Qué sucede cuando el «cuerpo astral» de una persona visita un lugar durante una experiencia extracorpórea?. El profesor A. J. Ellison describe algunos experimentos.

Para aclarar la cuestión, el investigador A. J. Ellison construyó una caja que contenía circuitos electrónicos bastante complelos. Cuando el sujeto del experimento se encontraba en una situación de EEAC, el investigador podía hacer aparecer en la parte posterior de la máquina (es decir, sin que pudiese verlo) un número al azar de tres cifras. A continuación pedía al sujeto que le dijese cuál era este número, y el científico introducía la respuesta en el dial de la parte delantera. El aparato comparaba los números de los dos diales y memorizaba si el sujeto había acertado el número original. Esta operación podía repetirse varias veces para obtener una serie de experimentos. Una vez finalizada ésta, el aparato reflejaba el número total de aciertos.
La característica importante de este método es que, puesto que en ningún momento (ni antes, ni durante, ni finalizado el experimento) sabe el experimentador cuáles son los números elegidos al azar, puede descartarse con toda seguridad cualquier fenómeno de telepatía. El siguiente paso fue utilizar la caja para analizar a una serie de sujetos capaces de tener EEAC bajo hipnosis.
El profesor Ellison abordó dos o tres series de experimentos en los que, para ganar tiempo, miró cuáles eran los números que aparecían en la parte posterior de la caja mientras el primer sujeto intentaba adivinarlos. Estos ensayos tuvieron un notable éxito, pues en dos o tres ocasiones el sujeto adivinó el número. A continuación inició una serie de 25 pruebas, durante las cuales no miró los números que iban apareciendo. El sujeto pareció tener dificultades: le resultaba imposible "leer" con claridad los números, puesto que eran "demasiado pequeños". Ellison le sugirió que practicase en casa con números de pocas cifras, con la ayuda de otra persona (y que mirase los números después para establecer los «aciertos» y «errores»); sin embargo, aquella persona nunca volvió a someterse a esas pruebas.
Un segundo sujeto hipnotizado fue incapaz de adivinar los números que aparecían en la parte posterior del aparato, independientemente de las condiciones, y no continuó los experimentos.
La característica importante de este método es que, puesto que en ningún momento (ni antes, ni durante, ni finalizado el experimento) sabe el experimentador cuáles son los números elegidos al azar, puede descartarse con toda seguridad cualquier fenómeno de telepatía. El siguiente paso fue utilizar la caja para analizar a una serie de sujetos capaces de tener EEAC bajo hipnosis.
El profesor Ellison abordó dos o tres series de experimentos en los que, para ganar tiempo, miró cuáles eran los números que aparecían en la parte posterior de la caja mientras el primer sujeto intentaba adivinarlos. Estos ensayos tuvieron un notable éxito, pues en dos o tres ocasiones el sujeto adivinó el número. A continuación inició una serie de 25 pruebas, durante las cuales no miró los números que iban apareciendo. El sujeto pareció tener dificultades: le resultaba imposible "leer" con claridad los números, puesto que eran "demasiado pequeños". Ellison le sugirió que practicase en casa con números de pocas cifras, con la ayuda de otra persona (y que mirase los números después para establecer los «aciertos» y «errores»); sin embargo, aquella persona nunca volvió a someterse a esas pruebas.
Un segundo sujeto hipnotizado fue incapaz de adivinar los números que aparecían en la parte posterior del aparato, independientemente de las condiciones, y no continuó los experimentos.
Reduciendo las posibilidades

A la mañana siguiente, Ellison se sometió a la prueba él mismo obteniendo también como resultado un ocho. Estaba claro que algo iba mal. Después de un detallado examen, se localizó en uno de los microcircuitos un fallo que hacía que se iluminaran los siete segmentos que componían el dígito, de modo que aparecía el número ocho. Una vez solventado el problema, el resultado que obtuvo Ellison en el siguiente ensayo fue, como siempre, cero.
El cuarto sujeto que se sometió a la máquina fue un famoso psíquico británico. Esta vez planeó bien el experimento y se comprobó que la máquina funcionase correctamente. Dos de los experimentadores se sometieron a algunas pruebas, y ambos registraron resultados normalmente bajos. Después de dejar que los circuitos se calentasen y estabilizasen, y de realizar las últimas comprobaciones, el psíquico invitado realizó la primera serie de 20 ensayos; su resultado fue ocho. Ellison se volvió a someter personalmente a la prueba y también obtuvo ocho. De nuevo, algo funcionaba mal en el equipo; después de limpiar cuidadosamente los microcircuitos, los investigadores se aseguraron bien de que la máquina volviese a funcionar normalmente. De nuevo, dos experimentadores realizaron una serie de ensayos, obteniendo ambos los resultados bajos que eran de esperar. Todo funcionaba correctamente. Sometieron al psíquico a otra serie de ensayos, y éste obtuvo de nuevo un resultado de ocho. Pero cuando revisaron de nuevo los circuitos y lo volvieron a intentar ellos mismos, obtuvieron los habituales resultados bajos. ¿Había fallado de nuevo el equipo? Era imposible saberlo.
Un observador escéptico diría que fue pura casualidad que el equipo fallase en las dos ocasiones en que se sometieron al experimento dos psíquicos famosos. Sin embargo, un investigador con experiencia diría que este tipo de cosas suceden a menudo.
Es como si la mente inconsciente del psíquico, sabiendo que se espera un resultado notable, lo lograse por el camino más simple de que dispusiese, es decir, aplicando PK (psicocinesis) sobre los microcircuitos en lugar de emplear la clarividencia. Sin embargo, resulta imposible probar esta suposición: constituye simplemente una posibilidad. Entretanto, el test de la máquina con números al azar espera disponer de otras oportunidades y sujetos para seguir investigando sobre la posibilidad de que un psíquico que experimente EEAC pueda «observar» el mundo físico normal sin emplear la telepatía.
El doctor Karlis Osis, jefe de investigaciones de la American Society for Psychical Research, ha llevado a cabo algunos interesantes experimentos con el psíquico Alex Tanous para intentar establecer si las observaciones realizadas durante las EEAC lo son a través de algo similar al ojo humano. Cuando Tanous se encontró en un estado de EEAC, Osis le solicitó que le «mirase» por la ventanilla de una caja en la cual había un sistema óptico que sobreponía imágenes, dando una cierta impresión de visión normal desde un determinado punto del espacio. Esta visión era de hecho una ilusión, y el experimento había sido especialmente ideado para averiguar si las EEAC deben considerarse un tipo de clarividencia dramatizada, o bien si por el contrario hay algo (quizás el «cuerpo astral») que de verdad se desplaza de un lugar a otro. Osis afirma que los resultados que obtuvo apoyan la idea de una presencia en el espacio físico situado delante de la caja. Sin embargo, en la interpretación de los resultados se plantean algunos problemas: al fin y al cabo, los límites de la clarividencia nos son desconocidos, y si bien fue posible elegir al azar las imágenes de manera que nadie supiese cómo los vería el ojo humano, cabe la posibilidad de que la mente inconsciente del sujeto dedujera su apariencia basándose en el conocimiento por clarividencia de la posición relativa de los componentes en la caja. Osis afirma que en experimentos posteriores colocó sensores físicos (indicadores de tensión) delante de la ventanilla de la caja óptica, y que durante las observaciones de EEAC éstos indicaron la posible presencia de algún tipo de objeto físico: parecía existir una tendencia a que se registrasen más aciertos en los blancos ópticos cuando los sensores indicaban actividad.
En la Fundación para la Investigación Psíquica de Durham (Carolina del Norte), se realizaron algunos experimentos con el investigador y psíquico Stuart Blue Harary. El objetivo era observar el comportamiento de roedores, serpientes y gatos jóvenes en presencia de una «proyección astral». Los gatos fueron colocados en una gran pista de pruebas, dividida en cuadros. La actividad normal de los animales podía expresarse en función del número de cuadros ocupados o pisados durante un determinado período de tiempo. En condiciones experimentales normales los gatos solían mostrarse asustados. En un estado de EEAC Harary intentó calmarles. Efectivamente, uno de los animales alteró su comportamiento durante los períodos en que Harary experimentaba una EEAC. El otro gato se mostró indiferente. Quizá los animales, como detectores, superan a las máquinas.

Poniendo a prueba un punto de vista
Los investigadores en proyecciones astrales han sido obsequiados con diferentes relatos de experiencias extracorpóreas como prueba de que el fenómeno existe, y se han embarcado en experimentos científicos; pero aún permanece la posibilidad de que la clarividencia o la telepatía de algún tipo estén involucradas.
En su libro Un beso de despedida a la Tierra, Ingo Swann cuenta cómo, siendo niño, dejó una vez su cuerpo cuando le estaban extirpando las amígdalas, e incluso vio cómo el escalpelo le cortaba accidentalmente la parte posterior de la lengua. También oyó cómo el cirujano renegaba por su error. Esta capacidad para dejar su cuerpo a voluntad continuó y fue posteriormente examinada en la Universidad de Stanford con resultados bastante espectaculares. Swann parecía capaz, por ejemplo, de proyectarse más allá de este planeta y describió con considerable precisión los rasgos característicos de Mercurio; todo esto algún tiempo antes de que el Mariner 10 fuera capaz de confirmar sus descripciones. No obstante, esta confirmación fue sólo superficial, puesto que los detalles no coincidieron.
Bob Morrell también ofreció descripciones precisas cuando, mientras era torturado en la penitenciaría del estado de Arizona, declaró haber dejado su cuerpo con frecuencia para evitar tal tratamiento y haber vagado libremente por fuera de la cárcel. De esa manera fue capaz de explicar a los investigadores algunos de los acontecimientos que ocurrieron en las calles de San Francisco que difícilmente podría haber conocido de otra manera. Una vez que no volvió a ser torturado, la facultad para los viajes astrales desapareció por completo.
Colin Wilson, en su libro Misterios señala el potencial de las experiencias extracorporales. Por ejemplo, los delincuentes podrían utilizar los viajes astrales para planear robos. Otro caso es el de aquellos que dijeron que el ocultista Aleister Crowley había utilizado el viaje astral para cometer violaciones psíquicas con aquellas mujeres a las que quería poseer.
La señorita Z y el número oculto
El primer experimento de laboratorio totalmente controlado y encaminado a investigar la naturaleza de las EEAC fue realizado por el doctor Charles Tart, de la Universidad de California. El sujeto del doctor Tart era una tal señorita Z, que afirmaba haber tenido EEAC desde la infancia. Una vez la hubo conectado a un electroencefalógrafo, el doctor Tart pidió a la señorita Z que se pusiera en estado de EEAC. Sobre una estantería situada por encima de su cabeza, un trozo de papel llevaba escrito un número elegido al azar por el doctor Tart antes de comenzar el experimento. La longitud de los cables que unían la cabeza de la señorita Z con el encefalógrafo no le permitían levantarse físicamente y mirar cuál era el número escrito en el papel, so pena de interrumpir los circuitos registradores.
Durante la primera noche del experimento no sucedió nada significativo. Durante la segunda noche, la señorita Z experimentó una EEAC, en el transcurso de la cual -dijo había visto un reloj de pared encima de la estantería (no podía haberlo visto permaneciendo echada) e incluso se había fijado en la hora: las 3:15. El electroencefalograma reveló unas extrañas ondas cerebrales hacia aquella hora. Durante la tercera noche tuvo una experiencia similar.
Hasta la cuarta noche no intentó leer el número escrito en el pedazo de papel, intento en el que triunfó por completo. Afirmó haber tenido la experiencia (según el reloj del laboratorio) entre las 5:50 y las 6 de la madrugada. Su encefalograma mostraba una señal modificada hacia las 5:57.
El experimento del doctor Tart parece demostrar que durante las EEAC de la señorita Z sucedía algo paranormal. El experimento del profesor Ellison pretende responder a la pregunta siguiente: ¿de qué se trata?
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