jueves, 7 de abril de 2011

Ayers Rock: Origen del principio de los tiempos

Para los aborígenes australianos la Tierra se formó en una lejana era conocida como la Época del Sueño. Héroes a la vez semi-humanos y semi-animales viajaban entonces a través de las desérticas llanuras de Australia dando forma al mundo y a la sociedad con sus acciones. Su paso quedó marcado en la forma cuevas, rocas, riachuelos…, lugares sagrados en los cuales permanece la energía de aquellos héroes primigenios y que es necesario conocer para sobrevivir en el desierto.

Todas las rutas de la Època del Sueño se cruzan en Uluru, un enorme montículo rocoso que emerge de la llanura a unos 329 kilómetros al suroeste de Alice Springs y al cual el comisionado William Gosse rebautizó en 1873 como “Ayers Rock”. De 335 metros de altura y 9 kilómetros de perímetro, tiene una forma que recuerda vagamente a la de un corazón, parecido acentuado por el intenso tono rojizo que su superficie adquiere bajo la luz de la tarde.

Uluru/Ayers Rock posee una gran importancia religiosa para los aborígenes, y constituye el escenario de muchos de sus mitos. No hay grieta, estría o saliente que no tenga una historia que la explique.

Una serie de huecos situados en la base de la formación, por ejemplo, son las huellas que dejaron los pitjantjatjara, los hombres canguro que habitaban en su zona norte, al huir del dingo demoníaco invocado por una tribu enemiga, y al cual lograron derrotar tras arrebatarle el tótem que llevaba en la boca.

Algunas protuberancias son los cuerpos de la tribu de hombres serpiente venenosos que atacó a los yakuntjatjara, pacíficos hombres serpiente sin veneno que vivían al sur de Uluru. Bulari, la Madre Tierra, acabó con los atacantes enviándoles una nube de muerte y enfermedad.

En algunos pliegues puede verse al lagarto Kandju, que llegó buscando su boomerang perdido. Una roca es el cuerpo de otro lagarto, el lagarto de la lengua azul o Lungtaka, que una vez robó un emú a los Hermanos Pájaro Campana y después enterró la carne, la cual se convirtió en planchas de piedra. Sumamente enfadados, los hermanos quemaron la choza de Lungtaka con él dentro. Las manchas del humo todavía se distinguen en las paredes de Uluru.

Pero además de escenario mítico, Ayers Rock es también un santuario. En su base existen cuevas y grutas cuyas paredes están cubiertas por multitud de grabados con una función didáctica o religiosa, para ser utilizados como apoyo a la narración de mitos o durante ceremonias. Algunos de esos dibujos son exclusivos para hombres o mujeres, y está prohibido incluso mirar hacia la entrada de una cueva destinada al sexo opuesto.

Según aseguran los nativos las pinturas más antiguas, las más sagradas, fueron hechas por los propios habitantes de la Época del Sueño y sus primeros sucesores.

miércoles, 6 de abril de 2011

Teorías sobre la Atlántida: Un misterioso reino mitológico

“Más allá de las columnas de Hércules”. Fueron las palabras que nos legó Platón en sus diálogos de Timeo y Critias; las únicas indicaciones plausibles para localizar un reino mitológico, la Atlántida, un lugar fantástico, colmado de riquezas y avanzado tecnológicamente.

Las ansias por traspasar fronteras humanas y descubrir imposibles; la fe que siempre hemos puesto en que hay seres superiores y sociedades por encima de la nuestra nos ha embarcado a lo largo de la Historia en la búsqueda de nuestros propios límites. Encontrar la Atlántida es un reto, una frontera que marcaría el límite de una nueva era. Es la posibilidad de encontrar lo sobrehumano, la perfección que todos ansiamos para nuestra sociedad. Es algo más que descubrir una civilización perdida. Se trata de demostrar la posibilidad de que haya culturas superiores, sociedades muchos más desarrolladas que las actuales, e intentar aprender de ellas.

Sin embargo, ocultas en el fondo del mar, quizás a sabiendas de adónde podría conducir su descubrimiento y del uso que podría darse de esos nuevos conocimientos, las ruinas de aquella mítica Atlántida permanecen escondidas nadie sabe dónde. Aún así, durante siglos y siglos se ha estudiado de todas las maneras posibles su localización exacta, y el punto de partida ha sido siempre esas “columnas de Hércules”.

Estas se encuentras en el Estrecho de Gibraltar, por lo que lo lógico era determinar que “ poco más allá de las columnas”, podría ser en las cercanías de las Islas Canarias. Durante años ha sido la teoría más extendida. Sin embargo, más allá de este lugar, hay otros muchos lugares que se han ido estudiando. Son éstos los más nombrados:

- El Atlántico central
Se llegó a sugerir que el dorsal existente en el fondo del mar, desde las Azores hasta las costas de Islandia, durante algún tiempo estuvo por encima del mar. Fue una de las primeras teorías que se estudiaron, y una de las más apoyadas hasta el siglo XX. Sin embargo, se ha podido demostrar que esa dorsal en forma de S no se está hundiendo cada vez más, sino que, al contrario, su movimiento es de elevación, por lo que cada vez está más alta. Esta teoría está actualmente desechada.

- América del Norte.
Las teorías sobre la Atlántida han implicado a grandes personajes de la Historia. Nombres como los de Cristóbal Colón se han unido alguna vez a la causa por averiguar su paradero. De sus relatos se obtuvieron, o se intentaron aplicar, algunas teorías en las que se creía ver en aquel continente algunos de los rastros de la antigua Atlántida. Incluso el escritor Francis Bacon, en su libro “La Nueva Atlántida” equipara a aquella tierra con la mencionada por Platón. Sin embargo, esta teoría también se ha desechado, en este caso por motivos étnicos y culturales, ya que los indicios que se tienen de las sociedades americanas antiguas no se asemejan en nada a las que creen tuvieron en la Atlántida, mucho más avanzada cultural y socialmente.

- Los puentes continentales
Bien es sabido que hace muchos siglos el continente africano estuvo unido tanto a Europa como a América del Sur. Algunas teorías, débiles, abogaron porque algunos de esos puentes que unían los continentes coincidieran con la tierra buscada. Sin embargo, los geólogos echaron pro tierra esta teoría al afirmar que esos puentes continentales dejaron de existir hace varios millones de años, en fechas anteriores a cuando se data el reino de la Atlántida.

- La isla de Bimini en las Bahamas
Es ésta una de las teorías más fantásticas que pueda imaginarse, ya que se basa en una “visión” de un curandero. Éste afirmó haber viajado en el tiempo y en esa transgresión temporal, dijo haber conocido el reino de la Atlántida. Sus visiones que describió detalladamente, coincidían con lo mencionado por Platón. Edgar Cayce, el visionario, de 1945, afirmó que los atlantes conocían la ciencia de la fisión nuclear, y que fue en una explosión cuando el reino fue destruido totalmente.

Cayce situó aquel reino bajo la isla de Bimini en las Bahamas, y además predijo que 23 años después, en el año 1968 se descubriría algo relacionado con los antiguos templos que allí había. Inicialmente aquello no fue tomado muy en serio hasta que 23 años después, en 1968, tal y como había predicho Cayce, un zoólogo, Valentine, descubrió bajo la isla de Bimini las estructuras de una formación pétrea correspondiente a un fabuloso puerto muy antiguo que se había hundido. el muro que rodeaba el puerto medía 600 kms. de longitud. desde entonces, las controversias acerca de este muro de piedra han estado a la orden del día, pues algunos geólogos afirman que se trata de una formación natural, mientras que otros creen ver en esas piedras el trabajo de la mano humana.

- Las Islas Cícladas
Es la teoría más moderna y la más apoyada últimamente. Son muchos los que piensan que Platón se equivocó al mencionar que la Altántida estaba “más allá de las columnas de Hércules”, y que tampoco fue en el 9.000 a.C. sino en el 900 a.C. Aproximadamente, por aquellos años en el Mediterráneo ocurrió una gran catástrofe que cambió toda la fisonomía de la zona. La isla de Minas de Kalliste, la actual Santorini, estalló como consecuencia de una erupción volcánica. Fue tal el cráter que se abrió, que la mitad de la isla se hundió bajo el mar. A la lava y ceniza que expulsó y que prácticamente devastó la isla, se le unió la gigantesca ola que se levantó y que acabó por arrasar las costas más cercanas. La ola, de 60 metros de altura, llegó a una velocidad de 240 km/h. hasta las costas de Creta y se adentró hasta la misma Knossos, anegándola.

Por el otro lado, siguió su camino hasta las costas de África, adentrándose en el continente y barriendo todo el litoral africano. Hay, incluso, quien busca en el Antiguo Testamento rastros de aquel suceso al afirmar que la separación del Mar Rojo del que se habla en el éxodo de los israelitas, fue ni más ni menos que consecuencia de aquella ola.

Por otro lado, la sociedad atlante tiene sus mayores semejanzas en cuanto a cultura y tradiciones, con la sociedad minóica, otro punto de encuentro en el que se apoyan las teorías que afirman que las ruinas de la Atlántida se encuentran en el mismo centro del Mediterráneo, junto a las costas de Grecia.

Han pasado siglos desde entonces. Muchos, Y nadie ha sido capaz de confirmar nada de cuanto se leyera un día en los textos de Platón. ¿Existió realmente aquella Atlántida? y si es así, ¿dónde está? y ¿por qué no se ha encontrado hasta ahora?.

Quién sabe si alguna vez se encontrará algo. Quién sabe si en algún tiempo remoto se podrá descubrir que fue de aquella sociedad fantástica…

martes, 5 de abril de 2011

Shamballa: Los paraisos perdidos

No hace mucho hablamos de la Atlántida como de ese reino mítico que todos han buscado a lo largo de los siglos; una civilización superior social y tecnológicamente. Planteábamos el nacimiento de ese mito en la necesidad que todas las sociedades tienen de creer en sociedades perfectas, en encontrar lugares mágicos donde no ha problemas y donde todo está avanzado de acuerdo a sus creencias.

En Asia también hay un paraíso similar aunque de connotaciones diferentes; un lugar donde impera la paz espiritual, un paraíso perdido donde según los mitos budistas viven almas inmortales armónicamente con la Naturaleza. Es la fuente de la sabiduría eterna a la que en la religión budista llaman Shamballa o Shambhala, los hindúes Kalapa, a la que la cultura milenaria de Chinaconoce sitúa en los montes del Kun Lun, y en Rusia Bielovodye, la Tierra de las Aguas Blancas.

Sin embargo, en Occidente el nombre por el que se ha hecho más conocido es el de Shangri-La, nombre que le dio James Hilton en su novela Horizontes Perdidos.

En esta novela Hilton construyó un mundo perfecto al que acudían hombres de gran sabiduría de todo el mundo, que eran dirigidos por François Perrault, un monje capuchino con más de 200 años de edad. Allí protegían los tesoros que la Humanidad había perdido con tanta violencia intolerante, era el lugar donde se protegía el pasado para mostrar a los que a él pudieran acceder aquellos paraísos perdidos que todos quisiéramos encontrar.

Su descripción de aquel mundo, escondido en las más altas cumbres del Himalaya; aquel mágico poblado situado en las laderas de las montañas nevadas que de repente aparecían como lo hacen las visiones del desierto, se transformó con el paso de los años en la necesidad de creer que un reino así verdaderamente podía existir.

Ya lo decían las milenarias religiones de toda Asia al creer que en aquellas cumbres existían los manantiales de la Sabiduría. A Shambala se la conoce en Asia como el Reino Oculto, perdido en el Tibet, y habitado por seres perfectos que intentan proteger la evolución del ser humano y es considerado como la fuente del Kalachakra, la rama más esotérica de los tibetanos.

Se decía que Shambala era como una flor de loto. Tenía 8 regiones y estaban separadas entre sí por anillos concéntricos (curiosa la coincidencia con la Atlántida). En el centro del anillo central se levanta Kalapa, la que es la capital, y el palacio Kingos, hecho de muchas joyas y piedras preciosas.

La tecnología de Shambala era mucho más avanzada que la de nuestros mundos conocidos, y en la ciudad principal había unos ventanales que servían de telescopios y permitían ver la vida extraterrestre. Las fantasías y leyendas hablaban de vehículos que se desplazaban (hace siglos, no lo olvidemos) por túneles subterráneos, y de la facultad de sus habitantes de moverse a gran velocidad, trasladarse de un lugar a toro materializándose y desmaterializándose, además de tener una gran clarividencia.

Son curiosas las coincidencias existentes entre ambos reinos míticos, Atlántida y Shamballa; tanto que hace pensar en la ficción de ambos, en la inexistencia de algo que jamás podrá encontrarse y que está más apoyada, como decía al empezar, en la necesidad de la fe en cosas superiores, en lugares y condiciones que están por encima de lo que tenemos ahora, y que en algún tiempo venidero podremos tener.

lunes, 4 de abril de 2011

Triángulo de Bridgewater: El pantano misterioso de Hockomock

En la ciudad norteamericana de Massachusetts se encuentra Hockomock Swamp, el corazón del conocido como Triángulo de Bridgewater, un lugar donde se cuenta que ha habido muchos acontecimientos paranormales, como el avistamiento de animales misteriosos, espectros, luces fantasmagóricas y encuentros con los denominados Bigfoot.

El llamado Triángulo de Bridgewater abarca varias ciudades en el término de Massachusetts, escenario de acontecimientos paranormales durante siglos. Es un área de aproximadamente 300 kilómetros cuadrados situados en la parte sureste del estado. En el centro de esta área se halla el Pantano Hockomock, un lugar misterioso. Los nativos americanos ya apreciaron su carácter extraordinario cuando lo bautizaron así. Su nombre significa “lugar donde habitan los espíritus”.

¿Qué verían allí para llamarlo de esa manera?...

Muchas son las referencias que a lo largo de la historia se tienen de avistamientos de animales misteriosos en la zona. Grandes aves, a las que denominan Thunderbirds los nativos americanos, han sido presenciadas por muchas personas, entre ellas agentes de policía de Massachusetts que abandonaron sus puestos de trabajo para siempre.

Parecen resultar aves prehistóricas con una envergadura considerable. También se han visto grandes serpientes en el pantano. En la década de 1930 muchos trabajadores de la zona informaron que habían visto enormes serpientes enrolladas sobre la carretera como si fueran tubos de una estufa antigua. Panteras negras, tortugas gigantes y perros fantasmas tan grandes como un caballo son otras de las especies que se han podido avistar.

Luces fantasmas también están recogidas como fenómenos paranormales que se han podido ver en Hockomock. Parecen ser bolas de luz que sobrevuelan el pantano cambiando de color, forma, tamaño e intensidad. A menudo han aparecido como respuestas a la acción de algún ser humano que se ha atrevido a adentrarse por aquí.

A finales de 1960, cinco testigos vieron una bola de luz flotando entre algunos árboles, en las cercanías de Rehoboth. Tras gritar a la luz, ésta de repente creció de diámetro y corrió hacia ellos. La ciudad de Raynham también ha tenido avistamientos de este tipo, cuentan sobre todo que durante todos los meses de enero, sobre las vías de ferrocarril cerca del pueblo.

Criaturas denominadas Bigfoot también han sido vistas en el pantano de Hockomock. En 1970 varias personas vieron un animal peludo de casi 3 metros de altura, que escapó corriendo sobre cuatro patas. En un principio se pensó que era un oso, pero hace miles de años que los osos se extinguieron de esta región. Más tarde, ese mismo año, dos policías sintieron como algo extraño arrancaba la parte trasera de su coche patrulla. Los policías huyeron rápidamente, pero antes pudieron avistar por el espejo retrovisor la gigantesca figura de una criatura misteriosa. También dijeron que parecía un oso, pero posteriores partidas de caza jamás lograron dar con él.

Un vecino de las inmediaciones aseguraba haber visto al monstruo de Hockomock en invierno de 1978. El hombre describió a la criatura como un animal de unos 3 metros de alto, cubierto con un pelaje marrón oscuro. Casi por las mismas fechas, hay otro avistamiento, esta vez de una mujer que vio en su jardín, una noche, una tremenda figura casi de la misma altura, con el pelo oscuro. Dice que sólo le robó algunas calabazas...

Un avistamiento más se produjo en una noche fría de 1980. Un hombre de Bridgewater estaba en su canoa pescando cuando comenzó a percibir la sensación de que estaba siendo vigilado. Al acercarse más a la orilla, pudo oír el ruido de la maleza y unas grandes y pausadas pisadas sobre la hierba. En una entrevista que concedió al Boston Herald relataba que “sabía que algo grande me estaba siguiendo… sabía que no era humano porque, cuando pasó cerca de mí, pude olerlo, y olía como una mofeta, muy sucio”. El pescador nunca llegó a ver ni sentir nada más.

Todas estas observaciones paranormales plantean más preguntas que respuestas. Parece que algo misterioso y sobrenatural ha elegido el pantano de Hockomock como su verdadero hogar. Y lo más probable es que, pronto, muy pronto, volvamos a tener interesantes noticias de él…

viernes, 1 de abril de 2011

Faro de Gibraltar: El faro misterioso de Toronto

Desde 1808, el Faro de Gibraltar en Toronto ha servido como señal marítima en los Grandes Lagos. Está situado en la punta suroeste de las islas de Toronto. Este faro fue construido en piedra caliza en forma de hexágono. Solamente hay otros dos faros en Canadá construidos de esta misma manera.

La torre original se construyó en 1808, y contaba con unos 20 metros de altura, equipado con una luz blanca estacionaria. En 1932, la torre aumentó de tamaño, hasta llegar a alcanzar los 35 metros de altura, con una luz blanca esta vez rotatoria, alimentada con petróleo y carbón. Hoy en día es la principal atracción turística de las islas de Toronto.

John Paul Rademuller, el primer farero que trabajó en el faro, se sabía que fabricaba su propia cerveza, dado su origen germano. Muchos soldados de Fort York cruzaban el puerto, fuera de sus horas de trabajo, para obtener algo de cerveza gracias a Rademuller. Lamentablemente, su cerveza dio origen a un extraño suceso.

El farero fue asesinado el 2 de enero de 1815. Se cree que lo mataron tres soldados ebrios que habían viajado de Fort York para obtener cerveza. La leyenda cuenta que Rademuller se negó a servirles la cerveza, con lo que lo golpearon y lo llevaron hasta la parte superior del faro, desde donde lo arrojaron al vacío. Los soldados cortaron su cuerpo en pedazos y enterraron sus restos en varios lugares a lo largo de la isla.

Ochenta años más tarde, George Durnan, el farero en ese momento, descubrió en las arenas de la isla restos de una mandíbula humana. Aunque no se ha podido demostrar si esta mandíbula pertenecía a Rademuller, ya que este lugar era un antiguo cementerio para los aborígenes.

Algunas personas que se han acercado a las inmediaciones del faro cuentan que, en ocasiones, ven a un hombre merodear en torno al faro, como si buscara algo. Nadie ha hablado nunca con él, ya que, cuando intentan acercarse, desaparece. Se cree que es Rademuller, que cada noche, baja a la playa a buscar sus propios restos.

La noche que suele aparecer se forma una densa niebla, y entre la maleza, se oyen quejidos lastimeros. Según cuentan, del faro se escuchan golpes y ruidos extraños. Algunos fareros que han trabajado aquí tuvieron que abandonar su trabajo, ya que oían en esas noches de niebla una gran cantidad de pasos subiendo las escaleras, como si arrastraran algo muy pesado.

¿Os atreveríais vosotros a acercaros al Faro de Gibraltar en plena noche?...