conservado. Sin embargo, no hay que olvidar que la actitud del gobierno estadounidense -y de las organizaciones con él relacionados- respecto al tema OVNI no siempre ha sido clara. Las afirmaciones de Heflin en cuanto a la intervención de la NORAD, corroboradas en cierto modo por las declaraciones del coronel Freeman, podrían ser ciertas.

Por su parte, la organización norteamericana Ground Saucer Watch analizó las fotos de Heflin con técnicas de computadora y llegó a la conclusión de que probablemente son falsas. Pero, para ser justos, hay que decir que este organismo se ha equivocado otras veces.

El incidente fue asimismo investigado por el doctor W. Hartmann, miembro de la Comisión Condon, encargada de elaborar un estudio de estos hechos. El citado investigador llegó a la conclusión de que el caso tenía «poco valor probatorio»; las fotografías no contenían «datos físicos o geométricos que permitan una determinación de la distancia o del tamaño, independientemente de las declaraciones del testigo». El doctor Hartmann también comentó que Heflin había podido preparar las primeras fotografías con una falsa maqueta: sujetando una vara al techo del camión, y haciendo colgar de ella una maqueta por medio de un cordel suficientemente fino, hubieran podido tomarse fotos idénticas.

Aunque, como él mismo dijo, esto no prueba que las fotos de Heflin sean falsificaciones, ciertamente disminuye su valor como pruebas de la existencia de OVNIS.