
Recapitulemos. No fue este presidente, sino su padre quien anunció solemnemente un Nuevo Orden Mundial en 1990. Ya hace más de una década –antes de Bill Clinton- que los cerebros de la actual administración Bush ya habían declarado, e incluso filtrado deliberadamente a la prensa, cuáles serían los objetivos y las líneas maestras de la actual política, destinada a convertir a E.E.U.U en la única superpotencia hegemónica a escala planetaria, incluyendo la advertencia de que recurrirían a “guerras preventivas” para que cualquier otro estado “ni siquiera pudiera soñar con desarrollar un poder militar capaz de oponerse a su liderazgo”.
Como es evidente, lo que anunció al mundo hace tantos años tuvo que decidirse mucho antes. Para algunos, esto indica que, detrás de las sucesivas administraciones republicanas y demócratas, existe una instancia que realmente es la que da coherencia a la política de E.E.U.U a muy largo plazo. El presidente y sus hombres no serían sino los rostros visibles de ese poder en la sombra. Pero ellos no habrían tomado la desición de lanzar el Nuevo Orden Mundial. Y tampoco la de dar un impulso decisivo a la aventura de la conquista de Marte en paralelo. Las dos operaciones ya habrían estado en la agenda secreta de ese poder en la sombra. Y esta agenda se asociaría a la transformación de E.E.U.U en la única potencia hegemónica a escala planetaria.
Quizá, ese sería el primer paso para posteriormente hacer “sabedora” a la opinión pública mundial de “que no estamos solos en el Universo”. Con lo cual ellos, como potencia hegemónica se arrogaría los poderes de gobierno mundial.

Pero, ¿qué tienen en común Marte, la Luna y el Nuevo Orden Mundial? Como ya hemos comentado anteriormente, algunos piensan que la Humanidad está siendo preparada psicológicamente para el anuncio oficial de que se ha establecido contacto con una civilización extraterrestre. Con lo cual y como potencia mundial ellos tendrían la representación oficial de “gobierno terrestre”. Otros creen que se trata del desarrollo de un ambicioso proyecto ocultista, cuya supuesta finalidad sería inaugurar una Nueva Era en la Tierra.
A primera vista, parecen teorías delirantes. Pero examinemos sin prejuicios esta polémica cuestión. Como dicen los científicos, el punto de partida deben ser los hechos. Y posteriormente, alcanzaremos a ver el guión que entrelíneas se adivina.
Todo indica que existió una voluntad de hacer coincidir la ofensiva militar de este Nuevo Orden Mundial en Oriente Próximo con la promoción a escala planetaria del interés por Marte en la conciencia colectiva. La gran operación destinada a consolidar “la aldea global” protagonizaba la escena terrestre, mientras en desembarco en el Planeta Rojo acaparaba el escenario celeste.
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