miércoles, 17 de octubre de 2007

Mutilaciones misteriosas de animales

Estos extraños fenómenos comenzaron misteriosamente el 9 de septiembre de 1967, en Alamosa, Colorado. Ese día, Lady, un caballo palomino de montar, de tres años de edad, fue encontrado mutilado a orillas de un claro en el rancho de Harry King. De los codos hacia arriba, todos los rastros de cuero y carne de Lady habían desaparecido. Sólo el esqueleto de la cabeza y los codos fueron encontrados. El subsecuente examen practicado por un patólogo de Denver reveló que la carne había sido cortada con tanta precisión como para descartar el uso de un cuchillo. El examen también excluyó la posibilidad de que los depredadores hubiesen causado la muerte del animal. Un examen ulterior reveló que todos los órganos vitales del animal habían sido removidos excepto el cerebro. Sin embargo, los fluidos del cerebro y de la sangre habían sido drenados del cuerpo.
En los últimos veinticinco años, por lo menos 20.000 vacas han sido mutiladas con precisión quirúrgica en una superficie estimada de 3, 32 millones de kilómetros cuadrados, aproximadamente un tercio de todo el territorio de Estados Unidos.
Las teorías pueden agruparse en tres puntos de vista diferentes: platillos voladores, satanismo o la CIA. Se ha reportado actividad OVNI antes y después de las mutilaciones. Trazos físicos de indeterminado origen, en muchos lugares de mutilación, sugieren una extraña presencia. La mayor parte de las agencias estatales han descubierto, al investigar el fenómeno, fragmentos de evidencia que, en forma colectiva, pueden apoyar la teoría de los OVNIs. Considerando la carencia de huellas reconocibles en los lugares de mutilación, la ausencia de perpetradores, la falta de ruidos o disturbios, la falta del ladrido de perros, la remoción quirúrgica de órganos selectos, y el drenaje de la sangre de las víctimas hacen pensar en el grado de perfección de los métodos empleados.
Pero no sólo las vacas han sido víctimas de mutilaciones. A eso de las ocho de la noche del 6 de diciembre de 1978, el hacendado Richard Fanning, de Norway, Carolina del Sur, y tres compañeros vieron una luz brillante de tres metros, acompañada por otras cuatro pequeñas luces de colores que sobrevolaban el corral de cerdos de Fanning. El objeto siguió al auto por el camino. "Observamos un gran círculo de luz, de unos tres metros, sobre los árboles, al otro lado del henar. Bajo esa brillante luz estacionaria había otros pares de luces rojas y verdes" declaró Fanning. "No se oía ruido alguno desde el punto donde estaban las luces... Nos dirigimos en auto hacia casa mientras las luces nos seguían detrás. Iba a casa a buscar mi arma de fuego cuando, la luz blanca viró y regresó al corral de cerdos".
Dos días después, el joven granjero descubrió dos cerdos muertos en su corral. Uno de los animales estaba muerto de pie, mientras que el segundo estaba postrado sobre un lado, sin quijada, Cuando Fanning tocó el cerdo mutilado, el cadáver parecía esponjado, gelatinoso y sin peso. Cuatro años antes, otras mutilaciones ocurridas en Texas habían enfurecido a los ganaderos, quienes habían traído a un guardabosques del Estado y a un inspector privado, con la esperanza de resolver el misterio.
Quizá la respuesta del enigma esté en otro lado. Considerando toda la evidencia lograda, la posibilidad de intervención ritual es la más débil. Es cierto que el culto satánico existe y que ha sido reportado pero si los cultos fueran los responsables de las "mudas" mutilaciones, los mismos solo explicarían parcialmente algunas de las facetas del fenómeno; otras quedarían sin respuesta.
¿Estará una agencia gubarmental usando el ganado para probar raras especies de bacterias, investigaciones láser o radiaciones de microondas?, ya que también se han reportado helicópteros misteriosos en los lugares de mutilación; o ¿Será acaso experimentos biológicos extraterrestres? El fenómeno sigue en el misterio, al igual que los responsables.

martes, 16 de octubre de 2007

Extraterrestres en la granja de los Sutton

Billy Ray Taylor tenía sed. Caía la noche, pero el calor de agosto permanecía en las colinas sudoeste de Kentucky. Taylor, de veintiún años, sólo buscaba un trago de agua fresca cuando salió de la casa para ir hasta el aljibe de la granja. Pero en el trayecto vio algo que lo hizo regresar de inmediato a la casa, en un estado de excitación total.
Los once miembros de la familia Sutton, que vivían y trabajaban en la granja, oyeron la historia con descreimiento. Un plato volador contó Billy, una nave rodeada de humo de todos los colores del arco iris, acababa de volar sobre su cabeza y había aterrizado en una hondonada a poca distancia de la casa. Los Sutton se rieron de él. Pero media hora después empezaron a tomarlo un poco más en serio, cuando el perro de la familia comenzó a ladrar y luego se ocultó en un rincón con la cola entre las patas.
Según la historia que narraron después, Taylor y otro adulto, Lucky Sutton, se asomaron a la puerta y vieron una figura luminosa que se aproximaba a la casa, acercándose lo suficiente como para que los dos hombres pudieran apreciarla bien: se trataba de una criatura de un metro de altura con una cabeza redonda de gran tamaño, ojos luminosos de color amarillo y brazos que terminaban en garras que casi tocaban el piso. Sutton y Taylor no se molestaron en darle la bienvenida. Se metieron a la casa y volvieron a salir empuñando una escopeta calibre 20 y un rifle calibre 22.
Cuando la criatura estuvo a unos seis metros de la puerta, Taylor y Sutton dispararon. La figura dio un salto y desapareció. Los dos hombres salieron de la casa y descubrieron una criatura similar sobre el techo. Sutton disparó y el extraño ser se desplomó. Notaron entonces que había un tercer extraterrestre colgado de un arce y volvieron a disparar. La criatura flotó hacia el suelo y huyó con un extraño y desequilibrado andar. Cuando apareció otra criatura a un costado de la casa, Sutton atacó con su escopeta en forma rotunda; los perdigones sonaban como si hubieran pegado contra un balde de metal, y la criatura no se perturbó, aunque se alejó.
Después de un rato, los dos hombres dejaron de disparar. Regresaron a la casa y cuando trataban de calmar a los niños vieron que los extraterrestres espiaban por las ventanas. La aterrorizada familia optó por huir en auto hacia el pueblo cercano de Hopkinsville para informar a la policía.
La respuesta oficial fue rápida y detallada. La policía local y estatal y un fotógrafo regresaron a la granja Sutton con la familia y recorrieron el área. Encontraron, según un informe, sólo una mancha luminosa en el sitio en donde supuestamente había caído después de ser volteada del lugar donde se había resguardado. Los investigadores se retiraron minutos después de las dos de la madrugada y la familia volvió a la cama. Pero la tranquilidad no duraría mucho tiempo.
Los extraterrestres regresaron. Insistieron con espiar por las ventanas de la granja, y de nuevo en los campos de Kentucky resonaron los disparos de las armas de los hombres. Las balas y los perdigones produjeron muchos agujeros en los vidrios de las ventanas, pero no pudieron hacer salir sangre del cuerpo de los intrusos de otro mundo. A las 5 y 15 minutos, justo antes del amanecer, según los Sutton, las criaturas desaparecieron, y nunca más volvieron.
Sin embargo, la aventura no había terminado. Durante varios días, periodistas de todo el estado y los estados vecinos invadieron la granja. Llovieron curiosos, que pisotearon las tierras en busca de huellas de los extraterrestres y se metieron en la casa pidiendo fotografiarse con los exasperados granjeros. Los investigadores de ovnis también estuvieron allí, registrando minuciosamente el lugar. No se encontró evidencia física, salvo la supuesta mancha luminosa que quedó sobre la tierra, que fundamentara la historia narrada por Taylor y los Sutton. Sin embargo, los investigadores llegaron a la conclusión de que esta gente era sincera y mentalmente sana y que no tenían interés en explotar el caso para obtener publicidad. Y así quedaría el asunto.

lunes, 15 de octubre de 2007

INCIDENTE OVNI CASH – LANDRUM (TEXAS)

La noche de diciembre era fría y húmeda, y las dos mujeres de edad mediana habían encendido la calefacción del automóvil, que rodaba por una desértica ruta de Texas. Era poco después de la Navidad de 1980. Las mujeres y el chico de corta edad que las acompañaba habían viajado hasta un pueblo a unos 24 kilómetros de Houston para cenar allí; ahora, mientras volvían a casa, el chico notó algo extraño en el cielo. Una luz deslumbrante brillaba por encima de los pinos.
A medida que se acercaba, la luz se perfiló como un reluciente objeto de la forma de un diamante. De su parte inferior salían llamas. En sus cincuenta y un años, Betty Cash, que conducía el auto, nunca había visto algo así. Tampoco lo había hecho Vickie Landrum, de cincuenta y siete años, quien abrazó estrechamente a su nieto Colby, de siete, cuando el objeto disminuyó la marcha y luego se mantuvo suspendido sobre la ruta como preparándose para aterrizar.
Betty Cash detuvo el coche y los tres miraron mudos de asombro. La extraña nave continuó revoloteando a unos 60 metros de distancia mientras emitía un sonido del tipo bipíbip. Como la curiosidad superaba al temor, los tres bajaron del auto para ver mejor, aunque el chico, aterrorizado, pronto convenció a su abuela de que retornaran al vehículo. Un intenso calor irradiaba del objeto, lo que obligó a Betty Cash a envolverse la mano en la chaqueta para tomar la manija candente de la puerta.
Pasado un tiempo, la nave comenzó a elevarse y alejarse. Mientras lo hacía, sucedió algo aún más extraño. Un escuadrón de helicópteros – veinte en total, muchos de ellos máquinas grandes, de doble rotor, como los usados para cargas militares – hizo su aparición intentando, en medio de un gran estruendo, rodearlo. Cuando el objeto se alejó a gran velocidad, acompañado por el enjambre de helicópteros, las dos mujeres con el chico trataron de seguirlos con el coche. Desde un ángulo diferente, el buque fantasma se convirtió en un brillante cilindro oblongo de forma de cigarro. Luego se desvaneció, junto con los helicópteros, en la distancia.
Betty Cash dejó a sus pasajeros en casa de éstos y se dirigió a la suya. Para entonces se estaba sintiendo enferma. En las horas siguientes, los tres testigos desarrollaron quemaduras como las de Sol, y tuvieron náuseas y diarrea. Los síntomas de Betty Cash fueron los peores, presumiblemente porque se expuso más tiempo al radiante calor del objeto. Enferma y asustada, buscó ayuda médica y fue hospitalizada durante dos semanas con serias quemaduras. Pero pasaron varios días antes de que los médicos escucharan, de Colby, algo sobre el incidente que precedió a las lesiones del grupo.
Los investigadores estudiaron al caso durante varios años sin siquiera acercarse a la identificación de la temible nave o rastrear por lo menos el origen de los más mundanos helicópteros. Aunque otros testigos de la zona informaron que ellos también habían visto una luz deslumbrante y helicópteros de doble rotor esa noche, identificando a los más grandes a partir de fotografías como CH-47 Chinooks, todas las bases militares locales negaron haber tenido tales aviones en la región esa noche de diciembre. El gobierno estadounidense negó ser propietario de la brillante aparición. Betty Cash, Vickie Landrum y su nieto se quedaron tan sólo con sus persistentes lesiones y un relato sin terminar.

miércoles, 10 de octubre de 2007

Foo Fighters

La aparición de los llamados Foo Fighters se empezó a documentar desde la Segunda Guerra Mundial, cuando los aviones alemanes y los de los aliados empezaron a encontrarse con misteriosos objetos luminosos sin alas. Los aviadores no conocían que podrían ser estas naves ya que ninguno de los dos bandos tenían esa clase de aviones, entonces, inspirados en una historieta muy popular entre los aviadores de la época, bautizaron a estos objetos Foo Fighters, que en español significa brazas de fuego o cazas de fuego.
En 1986 unos de los mejores casos ocurrió en Chile. Éste involucró a tres amigos que habían viajado a la zona de Bajo Molle, cerca de Iquique, para ver el paso del cometa Halley. La noche era perfecta ya que estaba el cielo totalmente despejado, entonces echaron mano a un binocular para ver si podían ver el cometa cuando de repente aparecieron unos objetos redondos y muy luminosos del tamaño de un melón; estos objetos misteriosos pasaban alrededor de ellos, según estos testigos se movían inteligentemente siempre a la misma altura, una se metió debajo del vehículo y lo iluminó por completo. Parecía que estas esferas los observaran obedeciendo a una fuerza superior. Los tres amigos huyeron del lugar muy asustados sin poder explicar que eran esos objetos que los monitoreaban.

Casos de Foo Fighters se dan en muchos lugares como Brasil y Estados Unidos, y muchos aviadores dan testimonio de haber sido perseguidos por estos objetos que efectúan maniobras espectaculares frente a ellos. Nadie conoce el verdadero origen de los Foo Fighters, los OVNIS más pequeños que han sido reportados ¿aparatos de espionaje militar? ¿Globos sonda lanzados por los servicios de meteorología? ¿Sondas extraterrestre monitoreándonos y haciendo un inventario de nuestros recursos?

Según los ufólogos los Foo Fighters son sondas que se desprenden de los OVNIs y realizan tareas de vigilancia y prospección de recursos naturales.

domingo, 7 de octubre de 2007

Los colonizadores espaciales de las Américas

El continente americano es otra porción del planeta que guarda las misteriosas marcas del pasaje de extraterrestres por la historia: Palenque, el dios Quetzalcóatl, las figuras de Nazca, el candelabro de Paracas, las Piedras de Ica... y tantos otros interrogantes.

Cuando el doctor Alberto Ruz Lhuiller entró por primera vez al interior de la pirámide de Palenque, ya debía tener la intuición de que encontraría algo muy interesante. Como miembro del Instituto Nacional de Antropología de México, él conocía lo suficiente de la cultura maya para presentir que aquella pirámide en peldaños contenía alguna cosa especial, lo bastante para colocar su nombre definitivamente en los anales del Instituto.

La pirámide de Palenque queda en la entrada de la península de Yucatán, el gran brazo de tierra que separa el golfo de México del mar del Caribe. Palenque forma parte de un gran complejo de ruinas que testimonian la presencia de la civilización maya en el territorio que hoy pertenece a cuatro países: México, Guatemala, Honduras y Belice.

En el día 15 de julio de 1952, Alberto Lhuller (el descubridor de la pirámide de Palenque) y una pequeña expedición científica se aventuraban a penetrar en aquella enorme construcción. He aquí su relato:
“En el día 15, pudimos mover la piedra y entrar en la misteriosa cámara que veníamos procurando tan ansiosamente desde 1949. El momento de trasponer el umbral fue, por cierto, de indescriptible emoción. Yo estaba en una cripta espaciosa, que parecía tallada en hielo, pues tenía paredes cubiertas por una capa calcárea lustrosa, y las numerosas estalactitas que pendían de las bóvedas como cortinas, y las grandes estalagmitas suscitaban la impresión de enormes cilios. Esas formaciones calcáreas eran resultado del agua de lluvia que se filtraba a través de la pirámide durante mil años.”

En las paredes del templo, enormes figuras representaban los guardias del sarcófago. Todos ellos poseían pico de ave y las largas plumas del pájaro místico quetzal, que representaba Quetzalcóatl el dios Venus para los mayas. En el centro del templo, un enorme monolito tapaba un sarcófago inviolado.

Ahora ya acostumbrado con los grandiosos monumentos de la civilización maya, el doctor Alberto Lhuiller se espantó con el tamaño del sarcófago: “Lo que más me sorprendió en esta cripta fue el enorme monumento que la ocupaba casi toda. Imaginen una piedra horizontal de 3,80 por 2,20 m, esculpida de los lados y en la cara superior, reposando sobre un bloque monolítico cuyos lados son igualmente esculpidos”.

El monolito pesaba seis toneladas y la expedición tuvo que erguirlo con los únicos instrumentos a disposición en el interior de la pirámide: dos macacos de automóvil. Y lo que ellos vieron no los decepcionó.

En el interior del sarcófago había un esqueleto de un hombre de 40 a 50 años, con una máscara de jade y perlas en las manos. Aparentemente, nada había en él de anormal, a no ser el hecho de poseer 1,73 de altura, cuando los mayas nunca pasaban de 1,55 m.

El mayor choque sucedió cuando las linternas iluminaron la laja de seis toneladas que protegía los restos de aquel ser. En aquel monolito de casi 4 m de altura estaba registrada la descripción más explícita, hasta ahora encontrada, de un astronauta de la Antigüedad en el comando de su nave.

Cualquier cabeza libre de preconceptos puede percibir que aquella laja registra un ser manejando comandos manuales y pedales, mirando a través de un visor en dirección a símbolos celestes. Este ser parece estar instalado en el interior de una nave de características contemporáneas, en la cual existen llamaradas de fuego saliendo de su parte trasera.

Obviamente, es extraño un astronauta andrajoso, como un indio, comandando una nave espacial. Mas no se debe encarar esta representación como un retrato realista. Los escultores de aquella laja probablemente no vieron la nave y su ocupante, pero supieron de sus características a través de relatos pasados de generación en generación.

Palenque es apenas uno de los misteriosos monumentos de piedra encontrados por las Américas. Por eso ninguno hasta hoy sabe responder con absoluta certeza cuál era la función de aquellas inmensas y perfectas construcciones de roca que el tiempo no destruyó. La tradición de los pueblos americanos habla de gigantes y dioses venidos del espacio a bordo de naves voladoras, pero la antropología oficial no acepta cualquier relación entre esas leyendas y las construcciones titánicas, y no explica tampoco otras cosas: los mayas tenían un calendario astronómico y astrológico avanzadísimo, mas aparentemente desconocían la rueda; cada escalón de las pirámides mayas fue construido según una orientación milimétrica de esos calendarios; los mayas sabían que Venus tiene 584 días por año, y calcularon que el año terrestre tendría 365,2420 días (las computadoras modernas afirman que el año exactamente es de 365,2422 días); sus tablas astronómicas abarcan períodos de 400 mil años.

¿Los mayas aprendieron esas cosas por sí mismos? ¿Cómo puede un pueblo de conocimientos tan impresionantes entregarse a la práctica de sacrificios sangrientos de sus niños y jóvenes, en honra de los dioses? ¿Quién enseñó esos conocimientos a los mayas?