lunes, 28 de abril de 2008

Jack el Destripador

Este asesino, llamado Jack arbitrariamente, ya que nunca se supo verdaderamente su nombre ni su identidad; burló durante tres meses a la famosa Scotland Yard, realizando todos sus crímenes en Whitechapel (uno de los barrios más miserables de Londres, habitado mayoritariamente por prostitutas).
Se dio el lujo de mandar a la policía partes anatómicas de sus víctimas y luego desaparecer para siempre creando (hace más de 100 años) uno de los mayores enigmas policiales.
La carrera homicida de Jack comienza exactamente el 6 de agosto de 1888. Su primera víctima fue Emma Schmitd, una prostituta a la que degolló de oreja a oreja, le abrió el vientre y esparció los intestinos al lado del cadáver. Le cortó una oreja que envió cuidadosamente envuelta a Scotland Yark, como macabra tarjeta de presentación.
Su segundo crimen fue el 31 de agosto y su víctima Marta Turner, una prostituta de 45 años que sufría enfermedades venéreas. La víctima fue degollada (posiblemente con un bisturí), prácticamente de oreja a oreja, le abrió el vientre y le extrajo un riñón que envío también a Scotland Yard.
La última persona que la vio con vida fue su compañera y amiga Pear con quien caminaron juntas buscando clientes.
La policía detuvo al ex marido Roger Tabrán y al amante de la víctima Henry Wright, pero se comprobó que ambos nada tenían que ver con el crimen.
El asesino reaparece el 8 de septiembre, en la calle Bucks Row (Whitechapel).
La víctima esta vez es otra prostituta, Mary Ann Nichols, de 37 años. Como en el caso anterior usa un bisturí, llevándose las vísceras. Por las incisiones en el cuerpo se determina que el homicida es zurdo.
Jack descansó hasta fines de septiembre, más precisamente hasta el día 30 de ese mes, cuando se encuentra con Annie Chapman. Esta mujer de 50 años, gorda y deforme, que no tenía ni donde dormir, fue vista por una testigo conversando alrededor de las once de la noche con un hombre de aparente buena posición, bien vestido y elegante.
A la víctima se la encontró en la calle, faltándole un riñón y con la leyenda escrita en la pared: “Esta es la cuarta y mataré muchas más antes de desaparecer. Jack el Destripador”.
La presión que la gente ejercía sobre Scotland Yard era terrible, cada pista terminaba en nada y para colmo. cuando todavía no se habían acallado los comentarios del último crimen, Jack aparece de nuevo.
A principios de octubre de ese fatídico 1888, es encontrada la quinta víctima:
Catherine Eddowers, una bonita y bien conservada mujer de 38 años, que también (como todas las víctimas), ejercía la prostitución. El crimen lo realizó en una pequeña plaza al final de la calle Berne, en Whitechapel y a pesar de que la plaza estaba rodeada de barracas contenedoras de cueros, con mucha vigilancia, nadie vio ni escuchó nada, mientras el asesino tuvo tiempo y tranquilidad para extraerle los ovarios.
A los pocos días, más precisamente, el 9 de octubre, es el turno de Elizabeth Stride, una sueca de 40 años que había estado en muy buena posición económica, cuando estuvo casada con un ejecutivo bancario; pero diez años atrás murieron sus dos hijos ahogados en un naufragio en el Támesis, donde ella se salvó de milagro. Este hecho, sumado a la depresión y el alcoholismo, la llevaron a prostituirse. Jack la asesinó frente al Nº 40 de la calle Berne. Su cuerpo mutilado fue encontrado junto a sus anillos y algunos peniques.
El último crimen registrado de Jack el Destripador fue el 9 de noviembre a Marie Jannette Kelly; una hermosa joven de 26 años que compartía una habitación con Nelly Guinnard (quien encontró el cadáver).
Las mujeres habían decidido recibir a sus clientes en su casa por el miedo que les producía la presencia del asesino en las calles.
Este crimen (que fue cometido entre las 9 y las 11 de la mañana, según pudo establecer la policía), fue sin dudas el más macabro y horrendo de todos.
Con la tranquilidad que le daba trabajar dentro de una habitación, Jack no solo mató a Marie degollándola de oreja a oreja, sino que también le arrancó la nariz, las orejas y los pechos. El abdomen y el estómago se encontraron abiertos, mientras que el hígado descansaba sobre el muslo derecho, los riñones y el corazón estaban sobre la mesa de luz. A la víctima le faltaba el útero.
Hasta aquí la macabra lista de crímenes; que si bien resulta desagradable, es necesaria conocer para comprender la magnitud de este asesino.
Muchas especulaciones se han hecho durante más de cien años sobre la identidad y los motivos de Jack el Destripador.
Se supone que era médico, dado que manejaba a la perfección el bisturí y realizaba incisiones perfectas en los cuerpos.
Se especuló con que podía ser un fanático religioso (teniendo en cuenta que las víctimas fueron siete, número cabalístico del bien), decidido a terminar con las prostitutas o por lo menos, con algunas de ellas.
También un psicólogo atribuyó su aversión a las prostitutas, por ser hijo de una mujer dedicada a esta vida.
Por último. hay dos teorías (que fueron llevada incluso al cine) que nos habla de un respetable cirujano que liberaba su parte “animal”. Se lo conoció como el Dr. Jekyll y su contrapartida era Jack el Destripador.
Ya en este siglo el estreno del film "From Hell" (2001) donde narra la macabra historia, interpretada por Jhony Deep, muestra una teoria manejada hace algunos años que proponen que Jack, no fue un único personaje, sino que fue un grupo Masónico intentando borrar evidencias de un hijo bastardo del príncipe ingles.
Sea cual fuese la motivación y el propósito de esta mente enferma; desapareció después de su séptimo crimen para nunca más volver e instalarse en la triste categoría de macabro enigma, hace ya más de 100 años.

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