viernes, 14 de octubre de 2011

Hospital Manuel Lois: La tenebrosa historia del antiguo hospital de Huelva

Manuel Lois García fue un soldado de infantería marina nacido en Ordes, donde suministraba servicio en la tripulación del cañón número cuatro de babor del buque Baleares en la guerra civil española. En un enfrentamiento entre disparos, salió ardiendo una caja donde había un proyectil en llamas, lo tomó entre sus manos, y sin titubear lo tiró al mar para que no explotara en su nave, salvando a su tripulación, y como consecuencia muriendo calcinado. Tiempo más tarde, precisamente el 18 de Julio de 1954, por sus acciones heroicas, fue bautizado en su honor este peculiar hospital.

En pleno centro de la capital de Huelva se situaba el imponente Hospital Manuel Lois. Esta residencia, era extraordinariamente extensa, medía casi once mil metros cuadrados. Años más tarde pasó a ser utilizada como almacén de material del SAS (Servicio Andaluz de Salud) y sólo se conservó un sector destinado a servicios de emergencia.

Este anexo, que a diario albergaba a cientos de vidas se vio colmado del sufrimiento, desesperación y angustia de cada una de las personas que veían aproximarse el fin de sus vidas encerrados dentro de las 4 paredes del nosocomio. En este sector solía aparecer una “dama de blanco” cuyos desconsolados lamentos se podían escuchar noche tras noche por los inmensos pasillos, alterando notablemente la paz mental de los empleados de urgencias. Muchos de ellos padecieron las consecuencias de las oscuras apariciones y terminaron dejando sus puestos por sufrir depresión, ataques de nervios e histéricos episodios.

Por estos sucesos el pasillo que comunicaba la sala de urgencias con el resto del edificio fue tapiado, pero aún así se podían seguir oyendo los ruidos de camillas y sillas de ruedas, gritos, sollozos, respiraciones aceleradas, y una sensación de intensa angustia que inundaba el aire y calaba hasta los huesos.

Pero no sólo las personas eran capaces de experimentar estas emociones, como sabemos los animales poseen un sexto sentido que los hace mucho más perceptivos. En determinadas zonas del hospital, los canes de los empleados de vigilancia se sentían amenazados o se rehusaban a ingresar a las habitaciones; la historia más llamativa es la de Danko, este animal se sintió acechado por una presencia que su dueño no podía percibir, lo mismo sucedió con otros perros de vigilancia, ellos se mostraban temerosos y agresivos hacia “algo” que no estaba allí.

Otro de los guardias de seguridad presenció junto a su can la aparición terrorífica de la dama de blanco y logró escuchar sus lamentos de ultratumba. El suceso fue escalofriante… en medio de la absoluta oscuridad e iluminado solo con la luz de una pequeña linterna el perro comenzó a tirar de la correa en dirección al espectáculo más apabullante, una presencia fantasmal femenina que se aproximaba hacia ellos acechándolos. Por el gran pavor el vigilante sufrió un ataque de nervios lo que le llevó a renunciar a su puesto de trabajo sin querer regresar jamás al lugar ni volver a desempeñar las mismas tareas.

En Diciembre de 1993 se cierra el complejo quedando en el olvido durante más de 1 década y media, tiempo durante el cual sólo los pasos de los agentes de seguridad nocturna daban vida al desértico lugar. Fueron ellos los últimos testigos de numerosos sucesos misteriosos, y es en los últimos pisos del edificio donde al igual que los demás, aseguraron haber presenciado las más espeluznantes apariciones fantasmales, de la cual destacaban la etérea presencia de una enfermera o monja, una mujer fantasmal que paseaba con sus ropajes blancos por los oscuros y lúgubres pasillos.

Dentro del edificio abandonado habían quedado resabios de la propia actividad que allí se realizaba, diversas camillas, colchas, jeringas, y demás instrumentos médicos estaban diseminados por doquier. Cierta noche en la cuarta planta de la institución, algunos de los viejos y raídos colchones comenzaron a arder sin causa aparente. A raíz de la cantidad de objetos inflamables que allí se encontraban, las llamas se extendieron de forma abrupta y el incendio fue intenso. Ante tal catástrofe el cuartel de bomberos de Huelva acudió de inmediato para sofocar las llamas que les prestaban una voraz resistencia.

Uno de los bomberos que participaron del salvamento comentó tiempo después que pudo distinguir entre la humareda una silueta femenina muy clara y definida, creyendo por tanto que en verdad una persona corría peligro. Al acercarse notó como esta mujer se alejaba de él, logró ver que ella vestía un traje de enfermería de décadas pasadas y como desaparecía entre las llamas. Esta visión le produjo un pánico intenso y dicho recuerdo se plasmo en su retina para quedar presente por el resto de su vida.

Este acontecimiento no fue el único, durante los últimos años el hospital fue sede de 6 quemas inexplicables, hasta que la estructura fue demolida. De ahí en más cesó la actividad paranormal, pero el recuerdo del horror y lo inexplicable quedará para siempre en la memoria de los residentes de Huelva.

Para los estudiosos del universo paralelo la demolición de este establecimiento significó una enorme pérdida ya que no tuvieron oportunidad de ingresar a las instalaciones, indagar sobre el porqué de las recurrentes apariciones ni tampoco ayudar a esas almas descarnadas a que encuentren su propio rumbo, quizás por ello estos entes perdidos nunca hallen la paz y deambulen eternamente inmersos en el pasado, reviviendo una y otra vez cada segundo de su sombrío final.

jueves, 13 de octubre de 2011

Escritura automática: Dictado del más allá

La escritura automática es un fenómeno paranormal que consiste en que un espíritu o ente, toma posesión de la mano de un vivo y escribe a través de ésta. Es decir, la voluntad de la persona “poseída” se anula, moviéndose sola la mano. Algunos médiums afirman que no tienen ningún control sus manos; mucho menos del mensaje que aparece en una hoja de papel. La primera persona que se supone practicó la escritura automática fue Pearl Curran, en 1913, una ama de casa británica aficionada a la parapsicología.

La señora Curran contactó, como suele ocurrir en estos casos, con un espíritu a través de la tabla de letras y números, conocida como la Ouija. Pronto notó que su espíritu tenía cierto gusto por la literatura, y decidió establecer más contacto con éste. Le pidió que sus mensajes fueran en un inglés más sencillo, ya que se expresaba de una forma un tanto poética.

A través de diferentes sesiones de Ouija, Pearl Curran descubrió que su espíritu había sido una joven inglesa, de tradición cuáquera, que emigró a Estados Unidos, siendo asesinada por una piel roja. Su pasión por la literatura se había visto truncada al morir asesinada. Patience Worth (así se presentó ante la ama de casa), se aprovechó de este contacto con el mundo de los vivos para transmitirle, al principio con la Ouija y posteriormente por escritura automática, una novela: Hope Trueblood. Una obra que fue muy bien acogida por la crítica literaria de la época. Curiosamente, y desconociendo su supuesto origen real, se alabó muchísimo el lenguaje, propio del siglo XVII (época en la que había fallecido Patience).

Pearl Curran contó de dónde provenía su inspiración y súbito talento, lo que generó que varios estudiosos del mundo paranormal y de la literatura la analizaran a ella y a su obra. Todos quedaron sorprendidos con los resultados de las investigaciones: el lenguaje era totalmente perfecto, propio de alguien que hubiera vivido en esa época... A ello hay que añadir que esta ama de casa era inculta, pero otra de sus obras “The Sorry Tale” contenía información sobre sectas judías que sólo podía tener una persona con un alto nivel cultural. Ni siquiera Patience podría haber tenido dicha información. ¿La obtendría de otros espíritus?

Por otra parte, la escritura automática se popularizó en el siglo XX, ya que se recomendaba como terapia para liberar tensiones. Cualquiera puede practicarla; sólo hay que sentarse con un lápiz frente a un folio blanco y esperar a que la mano se mueva sola. Podrán surgir mensajes coherentes o simples garabatos... Algunos plasman su subconsciente y otros... Nunca lo consiguen. Ahora bien... ¿Y si un espíritu aprovecha la situación para comunicarse con nosotros? ¿Qué pensarías?

miércoles, 12 de octubre de 2011

El duende de la calle Fuencarral: Suceso del escritor madrileño

En agosto de 1724 la residencia madrileña de la condesa de Arcos fue escenario de una serie de fenómenos inexplicables que aterrorizaron completamente a sus habitantes. El escritor Diego de Torres Villarroel, encargado por la condesa de investigar los sucesos, se refiere al episodio en una obra titulada Anatomía de lo visible y lo invisible y lo recoge de forma más amplia en su autobiografía, Vida, ascendencia, nacimiento, crianza y aventuras.

A pesar de que publicaba con frecuencia predicciones astrológicas, Torres Villarroel era escéptico en lo concerniente a fantasmas, aparecidos y fuerzas mágicas. Así el día en que el mensajero de la condesa de Arcos va a buscarlo y le habla acerca de estruendos imposibles que sacuden la vivienda de su señora durante la noche, lo primero que piensa Torres es que detrás de los hechos se encuentra algún bromista.

Cuando llega al caserón, encuentra a la condesa y a sus sirvientes al borde de un ataque de nervios. Intenta tranquilizarlos a todos, prometiendo que pasará la noche con ellos en el dormitorio colectivo que han habilitado en un salón de la planta baja, y que saldrá a hacer ronda por el inmueble si se oye algo extraño. Al caer la noche, nobles y plebeyos se acuestan, mientras Torres busca una silla en la que montar guardia.

A la una de la mañana un gran estruendo, seguido de ráfagas de golpes provenientes de la parte de arriba de la casa, despierta a los durmientes. Torres, que también se había quedado dormido, agarra un candelabro de cuatro velas y un espadón oxidado, sale del salón y sube a revisar desvanes y azoteas. Sin embargo, no ve allí ninguna posible causa para los ruidos. Entonces vuelve a oír los golpes y le parece que el sonido viene de un aposento de la planta de abajo. Se dirige hacia allí, iluminándose con su candelabro en la oscuridad de la noche, pero al llegar halla otra vez vacía la habitación. Así pasa las dos horas siguientes, persiguiendo ruidos esquivos de habitación en habitación, sin nunca encontrar nada, hasta que a eso de las tres cesan por fin.

La misma situación se repite durante otras nueve noches, pero a la décima los fenómenos extraños se intensifican. Otra vez suenan repetidos golpecillos, aterrorizando a los refugiados del salón, y Torres sube a la planta superior. Mientras atraviesa un largo pasillo, se le apagan de forma simultánea las cuatro velas del candelabro, así como dos lámparas fijadas a la pared. Nada más quedar a oscuras, suenan cuatro golpes ensordecedores y en la habitación anterior varios cuadros se desprenden de sus alcayatas y caen al suelo. Torres escapa como puede hacia uno de los patios de abajo.

En Anatomía habla además de puertas que se abren por sí mismas estando cerradas con llave, de platos que ruedan solos por la cocina y de intensas ráfagas de viento que soplan en lugares donde no hay ventanas ni puertas abiertas. Tras asistir a este despliegue de prodigios, Torres suplica a la condesa que no le haga rondar más la casa de noche, pues no encuentra ninguna causa natural detrás de lo que sucede y, por tanto, no le parece que se puede hacer nada para evitarlo. La condesa claudica y al día siguiente se muda a otra vivienda, llevando con ella a los criados y también a Torres Villarroel, al que acoge bajo su protección, agradada por su humildad, sus buenas maneras y su actuación durante la crisis.

La casa se alzaba en la calle Fuencarral, pero Torres no nos informa sobre el emplazamiento exacto, por lo que no podemos conocer si aún hoy sigue en pie y si, en ese caso, sus habitantes sufren un sueño tan intranquilo como el de la condesa de Arcos y sus sirvientes.

martes, 11 de octubre de 2011

El castillo de Glamis: Presunto castillo más encantado de Escocia

A Sir Patrick Lyon, tercer conde de Strathmore y propietario del castillo de Glamis, le gustaba contar una anécdota muy peculiar: Decía el conde que una noche de sábado en la que estaba jugando a las cartas con su amigo el conde de Crawford, un criado osó advertirle de que se acercaba el sabbath.

Enfadado por la interrupción, el conde Patrick respondió que seguirían jugando y que si el demonio deseaba unirse a ellos sería bien recibido. A medianoche el demonio en persona se presentó en la sala dispuesto a aceptar la invitación. Jugaron una larga partida en el transcurso de la cual los dos condes perdieron su alma, quedando condenados a pasar en aquella habitación desde el día de su muerte hasta el Juicio Final jugando a las cartas.

Esta historia siempre ponía los pelos de punta al interlocutor del conde, acrecentando su aura de jugador borracho y disoluto, y, sobre todo, la secular fama del castillo de Glamis como lugar maldito.

Situado en el valle de Strathmore, en Tayside, Escocia, el castillo de Glamis pertenece a la familia Lyon desde 1372. La primera noticia de su existencia data de 1034, año en el cual el rey Malcolm II fue asesinado entre sus muros por un grupo de rebeldes. Se dice que mientras huían en medio de la noche, los asesinos se ahogaron en el cercano lago Forfar al quebrarse la superficie helada de este. Algunos afirman que es con el asesinato del rey cuando comienza la historia sobrenatural del castillo. Otros sitúan su inicio en 1372, con la llegada de la familia Lyon desde Forteviot, pues los Lyon habrían traído con ellos un cáliz acerca del cual se decía que si abandonaba alguna vez Forteviot acarrearía la desgracia sobre la familia.

De ser cierto, la maldición del cáliz tardaría aún 150 años en manifestarse. En 1538 Janet Douglas, Lady Glamis por matrimonio, era injustamente condenada a morir en la hoguera, bajo la acusación de emplear artes brujeriles en contra del rey Jaime V. El castillo pasó a poder del rey, hasta que a su muerte fue devuelto a los Lyon. Aseguran que desde entonces el espectro de Lady Glamis es visto con frecuencia por sus pasillos bajo la forma de una “dama blanca” o una “dama gris”.

Pero el de Lady Glamis no es el único fantasma que habita el castillo. También han sido vistos una anciana portando un fardo, un hombre de barba canosa (supuestamente un antiguo prisionero fallecido de hambre en el sótano), un paje negro con ropajes a la manera del siglo XVII, un ser flaco al cual se le llamó Jack el Corredor… Y el censo espectral no termina aquí.

En una ocasión, un huésped vio aparecer una cara pálida y ojerosa al otro lado de la ventana de su habitación. El rostro desapareció como si algo tirase de él, y entonces se escucharon unos chillidos horribles. Otros huéspedes oían unos golpes en las paredes que no les dejaban dormir, y cuentan que esto le sucedió también a lady Elizabeth Bowes-Lyon (futura Reina Madre de la actual Isabel II de Inglaterra), quien pasó su infancia en el castillo.

En 1957 una pobre sirviente abandonó su trabajo aterrorizada porque todas las noches escuchaba en la habitación contigua a la suya a Sir Patrick y el conde Crawford, los jugadores de cartas, arrojar unos dados, golpear el suelo con los pies y proferir terribles blasfemias.

Pero apariciones aparte, el mayor misterio del castillo es el conocido como “el horror de Glamis”, un oscuro secreto familiar que cada conde ha de transmitir al próximo cabeza de familia cuando este cumple 21 años. Los rumores acerca del secreto comienzan a circular a finales del siglo XIX.

Según parece, Claude Bowes-Lyon, decimotercer conde, que murió en 1904, vivió toda su vida obsesionado por este tema. Dicen que a un amigo que le preguntó por él le contestó: “Si te contara la verdadera naturaleza del secreto te postrarías de rodillas y darías gracias a Dios de que no fuera el tuyo”. Existen indicios de que el enigma está relacionado con una habitación oculta. Tras encontrarla por accidente en 1880, un obrero fue rápidamente despachado por el conde rumbo a Australia con una importante suma de dinero en el bolsillo.

En los años 20 un grupo de huéspedes intentó localizar la cámara secreta, llegando a descubrir desde el exterior su ubicación aproximada, pero el decimocuarto conde de Strathmore montó en cólera al enterarse y no pudieron averiguar más.

Según la principal hipótesis, el secreto consistía en el hijo deforme –si no abiertamente monstruoso– de uno de los condes, que habría vivido recluido en aquella habitación, sobreviviendo a varias generaciones. Sin embargo, esto no pasa de pura especulación, ya que el misterio continúa todavía sin ser desvelado.

Estas son algunas, pues hay más, de las leyendas que se entretejen en torno al castillo de Glamis, el cual merecería con justicia el título de “Castillo más encantado de Escocia”.

lunes, 10 de octubre de 2011

El Caso Cañitas: La historia más aterradora de México

El caso Cañitas ha sido un caso muy sonado entre los misterios paranormales y ha traído consigo diversas opiniones y bastantes polémicas. Es una historia sobre un grupo de amigos que pasan unos días en una casa y realizan la Ouija en Cañitas, México. El caso no tendría tanta relevancia a no ser por todo lo que aconteció los días posteriores y que alguno de los componentes sufrió alguna que otra desgracia.

La historia del Caso Cañitas trata así:
Un grupo de chavales se hospedan por unos días en casa de unos amigos. Para pasar el rato no se les ocurre cosa mejor que jugar a la Ouija. A partir de ese momento empiezan a ocurrir sucesos extraños en la casa, como puertas y ventanas que se abren y cierran, voces, ruidos, etc.… Uno de ellos, Manuel, empieza a hablar con una voz ronca y diferente a la suya. Muchas de sus palabras ni tienen sentido y pronuncia alguna que otra de tono soez.

Por ello, ya algo asustados, deciden terminar la sesión de Ouija y ver qué le pasaba a Manuel.

Pero el chico no recordaba en ningún momento lo que había ocurrido. Sólo afirmaba que no podía moverse, y tampoco hablar. Su cara tenía un gesto muy raro y estaba desfigurada, parecía ser otra persona.

Por otra parte, toda la noche la pasaron desvelados por los ruidos tan extraños que no dejaban de oírse en la casa. Hasta que por fin amaneció en el lugar y, María (otra componente del grupo) se levantó muy temprano para dar de comer a su hijo que no dejaba de llorar porque estaba hambriento.

Salió al pasillo para ir a la cocina y calentar el biberón, pero algo apareció ante ella… sus ojos no daban crédito a la figura espectral que en su dirección se dirigía. Era un ente flotando, sus pies no tocaban el suelo e iba vestido con una especie de atuendo de monje. Sus dedos eran huesudos con uñas largas y sucias.

María gritó con todas sus fuerzas. Su voz resonó en toda la casa e hizo que todos se despertaran. Cuando llegaron dónde se encontraba María, parece que el ente se esfumó. Los demás no le dieron mayor importancia al suceso y lo achacaron al nerviosismo del día anterior y quizás, a una mala pasada de la imaginación de María.

Pero, ¿sería sólo eso?...

…A la mañana siguiente se acercaron a la iglesia del lugar a pedir ayuda y respuestas. El cura que se encontraba en la iglesia no reparó en afirmar que los ayudaría. Decidió acercarse hasta la casa para poder exorcizarla y sacar al ser o seres que en que pudieran habitar allí.

El rito se inició y en seguida empezaron los fenómenos extraños a aparecer. Las puertas se abrían y cerraban, las ventanas se agrietaron, la Biblia se cayó abierta y sus páginas se encontraban llenas de sangre. Después todo se calmó y el cura avisó que sus exorcismos no habían sido suficientes para que el espíritu desapareciera. Tendría que hablar con obispos sobre el tema y escuchar sus consejos.

Pasaron los días y los sucesos parecían que habían remetido. Un día Manuel y los demás fueron a visitar al cura que los ayudo para informarle que ya no ocurría nada en la casa. Pero cuando llegaron a la iglesia se llevaron una sorpresa. El encargado les comentó que el padre había fallecido la misma noche que volvió del exorcismo.

Todos se quedaron pálidos después de la tremenda noticia. Y sus temores y preocupación iban en aumento. Así que decidieron ir en busca de una hechicera o bruja a ver si les podía ayudar en el caso.

Ésta les obsequió con un amuleto para protegerlos de cualquier mal, pero no muy convencidos con la solución volvieron al día siguiente a ver a la bruja para otro remedio, un poco más eficaz.

Cuando llegaron a la casa de la mujer les sorprendió no encontrar a nadie en el lugar. Y aún más, la casa tenía muy mal aspecto, como si hubiese pasado muchos años abandonada.

En la calle sólo había unos niños que jugaban y estos les preguntaron que a quién buscaban. Ellos contestaron que a una señora que vivía allí. Los niños diligentes les dijeron que allí no vivía nadie desde hace más de 20 años; que sí, efectivamente, esa casa era de una bruja pero que hacía mucho que había muerto.

Hoy sólo se sabe que de las 7 personas que realizaron la Ouija y habitaron la casa, 4 murieron en ella. Dos personas más murieron en accidentes de coche cuando se dirigían al lugar de la casa para investigar o ayudar a deshacerse del espíritu maligno.

El único que sobrevivió fue Carlos Trejo, cuya esposa murió después de dar a luz una niña que ahora él cuida con esmero. La muerte de su mujer fue muy extraña, ya que enfermó de una enfermedad rara que los médicos no supieron diagnosticar. El extraño mal de su mujer le estaba absorbiendo la vida, cada día se iba consumiendo su energía…, hasta llegar a su muerte.

Carlos Trejo aún sigue viviendo en esa casa. Allí guarda todos esos recuerdos tanto felices, tristes como horrendos de su vida. Nadie sabe sí el espíritu sigue atormentado sus días, nadie lo sabe excepto el mismo Carlos...