jueves, 10 de enero de 2008

Los Zombis

Los Zombis o Zubembis son uno de los aspectos más escalofriantes de la supuesta magia del Vudú. La tradición popular señala que un zombi o una zubembi son un hombre o una mujer difuntos, cuyos cadáveres son animados mediante espíritus esclavos, no necesariamente el espíritu del muerto o la muerta. Estos muertos que caminan obedecen ciegamente al brujo que los ha creado, quien generalmente los utiliza para efectuar faenas agobiadoras o peligrosas, y a veces para destruir o aterrorizar a otras personas.
De acuerdo a la creencia bantú, el hombre posee dos principios o fuerzas vitales: el akra, que es una energía que muere con el cuerpo, y el dyodyo que, como un espíritu desencarnado, se transforma en un Yorka, que en lenguaje Vudú es llamado también "Grand Bon Ange", gran Angel Bueno. Es este espíritu el que apetecen atrapar los brujos, pues posee gran fuerza, aunque sea fuerza impura y densa. Mediante ritos mágicos, el brujo puede lograr rodear uno o varios Yorka y forzarlos al interior de cadáveres.
Desde luego que el hechicero, el Bokor, ha de poseer un gran dominio de su arte, pues la fabricación de un zombi puede ser mortalmente peligrosa. Al son de los intrincados y perfectos ritmos de los tambores, el Bokor ejecuta su danza de poder mientras recita los ensalmos que lo hacen ser un "señor de la palabra". Mediante sus propias percepciones mágicas, se supone que el Bokor logra percibir lo que está en el mundo invisible, los intentos del Yorka por escapar, y por último la resignación con que, vencido, se introduce en el cadáver elegido por el brujo. El cadáver tiembla, entonces. Abre los ojos y por un instante cruza por ellos un chispazo de odio insano que de inmediato se disuelve en una plana mirada expresiva: el zombi está listo para servir al brujo en lo que éste le mande.
Este relato, tan vivido, es un extracto de la información que entrega el antropólogo italiano Carlo L. del Zotti en su obra "Brujería y Magia en América". Es extraordinariamente coincidente con las descripciones que hace la célebre escritora esotérica Alexandra David Neel, única mujer occidental admitida como Lama en Lhasa y otros monasterios del Tibet. En su obra "Magia de Amor y Magia Negra", refiere el procedimiento por el cual los lamas Obtienen un valioso talismán que se confecciona con la lengua de un cadáver al que se fuerza a la reanimación con su propia alma, se lucha con él, hasta que éste asoma la lengua fuera de su boca. El lama, entonces, deberá cortarla con sus dientes para apoderarse del precioso talismán.
En el caso del Vudú, el Yorka intenta escapar por todos los medios, en dirección hacia un arroyo o un lago. Si consigue llegar hasta el agua, el Yorka disolverá en ella una parte de sí mismo, perdiendo el exceso de fuerza que lo caracterizaba, y se convierte en un Winti o "Petit Bon Ange". Un Winti ya no puede ser forzado al destino de ser zombi. Si su poder es grande, si tiene "nayama" y "magara", el Winti podrá transformarse en un Loa y hacerse presente en los ritos religiosos del Vudú. Los brujos, quizás en venganza, suelen capturarlos en recipientes, jarras o tinas llenas con el agua en que se refugió. Allí cautivos se suelen guardar un tiempo relativamente largo, un año o dos, y finalmente se les libera durante una ceremonia Vudú. Se les reconoce porque los Mambos y los Houngan, al ser poseídos por ellos, adoptan un sonido gangoso para hablar.
Para otros observadores del Vudú, los zombis serían personas vivas, mantenidas en trance hipnótico mediante pócimas y ungüentos de origen vegetal. Aunque no se conoce ningún vegetal que contenga una droga capaz de producir una anulación de la voluntad tan absoluta como es en el caso de un zombi o una zubembi, se sabe que hay, en cambio, ciertas combinaciones complejas de varias plantas, algunas de las cuales son inocuas por sí solas, que pueden producir efectos psicotrópicos muy potentes. En América de Sur, por ejemplo, ocurre ese fenómeno con la droga llamada Ayahuasca, en la región amazónica. Es posible, entonces, que los caribes también hayan desarrollado combinaciones desconocidas de plantas, perfeccionadas después con los aportes de los brujos herbolarios negros, hasta conseguir las pócimas para convertir personas normales en zombis. De hecho, hay versiones de fines del siglo XVIII y principios del XIX, en las crónicas populares criollas de Haití, que apoyan esta teoría. Hay relatos posteriores de personas que habrían sido convertidas en zombis y que, después de haber estado largo tiempo en esa condición, lograron recuperarse. Estas personas afirman no recordar nada de lo ocurrido durante ese tiempo y dicen que, luego de recuperarse, pasaron por un momento de estupor y agotamiento cerebral.

miércoles, 9 de enero de 2008

Universos paralelos

¿Y si todo no fuese como pensamos que es? ¿Y si fuese posible viajar hacia otro universo y hacia otra edad? La teoría dice que el espacio es curvo y que, de esa forma, nuestro universo, "plegado varias veces sobre sí mismo, podría estar conectado a otros múltiples universos paralelos a través de "túneles del tiempo", fabricados por los agujeros negros y por los agujeros de gusano.
La Tierra describe una eclipse alrededor del Sol, como si se tratara de un barco que navegara por una superficie curvada o invisible. El mismo barco que Cristobal Colón vio aparecer poco a poco en el horizonte y que afirmó en él su creencia sobre la redondez de la Tierra. Pero ahora se trata de otra redondez, o al menos otra curvatura: la del espacio. Para explicar la elipse de la Tierra alrededor del Sol, suponemos que existe entre ambos una fuerza de gravedad tal, que mantiene a nuestro planeta en su órbita. Pero si en vez de gravedad, consideráramos en cambio una geometría espacial, deberíamos definirla observando no el espacio, que es invisible, sino la manera en que los objetos se mueven en él.
Un objeto de masa y velocidad determinadas, que se mueva muy alejado de cualquier otra masa, sigue una trayectoria casi recta. Al acercarse a otra masa, la trayectoria se hace cada vez más curva. La masa, al parecer, curva el espacio. Y cuanto mayor y más cercana es la masa, más acentuada es la curvatura.
Una estrella común y corriente conserva su tamaño normal gracias al equilibrio que existe entre su altísima temperatura central, que tiende a expandir la sustancia estelar, y la enorme atracción gravitatoria, que tiende a contraerla. Si en un momento dado, la temperatura interior de la estrella desciende y ese equilibrio se altera, la gravedad habrá ganado la partida: la estrella empieza a contraerse y su estructura atómica interior a desintegrarse. La estrella es ahora una "enana blanca".

El ingreso a los agujeros negros
Cuando la enana blanca que nos ocupa se contrae, el campo gravitatorio en su superficie es más intenso y los conos de luz que emite se inclinan todavía más hacia adentro, lo que hace aún más difícil que la luz de la estrella escape de su interior. Finalmente, cuando la estrella se ha reducido a un punto crítico, la gravedad es tan intensa que ninguna luz puede escapar. Ni la luz ni ningún otro objeto. De esa forma, estamos ante una región del espacio llamada "agujero negro".
Lo que los científicos tratan de iluminar con sus teorías, es qué es lo que sucede con la materia de la estrella que ha caído en el agujero negro. Porque, la estrella de la que hablábamos antes se ha colapsado, se ha "comido a sí misma hasta desaparecer en un agujero negro del que ya no puede salir, la materia de la que estaba hecha sólo tiene dos caminos a seguir: o "muere", o se va hacia otra parte. ¿Alguien puede suponer que la enorme masa colapsada de una estrella que cayó en su propio agujero negro, deje de ser así como así? Y si esto no ocurre, si la materia no "muere", ¿a dónde va?
Stephen Hawking, el heredero de la cátedra de Newton en la Universidad de Cambridge elaboró unos teoremas que determinan que, en el interior de los agujeros negros, existe lo que los matemáticos llaman singularidad, un elemento que puede considerarse como una especie de límite o frontera del tiempo espacial.
Pero los científicos no se ponen de acuerdo aún sobre el significado físico de ese concepto matemático conocido como singularidad. ¿Es la frontera del universo? ¿Toda materia que alcanza el estado de singularidad, desaparece sin que se vuelva a saber más de ella, sin que sea posible rastrear su viaje final? ¿O es que la singularidad es una grieta en el universo, una fractura, una rotura abierta al más allá? Y, en ese caso, ¿qué hay más allá? ¿Existe algo fuera de nuestro tiempo espacial?

Las trampas del tiempo
El viaje en el tiempo a través de agujeros de gusano, encierra, para los matemáticos, un buen número de posibilidades de éxito. Es el triunfo de la teoría. Los físicos, en cambio, fruncen el ceño, aseguran que la realidad desmiente, por ahora, los brillantes teoremas matemáticos: la paradoja demuestra que si se probara la factibilidad de viajar en el tiempo, toda la solidez de la física se vería amenazada.
El ejemplo cuenta la historia de un viajero en el tiempo que visita a su propia madre cuando ésta es una niña, y la asesina. Si el viaje en el tiempo es posible y la niña resulta muerta, el viajero no nació, no existe, nunca pudo haberse embarcado en un viaje en el tiempo, ni asesinar a su madre. Y si, en cambio, la niña no fue asesinada, el viajero sí nació, sí existe, sí encaró el viaje en el tiempo y llegó al pasado...para matar a su madre.

martes, 8 de enero de 2008

¿Qué es la magia?

Básicamente, podemos definir la magia como un conjunto de teorías místicas y prácticas rituales que sólo adquieren sentido a la luz de una cosmovisión que postula otro concepto distinto del mundo y del hombre. No es, por lo tanto, raro que al hombre medio le resulten ridículos, cuando no disparates delirantes, los gestos rituales del mago, o su estrafalaria forma de vestir y de percibir el cosmos, por no mencionar sus creencias. Nada de lo que éste cree o hace puede ser entendido si no se tiene en consideración la teoría de la realidad que está en el origen de esos gestos rituales, creencias y estilo de vida.
El primer postulado del pensamiento mágico es que todo fenómeno, físico o psíquico, es forzosamente el efecto de una causa, así como causa generadora de nuevos efectos. Ésta es una ley universal. Ninguna causa puede ser privada de su efecto. Esta ley permite comprender buena parte de las prácticas mágicas. Así, por ejemplo, todo fenómeno implica una carga de energía y una liberación de esa carga en el efecto que le es propio. Si se bloquea el cauce normal de la energía que libera el fenómeno, de tal forma que se impide que éste desemboque en su efecto natural, esa energía que no puede suprimirse puede desviarse y generar un efecto distinto. La magia pretende, desde el conocimiento de este tipo de relaciones, alcanzar el control de esta energía y la habilidad de dirigirla, conforme a la voluntad del mago y para satisfacer sus propósitos.
El segundo gran postulado del pensamiento mágico es la denominada ley de las correspondencias, o de las grandes analogías. Ésta viene a afirmar que todos los elementos de un plano cualquiera de realidad están vinculados también causalmente con sus elementos correspondientes de todos los otros planos que configuran el cosmos creado. No sólo todos los niveles están relacionados por este vínculo, sino que cada plano o nivel de realidad tiene, en última instancia, la misma estructura o forma. A la estructura y forma del macrocosmos (gran mundo), corresponde con precisión la estructuración de los elementos que configuran el microcosmos (el hombre).

Eficacia de la magia
La clave de la eficacia hay que buscarla en la psique del mago, que incluso puede diseñar sus propios rituales sobre el mismo principio de coherencia interna del sistema. Pero éstos son medios para facilitar el verdadero trabajo de integración psicológica, de apertura mental, de adecuada para plasmar una imagen mental lo más clara y precisa posible (imaginación mágica) y de lanzarla en una determinada dirección después (voluntad mágica), con el objetivo de que produzca el efecto concreto que el mago desea.
La clave de la eficacia mágica siempre reside en la imaginación y en la voluntad del mago y, como se ha hecho, es posible asimismo explicar el fenómeno en términos de psicología moderna. En este sentido, por ejemplo, la apertura de las puertas del Infierno (para la cual se emplea la Goetia, o magia de lo tenebroso), puede entenderse como desbloqueo y exploración consciente del inconsciente, traduciendo cada una de las categorías de la tradición mágica a categorías propias de la moderna psicología.
Para el mago se trata de una falsa alternativa. En último término, la cuestión de sí el ser invocado existe sólo como realidad subjetiva, o también como ente objetivo, no tiene solución desde el punto de vista intelectual, dado que siempre que hablamos de un objeto o ser cualquiera nos referimos a la unión (o yoga) de un objeto y un sujeto en el campo de nuestra consciencia.

La capacidad creadora
Originariamente, para la perspectiva de la cultura mágica, la relación o vínculo entre el nombre y la cosa nombrada no tenía nada de convencional, aunque la perversión humana acabó por deteriorar este vínculo causal que asociaba de forma íntima en nombre y la cosa nombrada. La palabra original, obtenida mediante revelación, o legada crípticamente a través de la tradición secreta en fórmulas rituales, está cargada de poder atractivo, evocador e invocador de las realidades concretas que designa y que pertenecen a otro plano de realidad que le está subordinado.
En la misma línea, para esta cosmovisión la imaginación y la voluntad humana es portadora de una fuerza tan real y operativa como la corriente eléctrica. Precisamente, el adiestramiento del mago consiste en aprender a concentrar, dirigir y controlar esa fuerza mental para conseguir efectos en el mundo fenoménico. La psique humana tiene, a imagen del Creador, la capacidad de crear realidad mediante la fuerza del pensamiento, a través de una técnica adecuada que se simboliza en la palabra cargada de poder por la voluntad del mago. Del mismo modo, también están cargadas de poder, o pueden cargarse de poder, determinadas configuraciones gráficas, como las geometrías mistéricas, signos, talismanes, amuletos, configuraciones fonéticas, etc.

Tipos de magia
Magia, como insisten todos los grandes iniciados, sólo hay una. No obstante, en general se ha hecho clásica una distinción conceptual en función de los objetivos que persiguen los operadores o magos.
Por pequeña magia se entienden aquellas operaciones orientadas a conseguir determinados logros prácticos en la vida cotidiana: el amor de alguien, fortuna y posición social, su enfermedad, desgracia o muerte, su protección o su cura de una dolencia, etc. También se ha difundido mucho la distinción, en este apartado, entre magia blanca (medicinal, benéfica) y negra (de maleficio).
Por alta magia, en cambio, se entiende el conjunto de teorías y prácticas rituales orientado a la realización de una alquimia interior, de un desarrollo psíquico y espiritual que eleve al operador o mago de su condición humana ordinaria y lo ponga en camino de acceder a planos de realidad superiores, con un control mucho mayor que el que tiene sobre el espacio y el tiempo. El objetivo de la denominada alta magia es, por lo tanto, el crecimiento interior con vistas al acceso del ser a dimensiones más sublimes de la Creación.

El libro de las fórmulas mágicas
El libro de las fórmulas no es ningún manual de desciframiento, sino un auténtico libro de anotaciones, en el que el verdadero mago traza todo el proceso de su trabajo, desde el principio hasta la finalización de la operación mágica. Si éste no está absolutamente seguro de que el libro no ha de caer en manos de nadie, procede entonces a dotar un punto tras otro con denominaciones ficticias. El hecho de que tales denominaciones caigan en manos profanas, como es obvio, no supone la revelación de ningún secreto.

lunes, 7 de enero de 2008

PROFECIAS

Desde tiempos inmemoriales el hombre en su afán de ganarle al destino se intereso en saber su futuro y el futuro de la humanidad, así surgieron los profetas, que han dejado escrito no solo los hechos que ocurrirían en su época si no también aquellos que sucederían hasta el fin de los tiempos. También existen y existieron personas con el don de la precognición, pudiendo advertir sobre accidentes y desastres no esperados sobre ellos o sobre sus seres queridos. Lamentablemente no hay forma de saber si sus visiones futuristas se cumplirán o no hasta que ocurran. Hoy mas que nunca existe una gran atención sobre estos temas al estar a meses del fin de siglo, del siglo que Profetas, Videntes, Egipcios, Mayas e incluso la Biblia pronostican como el Fin de todos lo Tiempos. Hasta ahora gran parte de los vaticinios se han cumplido y parecería que nos acercamos a un gran cambio terrestre de proporciones impresionantes. Muchos ya dan la fecha del comienzo del fin: Julio-Octubre de 1999, a esta fecha se suma la alineación planetaria, la cual la Nasa y los astrónomos del mundo esperan ver, ya que será una oportunidad única en miles de años. ¿Estará por aparece el Planeta X? ¿Esta el Anticristo infiltrado en nuestro mundo? ¿Hay peligro de una guerra nuclear?
Estos y otros temas serán los que nos dirán como pueden ser los últimos días de nuestra civilización, cuando el destino nos alcance...

Nostradamus (1503 – 1566)
Enigmática como pocas, la figura de Michel de Notre Dame – conocido como Nostradamus – pasó a la historia envuelta en un halo de misterio y leyenda. Médico de profesión, descendiente de judíos conversos, su trayectoria no puede menos que ser calificada de extraordinaria ya que, en las postrimerías del oscurantismo medieval, combatió exitosamente la enfermedad y la muerte con métodos dignos de un profesional moderno.
Sus métodos poco convencionales y sus consecuentes éxitos le valieron fama pero también el repudio de colegas e ignorantes. La Inquisición rondó en torno a él durante toda su vida pero, ni esta persecución ni las tragedias familiares que lo golpearon lograron doblegar su espíritu inquieto e indomable.
En la segunda mitad de su vida, la Alquimia y la Astrología ganaron terreno en sus intereses desplazando a la medicina y poco después experimentó la revelación profética que lo llevaría a escribir "Las Centurias", obra monumental que compila sus estremecedoras predicciones.

Crónicas de anticipación
Originalmente, "Las Centurias" debieron ser 12 series de 100 profecías cada una, escritas cada una de ellas en forma de cuartetas o versos de 4 líneas. Sin embargo, el total de las profecías no suma las 1.200 deducibles por simple cálculo. La Centuria VII sólo tiene 46 versos, la XI apenas 2 y la XII llega a los 11. Existen además 8 cuartetas adicionales en la VII Centuria, una anotada posteriormente en latín al final de la VI y se reconocen como auténticas una serie de sextillas (versos de 6 líneas) escritas en forma independiente. También existen una serie de predicciones previas a la redacción de "Las Centurias" que han sido debidamente auténticadas por los estudiosos de la vida y obra de este hombre extraordinario.
Escritas en un lenguaje oscuro para garantizar que no podrían ser interpretadas o usadas por personas que carecieran de los conocimientos o entendimiento necesario o que quisieran bastardearlas usando en su propio provecho, "Las Centurias" son una auténtica crónica de anticipación en la que el profeta francés se proyecta a los siglos futuros. Guerras, traiciones, cambios históricos y políticos, matrimonios, nacimientos, muertes y alianzas son desgranados con impresionante precisión por este sabio, cuyo valor como intelectual y profeta sólo fue plenamente rescatado, comprendido y reconocido en el siglo XX.

Noches de vigilia
¿Cómo profetizaba Nostradamus? En la noche del Viernes Santo del año 1554, Michel de Notre Dame conocidos por todos como el doctor Nostradamus, anunció que de allí en más dedicaría todo su tiempo y esfuerzos a escribir una obra en la cual reuniría y sintetizaría "las posibilidades del futuro de la raza humana". A su segunda esposa, Anne Ponsard, le explicó que en sus noches de contemplación, los siglos por venir se abrían ante sus ojos y cómo las visiones se hacían luz en su mente y en su alma.
El primer volumen de "Las Centurias" vio la luz en 1555 y provocó un revuelo. Uno de los versos aludía al monarca Enrique II y anticipaba las circunstancias de su muerte y posterior (y sangrienta) sucesión. Cuatro años más tarde, los hechos se cumplieron con precisión. Años antes, tras la muerte de su primera esposa e hijos, Nostradamus había viajado por Francia, Italia y Alemania. Estaba a las puertas de la ciudad italiana de Ancona cuando sus pasos se cruzaron con los de tres monjes mendicantes, franciscanos harapientos pero fieramente orgullosos de su fe y su adhesión a la pobreza de Cristo. Apenas habían cambiado una mirada con el viajero solitario cuando Nostradamus los sorprendió descabalgando y arrodillándose ante uno de ellos para luego inclinar humildemente la cabeza. Los sorprendidos monjes lo instaron a levantarse pero Nostradamus se negó diciendo "Debo inclinarme y doblar la rodilla frente a Su Santidad". El objeto de su atención era el hermano Felice Peretti, quien antes de abrazar la vida monástica había sido un mísero porquero. Los franciscanos se marcharon pero, 40 años más tarde, en 1585, Felice Peretti ascendió al trono de San Pedro con el nombre de Pío V. El día en que lo coronaron como apóstol de la cristiandad, Nostradamus llevaba muerto muchos años. Pero el porquero devenido en Papa, recordó al ignoto viajero que 4 décadas antes le predijera su brillante futuro. Su papado duró sólo 5 años pero, fiel a la rectitud franciscana, realizó una tarea monumental.
Para entonces, los estudiosos de Nostradamus ya habían comprendido que el profeta y visionario era la única persona en su tiempo capaz de identificar a un ser de excepción como Felice Peretti, aún cuando éste no había tenido aún oportunidad de demostrar sus inmensos valores morales.

El caos y la esperanza
La precisión histórica con la cual se han cumplido sus profecías y los estudios realizados por especialistas de peso como Etienne Mezo y Jean Charles de Fontebrune revelan la clave fundamental del pensamiento de Nostradamus: los crímenes y las tragedias de la historia no son el resultado de una predeterminación divina e inalterable sino la consecuencia de la codicia del hombre y de su permanente e insaciable sed de poder y riquezas.
Por eso, porque su filosofía adelantada a su tiempo posee una estremecedora cualidad contemporánea, la lectura de "Las Centurias" adquiere una dimensión diferente y extraordinaria, especialmente en lo que hace a acontecimientos recientes y de alcance masivo. Es el caso, por ejemplo, de la Centuria Número VIII:

"La sangre de inocentes, viuda y virgen muchos males cometidos por el Gran Rojo imágenes sagradas ardiendo en la pira aterrorizados por el miedo, nadie se atreverá a moverse".

No se necesita mucho para deducir que Nostradamus se refería a la Revolución Bolchevique que impuso el régimen comunista y asesinó en Ekaterinburg a la familia imperial compuesta por Nicolás II, su esposa Alexandra, sus 4 hijas y su hijo, un niño de 10 años enfermo.
Nostradamus vio también las Dos Grandes Guerras que cambiarían para siempre el mapa del mundo y el equilibrio del poder. Habló del advenimiento de Adolfo Hitler como el Segundo Anticristo (el primero según las Centurias fue Napoleón Bonaparte) y habló de los horrorosos campos de exterminio y demás atrocidades perpetradas por los nazis contra los judíos y la población de los países invadidos como Polonia, Holanda y Francia. Vio las bombas atómicas norteamericanas cayendo sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki aniquilar a miles de personas en cuestión de segundos y dejar marcadas para siempre a las que sobrevivieron al horror.
En la segunda mitad del siglo XX, las profecías de este gran visionario se cumplieron con la misma aterradora precisión de los siglos previos: la Guerra de los Seis Días, la caída de Sha Mohamed Reza Pahlevi de Irán y el encumbramiento del Ayatollah Komeini (cuyo exilio en Francia describió siglos antes con increíbles detalles), la guerra en la ex Yugoslavia, la caída y posteriores conflictos étnicos y regionales de la Unión Soviética, la Guerra del Golfo... La lista es tan dramática como interminable.
En su libro "Nostradamus hasta el año 2025" Jean Charles de Fontebrune anota con lucidez que "nunca antes en la historia los hombres se habían dado muerte entre sí con tanta ferocidad" mientras nos advierte que tampoco nunca antes había participado con tan libre albedrío de las tragedias que lo afligen y que plagarán los años por venir.
¿Qué vio Nostradamus en nuestro futuro inmediato? Simplemente, lo que ha de ocurrir si insistimos en desoír la voz de los verdaderos profetas. Cada generación ha tenido su oportunidad y, sistemáticamente, la ha desperdiciado. La diferencia radica en que la oportunidad que nos resta puede muy bien ser la última. Mientras nos advierte sobre los peligros de la indiferencia de aquellos que debieran ocuparse de atender al bienestar de los pueblos, Nostradamus anticipa el avance del Islam sobre Europa, con Italia, Francia y España en el epicentro de una conflagración en la que París arderá en una hoguera gigantesca como no lo hiciera durante la Segunda Guerra Mundial.
Según Nostradamus, el Tercer Anticristo será sinónimo de 27 años de padecimiento para la raza humana:

"Los que no creyeron estarán muertos, cautivos, exiliados. Con sangre, cuerpos humanos, agua y granizo rojo cubriendo la Tierra".

Nostradamus vio los desastres ecológicos ocurridos y los que vendrán, debidos a la codicia y a la irresponsabilidad del hombre. También vio el avance de una enfermedad imparable que muchos creyeron el SIDA pero que las interpretaciones más ajustadas señalan como el temible ébola, el mal inexplicable que consume a los enfermos en una imparable hemorragia. Vio las costas mediterráneas arrasadas y a la civilización europea herida de muerte, a la iglesia cristiana tambaleándose frente al avance mahometano. Vio ejércitos luchando en el Estrecho de Gibraltar, catástrofes naturales, crisis sociales y a 2 tercios de la humanidad pereciendo entre las ruinas y el fuego...

Mensaje de esperanza
Pero también vio la esperanza, un rayo de luz que conducirá a la humanidad a una era diferente. Nostradamus creía que se puede alterar el destino siempre y cuando se tome consciencia colectiva de los problemas. Asimismo consideraba fundamental que quienes tomaban consciencia de un problema inminente tomaran un rol activo y positivo que les permitiera admitir errores y edmendarlos. Así, Nostradamus sembró también una semilla de esperanza. Habló de un príncipe proveniente de la rama principal de los Borbones (que gobiernan actualmente España) y de una jornada en la que llegará la paz. En su sextilla 49, anotó Nostradamus:

"Venus y el Sol, Júpiter y Mercurio. Aumentarán el género natural. Gran alianza en Francia se hará. Y del Mediterráneo la sanguijuela de lo mismo. El fuego extinguido por ese extremo remedio. En tierra firme Olivo(*) plantará".

Esta conjunción planetaria ocurrirá el 4 de junio del año 2024. La suerte no está echada. Y la advertencia tiene 5 siglos...

(*) Sinónimo de paz.

LO QUE VIENE
- El avance del Islam en Europa.
- Guerra en Gibraltar
- La eliminación de 2/3 de la raza humana.

viernes, 4 de enero de 2008

El origen de la inteligencia: ¿Qué o quién nos convirtió en humanos?

Los científicos se preguntan cuál pudo ser la causa de que la inteligencia apareciera de improvisto en un determinado período de la prehistoria. Las tesis oficiales hablan de adaptación y aprendizaje, pero cada vez son más las hipótesis atrevidas que apuntan una manipulación extraterrestre. En cualquier caso, la búsqueda de los orígenes de nuestra mente se ha convertido en una maravillosa aventura.
Buena memoria, mente despierta, abstracción, capacidad de recursos y ingenio forman el rostro de la inteligencia, pero nadie puede describir el proceso de crecimiento que origina todos estos atributos. No se explica cómo este período de la evolución de nuestros remotos antepasados se vio coronado por el éxito. Nadie sabe con certeza por qué la evolución a primado la inteligencia, pero existen teorías para todo.
De lo que no cabe la menor duda es de que, a pesar de todo, el hombre es distinto. Tanto el pensamiento científico como el religioso occidental, le colocan en el centro del Universo. Las palabras de Wheeler, "¿qué valor tiene un Universo sin la conciencia de que existe?", nos comunican la necesidad de un ser inteligente que justifique este Universo. La cosmogonía cristiana muestra a Dios creando el mundo para que sea habitado por su creación más perfecta "hecha a su imagen (carne) y semejanza (alma)", surgida del hálito del Creador como sinónimo de vida. Es esta alma, definida por la Enciclopedia Católica como la "fuente de la actividad pensante" la que reúne las características de lo que hoy llamamos mente, esa sustancia escurridiza que "constituye el material del que están hechos nuestros sueños" y que necesita para animarse de esa aportación de la divinidad, de ese soplo, de esa palabra mágica que despierta la inteligencia como el símbolo cabalístico animaba al Golém.
No está lejos la propuesta de la concepción holística del Universo, en que todo está conectado con todo y forma parte de una conciencia cósmica, que desde siempre han predicado las filosofías orientales, es decir, que todo está vivo y consciente en un Cosmos infinito. "El espíritu es la última sublimación de la materia y la materia, la cristalización del espíritu", reza el Kiu-Te, un curioso libro tibetano. Sócrates afirmaba que "poseemos inteligencia y esta posesión tiene que estar contenida en la causa que creó el mundo".
En desacuerdo con hipótesis darwinistas, hay quien sustenta que el hombre fue "ayudado" en su evolución por extrahumanos que nos facilitaron el primer paso evolutivo. Se insinúa que la inteligencia ni siquiera es originaria de este planeta, sino que llegó aquí, ¡como caída del cielo!, procedentes de otros mundos. Pudo tener su origen en un planeta desaparecido, como relata la leyenda de Faetón, un mundo agonizante que obligó a una avanzada civilización al exilio terrestre, donde una vez aposentada se vería diezmada por los cataclismos de la aún inestable Tierra que redujeron a aquellos seres inteligentes a condiciones neandertalienses o austrolopitecinas. Per no sirven para demostrar que esos seres no fueran descendientes de una raza superior caída en desgracia, de otras humanidades casi exterminadas por cataclismos, ni que fueran extraterrestres reducidos a la supervivencia. El hombre y con él la inteligencia han sufrido avances y retrocesos, pero es preciso recordar que "es más fácil retroceder a la condición de simios que avanzar hacia la condición de dioses".
La sugerencia de que el cerebro humano evolucionó en respuesta a una dieta de pescado, "alimento que contiene las grasas poliinsaturadas que proporcionan la materia prima para la construcción de los grandes cerebros". Pero, ¿quién de nuestros antecesores pudo ser este antropomorfo acuático?. Existen pruebas de que el gran valle de fractura de África oriental, al que se identifica con la cuna de la humanidad, estuvo inundado hasta su desecación hace unos seis o siete millones y medio de años. Según esta datación geológica, los austrolopitecinos bien pudieron ser los primeros antropomorfos desnudos, con una organización esencialmente humana, puesto que fueron ellos quienes se vieron forzados a abandonar el agua y dirigirse a las llanuras de África oriental, cuando comenzó a desecarse la región.
¿Constituye un recuerdo ancestral de este remoto origen acuático el mito sumerio de Oannés, el ser anfibio que actuó de dios civilizador? y que decir de la tajante aseveración de Anaximandro de Mileto sobre que "las criaturas vivientes surgieron del líquido elemento cuando éste fue evaporado por el Sol. Al principio, el hombre fue como todo otro animal, o sea un pez".