martes, 18 de diciembre de 2007

El Santo Sudario

Los evangelios nos cuentan la historia de una hombre que fue crucificado, Jesús de Nazaret. Un maestro, alguien que predicaba con autoridad, un obrador de milagros, un hombre al que se recibió en Jerusalén como a un rey pero también un problema para las autoridades porque se hacía llamar el hijo de Dios, un hombre que fue arrestado, enjuiciado, condenado, crucificado y soportó la cruz como los ladrones comunes.
La cruz se utilizó por primera vez en Oriente cinco siglos antes de Cristo, los romanos la utilizaron en todo su Imperio aunque casi exclusivamente para esclavos y extranjeros. Ante espectadores indiferentes se forzaba al condenado a cargar la viga transversal de la cruz hasta el lugar de la ejecución, al llegar allí se lo ataba o perforaba con clavos.
Era una ejecución común sufrida por miles de personas que dejó las huellas del sufrimiento en el Santo Sudario. Nadie ha podido negar que la interpretación de esas huellas demuestre la existencia irrefutable y altamente emotiva de la historia de la pasión de Cristo. Esta muy claro que el hombre del sudario murió en la agonía de la crucifixión después de otras series de torturas, algunas de las cuales como la corona de espinas sólo esta documentada en la imagen de Jesús que dan los evangelios. El hecho que halla sido perforado con una lanza, es también algo inusual aparentemente era más común romper las piernas de la víctima para acortar su agonía en la cruz. La imagen del herido al costado impresa en el sudario es extraordinaria, se puede ver la sangre que cae desde la herida y baja por la espalda, también se ven claramente las marcas de los crueles azotes y las heridas producidas por la viga horizontal de la cruz. Una serie de pequeñas manchas de sangre en la cabeza y en la nuca evocan en nuestro recuerdo ocular la imagen de la corona de espinas apretada con mucha tensión contra la cabeza de este hombre, el rostro revela signos de contusiones y sangre cayendo. Los clavos usados para la crucifixión han dejado heridas visibles en las muñecas y en los pies, las marcas de clavos en las muñecas se contradicen con la tradición iconográfica que retrata a Cristo como clavado en las palmas o atado a la cruz. Sin embargo, concuerdan con un reciente descubrimiento arqueológico del esqueleto de un hombre crucificado en la misma época que Cristo, ese esqueleto hallado en una morgue cerca de Jerusalén revela signos de clavos colocados en la parte superior de los brazos, entre el radio y el cúbito; el mismo hallazgo revela una parte torcida del clavo colocada en el talón del hombre y probablemente curvada por la madera dura de la cruz.
La tumba de Jesús hallada inesperadamente abierta y vacía liberó una fuerza interior entre los discípulos, que al entrar al sepulcro vieron los lienzos puestos allí y el sudario que había estado sobre la cabeza de Jesús no puesto con los lienzos sino enrollado en un lugar aparte, el señor resucitado hizo varias apariciones y envió a sus seguidores al mundo a anunciar las buenas noticias de los evangelios.
La imagen que vemos impresa en el sudario todavía es un desafío para los estudiosos, que no han podido explicar cómo se formó; nadie duda seriamente de que la imagen es consecuencia del contacto de un cuerpo crucificado con su sudario pero ningún experimento de laboratorio ha sido capaz de reproducir una imagen con características idénticas. En investigaciones posteriores a 1978, cuando se examinó el Santo Sudario, se confirmó la falta total de pigmento o tinte de color, también se demostró que la imagen se originó por la oxidación de la celulosa en las hebras superficiales de la tela por algún proceso que todavía no se conoce pero que sin duda no puede atribuirse a ningún método mecánico. También visible en el sudario, además de la imagen, hay algunas manchas de color carmín que han sido consideradas tradicionalmente como sangre. Pruebas realizadas en hilos extraídos del Santo Sudario en 1978 han identificado efectivamente rastros de sangre, primeros reconocidos como humanos y luego más específicamente como del grupo AB.
Durante el Imperio Romano llegó a Constantinopla y desapareció luego de las cruzadas con los saqueos posteriores al sitio de 1204, el sudario pasó por una campiña francesa y una iglesia en 1353, en 1453 llegó a las manos de los duques de Saboya, luego pasó por capillas en Francia. En 1506 el Papa Julio II reconoció y autorizó la veneración pública del Santo Sudario, concediendo a la preciada reliquia su propio oficio litúrgico y estableciendo el 4 de mayo como día de conmemoración. Cuando la guerra agitó Europa a mediados del siglo XVI pareció prudente trasladar el sudario a lugares más seguros donde fue exhibido y venerado, en especial en los alrededores de Viena, dan amplio testimonio de la devoción demostrada en varios recorridos y exposiciones. Para facilitar la veneración del arzobispo de Milán, el sudario se trasladó a Turín, la nueva capital del ducado de Saboya en 1578. Y en la catedral de Turín se ha conservado desde entonces. El sudario nunca abandonó la ciudad de Turín, salvo en el período del sitio francés en 1706 y durante la Segunda Guerra Mundial de 1939 a 1946.

lunes, 17 de diciembre de 2007

EL CODIGO SECRETO DEL CORAZON

Siempre se nos ha dicho que el corazón ama y siente pero, ¿es posible que también piense, recuerde, se comunique con otros corazones, ayude a regular la inmunidad y contenga información almacenada circulando a través de nuestro cuerpo? Recientes investigaciones sobre la memoria celular apuntan a que es el corazón y no el cerebro el recipiente de los secretos que conectan la mente, el cuerpo y el espíritu.

Primum vivens, ultimum moriens
En el siglo XVII, Sir Kenelm Digby, miembro de la Royal Society, hizo un experimento con el corazón de una víbora: tras arrancárselo y guardarlo en un lugar templado y húmedo, comprobó que latió durante veinticuatro horas. Cuando cesó de latir lo humedeció con agua templada y el órgano palpitó de nuevo. Luego lo cortó en varios trozos, y las partes separadas siguieron latiendo durante un tiempo prolongado. Lo mismo ocurre con el corazón humano: aunque la cabeza se separe del cuerpo, el corazón continuará latiendo durante horas. No en vano, este órgano, asiento de la vida y músculo central del sistema fisiológico, es "primum vivens, ultimum moriens", el primero en vivir y el último en morir en todas las criaturas.
"Nunca estuve interesada en el sexo. Ni siquiera pensé mucho en eso, pero ahora agoto a mi marido. Deseo hacer el amor todas las noches y, a veces, me masturbo dos o tres veces al día. Antes odiaba los vídeos X, pero ahora los adoro. Me siento como una mujerzuela y cuando estoy de buen humor, realizo un striptease para mi marido. Jamás había hecho algo parecido antes de mi operación. Cuando le comenté esto a mi psiquiatra, me dijo que era una reacción a los medicamentos y porque ahora tengo un cuerpo más sano. Posteriormente he descubierto que mi donante de corazón era una chica que trabajaba en un topless y actuaba como profesional a domicilio. Creo que he adoptado su orientación sexual, y mi marido también lo piensa así".
Por extraño que pueda parecer, este relato de una mujer de 35 años a quien se le trasplantó el corazón de una prostituta de 24 años no es el único en su género. Desde principios de los años setenta se vienen recogiendo informes de personas que tras un trasplante de corazón alegan haber adquirido gustos, hábitos, aptitudes y memorias de los donantes muertos. Hasta ahora sólo se han publicado un par de libros que recogen dichas experiencias, pero el fenómeno ya suscita una polémica parecida a la surgida hace más de veinte años con las experiencias cercanas a la muerte.
Uno de estos libros, A Change of Heart, de Claire Sylvia, recoge los cambios experimentados por la autora a raíz de una operación de trasplante; otro más reciente, El código del corazón (Ed. Edaf), de Paul Pearsall, se enfrenta abiertamente a un dogma de la moderna ciencia médica: la dependencia que tiene la memoria del sistema nervioso central.
Aunque tal dogma descarta por completo la posibilidad de que los hábitos puedan modificar estructuras bioquímicas que afecten al tejido del corazón, Pearsall no parece albergar dudas que el corazón, además de constituir el centro de energía más importante del cuerpo, es al mismo tiempo un mensajero del código que representa el alma. Una propuesta tan provocadora como la suya ha supuesto que se le acuse de perjudicar al movimiento de trasplante de órganos porque hace pensar que el corazón es mucho más que una masa de células biomecánicas. También se ha calificado a Pearsall de gurú prolífico de la auto-ayuda, pero en todo caso, su último libro ofrece una perspectiva novedosa en un campo que la ciencia no ha explorado todavía suficientemente.
Cardiología energética
Además de basarse en su experiencia personal – la victoria obtenida por su corazón sobre un cáncer que padeció –, en las lecciones aprendidas de los pueblos indígenas y las culturas milenarias, así como en los relatos de pacientes trasplantados de corazón, Pearsall recoge en su obra las teorías e investigaciones del neurólogo y psiquiatra Gary Schwartz y la psicóloga y codirectora del Laboratorio de Sistemas Energéticos Humanos de la Universidad de Harvard, Linda Russek, en cardioenergética. Este campo de investigación se basa en que la energía y la información son intercambiables y la infoenergía es transportada y comunicada primariamente por el corazón.
Otra fuente utilizada por Pearsall es la teoría de la memoria celular, según la cual cada uno de los 75 billones de células del cuerpo posee varios niveles de información almacenada, depositada allí mediante la conducción cardiaca de energía. Así pues, si la información se lleva en la energía del corazón y circula dentro de las células, las memorias de una experiencia vital que cualquier persona haya tenido pueden convertirse en nuestras propias memorias personales. Esto explicaría el hecho de que la personalidad de los que viven con un corazón trasplantado sufra transformaciones radicales, pero la mayoría de los cardiólogos y cirujanos que realizan los trasplantes se niegan a aceptar tal posibilidad. Alegan que, con frecuencia, el cerebro sufre pequeños derrames durante la operación que pueden dañarlo, al igual que los medicamentos utilizados para evitar el rechazo del órgano trasplantado.
Es probable que estos factores influyan en las transformaciones profundas y en las memorias anómalas que experimentan los trasplantados, pero eso no excluye la posibilidad de que el corazón posea un código infoenergético sutil (energía L) que contenga memorias codificadas que conserva cuando es trasplantado. Tal vez, la clave del código esté en esa energía L, que baña el corazón.
La escurridiza energía "L"
Por desgracia, la energía L o quinta fuerza propuesta por Pearsall es extremadamente sutil e imposible de medir con los instrumentos científicos actuales. No obstante, Pearsall sugiere que los efectos de la misma son ilimitados: viaja más rápidamente que la luz y genera efectos no localizados como la telepatía, la curación a distancia y el poder de la oración intercesora. Y, sobre todo, el corazón está formado exclusivamente por energía L y comunica y lleva su propia forma, aunque de un modo torpe, al campo electromagnético creado por él. Este campo es cinco mil veces más potente que el electromagnético cerebral, por ello es posible que el corazón, gracias a su enorme energía potencial, sea el centro principal de conducción de la energía L.
La mayoría de los profesionales de la salud no reconocen la existencia de esta energía. Cuando preguntamos al psicoanalista y quinesiólogo Juan A. González qué opina sobre las ideas de Pearsall en relación a la hipotética energía L y la posibilidad de que el corazón sea el centro principal de conducción de la misma, responde: "Si negáramos la existencia de una energía que lleva información por todo el organismo, estaríamos negando también la existencia de los meridianos de acupuntura y la de los cuerpos sutiles. Estos cuerpos están implicados en la concepción de la salud y están unidos entre sí por algo que llamamos el cordón de plata, que está conectado al cuerpo por el corazón. Experimentalmente sabemos que la conexión está exactamente en el punto BP21, que es el del meridiano bazo-páncreas, el más cercano al corazón, pero esto no confirma que este órgano contenga un código que indique quiénes somos".
Aposento de luz
Debido a que el latido del corazón responde inmediatamente a las variaciones en el estado mental - por ejemplo, en momentos de extrema ansiedad, tensión y terror, palpita, y el pulso se acelera - se convirtió en muchas culturas no sólo en el asiento de las emociones, sino en el del alma. Así se dice que dos hilos de energía conectan la forma del hombre con su alma: el primero es el de la consciencia, anclado en la glándula pineal de la cabeza; el segundo o hilo de la vida se ancla en el corazón, en el nódulo sino-auricular, una masa de tejido que gobierna el latido cardiaco. Este nódulo recibe fibras del nervio vago y se denomina en la tradición bíblica el "sendero para el aliento del Espíritu Santo".
También los hindúes consideraban al corazón la morada del principio divino. En los escritos tántricos, el corazón es llamado el "pequeño loto de ocho pétalos", asiento de Brahma, o centro de la consciencia espiritual del hombre. Según esta visión, el nirvana se alcanza cuando la consciencia se centra en el germen de Pragna, que se encuentra en el chakra Anahata, el del corazón.
Los griegos también eran conscientes de que el corazón era la fuente de la vida y de que los diversos aspectos de la misma - los centros de la consciencia llamados los "dioses" - habitaban en el corazón. Esta creencia la tomaron de los egipcios, para quienes este órgano era la morada del alma y no lo extraían del cuerpo durante el proceso de embalsamamiento, a diferencia del cerebro que extraían por las fosas nasales. Salvaguardaban el corazón con sumo cuidado para que acompañara al cuerpo en la otra vida donde sería pesado en la balanza en presencia de Osiris.
La ofrenda del corazón, sede del alma, encontró su forma más aterradora en los ritos realizados por los aztecas de México, que arrancaban el corazón del pecho de los prisioneros vivos para ofrecérselo, todavía latiendo, a las deidades del Sol y de la Tierra. Entonces, el alma ascendía a lo más alto de los cielos aztecas. Igualmente bárbara pero no carente de lógica es la extendida costumbre entre algunas tribus primitivas de comerse el corazón de los enemigos heroicos para imbuirse de su valor. En algunas comunidades del pasado, los corazones de los reyes muertos se comían ritualmente. Los de los animales también se comían para adquirir sus características, especialmente los de leopardos y leones.
Los taoístas chinos consideraban al corazón como un aposento de fuego localizado entre el cielo (la cabeza) y la tierra (el abdomen) y decían que su transmutación llevaba a la inmortalidad.
En la tradición mística occidental, el corazón es la localización de la Luz de Cristo y el propio Jesús animaba a sus discípulos a entrar en silencio en este aposento para conversar directamente con el Padre.
De corazón a corazón
Si ponemos más corazón en nuestras vidas, como sugiere Pearsall, tal vez descubramos nuevas formas de comprender la consciencia y la sanación humana. Vivimos en un mundo regido por el cerebro. Disfrutamos de los inventos que ha producido éste, pero el corazón nos pregunta si podremos sobrevivir en este mundo tan cerebral y si queremos vivir desconectados, hostiles y temerosos. Así pues, aunque se pueden hacer múltiples críticas al trabajo de Pearsall, sobre todo que los datos aportados por él no están suficientemente contrastados, que son demasiado etéreos y que no demuestran que la memoria y la emoción residan en el corazón, no se puede negar que su obra ofrece una magnífica combinación de ciencia y testimonios que permite percibir la inteligencia del propio corazón. Para tal fin, Pearsall propone la práctica de la cardio-contemplación, derivada de la técnica de cuadro congelado desarrollada por investigadores del Instituto de HeartMath (California), en la que se propone que congelemos las situaciones o las escenas de estrés para poderlas considerar desde una perspectiva más calmada y centrada en el corazón. Esta técnica involucra el permanecer inmóviles, quietos y permitir que ocurra la respuesta de resonancia. Sin duda se trata de una vía interesante para silenciar nuestro agitado cerebro.
Pearsall también facilita un test de comprobación de la amplitud de la energía cardiaca y un inventario cardio-sensitivo para evaluar la capacidad individual de escuchar el código de nuestro corazón y para conectar incluso con el inconsciente colectivo, es decir, "sintonizar con otro plano que se encuentra más allá del nivel en el que el cerebro se siente más confortable, el de la energía sutil L que danza entre todos los sistemas".

viernes, 14 de diciembre de 2007

Asteroides

Se conoce como asteroides a los miles de pequeños cuerpos rocosos que ocupan el sistema solar, algunas veces llamados "planetas menores" debido a que orbitan al Sol al igual que los planetas. La mayoría se encuentra en la zona denominada "cinturón de asteroides", entre las órbitas de Marte y Júpiter, a una distancia de entre 2.1 y 3.3 unidades astronómicas del Sol. Una vez que su órbita es determinada con exactitud, se les da un número y a veces un nombre. En la actualidad se conocen más de 5000 asteroides, y muchos otros han sido detectados al menos por una vez. Entre los numerados hay de 38 a 45 asteroides de tipo Amor, cuyas órbitas interceptan la de Marte; cerca de 40 de tipo Apollo, cuyas órbitas interceptan la de la Tierra; alrededor de 6 de tipo Aten, cuyas órbitas los llevan más cerca del Sol que nuestro planeta y 96 asteroides de tipo Troya, los cuales comparten su órbita con Júpiter, precediéndolo o siguiéndolo a un ángulo de sesenta grados. Un asteroide de tipo Apollo, ahora numerado como 4581 y llamado Asclepius, pasó a 800.000 kilómetros de la Tierra en 1989, en el mayor acercamiento de un asteroide medianamente grande a la Tierra desde el de Hermes en 1937.
El diámetro de un asteroide puede variar de muchos kilómetros a unos pocos metros o incluso menos. Los tres más grandes, Ceres, Pallas y Vesta, tienen alrededor de 785, 610 y 540 kilómetros de largo, respectivamente. Gaspra, un asteroide irregular de 20 kilómetros de largo, fue el primero en ser fotografiado de cerca, por la sonda espacial Galileo en 1991, a una distancia de 1600 kilómetros. Sin embargo, las sondas Viking 1 y 2 fotografiaron, en 1977, a las dos pequeñas lunas de Marte, las cuales probablemente son asteroides capturados por el campo gravitacional del planeta.
Se cree que los asteroides son remanentes del sistema solar primitivo que nunca alcanzaron la masa necesaria para ser considerados planetas. Las colisiones entre estos objetos parecen haber sido numerosas en aquellos primeros tiempos; la mayoría de los asteroides conocidos en la actualidad son probablemente fragmentos de otros más grandes, teniendo en cuenta su forma irregular. Si bien algunos de los localizados en el sistema solar interior podrían ser cometas muertos, la mayoría posee la composición química hallada comúnmente en los meteoritos caídos a nuestro planeta. Otra teoría sugiere que son restos de un planeta que explotó, ¿acaso debido a una civilización avanzada tecnológicamente que se destruyó a sí misma?
Las colisiones de asteroides de gran tamaño con la Tierra son consideradas la causa de extinciones en masa como la de los dinosaurios, además del advenimiento de una era glacial hace 2.3 millones de años. Se ha expresado cierto interés en el planeamiento de sistemas que eviten futuros encuentros catastróficos de nuestro planeta con otros asteroides. Las posibilidades son escasas, pero los científicos dicen que ya pasó y puede volver a pasar. Los astrónomos han descubierto que un asteroide se acerca y podría pasar muy cerca de la órbita de terrestre, con peligro de colisión. El asteroide tendría una fuerza más grande que la bomba atómica más moderna y la fecha en que podría colacionar con nuestro planeta sería hacia el año 2028. Las consecuencias de una colisión con un asteroide van desde un simple cráter con destrucción en la zona de impacto hasta la extinción de la vida en el planeta.

jueves, 13 de diciembre de 2007

Amuletos y Talismanes

La palabra Amuleto en castellano proviene del latín “amuletum”, empleada ya por Plinio. Parece ser una voz de origen semítico, y se encuentra en el árabe “jamalet”, conjugación del verbo “jamala”, que significa “llevar”. Se le define como un “objeto al que se le atribuye poder protector contra los sortilegios, enfermedades, accidentes y otros males”. La palabra árabe “jamalet” significa “aquello que se lleva”.
En lenguaje de ciencia-ficción, podríamos decir que el Amuleto crea un campo de fuerza mágico en torno a quien lo lleva, incluso un animal o una planta, ya que se supone que todo ser vivo es susceptible a ser hechizado o sufrir los efectos funestos del mal de ojo.
El hombre común, por muy racionalista que sea, se ve cada día confrontado con algunos fenómenos que llamamos “fortuitos”, los sucesos accidentales que pueden traducirse en resultados felices o desdichados. Uno advierte que personas con la misma capacidad, la misma información y los mismos recursos, tienen sin embargo suertes distintas. A unos el éxito les resulta fácil mientras que a otros se les hace cuesta arriba. Entonces, en las profundidades cerebrales, nos vemos compelidos a admitir que hay algunos factores desconocidos, misteriosos, que hacen el futuro poco previsible pese a nuestros mejores cálculos y razonamientos una realidad que desafía a la razón, que nos preocupa y ante la cual no estamos dispuestos a quedarnos de brazos cruzados. ¿Por qué Fulano se ganó la Lotería y yo no? Es entonces cuando nuestra mente comienza a fijarse en ciertas coincidencias: “hoy día me estuvo dando vueltas esa canción, y todo me resultó tan fácil y tan bien”, “desde que se nos quebró el espejo, pareciera que todo anda mal en esta casa”. Nuestro fiel cerebro trabaja por su cuenta utilizando el llamado “método inductivo”, según el cual cuando pasa algo en ciertas circunstancias, volverá a pasar cuando las circunstancias se repitan y viceversa.
Estaba dentro de la brujería normal, de acuerdo a las tradiciones, incluso aquellas tradiciones filtradas por una cultura milenaria capaz, como dice Carl Jung, de extraer a medias los arquetipos del inconsciente colectivo, y modelarlos en forma de mitos elaborados.
En efecto, entre la Vara de Aarón y el báculo del mago Merlín, a más de cuatro mil años de distancia y en pueblos racial e históricamente remotos entre sí, no hay sin embargo ninguna diferencia sustancial. El poder de un Dios llega tanto al bastón como a quien lo empuña. Para que el bastón funcione tiene que ser hecho de una madera especial, de un trozo especial con una forma, fibra y nudosidades especiales, y habrá de utilizarlo un hombre también especialísimo.
En un sentido estricto, cada uno de los instrumentos de trabajo de un hechicero es por sí mismo un Talismán. Con esos talismanes, el hechicero puede confeccionar otros talismanes o bien amuletos. Según las tradiciones, los amuletos son objetos de poder de naturaleza pasiva, destinados solamente a proteger a quien los usa. Los talismanes, en cambio, son de naturaleza activa, y se utilizan como herramientas o como armas.

martes, 11 de diciembre de 2007

William Wallace: La historia real de "Corazón Valiente"

El pueblo de Escocia considera a William Wallace como el salvador de su nación. Pero hay detalles del guerrero conocido como "Corazón Valiente" que son más ficción que historia.
11 de septiembre de 1997, los ciudadanos escoceses votan en un referéndum para apoyar la creación de un nuevo parlamento escocés, algo que no han tenido en 300 años. Un Parlamento propio luego de siglos de dominación inglesa. Un motivo de tales esfuerzos es el resurgimiento del orgullo escocés, estimulado por la película Corazón Valiente de Mel Gibson que narra la historia del héroe nacional de Escocia, William Wallace. ¿Cómo pudo contribuir un hombre muerto hace más de 700 años a un golpe político sin violencia en la Europa del siglo XX? ¿Fue este hombre o su mito la motivación detrás de los cambios?

EL NACIMIENTO DE UN HEROE
Año 1286, Escocia era una nación libre y pacífica, el monarca Alejandro III había reinado en una conservadora sociedad feudal durante 37 años. Su país prosperaba gracias al comercio de lana con Europa.
Una noche de marzo de 1286, bajo negras nubes de tormenta, Alejandro debió asistir a una reunión con sus consejeros en el castillo de Edimburgo. Ansioso por pasar la noche con su joven esposa Yolanda, a pesar de las súplicas para que no lo hiciera, se arriesgó a tomar un atajo por peligrosos riscos en donde perdería la vida trágicamente. Tras su muerte, Alejandro sólo dejó una heredera directa, su nieta Margaret, de 3 años, conocida como "la doncella de Noruega". Pero en 1290 la doncella murió en una isla remota en ruta a un nuevo reino. En Escocia no había heredero alguno al trono, sus líderes debieron mirar varias generaciones atrás en busca de descendientes de algún antiguo rey de Escocia lo cual inició una ardua lucha por el trono.
Catorce hombres alegaron tener derecho al trono. Había dos contendientes principales: John Balliol y Robert Bruce, ambos de familias igualmente prominentes.
La amenaza de guerra civil asechaba en el otoño de 1290, en medio de tan tensa situación surgió el entonces rey de Inglaterra Eduardo I, quién se presentó como el hombre que podía elegir al nuevo gobernante de Escocia... era como la incursión de un león en un rebaño de ovejas. Eduardo I, también conocido como "Longshanks" que significa Zanquilargo o Piernas Largas por su gran estatura, había encabezado sin piedad la expansión del reino de Inglaterra para conquistar Gales, no había mostrado mayor interés en Escocia pero vislumbró una gran oportunidad para anexarse otra nación.
Mayo de 1291, Eduardo exigió que todos los pretendientes al trono debían antes reconocerlo como el supremo líder y a quien deberían servir. Por temor al ejército de Eduardo, los escoceses accedieron. Luego, comenzaron las largas deliberaciones del rey inglés. El 12 de noviembre de 1292 eligió a John Balliol como el nuevo rey.
En 1294, Eduardo amenazó con involucrar a los nobles escoceses en su nueva guerra contra Francia. Posteriormente, a finales de 1295, los nobles escoceses acudieron al enemigo de Eduardo, al rey Felipe IV de Francia, en busca de ayuda. Escocia y Francia negociaron un tratado a sabiendas de que el rey inglés lo consideraría como un acto de guerra. Los escoceses ratificaron el tratado en febrero de 1296 y de inmediato formaron un ejército para invadir el norte de Inglaterra. En respuesta, Eduardo, a sus 58 años, llevó sus fuerzas a una de las principales ciudades de Escocia. Su ejército atacó sin piedad alguna matando a hombres, mujeres y niños y arrojando sus cuerpos al mar. El ejército escocés se enfrentó al inglés el 27 de abril de 1296. Fue diezmado, lo que dejó a Escocia totalmente indefensa. El ejército de Eduardo llegó al norte y así Escocia dejó de ser un país independiente. El rey John fue capturado, llevado ante el monarca inglés y obligado a renunciar al trono y al tratado con Francia. El emblema real le fue literalmente arrancado de sus vestiduras y fue encerrado en la Torre de Londres. Eduardo también se adueño de la roca del destino, la histórica roca sobre la que los reyes escoceses tradicionalmente comenzaban su reinado.
Sin embargo, no todos los escoceses accedieron a someterse. En la primavera de 1297, comenzaron a producirse rebeliones en toda Escocia. Al nordeste, Adrew Murray, héroe de una noble familia, logró reunir un ejército. Al sudoeste, varios nobles prominentes se congregaron para iniciar una rebelión y entre ellos estaba Robert Bruce, el nieto de 22 años de uno de los pretendientes originales al trono.
Aunque los nobles capitularon antes de comenzar la batalla, sus tácticas dilatorias permitieron que se formara otro grupo de rebeldes que se ocultaba en los espesos bosques de Celkirk. Este grupo de guerrilleros, pobremente vestidos, no era liderado por un noble sino por un desconocido plebeyo: William Wallace.

LA BATALLA POR LA LIBERTAD
En 1296, el ejército inglés diezmó al ejército escocés y continuó su guerra contra los franceses. Para financiar la guerra Eduardo les cobraba impuestos a los escoceses y los reclutaba en su ejército. Luego, en la primavera de 1297, surgió un nuevo héroe del crepúsculo de los campos escoceses, William Wallace, era un hombre envuelto en el misterio.
La leyenda William Wallace, tal como se conoce hoy, es en gran parte trabajo del poeta Blind Harry (Harry el ciego). Harry escribió en la década de 1470, más de 150 años después de la muerte de Wallace. Viajó de pueblo en pueblo narrando y cantando relatos del héroe escosés a cambio de comida y dinero. Para redactar su épico poema de Wallace, Blind Harry recolectó diversos relatos y cantares de tradición oral y los compiló en una vibrante y maravillosa obra en la que se enaltecía el inmenso valor de Wallace a la hora de combatir a los ingleses.
Historiadores y estudiosos aún discuten hoy en día acerca de cuánto del poema de Harry es creíble. De acuerdo a Blind Harry, el aguacil inglés de Lanark mató a la esposa de Wallace, quien no tiene nombre. Escritos posteriores le dan a su esposa el nombre de Marion Braidfute. De allí se infiere que Wallace mató al aguacil y luego se alzó contra los ingleses debido a la muerte de su esposa. Sin embargo, no existen evidencias sólidas de que Wallace haya tenido relación alguna con Marion Braidfute ni de que la venganza fuera el motivo para matar al aguacil de Lanark.
De hecho, no se sabe casi nada con certeza de la vida de William Wallace antes de que matara al aguacil ni siquiera de cuándo y dónde nació. Muchos escoceses piensan que nació cerca de 1270, Blind Harry señala que el padre de William era Sir Malcom Wallace de una familia de pequeños terratenientes que llegaron a Escocia en el siglo XII. Sin embargo, un reciente y sorpresivo hallazgo demuestra que Blind Harry estaba errado acerca de los orígenes de este guerrero. En 1998, un investigador de Glasgow terminó su estudio a fondo del sello personal de Wallace, incluso del reverso no visto por mucho tiempo. Entre otros símbolos se revela el del arquero, lo que podría decir que este era militar o tal vez un simple cazador.
Siendo el hijo menor, Wallace no podía heredar las tierras de la familia, debía abrirse camino por sí sólo en el mundo. Sus actos posteriores indican que fue bien educado. Algunos historiadores sugieren que fue educado en la abadía de Paisley y que era un hombre muy instruido para su época, hablaba varios idiomas, entre ellos francés, inglés y latín.
Sin embargo, las duras circunstancias de su época pudieron haberlo convertido en un forajido de los caminos. Existe cierto relato de 1296 que se refiere a un tal William Wallace, ladrón, que podría haber sido o no el mismo hombre.
Muchos historiadores y cronistas coinciden en que era un hombre de gran estatura aunque no existe retrato alguno de esa época. Su supuesta espada, guardada en un castillo de Escocia durante 550 años, mide 1,65 mts. de longitud.
El ascenso de Wallace del anonimato a la gloria fue meteórico. Escritores ingleses señalan que William usaba tácticas de guerrilla con rápidos y cruentos ataques contra sus enemigos. Blind Harry describe docenas de encuentros en los que Wallace mató a cientos de ingleses pero pocos de esos relatos son corroborados por otras fuentes. Pero cierto combate en Scome está bien documentado ya que Wallace estuvo a punto de capturar al juez supremo de Eduardo en Escocia.
En 1297, en Dundee, las fuerzas de William Wallace se unieron a las de su compañero rebelde, el noble Adrew Murray. Ambos decidieron entonces sitiar el castillo de Dundee. En el proceso 10.000 hombres formaban parte del ejército inglés al norte en clara superioridad numérica ante los escoceses. Tras entender que su única oportunidad era tener una posición estratégica, Wallace y Murray decidieron combatir a los ingleses en un lugar muy importante de Escocia, el puente Stirling.
11 de septiembre de 1297, en un día despejado, reunieron a sus hombres en las colinas cercanas al puente Stirling, sobre el río Forth. El disciplinado ejército escocés aguardó con paciencia mientras que los ingleses cruzaban lentamente el estrecho puente.
Pasaron varias horas mientras miles de ingleses lo cruzaban al mando del tesorero designado del rey Eduardo en Escocia, el buscador de gloria Hugh Cressinham. Los ingleses pensaban que los escoceses lucharían siguiendo las normas de caballería y les dejarían cruzar el río para formarse al otro lado; pero Wallace y Murray no dejarían que eso sucediera, pues sería un suicidio. Los ingleses cruzaban el puente muy angosto por donde sólo pasaban tres caballos a la vez. Entonces las tropas de Wallace y Murray se lanzaron al ataque. Encerraron a los ingleses en un puente que era muy angosto para escapar, los escoceses aprovecharon la oportunidad y empezaron a matar a placer a los ingleses hasta que no quedo ninguno. El ataque debió haber sido aterrador, los alaridos de los caballos, los hombres heridos, el chocar de las espadas, la sangre derramada, algunos fueron asesinados mientras se lanzaban al río... desde luego, los escoceses vencieron. Lo que hicieron con Cressingham tras la batalla se convirtió en leyenda. Se dice que desollaron su cuerpo y que llevaron partes de su piel por toda Escocia como evidencia de la derrota de los ingleses. Hay que tener en cuenta que eran tiempos violentos y algo así solía ser lo más normal.
La batalla del puente Stirling fue revolucionaria. Fue una de las primeras ocasiones en que un ejército de hombres a pie y armados con lanzas derrotaron a otro con una sólida caballería y arqueros. Los ingleses se vieron obligados a retirarse de gran parte de Escocia.

CORAZON VALIENTE
Luego de la asombrosa victoria del puente Stirling, los nobles escoceses nombraron a William Wallace y Andrew Murray como los guardianes conjuntos de Escocia. El título de guardián implicaba que debían cumplir muchas de las responsabilidades del rey ausente, John Balliol, quien estaba en prisión en Inglaterra.
El 11 de octubre de 1297, los recién nombrados guardianes de Escocia enviaron una carta a Lübeck, Alemania; en un esfuerzo por asegurar la independencia de Escocia antes de que Eduardo regresara de la guerra en Francia: "Andrew Murray y William Wallace, comandantes del ejército del reino de Escocia, solicitan que Ud. les haga saber a los mercaderes de su nación que no tendrán acceso seguro en ninguno de los puertos de Escocia con su mercancía, ya que el reino de Escocia, gracias a Dios, ha sido recuperado por la guerra del poder de los ingleses".
Una semana después de la carta, Wallace guió a las tropas escocesas a invadir salvajemente el norte de Inglaterra, tanto como para obtener suministros como por venganza.
El 12 de noviembre de 1297, Andrew Murray murió, tal vez debido a las heridas sufridas en la batalla del puente Stirling. William Wallace se convirtió en el único guardián de Escocia, lo cual era un logro extraordinario para un hombre que no provenía de noble cuna. Tras su regreso de Inglaterra, los nobles escoceses lo nombraron caballero y le dieron el título de Sir William Wallace.
Wallace jamás llegó a ser pretendiente del trono de Escocia y siempre luchó en nombre del rey John pero su valor y confianza en sí mismo aglutinaron a la nación. Cuando el rey Eduardo convocó a los nobles escoceses al parlamento de York siguieron la guía de Wallace y se rehusaron a obedecer. Sin embargo, el héroe guardián de Escocia sabía que la llegada de la primavera traería consigo al ejército inglés. En marzo de 1298, Eduardo regresó a Inglaterra para comandar a su ejército contra los escoceses. El rey estaba obsesionado no con sólo derrotar a una nación sino también a un hombre, William Wallace.
A finales de junio, Eduardo se desplazó al norte con 25.000 hombres a pie y casi 2.000 hombres a caballo. Hasta ahora se desconoce el tamaño exacto del ejército de Wallace pero se estima que eran unos 10.000 hombres a pie. Fue capaz de reunir a algunos hombres a caballo al mando de nobles liderados por John Comyn pero era sólo una décima parte de los hombres de la caballería inglesa.
Wallace decidió aplicar una estrategia incendiaria para llevar a los ingleses al norte mientras destruía todo suministro que estos pudieran utilizar. Su plan era evitar la batalla hasta la llegada del alba. El ejército inglés afrontaba problemas de comunicación y le resultaba difícil obtener pertrechos, existía entonces el clima para una rebelión. Según estas evidencias el ejército inglés estaba en desventaja, era posible incluso que evitaran la batalla.
Al amanecer del 21 de junio, Eduardo tuvo la oportunidad que había estado esperando cuando unos espías le informaron que los escoceses se encontraban a sólo 30 kilómetros, en Falkirk. De inmediato el rey ordenó la marcha de sus exhaustos y hambrientos hombres. El monarca inglés y el defensor de Escocia iban a enfrentarse cara a cara en una cruel y sangrienta batalla.

EL HÉROE SE CONVIERTE EN MITO
El 12 de julio de 1298, cerca de Falkirk, los 25.000 hombres del ejército de Eduardo se enfrentaron a las tropas escocesas de William Wallace. Éstas, en inferioridad numérica, utilizaron una singular estrategia. Wallace organizó a sus tropas en cuatro bloques o formaciones para repeler a la caballería inglesa. Cada una de ellas estaba formada por unos 2.000 hombres armados con grandes lanzas y dispuestos en círculo. Esperando en los flancos se encontraba la exigua caballería escocesa al mando del noble John Comyn.
El clímax de la batalla se produjo cuando Wallace le ordenó a la caballería de Comyn que atacara a la inmensa cifra de arqueros ingleses, lo cual era quizás algo suicida. Pero la caballería al mando de Comyn no obedeció las órdenes sino que prosiguió a retirarse del campo de batalla. En algunos relatos del conflicto se describe a las fuerzas de Comyn como traidoras. Aún no se sabe si Comyn y los otros nobles traicionaron a Wallace, ellos sólo retrocedieron probablemente al ver a la caballería inglesa. La habilidad de Eduardo para usar a sus arqueros resultó un factor clave, los escoceses debieron permanecer donde estaban y recibir la lluvia de flechas. Esto, desde luego, debilitó a su ejército. Acto seguido, la caballería inglesa atacó a un ejército diezmado y por supuesto ganó la batalla.
Miles de escoceses murieron en el campo de batalla de Falkirk pero Wallace tuvo la oportunidad de escapar. William decidió huir, pero no por cobardía sino como el acto de un hombre que admitía la derrota y deseaba continuar la lucha. Aunque Eduardo triunfó en la batalla aún no había ganado la guerra. Los ingleses ya no podían sostenerse por sí mismos ni conquistar a todo un país. Frustrado, el rey regresó a Inglaterra. Los ingleses conservaron el control de ciertas regiones del sur de Escocia. Poco después, los nobles de Escocia obligaron a Wallace a renunciar al título de guardián.
Los escoceses nombraron a dos nuevos guardianes: John Comyn y Robert Bruce, quienes se peleaban constantemente debido a sus conflictos de intereses políticos. Tal vez, molesto por el regreso de la política tradicional a Escocia, Wallace se marchó a Europa en 1299 para defender la causa escocesa en París y posiblemente en el Vaticano. Luego de finales del año 1300 se desconoce su paradero exacto en los tres años siguientes.
En mayo de 1303, Felipe, el rey de Francia, accedió con renuencia a un tratado de paz con el rey inglés del cual se excluyó a los escoceses. Eduardo, que ya tenía 64 años, volvió a guiar a sus tropas hacia la aislada Escocia donde no encontró resistencia. John Comyn, el nuevo guardián exclusivo de Escocia, se rindió en febrero de 1304 y el último reducto escocés, el castillo Stirling, cayó en julio. Los derrotados escoceses cedieron al dominio inglés y pudieron conservar sus tierras. Pero había un hombre que continuaba luchando, William Wallace.
Luego de 4 años, Wallace decidió regresar a Escocia y, cuando éste se negó a rendirse ante los ingleses, Eduardo lo consideró nuevamente su peor enemigo. Wallace guiaba a un pequeño grupo de seguidores. Perseguidos se ocultaban en los bosques y en las casas de campesinos.
Finalmente, William Wallace fue traicionado por uno de sus hombres y capturado el 3 de agosto de 1305 cerca de Glasgow, luego fue trasladado a Londres para ser juzgado. Fue hallado culpable de traición, sacrilegio, homicidio y un sinnúmero de otros delitos. Su única defensa esta registrada en escritos ingleses: "Wallace afirma con vehemencia que no es culpable de traición porque nunca aceptó a Eduardo como su rey". La declaración de Wallace se convertiría luego en parte de su leyenda pero no significó nada en el juicio.
Su condena era ser arrastrado, colgado y descuartizado. Unos caballos lo arrastrarían hasta el lugar en que sería ejecutado, ese era el castigo para un traidor. En su caso, Wallace fue arrastrado durante 8 kilómetros por caminos y senderos, lo que provocaría un serio impacto físico. Luego lo llevaron al matadero en donde fue estrangulado y estirado. Después, le abrieron el estómago, le sacaron los intestinos y le abrieron el pecho para mostrar su corazón; todo esto se lo hicieron cuando aún estaba vivo y sólo murió cuando le arrancaron el corazón.
Ante la propia Iglesia de San Bartolomé, Wallace fue decapitado y descuartizado. Su cabeza fue colocada en una estaca en el puente de Londres. Otras partes de su cuerpo fueron llevadas a las principales ciudades de Escocia como una advertencia de lo que sucedería a todos aquellos que osaran traicionar al rey.
Después de la brutal ejecución de William Wallace parecía que la cruzada escocesa por la libertad había muerto con él. No obstante, en Escocia se produjeron sorprendentes procesos y Robert Bruce se convirtió en rey.
El 25 de marzo de 1306, Eduardo volvió con sus tropas al norte para combatir al nuevo traidor. Pero el 7 de julio de 1307, a sus 68 años, murió en la frontera con Escocia. Su ejército y su reino habían quedado en las incompetentes manos de su hijo Eduardo II quien regresó con sus fuerzas a Inglaterra. Tras saber de los triunfos y los errores de Wallace, Bruce recuperó gran parte de Escocia en los años siguientes.
Eduardo II finalmente llevó su ejército al norte para combatir en Bannockburn, Escocia, el 23 de junio de 1314. Tras una feroz batalla de dos días los escoceses lograron derrotar a los ingleses. Inspirado por Wallace, Bruce obtuvo la independencia de Escocia por los 400 años siguientes. Pero, en mayo de 1707, el acta de unión aglutinó a Inglaterra y Escocia en la nación de Gran Bretaña.
Era el fin del sueño de William Wallace de una Escocia independiente...

EL ESPÍRITU DE WALLACE REGRESA
Cuando los ingleses asumieron el control de Escocia, en 1707, renació la leyenda William Wallace. Existen tributos a Wallace en todo el país tales como el monumento nacional a Wallace en Stirling, erigido en 1861.
Pero, después de la Segunda Guerra Mundial, el nombre de Wallace no volvió a ser mencionado en los textos escolares y el monumento nacional cayó en el descrédito. William Wallace, el héroe de un pueblo, estaba a punto de quedar en el olvido. Pero un día, en 1993, el escritor Randall Wallace visitó el castillo de Edimburgo mientras estaba de vacaciones con su familia: "En la entrada había dos estatuas, una de Bruce y otra de Wallace. Al preguntarle a un guardia quién era Wallace, me respondió que era su mayor héroe y yo de inmediato quede cautivado. Pese a mi amor por la historia no sabía nada de Wallace. Su historia me pareció muy romántica. William Wallace es como un ancestro para mí, siento su sangre en mis venas y nadie me lo puede negar", dijo Randall.
Randall Wallace se sintió inspirado para escribir un libreto llamado "Corazón Valiente". Para su trabajo de investigación, en la biblioteca, R. Wallace pidió un prestado un antiguo ejemplar de William Wallace, de Blind Harry.
Posteriormente, "Corazón Valiente", el libreto de Randall Wallace, se convirtió en un gran éxito de Hollywood protagonizado por Mel Gibson. La película cautivó a miles de espectadores con el drama del legendario Wallace. Sin embargo, los historiadores sostienen que tiene demasiadas imprecisiones. Por ejemplo, la princesa francesa involucrada con Wallace, esto es imposible ya que ella tenía 6 años para la época. En el aspecto militar, es absurdo hacer una película sobre la batalla del puente Stirling sin mostrar el puente. Aunque algunos dicen que las inexactitudes históricas no importan ya que "Corazón Valiente" hizo que la gente de Escocia se reexaminara a sí misma y se interesara de nuevo por tratar de conocer sus raíces.
La versión fílmica de la lucha de Wallace despertó los sentimientos nacionalistas de muchos escoceses de hoy en día y los inspiró a seguir su cruzada por la independencia política. En varias ocasiones, en el siglo XX, se había debatido en el parlamento inglés si cierto poder doméstico debía ser devuelto al control del nuevo parlamento escocés, pero dichos esfuerzos jamás se habían cristalizado. El partido laboral, en su campaña por asumir el control del gobierno británico, prometió que, de ser electo, le daría a Escocia la oportunidad a Escocia de votar en un referéndum por su libertad.
En mayo de 1997 el partido laboral ganó las elecciones nacionales. El pueblo de Escocia ganó el referéndum con un 75 % a favor del Si. Poco después, el parlamento británico aprobó el acta de devolución y el 1 de julio de 1999 el nuevo parlamento escocés fue congregado.
La libertad requiere sacrificios, creo que ese es el mensaje de William Wallace y de toda su leyenda.