viernes, 7 de octubre de 2011

El caso de Doris Bither: Historia de una violación paranormal

De seguro más de uno recordará el filme titulado El Ente protagonizada por Barbara Hershey, en donde una mujer, llamada Carla Moran (a la cual se le dio el seudónimo de Doris Bither para proteger su identidad), era violada repetidas veces por un ser que no podía ser visto con ojos humanos, pues bien este es otro caso real que por su calibre fue llevado al cine.

Se sabe por registros antiquísimos que las agresiones sexuales a mujeres por parte de seres paranormales se sucedían con cierta frecuencia y eran atribuidas a íncubos y súcubos, especies de demonios que tienen gran predilección por las féminas humanas.

Por el año 1974 el departamento de psiquiatría de la universidad de California conoció el caso de una mujer (Carla Moran) que denunciaba haber sido violada repetidas veces por un ser invisible.

En una entrevista que la víctima en cuestión tuvo con los parapsicólogos Barry E. Taff y Kerry Gaynor les contó presa de una gran angustia cómo eran sus experiencias con este individuo. Según sus palabras todas las noches en su dormitorio era poseída “carnalmente” y contra su voluntad por una entidad desconocida que además de violarla repetidas veces, la golpeaba por todo el cuerpo y laceraba sus genitales.

Como era de esperarse en un principio los especialistas atribuyeron el relato a desordenes psíquicos de la mujer, pero luego esta opinión fue cambiando de rumbo. Las magulladuras que presentaba no podían de ningún modo haber sido provocadas intencionalmente por ella misma ni se podían explicar científicamente.

Por la magnitud de las heridas y lo enigmático del relato, ambos tomaron con mayor seriedad el caso y decidieron indagar en profundidad.
Entrevistaron extensamente a la mujer, a sus hijos y allegados para recolectar hasta el mínimo detalle de la historia, y para su sorpresa todos los interrogados coincidieron y afirmaron haber presenciado en alguna oportunidad el flagelo que El Ente le propiciaba a la víctima.

Como las pericias psicológicas demostraban que Carla era estable emocionalmente y no padecía desorden psicológico alguno se la sometió a una hipnosis regresiva en manos del especialista en el campo, Kerry Gaynor. Lamentablemente ninguna de las sesiones pudo aportar datos que fueran de importancia para el caso.

Luego de largas investigaciones el equipo de científicos se instaló en la vivienda de Carla para documentar las agresiones. Durante su estadía vislumbraron Orbs (bolas de luz) que rodeaban constantemente a la mujer, las cuales salieron plasmadas en varias fotografías, fueron testigos de extraños sucesos, vieron estallidos de luces muy rápidos, tanto que fueron incapaces de fotografiarlos con el equipo con el que contaban por aquél entonces.

También cuando hablaban con el hijo mayor de Carla en la cocina de la casa, una alacena se abrió y de ella salió disparada una cacerola, segundos después la mujer empezó a gritar “esta en el dormitorio”, ambos investigadores intentaron fotografiar al ente y consiguieron una imagen en la cual se ve el torso de Carla pero su rostro aparece borrado, la foto se tomo cuando ella dijo “esta delante de mi cara”.

La tercer noche que los investigadores pasaban en la casa vivenciaron la aparición más sobrecogedora, una luz salió de la pared y se expandió en medio de la habitación hacia todas las direcciones. Los investigadores relataron que pudieron ver una imagen dimensional que se asemejaba a tres luces redondas, una verde amarillenta y dos blancas.

Carla afirmaba que el atacante era un hombre, o al menos tenía la anatomía de uno y que a veces está acompañado de otras criaturas que se encargan de sujetarle las piernas mientras éste la penetraba.

Sin llegar a una conclusión ni lograr frenar los ataques, los científicos no sabían que más hacer, Carla cada día estaba más y más enferma y su salud mental pendía de un hilo. Por más que se intentó, psiquiatras y exorcistas no consiguieron liberarla del ser que la poseía a diario. Las constantes agresiones sexuales hicieron que ella padeciera de tres embarazos psicológicos además de los incontables traumas que cada ataque causaba en su mente y la de su familia.

Desesperada Carla se trasladó al laboratorio de la Universidad de California donde vivió dentro de una casa de cristal especialmente diseñada para ella, era monitoreada por cámaras de seguridad y tenía vigilancia constante, pero aún así El Ente puedo hallarla y lograr su cometido.

La primera noche que fue ultrajada dentro los que presenciaron el hecho pudieron observar como el cuerpo de la mujer se retorcía, movía y elevaba como si alguien en verdad la tomara sexualmente, pero no podían ver a ese ser. A pesar de las pruebas fehacientes, parte de los médicos implicados en el caso seguían creyendo que Carla era presa de sus propios traumas ya que durante la hipnosis salió a la luz el hecho de abusos sexuales de los cuales había sido víctima de niña.

Carla y su familia se mudaron a Texas con la esperanza de encontrar paz y no se supo más de ella, sólo se rumorea que los ataques siguieron ya que etéreo abusador sabía exactamente dónde encontrarla.

jueves, 6 de octubre de 2011

Dybbuk: El demonio que quiere vivir

Un Dybbuk (que significa “aferrarse” en hebreo) es un ser místico nacido en el folclore judío, son originarios de Israel y las primeras historias conocidas sobre ellos tienen fecha en el siglo XVI. Se dice que es un demonio ancestral o el alma de un pecador que deambula entre los dos mundos para escapar del castigo que le espera por sus acciones pero también puede tratarse de la esencia de una persona muerta a la cual le han quedado cosas pendientes que hacer en vida.

Un Dybbuk es sólo energía no posee una forma corpórea y carece de género sexual, lo que hace este personaje es poseer los cuerpos humanos, en su mayoría mujeres, para vivir en ellos ya que él es un espíritu errante que no tiene cabida en el cielo, no puede o no sabe cómo llegar a él.

Este alma errante puede apoderarse de quienes no tienen el espíritu y cuerpo totalmente conectados a raíz de algún problema emocional o psicológico, esa rendija entre lo corpóreo y lo etéreo es espacio suficiente para que el Dybbuk puede ingresar y dominar la entidad de la persona. También puede ser razón de posesión que el individuo en cuestión esté atravesando una situación semejante a la que el Dybbuk experimentó en vida y éste vea la oportunidad propicia para terminar lo que le ha quedado pendiente.

La Kabbalah, texto místico del judaísmo, relata sobre los Dybbukyn (Dybbuk en plural) y especifica la forma de exorcizarlos, según estos escritos este demonio puede ser ahuyentado mediante la música ceremonial tocada con un cuerno de carnero, por otro lado alerta que cuando todo objeto que suena con el viento produce alguna melodía es señal que un Dybbuk está merodeando los alrededores.

El exorcismo judío para ahuyentar al Dybbuk debe realizarse por un rabino experto en la Kabbalah junto a 10 personas capaces de soportar la experiencia y que puedan formar un círculo santo de protección en derredor del poseído mientras repiten los textos sagrados.

Todos deben recitar el Salmo 91 tres veces mientras el rabino hace sonar el shofar (cuerno de carnero), este sonido desorientará a la entidad y será posible la comunicación en donde se le pedirá que abandone el cuerpo que no le pertenece y se le indicará el camino a seguir para su propia salvación.

A pesar de que la mayoría de las veces un Dybbuk es maligno, hay circunstancias que entidades benévolas acuden en el auxilio de alguien que está pasando una situación difícil, a este fenómeno le llaman Ibbur o misterio de impregnación, es una posesión por un espíritu positivo capaz de guiar a la persona extraviada en el sendero de la vida.

Una entidad que cuando encarnada ha luchado y salido airosa de las vicisitudes asiste a quienes necesitan un empujoncito y cuando la persona logra salir del pozo o consigue lo que busca, el espíritu salvador abandona el cuerpo. Puede pasar que en ese momento quien ha recibido el auxilio se sienta vacío, con una ausencia en su interior pero no deben ponerse mal por ello sino alegrarse de que una energía guía los haya socorrido y es señal de que a partir de entonces son capaces de luchar con sus propios medios.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Poveglia: La isla de los horrores

El odio más irracional suele surgir de los lugares más recónditos del corazón, de sitios que jamás creeríamos tener, ennegreciendo hasta la misma alma. Igual ocurre con ciertos lugares, sitios en los que un hecho concreto dejó un día atrapados a espíritus llenos de odio que emponzoñaron su tierra, transpirando una maldad absoluta.

Así surgió la historia de la isla de los horrores, Poveglia, una pequeña isla que se encuentra, curiosamente, en el más bello entorno que podamos imaginar: en las lagunas de Venecia, cerca del Lido. Allí, a veces, el rebalaje de las olas es capaz de arrastrar restos humanos carbonizados procedentes de la historia más macabra que podamos imaginar.

Europa sufrió una tremenda plaga de peste bubónica en el siglo XIV, pero hubo lugares donde por falta de ayuda o por su extensión, la situación se hizo más caótica y grave. En el caso de Venecia, su situación geográfica motivó que sus habitantes se vieran prácticamente atrapados como si de una ratonera se tratara. Llegó a tal punto la muerte a tomar las calles venecianas que los cadáveres se amontonaban, el mal olor penetraba en cada piedra, en cada gota de agua de sus canales, en su mismo aire. Finalmente, la autoridad decidió encontrar un lugar donde arrojar los cuerpos infectados, y Poveglia fue el lugar escogido.

Allí comenzaron a trasladarse los cadáveres que empezaron a amontonarse en las fosas donde eran quemados. Mientras, en la propia Venecia, el impacto de la peste asolaba la ciudad que se veía abocada a su perdición mientras el pánico se adueñaba de sus habitantes. Pronto no sólo se llevaron a Poveglia a los cadáveres, sino que comenzaron a recluirse allí a los infectados primero y después a todos aquéllos sobre los que había la más mínima sospecha de enfermedad. En pocos años 160.000 personas acabaron sus días en aquella isla.

El corazón de la misma isla, su tierra, se vio mezclado con la capa de restos carbonizados y de los que poco a poco iban muriendo en la isla. Tanto es así que aún hoy día el oleaje de vez en cuando arranca un poco de esa capa de restos.

Pasaron cientos de años y la isla permaneció maldita y totalmente abandonada hasta que en el año 1922 construyeron allí un psiquiátrico. Los locos allí recluidos fueron los primeros en ver extraños espíritus descompuestos que vagaban por Poveglia, pero nadie, por su estado mental, quiso creerlos. Sin embargo, aquel hospital todavía encerraría una truculenta historia. Quién sabe si el mal de la isla influyó de algún modo, pero lo cierto es que el doctor director del manicomio comenzó a experimentar con los pacientes nuevos métodos de curación. Fueron años de lobotomías y trepanaciones hasta que al propio director comenzaron a acosarlo los fantasmas. Asustado y perdida la razón decidió poner fin a sus días tirándose desde la torre del hospital.

Aún así, el doctor no falleció en el acto y cuentan quienes estuvieron presentes que una extraña nube de humo apareció de repente y se introdujo en su cuerpo hasta asfixiarlo.

Aquel fue el final del hospital que hoy día aún permanece cerrado en Poveglia. Sólo una familia fue capaz de intentar comprar la isla, pero no llegaron siquiera a permanecer una noche allí, ya que un extraño suceso que nunca quisieron desvelar, desgarró la cara de su hija la que tuvieron que darle 14 puntos.

Desde aquel suceso, salvo los que van a recoger la cosecha de los viñedos allí plantados (pues por la tierra rica en restos orgánicos dan exquisitas uvas), sólo los más atrevidos han osado aparecer por allí, pero todos juraron no volver acuciados por los gritos y lamentos que allí dicen oir, y por la abrumadora maldad que todos parecieron percibir.

martes, 4 de octubre de 2011

El Castillo de Edimburgo: Gran testigo de los conflictos paranormales de Escocia

El Castillo de Edimburgo, construido sobre una roca volcánica, fue inicialmente la residencia real de David I, príncipe de Escocia y Conde de Huntingdon, en el siglo XII. Este castillo ha sido testigo de muchos de los conflictos de históricos y las guerras de la independencia de Escocia en el siglo XIV, así como el conflicto jacobita en 1745.

A finales del siglo XVII, se convirtió en una fortaleza militar. Pero, en su historia más oscura, fue escenario de muchas tragedias y muertes, lo que le han llevado a convertirse en un lugar encantado.

Edimburgo es una ciudad que cuenta con un montón de pasadizos subterráneos ocultos, una serie de túneles secretos que van desde el Castillo a la Royal Mile, su calle principal. Cuando hace varios siglos se descubrieron estos túneles, se mandó a un gaitero para que los explorara. Un gaitero para que, al tocar su instrumento, todo el mundo supiera por dónde iba.

Sobre la mitad del recorrido, al llegar a la Royal Mile, el sonido de la gaita se detuvo de repente. Un grupo de rescate fue enviado para buscar al gaitero, pero sólo se logró encontrar los restos rotos de la gaita. Nunca jamás se supo del gaitero, aunque muchos habitantes de Edimburgo cuentan que, en el silencio de la noche, se vuelve a oír en los túneles el sonido de una gaita.

Un día antes de que Cromwell atacara el Castillo de Edimburgo de 1650, se cuenta la historia de la aparición de un niño sin cabeza por los alrededores de la fortaleza. Dicen que este fantasma sólo aparece cuando el castillo va a ser asaltado de forma inminente. Aunque no ha habido nadie que lo haya visto recientemente, la gente sigue contando la historia.

En Edimburgo, curiosamente, hay un cementerio para perros. Como tal, hay mucha gente que, durante la noche, cerca del cementerio, ha oído ladridos lastimeros de perros, y en ocasiones perros fantasma que frecuentan el cementerio. También se comentan los fantasmas de los prisioneros de la Guerra de los Siete Años.

Mucha gente que ha visitado el Castillo de Edimburgo habla de situaciones paranormales que les han ocurrido en las habitaciones, sobre todo en las que fueron encarcelados presos. Algunos hablan de que una presencia invisible les tiraba de las ropas, o bien una caída brusca de temperatura, una sombra, el roce de algo invisible, sentimientos de ser observados y la detección de alguna presencia sobrenatural.

En el 2001, un equipo de nueve investigadores paranormales exploró las habitaciones y los pasadizos secretos del castillo. Uno de ellos era una mujer joven que, en un momento determinado, se encontraba sola en uno de los pasadizos de South Bridge. Llevaba una cámara de vídeo para grabar lo que viera. La mujer dijo qué, de pronto, comenzó a sentir una respiración en el cuarto en el que se encontraba.

Justo en ese momento creyó ver un destello de luz en un rincón, pero no quiso acercarse siquiera. Las únicas pruebas de aquello fueron unas fotografías en las que se aprecian unas densas manchas de luz, nieblas extrañas y una mancha verde.

¿Qué sucederá cada noche en el Castillo de Edimburgo?

lunes, 3 de octubre de 2011

La leyenda del hombre rojo y los Médicis: La maldición del Matarife

“L’Écorcheur”(el Matarife) era un asesino a sueldo al servicio de la reina Catalina de Médicis. Siniestro y sin escrúpulos, su método para solucionar problemas era temido por todos los enemigos de la reina. A cambio de una ingente cantidad de dinero, realizaba el trabajo sucio de forma, paradójicamente, limpia y efectiva. No obstante, a medida que aumentaban sus encargos y manchaba sus manos de sangre, la reina empezaba a sospechar que su asesino sabía demasiado. Ergo, decidió deshacerse de él, utilizando para tal fin a un nuevo esbirro, de nombre Sr. De Neuville.

Aunque intentó zafarse de su atacante, el Matarife no pudo sortear su suerte. En uno de los pasillos del Palacio de Tullerías, fue asesinado por Sr. De Neuville, quién le asestó varias puñaladas con un estilete.

Agonizando, y envuelto en un charco de sangre profirió una maldición: “¡Volveré!” Minutos después, el esbirro Neuville huía en la oscuridad de las estancias de palacio, hasta que una escalofriante sensación lo paró en seco… Presintió que un hombre ensangrentado lo seguía y desenvainó presto su espada. No había nadie. Consternado, regresó sobre su paso para cerciorarse de que el Matarife estaba realmente muerto.

Al llegar al lugar, comprobó aterrorizado que el cadáver no estaba; sólo quedaba como prueba un gran charco de sangre. Rápidamente, acudió a los aposentos de la reina, quién envió a sus hombre a rematar al Matarife. Por mucho que rastrearon el palacio, éste no apareció. La monarca, extrañada, decidió encerrarse a cal y canto.

Pocos días después, el astrólogo de la reina, Cosme Ruggieri, acudía a ésta para contarle que había tenido un encuentro con hombre ensangrentado, quién predijo la muerte de la reina y una serie de desgracias que caerían sobre los propietarios del Palacio de las Tullerías.

Al volver a sus aposentos, la propia Catalina se topó de frente con el hombre ensangrentado. Pavorosa, ordenó a sus criados a que empaquetaran sus cosas y abandonó el recinto para nunca más volver. La política de los Médicis pasó por diversos conflictos hasta perder su influencia; tiempo después, la reina cayó enferma de una gripe que derivó en una pleuresía.

Dicen que en su lecho de muerte recordó la profecía del Hombre de rojo. Igualmente, y en la noche de la muerte de Catalina de Médicis, varios testigos afirman haber visto a un hombre ensangrentado deambulando por los jardines de las Tullerías.